Aumento de decomisos fronterizos en Brasil es una mala señal para la región

Las incautaciones de armas y narcóticos a lo largo de las fronteras de Brasil aumentaron en el último año, aun sin inversiones importantes en la seguridad fronteriza, lo que sugiere la posibilidad de que dicho incremento esté siendo impulsado por la dinámica criminal. Según datos de la policía federal, el incremento en las captaciones de armas ingresadas ilegalmente al país fue de 33,5 por ciento en 2017, según información de O Globo. La mayoría de las armas tenían como destinos las ciudades de Río de Janeiro y São Paulo, desde donde muchas se redistribuirían hacia todo el país. Se calcula que 95 por ciento de los decomisos ocurrieron en los estados brasileños de Mato Grosso do Sul y Paraná, que comparten una frontera terrestre con Paraguay, donde la población de Pedro Juan Caballero ha aumentado su actividad criminal transfronteriza. 5 por ciento restante era transportado en avionetas entre Bolivia y Paraguay hasta el interior de São Paulo y Minas Gerais.               VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Paraguay Los decomisos de marihuana y cocaína también crecieron en 74,1 por ciento y 39,4 por ciento, respectivamente. El mercado doméstico brasileño es el segundo mayor consumidor de cocaína en el mundo luego de Estados Unidos, y se ha usado cada vez más como punto de embarque para los narcóticos dirigidos a Europa.

Análisis de InSight Crime

Pese a los recientes éxitos en materia de decomisos, el gobierno brasileño ha optado por reducir el gasto en sistemas diseñados para la vigilancia de las fronteras nacionales. Sisfron —una red de sensores que el gobierno está instalando con miras a cubrir los 17.000 kilómetros de frontera en 2022— en la actualidad solo cubre el 4 por ciento de la extensión limítrofe. Con el retiro de recursos federales de la interceptación de armas y narcóticos en la frontera para concentrarlos en destinos finales, como Río de Janeiro, la capacidad de los organismos de seguridad para contrarrestar el desarrollo de las rutas de tráfico está sufriendo algunos altibajos. Para empeorar las cosas, una reforma legislativa de 2016, por la que se fija topes al presupuesto federal, impide de hecho nuevas inversiones en seguridad fronteriza aun sin reducir el gasto en otros lugares.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles del PCC

Ante la falta de recursos, no es claro qué esté motivando el repunte en los decomisos. El aumento de esas incautaciones en la frontera sigue a denuncias que detallaban tentativas de los grupos criminales de importar armamento hacia Brasil desde Venezuela, aprovechando la inestabilidad política y económica de ese país. Organizaciones como el Primer Comando de la Capital  (Primeiro Comando da Capital –PCC–) también han invertido recursos importantes para fortalecer su presencia en países vecinos, como Paraguay, con el fin de facilitar el tráfico. Influyentes miembros de la élite en el gobierno paraguayo pueden estarse beneficiando directa o indirectamente de las actividades ilícitas de esa organización en la frontera, lo que reduce la voluntad política para combatir el problema en ese lado de la frontera. La escalada de los conflictos entre organizaciones criminales en Brasil, y una política de seguridad nacional más centrada en el uso de tácticas de mano dura están llevando a las organizaciones criminales a armarse y adiestrarse, lo que eleva la demanda de armas provenientes de países vecinos. Brasil tiene la tercera frontera terrestre más extensa del mundo, y la comparte con países conocidos por la producción y distribución de armas, narcóticos y contrabando.

Desmantelan en Bolivia red de chinos que traficaba partes de animales exóticos

Una reciente redada al ecotráfico en Bolivia con participación de ciudadanos chinos demuestra cómo el comercio de partes de animales exóticos está siendo promovido por los compradores asiáticos. La operación se dio tras meses de seguimiento e investigación y le permitió a la policía confiscar partes de unos 54 animales, como jaguares, leopardos, serpientes y armadillos. Dos ciudadanos chinos y uno boliviano fueron detenidos en relación con el caso, informó El Deber. Según el diario, las piezas eran compradas a cazadores locales y luego se les incrustaban piedras y metales preciosos con el fin de aumentar su valor en los mercados internacionales. Varios casos recientes han demostrado que los ciudadanos chinos están cada vez más involucrados en el comercio ilegal de animales, y que incluso a veces los cazan ellos mismos. A menudo operan en áreas que son utilizadas por los narcotraficantes y donde la presencia del Gobierno de Bolivia es mínima. En dos reservas importantes, por ejemplo, solamente hay 12 guardabosques para cuidar una extensión de 40.000 hectáreas. Las partes de los animales se utilizan en la medicina tradicional china y pueden llegar a venderse por precios bastante altos. En algunas zonas de China, se dice que los testículos de jaguar aumentan la potencia sexual de los hombres y se cobran a precio de oro. Los dientes y las garras se suelen usar como símbolo de estatus para demostrar la riqueza y el éxito entre los chinos adinerados. Los ciudadanos chinos que residen en Bolivia suelen usar el servicio postal para traficar las partes de los animales. Durante seis meses del año 2014, la Policía Forestal Boliviana confiscó ocho paquetes que se dirigían a China, los cuales contenían colmillos de jaguar. Hasta la fecha no se ha condenado a ninguno de los remitentes. En los mercados asiáticos, este tipo de contrabandistas pueden ganar tanto como los traficantes de cocaína. Varios grupos sin ánimo de lucro han intentado reducir la demanda china por las piezas de animales en peligro de extinción. El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW por sus iniciales en inglés) ha contactado a celebridades y atletas chinos con el fin de producir campañas públicas en las que se muestre el origen del marfil y otras piezas provenientes de animales.

