EEUU trata de ponerse al día con estrategia de cooperación en el Caribe

El nuevo plan de acción de Estados Unidos para el Caribe es una señal de que el principal país consumidor de estupefacientes ha comenzado a tapar el agujero de sus estrategias de seguridad y prevención del narcotráfico en la región.

El 21 de junio, Estados Unidos reveló un nuevo programa de ayuda, Caribe 2020: estrategia plurianual para mejorar la seguridad, la prosperidad y el bienestar del pueblo de Estados Unidos y el Caribe, para una región del continente americano que ha aumentado su importancia como centro del narcotráfico y punto de transbordo de droga en los últimos años.

La estrategia establece las prioridades del Departamento de Estado y de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus iniciales en inglés) “en las áreas de seguridad, diplomacia, prosperidad, energía, educación y salud”.

En el tema de seguridad, el plan es trabajar para “desmantelar las redes de tráfico ilícito, reforzar la seguridad marítima, enfrentar el crimen violento y organizado y ampliar el intercambio de información sobre amenazas entre los países”, según el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Para lograr esto, el plan contará con la cooperación bilateral y regional, reforzando alianzas entre el gobierno y la sociedad civil, y fortaleciendo las instituciones de vigilancia del delito.

Análisis de InSight Crime

Con este nuevo enfoque, Estados Unidos finalmente está dando la tan necesaria atención a una región abandonada, que recientemente volvió a ganar enorme importancia en el negocio internacional de la droga.

Una reciente serie de decomisos de drogas de gran volumen confirma el aumento del tráfico: en marzo, la Guardia Costera estadounidense incautó casi 1,5 toneladas de cocaína en dos operativos en las Islas Vírgenes de Estados Unidos y en Puerto Rico, y en junio, las autoridades descargaron 1,1 toneladas de cocaína en Puerto Rico, decomisadas a traficantes dominicanos.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles del Caribe

Además de la mayor producción de coca en Colombia, la región del Caribe ha cobrado mayor importancia como centro de narcotráfico y punto de transbordo gracias, en parte, al aumento del narcotráfico transnacional en Venezuela. El movimiento de cocaína de sus costas occidentales a naciones del Caribe ha aumentado junto con la crisis política y económica que consume al país, que ha acentuado la delincuencia en todo el régimen y creado una mano de obra pobre, desesperada e impaciente, preparada para asumir grandes riesgos por dinero.

La investigación de InSight Crime en República Dominicana muestra que los venezolanos están reemplazando a los colombianos como mulas, que cargan el producto en vuelos o como tripulación de las innumerables lanchas rápidas que llegan a sus costas. Cuatro de las cinco lanchas rápidas que llegan a las costas de República Dominicana con cargamentos de cocaína ahora tienen venezolanos a bordo, según entrevistas con agentes de la fuerza pública en República Dominicana. Verny Troncoso, fiscal jefe a cargo de los casos de narcóticos para la provincia de Santo Domingo, comentó a InSight Crime que cada semana desde finales de octubre de 2016, los agentes han capturado de tres a cuatro venezolanos que llegan a los aeropuertos del país con estupefacientes ingeridos u ocultos en sus maletas.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre República Dominicana

Se espera que las organizaciones criminales transnacionales en República Dominicana “sigan siendo una amenaza” para el mercado de drogas en Estados Unidos, según la Estimación Nacional de Amenazas por Drogas de 2016 de la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus iniciales en inglés). Fuentes oficiales en la isla señalaron a InSight Crime que el país estaba manejando hasta 130 toneladas de cocaína al año, gran porcentaje de lo cual se destina a los mercados europeos.

Otro factor que está motivando el regreso de los traficantes al Caribe son otras iniciativas antinarcóticos en la región financiadas por Estados Unidos. Un enfoque en México, mediante la Iniciativa Mérida, y en Centroamérica, mediante la Iniciativa Regional de Seguridad para Centroamérica (CARSI) ha obligado a los narcotraficantes a buscar rutas menos vigiladas.

