La Nación (Argentina): Hurtos con el Sello de Bandas Narcos

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En varias oportunidades las avionetas robadas en la Argentina son convertidas en transportes de droga. Este año se conoció una anormal captura de una aeronave usada para contrabando en Santiago del Estero. En el campo conocido como El Bobadal, en la zona santiagueña de Jiménez, un Cessna cargado con 400 kilogramos de marihuana intentó un aterrizaje de emergencia. Chocó contra una camioneta. Lea más en La Nación

Andina: Cabecilla del Movadef fue Capturado en Argentina, Informó Cancillería

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Roland Echarri Pareja, miembro del grupo de fachada de Sendero Luminoso, tenía requisitorias por el delito de terrorismo. El dirigente del Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef)– base Argentina, fachada del grupo terrorista Sendero Luminoso, Roland Echarri Pareja, fue detenido por la policía de ese país, informó hoy la Cancillería peruana. Lea más en El Comercio

La Nacion (Argentina): Narcotraficantes Uruguayos hacen sus Reuniones de Negocios en Buenos Aires

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Uruguay tiene la imagen de país tranquilo, con una sociedad sin sobresaltos. Pero, como en otros países de la región, las drogas inocularon allí el germen de la violencia. Así lo entiende el juez especial contra el crimen organizado, Néstor Valetti Rodríguez, con jurisdicción en todo el territorio uruguayo. Y la relación transnacional del delito es visible para Valetti Rodríguez: “Los narcos uruguayos hacen sus reuniones de negocios en Buenos Aires”. Lea más en La Nacion. 

Ruta 34: La ‘Ruta Blanca’ Argentina de Tráfico de Cocaína

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Una investigación del diario argentino El Clarín reveló los pocos controles que existen a lo largo de la carretera norteña, la Ruta 34, identificada por los oficiales como el principal punto de entrada de la cocaína a Argentina, y hogar de uno de los mercados domésticos que está creciendo más rápidamente en Latinoamérica. La Ruta 34 argentina comienza en la frontera norte con Bolivia en la provincia de Salta, pasando por las provincias de Jujuy y Santiago del Estero, antes de recorrer toda la provincia de Santa Fe, para terminar en la ciudad de Rosario. Es una de las más importantes carreteras del país y uno de los principales corredores de transporte de carga que conecta con el norte del continente. Pero, también sirve para otro propósito. Las autoridades creen que los 1.488 kilómetros de carretera son usados por organizaciones narcotraficantes para llevar cocaína a las tres ciudades más grandes del país: Rosario, Córdoba y Buenos Aires. Juntas, estas ciudades y sus áreas metropolitanas representan casi la mitad (aproximadamente el 46 por ciento) de la población del país, y una gran parte del mercado de la cocaína. El 17 de noviembre el diario bonaerense El Clarín publicó una investigación después de hacerle seguimiento a las declaraciones del exgobernador de Santa Fe, Hermes Binner, que dijo en octubre que el estatus de la Ruta 34 como la principal fuente de cocaína del país es un secreto a voces. Según el periódico, la importancia de la Ruta 34 para el narcotráfico es bien sabida entre los lugareños de las provincias de Jujuy y Salta, quienes se refieren a ella como la “ruta blanca” en referencia a las grandes cantidades de cocaína que son transportadas hacia el sur por la carretera. Sin importar si el producto está destinado a consumidores locales o para el mercado europeo (del cual, Argentina se está volviendo un punto de tránsito cada vez más importante), la cocaína entra a través de la frontera con Bolivia, ya sea por Jujuy o Salta. El Clarín reporta:

“Por allí bajan los grandes cargamentos de cocaína desde Bolivia, que los narcos logran ingresar a la Argentina burlando los pasos fronterizos salteños de Salvador Mazza y Aguas Blancas, así como también el de La Quiaca (Jujuy), cuya ruta 9 se une con la 34 a pocos kilómetros del límite interprovincial entre Salta y Jujuy, sobre el río Las Pavas.

Hacia el norte de Salta, cuando la ruta atraviesa la localidad de Pichanal, se le une la maltrecha ruta nacional 50, que baja de Aguas Blancas. Forman un punto estratégico: si el narco logra pasarlo, sabe que los controles de la frontera ya quedaron atrás y tiene un 80% de posibilidades de llegar al destino con su cargamento de cocaína.”