Análisis de InSight Crime

La demanda de piezas de animales en China está haciendo de la caza una empresa muy atractiva en países en desarrollo como Bolivia. Los US$400 u 800 que se paga por las pieles de jaguar y puma están muy por encima del ingreso mensual promedio del país. Para muchos cazadores rurales, el bajo riesgo y la alta rentabilidad de la venta de partes de animales exóticos a los compradores chinos tiene un atractivo que no se puede ignorar. Los ciudadanos chinos que viven en Bolivia y actúan como intermediarios tienen muy pocos riesgos legales. Las partes de los animales son adquiridas por residentes locales y procesadas por terceros. Una vez están listas, se envían por correo sin necesidad de complicadas rutas de transporte. Cuando las mercancías llegan a Asia, los traficantes obtienen altos ingresos.      VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre el ecotráfico Aunque en China se han hecho esfuerzos por informar a los compradores sobre el origen de las partes de animales y reducir la demanda, se ha hecho énfasis sobre todo en el comercio de marfil. Gran parte del atractivo de las partes de animales exóticos utilizadas en la medicina alternativa asiática proviene principalmente de la naturaleza exótica de los animales. Es probable que continúe la demanda por el ecosistema boliviano mientras los compradores asiáticos estén dispuestos a pagar altos precios por las partes de los animales.

GameChangers 2017: ¿Qué esperar en 2018?

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El crimen organizado florece en medio de la corrupción política y la incertidumbre. De eso habrá de sobra en Latinoamérica durante 2018, lo que favorecerá el afianzamiento del crimen organizado en toda la región a lo largo del año. Este es el momento en el que echamos mano de nuestra extensa investigación y experiencia para hacer nuestros pronósticos para el año que comienza. Y el panorama para 2018 es uno de los más desoladores que InSight Crime haya visto en sus nueve años de estudio de los fenómenos criminales en Latinoamérica y el Caribe. Enfrentar el crimen organizado requiere de gobiernos estables con propósito, estrategia, fuerzas de seguridad sólidas, una democracia saludable y transparencia, más la cooperación internacional. En este momento parece que todo eso escasea en la región. El caos político, los conflictos internos y la agitación aseguran que la atención se concentrará en la supervivencia y la manipulación de la democracia, no en la lucha contra el crimen organizado. La legitimidad del gobierno ha quedado en tela de juicio en algunos países de la región, con investigaciones a líderes políticos por corrupción y manipulación del poder. Caudillos políticos en problemas muchas veces harán tratos a puerta cerrada con elementos criminales para garantizar su supervivencia. Más aún, varios países vivirán importantes elecciones en el año que inicia, otro factor de inestabilidad política.

Resacas políticas del 2017

Como escribimos en la introducción de este GameChangers, en 2017 la corrupción se impuso en la cúpula de gobierno por toda la región. Así entramos en 2018 con varias resacas políticas, donde creemos que la corrupción asumirá mayor control:
  • Venezuela, donde la última hoja del árbol de la democracia cayó y un régimen corrupto se atrinchera en el poder. A medida que los ingresos del petróleo se agotan, es posible que el gobierno se criminalice aún más para seguir en pie. La desintegración del estado venezolano y su corrupción absoluta tiene implicaciones regionales de amplio alcance. El impacto más inmediato lo sienten vecinos, como Colombia, Brasil y los países caribeños (Trinidad y Tobago, Aruba y República Dominicana principalmente entre ellos), pero sus efectos se extienden aún más lejos.
  • Honduras, donde se ha debatido la reelección del presidente Juan Orlando Hernández por denuncias de fraude y corrupción. Esto ha debilitado aún más su ya deteriorada Este país del Triángulo Norte tiene una importancia extraordinaria en el paso de estupefacientes provenientes de Suramérica hacia Estados Unidos.
  • Perú, donde el presidente Pedro Pablo Kuczynski estuvo al borde de la destitución por acusaciones de corrupción, y sobrevivió únicamente tras condonar la sentencia de cárcel del expresidente Alberto Fujimori, preso por abusos contra los derechos humanos. La familia Fujimori controla una de las facciones más poderosas del Congreso. El debilitamiento y descrédito de Kuczynski han sido fatales. Como resultado de esto, esperamos ver un recrudecimiento de actividades delictivas importantes, como el tráfico de cocaína, oro y madera.
  • En Bolivia, el presidente Evo Morales ha manipulado la constitución y parece dispuesto a perpetuarse en el poder al lanzarse como candidato para un cuarto periodo. La mayoría de restricciones a sus facultades ahora parecen haberse suprimido, aun cuando el país sigue desempeñando un rol central en el tráfico de estupefacientes en Suramérica.
  • Ecuador asistió a la destitución de su vicepresidente luego de ser condenado por corrupción, mientras que el presidente Lenin Moreno está enfrascado en una guerra política con el expresidente Rafael Correa. El crimen organizado no hace parte de la lista de prioridades del presidente, pese al hecho de que, según creemos, el puerto de Guayaquil es uno de los principales puntos de partida de los cargamentos de cocaína en todo el mundo.