¿Por qué la tasa de homicidios en Jamaica ha aumentado en 20%?

3

La tasa de homicidios en Jamaica ha tenido un exorbitante incremento en 2017, en lo que puede ser un síntoma de escisiones en el hampa.

Entre el mes de enero y el 10 de junio, se registraron 639 asesinatos en Jamaica, un promedio de cuatro homicidios diarios, según datos de la policía. Esto representa supuestamente un incremento de 19 por ciento en relación con el último año, cuando la tasa de homicidios alcanzó los 50 por 100.000 habitantes, según cálculos preliminares de InSight Crime.

Al paso que va, para finales del año Jamaica podría haber alcanzado 1.450 homicidios, un país con una población similar a la ciudad de Chicago (cerca de 2,8 millones de habitantes). Eso equivaldría a 100 muertes violentas más que las registradas en 2016.

El saldo de este año incluye 45 homicidios múltiples.

“Hubo 37 homicidios dobles, seis homicidios triples y dos cuádruples”, explicó en una conferencia de prensa el jefe de policía George Quallo, y agregó que el 70 por ciento de los asesinatos se atribuía a las pandillas.

Las zonas rurales han sido especialmente afectadas últimamente, con 33 homicidios en distritos rurales en una sola semana en junio, mientras que hubo 21 muertos en el “Área corporativa” o gran Kingston.

El vocero de la oposición Peter Bunting habló sobre “la falta de una respuesta coherente del gobierno sobre el tema”, y la necesidad de reforzar la presencia policial y militar.

Reconociendo que las estrategias propuestas de la policía no son completamente novedosas, Quallo presentó el plan de la institución contra la ola de violencia para el corto plazo. Este contempla medidas especiales que disponen “cordones policiales y allanamientos, toques de queda y detenciones con fines preventivos y de investigación”. 

Análisis de InSight Crime

La escalada en la tasa de homicidios en Jamaica en los últimos tres años tiene mucho que ver con las medidas duras de las fuerzas de seguridad contra las pandillas, o “posses”, de Jamaica, y sus repercusiones violentas a largo plazo, según opina la socióloga Lilian Bobea.

Por décadas, las pandillas violentas han ejercido el poder en esta isla, después de su empoderamiento inicial por parte de los dos partidos políticos rivales del país para garantizar el respaldo de la población civil. Pero la naturaleza de las posses ha sufrido una mutación importante desde un episodio clave en la historia reciente de Jamaica: el arresto de Christopher “Dudus” Coke, en 2010, quien en esa época era considerado el más grande capo, o “don”, del país

Las pandillas también usaron la crisis para redefinir sus operaciones y desde entonces se han disgregado, dispersado y diversificado. 

El explosivo operativo para detener a Coke, que desató una cruenta guerra entre las pandillas y las fuerzas del estado, llevó a la conclusión de que el poder de las posses se había convertido en una amenaza para el mismo Estado. Desde entonces tanto el gobierno jamaiquino como, en cierta medida, la población civil, comenzaron a distanciarse de las pandillas.

Con el debilitamiento de sus dos bases de apoyo fundamentales y su máximo jefe en la cárcel, las posses se hicieron más vulnerables a la ofensiva policial subsiguiente contra sus miembros, según comentó Bobea a InSight Crime. La violencia fue suprimida relativamente, y entre 2009 y 2014, la tasa de homicidios en Jamaica cayó de 62 a 36 por 100.000 habitantes.

VEA TAMBIÉN:  Noticias y perfil del Caribe

Pero la nueva estrategia del gobierno de “decapitar” las pandillas parece haber resultado contraproducente. Según Bobea, las pandillas usaron la crisis para redefinir sus operaciones y evitar ser detectados, y desde entonces se han disgregado, dispersado y diversificado.

Este proceso de descentralización implicó la fragmentación y expansión de las posses hacia nuevas zonas, explicó Bobea. Mientras que alguna vez la violencia estuvo concentrada en un grupo de zonas en la capital de Jamaica, ahora ha entrado a rincones más distantes, lo que puede explicar el aumento de los homicidios en los distritos rurales, según la analista.