Al igual que sus contemporáneos en la frontera de México con Estados Unidos, los narcotraficantes en el norte de Argentina usan diferentes métodos para mover clandestinamente su producto. Los corresponsales de El Clarín encontraron que los camiones con cargamentos de cocaína viajan a través de la Ruta 34 en convoyes para evitar entrar en contacto con las autoridades:

“Las organizaciones narco –dice una persona que sabe del tema–, cuando envían un cargamento de cocaína mandan adelante un vehículo que va ‘barriendo’ la ruta y otro que va atrás a modo de custodia, ambos a una distancia de uno o dos kilómetros. El que va adelante, al ver un control rutero de los gendarmes, mediante teléfono satelital da alerta y el coche que está llevando la droga se detiene, o regresa al pueblo más cercano a esperar”.

No obstante, los encuentros con la policía son inusuales en la Ruta 34. En las seis horas que viajaron los reporteros de El Clarín, sólo vieron dos retenes de la policía, uno de los cuales estaba únicamente interesado en monitorear que los vehículos no excedieran el límite de velocidad. Incluso en las raras ocasiones en las que los narcotraficantes se encuentran con las autoridades, usualmente son vistos más como competidores que como agentes encargados de hacer cumplir la ley. Según un oficial judicial de alto rango consultado por el diario, hay “muchos” policías federales y provinciales involucrados en el tráfico de cocaína en el área. “El ‘chapeo’ (mostrar una credencial para evitar la requisa) siempre dio buenos resultados porque hace que la droga camine sola a Buenos Aires”, dice el oficial. En junio, por ejemplo, un policía federal fue arrestado en Salta por intentar traficar 110 kilos de cocaína. No toda la cocaína que pasa por la ruta 34 entra en vehículos. Según la investigación de El Clarín, el tramo entre Colonia Dora y Selva en Santiago del Estero (ver mapa) es un lugar clave para el aterrizaje de vuelos con cargamentos de droga. El diario describe esta área como “crítica” en términos de control, señalando que los patrullajes de la policía empezaron apenas hace cuatro años, y que los sistemas de monitoreo aéreo son relativamente nuevos en el área. ruta 24                           Como resultado, aeronaves con cargamentos de cocaína son capaces de aterrizar en pistas clandestinas cerca a la Ruta 34, y descargan en camiones que continúan hacia el sur por la carretera. Como reportó El Clarín, estas pistas se encuentran dispersas en ambos lados a lo largo de la carretera, y su pobre construcción hace que sean reemplazadas fácilmente si son descubiertas.

“Las “pistas” son improvisadas extensiones de unos 500 metros por 15, de tierra apisonada con un riel de 12 metros que pesa casi media tonelada (y que, en caso de apuro, suele quedar tirado al costado). Su extensión es suficiente para que pueda aterrizar (y luego despegar) una avioneta con hasta 500 kilos de droga.

Una vez lo cargamentos llegan a Rosario, en Santa Fe, están libres. Como reportó InSight Crime, la policía en Santa Fe es notablemente corrupta y los narcotraficantes encuentran poca resistencia en la provincia. El Clarín señala que los oficiales de Santa Fe llevaron a cabo una única incautación de droga en la Ruta 34 en todo 2011, y apenas han incautado 63.1 kilos de cocaína en lo que va corrido del año. Desde ahí los traficantes llegan con facilidad a Córdoba y a Buenos Aires. El caso de la Ruta 34 arroja luces sobre las dinámicas a través de las cuales los narcotraficantes mueven su producto hacia Argentina, la cual se está convirtiendo cada vez más en un mercado importante de cocaína en la región. El consumo de cocaína en el país –especialmente el derivado producto, similar al crack, llamado “paco”– ha aumentado en los últimos años, duplicando desde 2007 el número estimado de consumidores. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Argentina representa el 25 por ciento de la demanda doméstica local de cocaína en América Latina, haciéndola el segundo mercado más grande de la región, que representa el 33 por ciento.