Elecciones presidenciales en 2018

Para empeorar la incertidumbre política, habrá elecciones en seis importantes países, lo que implica que la atención política se la llevarán toda ellas y la lucha contra el crimen organizado quedará relegada.
  • Brasil tiene un presidente con cerca del 5 por ciento de aprobación y una imagen universal de corrupto. El favorito para ganar estas elecciones, Luiz Inácio “Lula” da Silva, fue condenado en julio por aceptar coimas de una firma de ingenieros a cambio de contratos de obras públicas.
  • Colombia, el principal productor mundial de cocaína, busca implementar contra viento y marea un acuerdo de paz con insurgentes marxistas y evitar un reciclaje de actores criminales. Los enemigos de la paz parecen más fuertes que sus amigos en el abanico de candidatos.
  • Costa Rica, país situado a medio camino en la ruta centroamericana de la cocaína con destino a Estados Unidos, ha visto cómo el crimen organizado transnacional echa raíces y alimenta estructuras criminales locales.
  • México ha padecido nuevos picos de violencia, y su actual presidente, Enrique Peña Nieto, ofrece pocas estrategias novedosas para contener los homicidios o el crimen organizado que los motiva. Se necesita desesperadamente nuevos líderes, pero sin importar quién gane las elecciones de julio no se esperan cambios reales en la estrategia hasta finales del año, cuando el sucesor asuma la presidencia.
  • Paraguay, el productor de marihuana más prolífico de Suramérica, ya tiene un presidente asociado a la actividad criminal en la forma de contrabando de cigarrillos. Con el acuartelamiento de los grupos criminales brasileños en este país sin salida al mar, hay la necesidad de un liderazgo transparente que contenga la actividad criminal.
  • Venezuela debe celebrar sus elecciones presidenciales, pero con la dictadura que ahora ejerce el presidente Nicolás Maduro, no hay garantía de que estas se realicen, y mucho menos de que haya algún cambio real. Es más probable que los cambios sean motivados por el colapso económico que por la contienda política.
Incluso en Cuba, dominada desde 1959 por los hermanos Castro, se esperan cambios con la promesa de Raúl Castro de dimitir en 2018. Y el presidente de Nicaragua Daniel Ortega, en el poder desde 2007, está afianzando el control en los hilos del poder y socavando la democracia. Desde los días de la Guerra Fría no se veían tan amenazados la democracia y el buen gobierno en Latinoamérica. En parte estas condiciones han sido propiciadas por el crimen organizado y la corrupción que este fomenta. Y el crimen organizado seguirá sacando provecho del caos. La cooperación también es clave en la lucha contra el crimen organizado transnacional y para bien o para mal, Estados Unidos muchas veces ha aportado coherencia y liderazgo en la guerra contra la droga y el crimen organizado. Ese liderazgo se acabó junto con buena parte de la credibilidad de Estados en la región. Todo esto simplemente le da un margen de maniobra mayor a los criminales.

Más ‘plata’ que ‘plomo’

Hay otro aspecto del crimen organizado que vale la pena mencionar al pensar en 2018. Aunque la corrupción siempre ha sido uno de los principales instrumentos del crimen organizado, su otra cara ha sido la intimidación y la violencia. Es famosa la oferta que hacía Pablo Escobar a sus víctimas: “plata” (soborno) o “plomo” (una bala). Lo que la mayoría de los delincuentes sofisticados están entendiendo es que los sobornos los llevan mucho más lejos y mucho más rápido que la violencia. El acrecentamiento de los escándalos de corrupción da fe de esto. Mientras México, Venezuela y gran parte de los países del Triángulo Norte —El Salvador, Guatemala y Honduras— registran tasas de homicidios en niveles epidémicos, en Colombia se revierte la tendencia. Aun con los récords en la exportación de cocaína, más el consumo interno de la droga, y el florecimiento de otras economías ilegales, como la minería aurífera y la extorsión, se observa un descenso de los homicidios. Aunque esto obedece en parte al desescalamiento del conflicto civil con la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el otro factor importante es el desarrollo de una Pax Mafiosa. La primera “pax mafiosa” se gestó en Medellín, capital del tráfico de cocaína, y desde ahí se expandió a todo el país. Esto implica que nuestra misión de poner al descubierto el crimen organizado se está dificultando aquí, en nuestra base que es Colombia. La historia criminal de Latinoamérica la han impulsado empresarios criminales, principalmente en la forma de carteles de la droga. No es el caso de África, donde la actividad criminal muchas veces la orquestan elementos dentro del mismo gobierno. Con la continua fragmentación del crimen organizado en Latinoamérica, y la corrupción consolidándose como el método preferido para hacer negocios ilícitos, Latinoamérica puede comenzar a parecerse más a África. La delincuencia puede gozar no solo de protección en los más altos niveles del gobierno, sino que incluso puede ser manejada por dichos elementos. Este es un fenómeno que hemos estudiado de cerca en nuestras investigaciones sobre las “Élites y el crimen organizado”. Dedicaremos aún más recursos a ese tipo de investigaciones, pues creemos que señalan la dirección que adoptará la evolución criminal. VEA TAMBIÉN: InDepth Cobertura sobre Élites y crimen organizado El crimen organizado transnacional es la actividad más versátil del planeta y se adapta a las condiciones cambiantes con mayor rapidez que los gobiernos. Cuando esos gobiernos son debilitados, subvertidos y corrompidos por los grupos del crimen transnacional, el terreno de juego antes era desigual se pone aún más cuesta arriba. Es posible que este año la delincuencia se atrinchere aún más en la región, que la corrupción llegue a nuevas cimas del gobierno o incluso que secuestren el estado. Prepárese, porque debemos prestar mucha atención para ver la mano del crimen organizado en medio del caos político. Foto superior Associated Press/Carlos Jasso