Al tiempo que las pandillas se dispersaban, factores externos las presionaban a diversificar sus fuentes de ingresos criminales. Por largo tiempo, las posses han sido facilitadoras y transportadoras en el negocio transnacional de la droga. Pero cuando las iniciativas de interdicción frenaron el puente aéreo en el Caribe a comienzos del siglo —y con el inicio de la producción de marihuana de mejor calidad en Estados Unidos— esta fuente de ingresos se cerró.

Las pandillas jamaiquinas recurrieron a los famosos “fraudes de lotería“, entre otras actividades, disparando guerras entre redes rivales que buscaban acceso a esas nuevas rentas. Las autoridades atribuyeron a este fenómeno el aumento en los homicidios de este año; es cierto que los llamados “distritos del fraude de lotería” de St James, Westmoreland y Hanover —a muchos kilómetros de la capital— han registrado los picos de violencia más sorprendentes este año. El 12 de junio, cuatro miembros de una familia, incluidos dos menores de edad, fueron asesinados a tiros con armas de grueso calibre en una comunidad rural de la parroquia noroeste de Hanover.

VEA TAMBIÉN:  Cobertura sobre Jamaica

La extorsión es otra opción de ingresos usada por las posses desde hace tiempo, pero que ahora conlleva más violencia, pues las pandillas imponen su cuota fuera de sus “guarniciones”, o barrios, reafirmando su control en comunidades que por tradición no les guardaban fidelidad.

Con el aumento de civiles blanco de los ataques, también ha aumentado la frecuencia de los homicidios múltiples, observó Bobea.

El descenso del hampa jamaiquino hacia el crimen desorganizado se refleja en otros lugares de Latinoamérica, especialmente en el fracturado panorama criminal de México. Aquí, la estrategia de los “capos”, de seguir a cabecillas criminales ha precipitado el caos y los récords en las tasas de homicidios.

México ha dependido de esta táctica problemática, y Jamaica tiene una historia de recurrir a la fuerza militar en épocas de desorden. Pero según Bobea, sería mejor que las autoridades jamaiquinas dirigieran más recursos a la prevención, el aspecto “más ignorado” por los cuerpos de seguridad, y fortaleciera la rama judicial, sin la cual los esfuerzos de la policía no tienen mucha utilidad.

Bunting, portavoz de la oposición, coincide con las apreciaciones de Bobea: “Lo que pasa ahora es que la policía se ha quedado sin recursos”, comentó.

La policía ya ha hecho esfuerzos por trabajar más cerca de la comunidad, y se han implementado varios programas sociales y de prevención de pandillas. Pero, según un reciente estudio sobre el Caribe, muchas veces no se ha estudiado su impacto. 

Recientes incautaciones indican aumento del narcotráfico en el Caribe

La Guardia Costera de Estados Unidos descargó recientemente en Puerto Rico más de una tonelada métrica de cocaína que había sido incautada previamente, como parte de una serie de incautaciones que indican que el papel del Caribe como centro de transbordo de drogas puede estar en aumento.

La Guardia Costera descargó 1,1 toneladas métricas de cocaína en Puerto Rico el pasado 2 de junio. Se estima que las drogas, que habían sido incautadas una semana antes en la costa sur de la isla, tienen un valor de venta de unos US$32 millones.

Según un comunicado de prensa del 6 de junio, tres ciudadanos dominicanos fueron detenidos como parte de la operación. Enfrentarán cargos federales estadounidenses en un tribunal de Puerto Rico.

Este incidente es el más reciente de una serie de grandes incautaciones de cocaína en el Caribe a lo largo de este año. En una sola operación en febrero, la guardia costera incautó 4,2 toneladas métricas de cocaína que iban rumbo a Europa; la operación se llevó a cabo en aguas internacionales frente a la costa norte de Surinam y representa la mayor incautación en el océano Atlántico en casi dos décadas.