‘2C-B la Droga de Elección de la Élite Colombiana’

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La creciente popularidad de una droga sintética en la élite colombiana, es un indicio de una tendencia global en la cual la demanda de heroína y cocaína está disminuyendo, y el uso de estimulantes fabricados va en aumento.

Semana informa que el 2C-B – una droga estimulante y alucinógena que se hizo popular por primera vez en Europa, produciendo efectos similares al de la MDMA – se está convirtiendo en la nueva droga de elección en Bogotá, la capital de Colombia. La droga, que viene en forma de pastilla o polvo, se vende por unos 130.000 pesos (unos US$71) el gramo, según la revista. Un kilo de la droga puede venderse por hasta 80 millones de pesos (unos US$43,750), generando ganancias mucho mayores que la cocaína para los narcotraficantes asentados en Bogotá, la cual está valorada en 2.5 millones de pesos (unos US$1,366).

Modelos, reinas de belleza, e incluso algunos políticos han popularizado la droga en exclusivos clubes nocturnos de Bogotá, añade la revista.

El 2C-B se produjo por primera vez en 1974 por Alexander Shulgin, el químico estadounidense que popularizó la MDMA. Se vendió temporalmente en los Estados Unidos como un sustituto legal del éxtasis, pero ahora está prohibido en ese país. Las Naciones Unidas clasifican al 2C-B como una substancia de la Lista II, lo que significa que su distribución enfrenta restricciones legales en todo el mundo, aunque no es rigurosamente controlada como las drogas de la Lista I como la cocaína, el opio y el cannabis.

Según Semana, la droga sintética fue producida por primera vez por un empresario conocido con el alias de “Alejo”, en la segunda ciudad más grande de Colombia, Medellín. Pero la mafia local de la droga, la Oficina de Envigado, lo expulsó. Alejo luego intentó establecer un centro de producción de 2C-B en la tercera ciudad más grande de Colombia, Cali, pero nuevamente la mafia local lo obligó a irse. Llegó a Bogotá en 2010 y logró construir su propia red de narcotráfico, al punto que estaba vendiendo entre cinco y ocho kilos de 2C-B por semana.

Semana informa que Alejo después fue secuestrado por una conocida familia criminal asentada en Cali, los Urdinola, y fue obligado a revelar su fórmula para la producción de la droga sintética. Los Urdinola – quienes alguna vez trabajaron para el extinto Cartel del Norte del Valle y para otro grupo con sede en Cali, conocido como los Machos – ahora controlan el negocio del 2C-B en Bogotá, según la revista.

Análisis de InSight Crime

La creciente disponibilidad de 2C-B en Colombia es parte de una tendencia más amplia en toda la región, en la cual las drogas sintéticas están cada vez más en demanda. El informe Mundial sobre las Drogas de 2012, de las Naciones Unidas, encontró que inclusosi la producción general de coca y opio se ha reducido significativamente en los últimos cinco años, las ganancias se han visto compensadas por el aumento de la producción de las drogas parecidas al éxtasis, como 2C-B y otras drogas fabricadas con el fin de evadir los controles internacionales sobre ciertas sustancias químicas y, de este modo, ser vendidas como “drogas legales”. Estas incluyen opioides sintéticos, los cuales están desplazando el uso de la heroína, cannabinoides sintéticos que imitan la marihuana, y nuevas sustancias químicamente modificadas vendidas como sales de baño o fertilizantes para plantas. El informe menciona el aumento en los niveles del uso de drogas sintéticas entre los jóvenes de Suramérica, y afirma que una droga sintética, la ketamina, supuestamente ya está disponible en países como Argentina, El Salvador, Perú, y Uruguay.

El aparente aumento de 2C-B señala el declive en la popularidad de las drogas que tradicionalmente habían llamado la atención de la policía, un fenómeno que no es exclusivo de América Latina. El Senado de Estados Unidos ha identificado el abuso de pastillas con prescripción, como uno de los problemas más grandes de salud y seguridad que ahora enfrenta ese país. Esto a su vez ha generado dudas sobre si los grupos de crimen organizado en Latino América podrían comenzar a traficar las pastillas con prescripción, con el fin de compensar el declive del mercado de la cocaína en Estados Unidos. Ya ha habido algunas denuncias de que estos “fármaco carteles” existen en México.