GameChangers 2017: Auge de la cocaína en Colombia agrava la crisis política y social

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La cocaína es una de las drogas con mayor demanda en el mundo. Su centro de producción se encuentra en las regiones andinas de Colombia, Perú y Bolivia, donde cada año se producen cientos de toneladas de la harina blanca, que son enviadas a los mercados de consumo de todo el mundo. Y la raíz de todo ello son las hojas verde oscuro de la planta de coca. Ahora más que nunca, esta planta ocupa un lugar central en las disputas internacionales entre viejos aliados, así como en los conflictos internos, a la vez que lleva al rompimiento del tejido de las comunidades locales. Durante los últimos años, Colombia ha vuelto a ocupar el puesto de mayor productor de cocaína en el mundo, pero además su producción ha tenido un auge sin precedentes, según los dos informes más reconocidos sobre este tipo de estimaciones. De hecho, si bien los niveles de coca en Bolivia y Perú han disminuido levemente en la última década, el auge de la coca colombiana por sí solo ha disparado la producción de cocaína a nivel mundial.

(Gráfico de comparación de los cultivos de coca en los países andinos)

Lo cultivos ilegales en Colombia aumentaron más del 50 por ciento entre 2015 y 2016, pasando de 96.000 a 146.000 hectáreas, como consta en un informe de las Naciones Unidas. Según estimaciones de Estados Unidos, el cultivo de coca aumentó casi un 20 por ciento, llegando a las 188.000 hectáreas. Como InSight Crime señaló en marzo de este año, “Ninguna organización gubernamental o no gubernamental ha calculado niveles tan elevados de producción de coca en Colombia desde que se comenzó a llevar registros sobre este cultivo”. Este histórico aumento ha sido evidenciado por las investigaciones de campo que adelanta InSight Crime. Los grupos ilegales siguen presionando a los agricultores para que continúen con sus cultivos en algunas áreas, mientras que otros agricultores lo hacen debido a que carecen de alternativas, o por que esperan recibir algún beneficio del Gobierno. Con base en la información reunida, creemos que en muchas áreas los niveles reales de producción de coca están muy por encima de las estimaciones oficiales.

(Mapa tomado de un análisis regional de los cultivos de coca en Colombia)