Por otra parte, el 4 de junio, el Jamaica Observer informó acerca de un pequeño decomiso de 75 kilos de cocaína que habían salido de Surinam y Guyana, lo que indica que el Caribe es una importante ruta para el tráfico a grande y pequeña escala.

Análisis de InSight Crime

Las recientes incautaciones ponen de presente el importante papel del Caribe como un centro de transbordo de drogas, así como la variedad de rutas y operaciones establecidas en el área.

Según la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas para el año 2016, elaborada por la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus iniciales en inglés), Centroamérica y México siguen siendo el principal corredor de drogas suramericanas en rumbo al mercado estadounidense, representando un 76 por ciento de la cocaína que se trafica hacia el norte. Sin embargo, el informe señala que casi todo el resto llega a Estados Unidos a través del Caribe.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfil del Caribe

Las autoridades estadounidenses han señalado que hay evidencias de que las actividades del narcotráfico están aumentando en todo el Caribe. De hecho, la DEA ha dicho que el tráfico de drogas se triplicó en la región entre 2009 y 2014.

De hecho, el papel del Caribe como sitio de trasbordo se ha vuelto más visible en los últimos años. La región sigue siendo uno de los dos puntos principales del tránsito de cocaína que cruza el Atlántico para abastecer los mercados de consumo europeos. Lo más probable es que este flujo haya sido impulsado por el auge en la producción de cocaína en Colombia, así como por la profunda crisis que sacude a Venezuela —desde donde parten muchos de los cargamentos hacia el Caribe—. 

El Caribe tiene ‘problema de violencia’, no ‘de crimen’: informe

0

La región del Caribe tiene un “nivel excepcionalmente alto de crímenes violentos”, sostiene un nuevo informe que ofrece una rara perspectiva de las causas de la actividad criminal en la región, con el propósito de ayudar a crear políticas de seguridad más estratégicas.

Un estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) revela que en promedio, 13 por ciento de los residentes en cinco países caribeños fueron víctimas de la delincuencia común en el último año.

El informe analizó encuestas de victimización de usuarios de 2014 y 2015 en las Bahamas, Barbados, Jamaica, Surinam y Trinidad y Tobago, concentrándose en cinco delitos: robo de autos, robo con allanamiento de vivienda, atracos, robo personal y agresión o amenazas de agresión. (Vea el resumen ejecutivo insertado al final de este artículo.)

 

(Gráfico cortesía del BID)

El informe hacía énfasis en la prevalencia de la violencia en estas naciones caribeñas, y halló que aproximadamente uno de cada tres encuestados había perdido a alguien por la violencia. Pero esas tendencias fueron más acentuadas en algunos países —y en particular sus capitales— que en otros.

Aunque las tasas de homicidios en las Bahamas, Jamaica y Trinidad y Tobago fueron “comparables a las de países con conflictos armados”, con una tasa superior a 30 homicidios por 100.000 ciudadanos en 2013, Surinam y Barbados han tenido tasas de homicidios relativamente bajas.

“El Caribe no tiene un problema de criminalidad, tiene un problema de violencia” – autora del informe del BID Heather Sutton

 Las tasas de homicidios mostraron correspondencia con la prevalencia de la delincuencia común: en las capitales de los tres países con mayor número de fatalidades, los residentes tenían también más probabilidades de ser victimizados, mientras que en Surinam y Barbados los indicadores de atracos y agresiones fueron menores.

La tendencia común más acentuada entre los países fue la de tasas anormalmente elevadas de agresiones y amenazas de agresión, que son mayores en el Caribe que en cualquier otra región, según encuestas similares.

 

(Tabla cortesía del BID)

Pero para casi todos los delitos relacionados con robo, estos países caribeños se situaron por debajo de la media global. Esto contrasta con el resto de Latinoamérica, que exhibió una prevalencia de robos por encima de la media.

Según el informe, las encuestas de victimización como las usadas por los autores ofrecen una imagen más completa de la dinámica de seguridad en el Caribe que los estudios sobre criminalidad que por lo general se fundan en informes de policía, dado que aproximadamente apenas la mitad de los crímenes se denuncia ante la policía.