Además, los productores de cocaína han encontrado formas cada vez más innovadoras de procesar la droga, lo que les permite aumentar la producción por hectárea. InSight Crime cree que solo en Colombia se producen actualmente unas 1.200 toneladas métricas de cocaína al año. Debido a las grandes cantidades que salen del país, está aumentando la presión para que el Gobierno colombiano detenga el auge de las drogas —y ya se han tomado algunas polémicas decisiones con el fin de lograrlo—. El acuerdo de paz que se firmó en noviembre de 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) incluye el compromiso del Gobierno de darles prioridad a los programas de sustitución, con el fin de que los agricultores abandonen voluntariamente sus cultivos de coca y elijan los cultivos legales. Pero el proceso no ha sido tan sencillo. En lugar de concentrar sus esfuerzos en esta estrategia de línea blanda, el Gobierno colombiano optó por una política mixta para 2017: negociar con los agricultores, pero al mismo tiempo promover las operaciones de erradicación forzosa.
“Hay pocas pruebas de que la destrucción de los cultivos de coca conducirá a una reducción permanente de los niveles de cocaína”.
“El Gobierno colombiano buscará erradicar 100.000 hectáreas de la planta base de la cocaína, pese a solo haber erradicado 17.593 hectáreas en 2016 […] Los esfuerzos de erradicación se dividirán en partes iguales entre la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos y la erradicación forzosa mediante el uso de la fuerza pública”.
Como era de esperarse, esto ha generado intensas protestas de los cocaleros locales, así como fuertes reacciones de estos contra los erradicadores, lo cual ha tenido sangrientas consecuencias. Estas tensiones finalmente estallaron en octubre, cuando las fuerzas de seguridad presuntamente masacraron a varios agricultores que hacían protestas en el mayor centro de coca del mundo: el municipio de Tumaco en el departamento de Nariño, al occidente del país. “Las bajas de civiles en Tumaco son las más numerosas que se hayan presentado en hechos de este tipo, y podrían indicar que el gobierno colombiano —sometido a una fuerte presión de Estados Unidos— puede estar recurriendo a medidas más duras en su esfuerzo por alcanzar su meta [de erradicación]”. De hecho, Colombia no sólo enfrenta problemas de política interna. Estados Unidos, después de haber invertido miles de millones de dólares en la guerra contra las drogas en el país durante las últimas dos décadas, está a la espera de mejores resultados.
“Las cifras de erradicación forzosa de este año pudieron haber sido infladas con el fin de hacer parecer que los programas tuvieron mayor éxito del que realmente alcanzaron”.
En lugar de concentrarse en los programas de prevención en su país, los funcionarios estadounidenses han reprochado duramente a Colombia, amenazando con descertificar al país por su “fallida” estrategia antidrogas. En agosto de este año, el principal diplomático estadounidense para temas antinarcóticos, William Brownfield, llegó incluso a advertir que “podrían surgir ‘problemas políticos bilaterales’ como resultado de las diferencias de opinión entre Estados Unidos y Colombia acerca de la manera de enfrentar la creciente producción de cocaína”. Una de esas “diferencias” fundamentales es la fumigación aérea de los cultivos ilícitos, una práctica llevada a cabo por Colombia pero que fue prohibida en 2015 debido a los temores de que pudiera causar problemas de salud. Tras las polémicas y confusas declaraciones del secretario de Estado Rex Tillerson sobre el tema, en el mes de junio señalamos que “Estados Unidos ha venido presionando para que se reanuden las fumigaciones incluso desde antes de que Trump asumiera la presidencia, pero los funcionarios estadounidenses no han podido abordar la larga discusión acerca de si la fumigación aérea ha sido una estrategia eficaz para el control de los cultivos de coca en Colombia”. Con Donald Trump en la Casa Blanca, y dadas sus amenazas de reducir la ayuda ofrecida a Colombia (y al resto del mundo), Colombia está tratando de establecer un equilibrio entre la formulación de políticas inteligentes y el mantenimiento de relaciones con Estados Unidos como uno de sus principales donantes en el “posconflicto”. Dadas estas contradicciones, la pregunta que queda es: ¿será efectivo el plan de erradicación de Colombia? El presidente Juan Manuel Santos anunció en diciembre que las autoridades habían superado su ambicioso objetivo de erradicar de manera forzosa 50.000 hectáreas de coca en 2017. Y fijó una nueva meta para 2018: 65.000 hectáreas. Sin embargo, la investigación de campo de InSight Crime ha revelado no sólo que Colombia tiene mucha más coca de lo que se ha informado, sino que, según fuentes militares colombianas, “las cifras de erradicación forzosa de este año pudieron haber sido infladas con el fin de hacer parecer que los programas tuvieron mayor éxito del que realmente alcanzaron”. Y lo que es más importante aún, hay pocas pruebas de que la destrucción de los cultivos de coca conducirá a una reducción permanente de los niveles de cocaína. Muchos agricultores (o quizá la mayoría) vuelven a cultivar la planta después de que los cultivos han sido destruidos, y dado que no disponen de otras alternativas, no les queda otra opción.

(Gráfico en el que se compara el cultivo de coca y las erradicaciones en Colombia)

Como señalamos en junio: “Las causas del continuo cultivo de la coca, como la pobreza, el abandono estatal y la dinámica criminal, quizá influyen más en los altos niveles de cultivo”. Colombia seguirá estando entre la espada y la pared en 2018. Si bien el país le ha apostado a su política de “la zanahoria y el garrote” durante un año más, todavía espera que los programas de sustitución den resultados, lo que puede dar lugar a más conflictos. Aun así, es poco probable que Estados Unidos se sienta satisfecho con los esfuerzos de Colombia. La nación andina podría tener que elegir entre jugárselas por las estrategias efectivas a largo plazo, o enfrentar algunas consecuencias políticas. Pero 2018 será un año de elecciones presidenciales en Colombia, lo que podría dar la vuelta a la tortilla en caso de que la oposición llegue al poder. La elección de una nueva fuerza política podría afectar los compromisos del proceso de paz y sustituirlos por políticas antidrogas con un fuerte componente armado, que son de la preferencia de Estados Unidos. Foto superior: Associated Press/Fernando Vergara

Capturan en Brasil a narcotraficante peruano ‘más buscado’

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El arresto en Brasil de un narcotraficante buscado por Perú, prófugo de la justicia durante más de una década, ilustra la evolución de la dinámica de narcotráfico en las zonas cocaleras de Perú, y señala cambios en el negocio transnacional de la cocaína en Suramérica.

Adrián Velarde Huamaní, alias “Chato Adrián”, uno de los narcos más buscados en Perú, fue arrestado el 21 de septiembre en Brasilia, capital de Brasil, según anunció el ministro del interior de Perú en un comunicado este 25 de septiembre.

Velarde cayó por primera vez en el radar de las autoridades luego de un monumental decomiso de pasta de coca en 2007, en la región de Ayacucho, en Perú. Parte de esa región se encuentra en el centro de cultivo de coca del país inca, el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Pero las autoridades no lograron arrestar al capo sospechoso, quien al parecer gozaba de protección por parte de los habitantes en el momento del operativo.

Siguieron otros decomisos, y para 2011 la organización de Velarde ya estaba también en el radar de la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Según el medio de periodismo investigativo IDL-Reporteros, Velarde fue uno de los principales actores en el VRAEM, con capacidad de transportar por lo menos 300 kilogramos de pasta de coca cada mes.

Los informes indican que Velarde transportaba la mayor parte de la pasta de coca a Bolivia, donde se refinaba para convertirla en cocaína y posteriormente se enviaba al exterior. Para 2015, se dijo que Velarde y sus cómplices habían huido de Perú hacia Bolivia, donde siguieron manejando sus operaciones de narcóticos. Sigue sin aclararse cuánto tiempo estuvo en Brasil o por qué se encontraba allí al momento de su captura.

Análisis de InSight Crime

Velarde parece producto de la época en la que el cultivo de coca en el VRAEM creció hasta el punto en que Perú superó a Colombia como mayor producto mundial de coca, en 2013. (Desde entonces Colombia ha recuperado su primer lugar). Pero dados los recientes cambios importantes en la dinámica del tráfico, el arresto de Velarde también señala la incertidumbre en lo que respecta al actual panorama criminal en el VRAEM.

Es interesante que la organización de Velarde no parezca haber hecho uso del famoso puente aéreo entre el VRAEM y la vecina Bolivia que fue durante tanto tiempo la base de la dinámica de tráfico en Perú. Pero la operación del grupo siguió el patrón bien establecido de transporte de pasta de coca hacia Bolivia, donde se procesaba el producto para transformarlo en cocaína antes de enviarlo a los mercados consumidores. Y Velarde también hizo parte de una tendencia de traslado eventual de los clanes de drogas más poderosos del VRAEM para manejar sus operaciones desde Bolivia.

No es claro, sin embargo, si Velarde era un proveedor mayorista para distribuidores orientados al mercado brasileño de cocaína —ahora el segundo mayor del continente americano— o si la cocaína se embarcaba desde Brasil hacia Europa.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de Perú

El arresto de Velarde también apunta a importantes cambios en la dinámica del tráfico. Además del arresto de varios importantes narcotraficantes del VRAEM, los niveles de cultivo de coca en la región han caído en los últimos años. Sin embargo, lo cambiante del entorno podría abrir la puerta para que nuevos grupos intenten imponer control en el área.

Un informe oficial de inteligencia de Brasil divulgado a comienzos de este año afirmaba que la poderosa pandilla brasileña conocida como Primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital – PCC) está expandiendo su presencia en el tráfico de cocaína peruano (y posiblemente en toda la región). Representantes del gobierno peruano han repetido esta advertencia, señalando la presencia del PCC en el VRAEM y la aparición de nuevas rutas de tráfico terrestre hacia Brasil.

EEUU amenaza con calificar a Colombia de incumplimiento en iniciativas antinarcóticos

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En la definición anual de los países que encabezan la producción y el tráfico de estupefacientes, El presidente estadounidense Donald Trump rompió un precedente de décadas al desafiar los esfuerzos antinarcóticos de Colombia, lo que puede complicar la cooperación con uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos en la lucha antidrogas en Latinoamérica.

El 13 de septiembre, Trump entregó un memorando al secretario de Estado en el que señalaba que su administración había “considerado seriamente la designación de Colombia como uno de los países que no lograron demostrar el cumplimiento de sus obligaciones en el marco de los acuerdos internacionales antinarcóticos”, y citó el “extraordinario crecimiento en el cultivo de coca y la producción de cocaína” registrado en Colombia en años recientes.

Trump decidió no “descertificar” los esfuerzos antinarcóticos de Colombia “porque la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de Colombia son aliados cercanos de Estados Unidos en el hemisferio occidental en materia de seguridad y orden público, están mejorando sus iniciativas de interdicción y han reanudado algo de erradicación que habían reducido de manera importante a comienzos de 2013”.

“Yo, sin embargo, mantendré esta designación… como una opción, y espero que Colombia haga avances importantes para reducir el cultivo de coca y la producción de cocaína”, escribió el jefe de Estado en el memo.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos respondió a las declaraciones de Trump señalando que “Colombia ha sido la nación que más sangre ha puesto en la lucha antidroga”, según recogió El Espectador.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Política de drogas

Como sucedió en años anteriores, Bolivia y Venezuela fueron los únicos países calificados como países de peso en el tráfico y la producción de estupefacientes de los que se determinó que han “demostrado incumplimiento” en su adhesión a las obligaciones antidrogas.

Como es habitual, Latinoamérica y el Caribe dominaron la lista; 17 de los 22 países mencionados se encuentran en la región.

Análisis de InSight Crime

La amenaza de descertificar a Colombia se da sobre el telón de fondo de la acentuación de tensiones entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia por los efectos del histórico acuerdo de paz firmado en 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Y las declaraciones del presidente estadounidense pueden resultar un obstáculo para la cooperación con Colombia en operaciones antinarcóticos.

“Una bofetada a un aliado que intenta enfrentar el problema. Daño a la relación bilateral más cercana del hemisferio. Craso error”, tuiteó Adam Isacson, investigador sénior asociado para la veeduría de la defensa en el centro de pensamiento de la Oficina en Washington para temas de Latinoamérica.

No cabe duda de que Colombia está produciendo más cocaína que nunca antes, pero la idea de que el gobierno no está haciendo suficientes esfuerzos para combatir el tráfico de droga no tiene soporte probatorio. No solo se logró un acuerdo de paz con las FARC —el actor más importante en el tráfico global de drogas— sino que los Urabeños de Colombia, la mayor amenaza del crimen organizado en el país, también ofrecieron su entrega recientemente, luego de que las autoridades asestaran fuertes golpes a la organización.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de Colombia

Trump ha hecho comentarios públicos igual de hostiles sobre las autoridades en México, otro aliado crucial de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico en Latinoamérica. El presidente alguna vez tuiteó que los “débiles” esfuerzos de México para ayudar a proteger la frontera estadounidense habían sido de “poca ayuda”, y ha tomado el hábito de amenazar con obligar a México a pagar la construcción de un muro a lo largo de la frontera.

Comentarios de ese talante corren el riesgo de afectar la cooperación entre Estados Unidos y sus aliados más importantes en la lucha antinarcóticos, y podrían dificultar a Estados Unidos la lucha contra la epidemia de abuso de narcóticos en casa, que atiza la violencia criminal en toda la región.

Cifras de cocaína en Bolivia y Perú indican que Colombia promueve boom andino

Los nuevos datos sobre cultivo de coca y producción de cocaína en Bolivia y Perú muestran pocos cambios importantes en relación con 2016, lo que refuerza la idea de que el auge de la producción en Colombia es el principal motor del aumento de la droga en el mercado mundial.

 El 25 de agosto, la Oficina Nacional de Políticas de Control de Drogas de la Casa Blanca (ONDCP por sus siglas en inglés) divulgó sus estimativos de cultivo de coca y producción de cocaína en Bolivia y Perú en 2016.

Bolivia experimentó un aumento de tres por ciento en el cultivo de coca —de las 36.500 hectáreas de 2015 a 37.500 hectáreas en 2016—. Y se registró un incremento estimado de ocho por ciento en la producción de cocaína —de 255 toneladas en 2015 a 275 toneladas en 2016—, según un boletín de prensa de la ONDCP.

 

 VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Coca

El cultivo de coca en Perú disminuyó en forma considerable entre 2015 y 2016, al caer 17 por ciento, de 53.000 hectáreas a 44.000 hectáreas. Pero la producción potencial de cocaína mantuvo consistencia en 410 toneladas entre 2015 y 2016.

 

 Según la ONDCP, puede atribuirse la caída en el cultivo de coca en Perú en 2016 a la intensificación de los esfuerzos de erradicación del gobierno peruano en 2015. En lo que respecta a la consistencia en la producción potencial de cocaína, la ONDCP señaló que el incremento del 18 por ciento en “la madurez de los cultivos de coca” hizo posible esa estabilidad, pese al menor número de hectáreas cultivadas con coca.

Análisis de InSight Crime

Aunque el cultivo de coca y la producción de cocaína en Bolivia y Perú ha exhibido una relativa estabilidad, la región andina —donde se cultiva casi la totalidad de la coca del mundo— sigue desbordando la droga, debido en gran medida a la producción récord en Colombia.

Colombia está produciendo más cocaína que nunca. La producción anual de cocaína aumentó 34 por ciento en 2016, mientras que las hectáreas de coca cultivadas aumentaron en 52 por ciento.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Producción de cocaína

Por años, Colombia ha intentado controlar el cultivo de coca mediante la erradicación de cultivos. Por épocas, el país ha combinado estas iniciativas con programas de sustitución, aunque estos no lograron ofrecer “medidas de seguridad adecuadas” o “alternativas sostenibles”, lo que da a los agricultores pocos incentivos para abandonar el cultivo y la producción de coca.

Y parece haber un mercado para el pico de la producción colombiana de una de las drogas con mayor demanda en el mundo. En Estados Unidos —principal consumidor mundial de cocaína— se observa un incremento del número de consumidores de cocaína, según la más reciente Encuesta Nacional sobre Consumo de Narcóticos y Salud (NSDUH, por sus iniciales en inglés), de 2015. Entre 2011 y 2015, el número estimado de consumidores de cocaína en Estados Unidos subió 37 por ciento, de 1 millón 369 mil a 1 millón 876 mil consumidores.

Político paraguayo arrestado en Bolivia con 5 toneladas de marihuana

Un político paraguayo fue capturado en uno de los decomisos más grandes del año en Bolivia, lo que pone en evidencia los profundos nexos que funcionarios públicos paraguayos han creado con el muy lucrativo tráfico transnacional de narcóticos.

El 22 de agosto, las autoridades bolivianas decomisaron más de 5 toneladas de marihuana en posesión de tres paraguayos, que fueron arrestados luego de ellos: el político Fredy Alberto Godoy Segovia y sus cómplices Sixto Gilberto Biordo y Édgar Salomón Sanabria Núñez.

Los agentes bolivianos dicen que la marihuana confiscada en este caso posiblemente iba dirigida a los vecinos Chile, Argentina o Brasil.

Godoy Segovia es jefe regional del partido Colorado de Paraguay, al que también pertenece el presidente Horacio Cartes. En su función como líder “seccional” de la ciudad de Liberación en el departamento rural central de San Pedro, Godoy Segovia ya había levantado sospechas antes de su arresto entre algunos habitantes, que pensaban que él podía tener nexos con la actividad ilegal.

“Existían rumores que trabajaba en esto… pero sin que se compruebe no podíamos decir ni afirmar nada”, declaró Ariel Villalba, alcalde de Liberación al medio informativo Diario HOY.

Villalba explicó que aunque no ha habido denuncias de plantaciones de marihuana en Liberación, sí se han descubierto cultivos en comunidades vecinas.

El fiscal boliviano Grobert Vega Lobo declaró a ABC Paraguay que es posible que los tres paraguayos detenidos hagan parte de una red de tráfico mayor.

“Estamos en plena fase de investigación, pero creemos que puede haber mayor participación tanto de gente del Paraguay como propios de Bolivia”, comentó Vega Lobo. “Siempre que la carga es cuantiosa constituye un cargamento de gran valor, por lo que se cree que estos están operando a través de una organización internacional”.

Análisis de InSight Crime

El reciente arresto de un político paraguayo que presuntamente traficaba toneladas de marihuana por Bolivia es un ejemplo de cómo la corrupción local, combinada con la falta de oportunidades económicas en muchas zonas rurales de Paraguay, ha agravado la creciente participación del país en el negocio transnacional de narcóticos.

Paraguay es actualmente el mayor productor de marihuana de Suramérica, y casi toda la droga que produce se destina al mercado negro internacional. San Pedro, el departamento en el que Godoy Segovia ejercía su cargo político, es uno de los más pobres de Paraguay, y se dice que uno de los más corruptos. La colusión de los políticos locales y la policía con grupos criminales, la falta de presencia del estado y la escasez de oportunidades para los campesinos en la pobreza han hecho de departamentos como el de San Pedro terreno fértil para la industria ilícita de la marihuana.

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Aunque la administración de Cartes ha incrementado recientemente los decomisos y la erradicación de marihuana, y reforzado la cooperación con los países vecinos, gran parte de este avance a corto plazo puede ser una maniobra política para que el partido de gobierno tenga ventaja en las elecciones presidenciales de 2018. Y la producción de marihuana parece en auge en Paraguay, donde posiblemente engorda los bolsillos de los grupos criminales y de las autoridades corruptas que les ayudan en sus actividades.

 

Defensa de cultivo legal de coca en Bolivia podría incentivar tráfico de cocaína

El presidente Evo Morales de Bolivia ha defendido de nuevo los planes de su administración de ampliar el cultivo legal de coca, una medida que busca agradar a algunos de sus mayores partidarios políticos antes de un intento de reelección, aun cuando esto pueda aumentar el tráfico de cocaína en el país.

Morales defendió su decisión de aumentar el cultivo legal de coca en un discurso en conmemoración de los 192 años de independencia boliviana, este 6 de agosto, según información de El Diario.

En febrero, el gobierno boliviano y los cultivadores de coca acordaron permitir la plantación legal anual de 22.000 hectáreas de coca, más que las 12.000 hectáreas que se habían permitido anteriormente.

Morales ha dicho que el nuevo límite permitirá aumentar la exportación de derivados de coca a toda la región, para usar como té, pasta dentífrica y otros productos menores. (Las comunidades indígenas suramericanas llevan siglos usando derivados de coca). Pero este es un mercado muy limitado, lo que plantea la preocupación de que parte de este producto se desvíe al comercio ilícito.

A pesar de que perdió un referendo en 2016 para postularse a una reelección, Morales tiene planes de lanzarse nuevamente a la presidencia en 2019, y los cultivadores de coca prometen ser uno de sus grupos de votantes más grandes. El analista político Iván Arias escribió en El Diario que Morales defiende el incremento en los límites del cultivo de coca para promover su proyecto de reelección.

Análisis de InSight Crime

Aunque el incremento del cultivo legal de coca le puede valer puntos políticos a Morales, también puede incentivar la producción y el tráfico de cocaína. Sin embargo, el impacto que este hecho tenga en el negocio regional de la cocaína puede ser limitado.

Un estudio de 2013 halló que el mercado legal de coca en Bolivia podía cubrirse con 14.700 hectáreas de coca, lo que significa que el nuevo límite tiene la capacidad de ofrecer más de 7.000 hectáreas para ser absorbido por el mercado ilegal de cocaína. La posibilidad de que se duplique o triplique la cantidad de coca que entra al mercado ilegal sería el siguiente paso luego del primer aumento declarado de cultivos de coca en seis años en Bolivia. Los cultivos de coca aumentaron 14 por ciento entre 2015 y 2016, de 20.200 a 23.100 hectáreas.

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Sin embargo, la posible entrada de 7.000 hectáreas adicionales de coca al mercado ilícito solo representaría un pequeño incremento en la cantidad total del producto dedicado al procesamiento de cocaína a escala regional. Se estima que solo Colombia produjo casi 190.000 hectáreas en 2016, y se calcula que Perú alberga más de 50.000 hectáreas. Eso significa que las 7.000 hectáreas adicionales de producción boliviana representarían menos de tres por ciento de incremento en el total de cultivos en los Andes, donde se cultiva prácticamente toda la coca del mundo.