Análisis de InSight Crime

El informe identifica algunas características claves que han contribuido a la violencia en estos cinco países caribeños, y demanda una mejor caracterización de los distintos problemas de seguridad pública en la región.

“Como dirían algunas personas, el Caribe no tiene un problema de criminalidad, tiene un problema de violencia”, comentó Heather Sutton, una de las autoras del informe, a InSight Crime.

Esto explica en parte la prevalencia de delitos agresivos como la agresión sobre delitos contra las posesiones personales, como el atraco. Y esa prevalencia de la violencia se suma a varios factores, en particular la presencia de pandillas y la posesión de armas de fuego.

“Las pandillas son en gran parte responsables del crimen y la violencia en el Caribe”, dice el informe. Las estadísticas mostraron que las personas que viven en barrios con pandillas son más propensas a ser victimizadas, especialmente por agresiones o amenazas.

La peor afectada fue la capital de Trinidad y Tobago, Puerto España, donde alrededor de 60 por ciento de las víctimas también denunciaron presencia de pandillas en sus zonas de residencia.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles del El Caribe

Sin embargo, esta correlación entre pandillas y violencia no es directa. Las características de las pandillas varían de un país a otro.

En el caso particular de las Bahamas, explicó Sutton, la presencia de pandillas no es tan notoria como en los demás países en estudio. Pero la tasa de homicidios en el país isleño se ha disparado a niveles récord en los últimos años, y mostró la mayor prevalencia del crimen entre los demás países caribeños de la encuesta.

La disponibilidad de armas de fuego también juega un rol importante. En los países con las mayores tasas de homicidio y de delincuencia común, el mayor porcentaje de los delitos involucraba armas de fuego. Latinoamérica y el Caribe es la región con la mayor tasa de posesión de pistolas y revólveres después de África, según las encuestas estudiadas.

Pero aunque sigue siendo difícil concretar la relación causal entre violencia y posesión de armas de fuego, el informe identificó las causas que diferencian a estas comunidades caribeñas de las comunidades de otras regiones.

Se cree que la violencia comienza en el hogar, señaló Sutton, y se halló que los habitantes del Caribe tenían mayor tolerancia a la violencia contra mujeres y niños en comparación con el resto de Latinoamérica. Y “las conductas problemáticas a edad temprana” que incitan a la violencia más tarde en la vida, como conductas sexuales entre jóvenes y consumo de alcohol, también eran mayores en el Caribe.

Quizás lo que más sorprendió a Sutton y a su equipo, comentó, fue la magnitud total de la violencia, que contribuye a perpetuar el problema. El hecho de que una tercera parte de las personas hubieran sido afectadas por el homicidio de alguien cercano —en Kingston, Jamaica, esta proporción podía llegar a ser de la mitad de la población— eleva los riesgos de retaliaciones agresivas, que desatan ciclos de violencia.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Políticas de seguridad

La principal falta de los gobiernos caribeños para inhibir la violencia ha sido el no buscar el correcto “balance entre la prevención y el control”, lo que incluye el gasto desproporcionado en vigilancia policial, A comentó Sutton a InSight Crime.

A pesar de que los países tienen una cantidad considerable de recursos a su disposición, apunta Sutton, es posible que esos recursos no se estén distribuyendo de manera óptima. Por ejemplo, a la prevención del crimen se destinan solo dos centavos por cada dólar que se gasta en resolver crímenes después de su ocurrencia, observa la autora. También se favorece las penas de cárcel sobre la rehabilitación, un tendencia que se repite en toda Latinoamérica. Esto tiende a aumentar la tasa de reincidencia delincuencial en las comunidades más vulnerables, lo que Sutton describe como un sistema de “puerta giratoria”.

Sutton y su equipo animan a los gobiernos caribeños a que traten de replicar iniciativas de prevención de la violencia que han resultado exitosas en otros países. Estas incluyen métodos de vigilancia policial “inteligentes”, como uno aplicado en Trinidad y Tobago con apoyo de la Universidad de Cambridge, del Reino Unido, que intensifica las patrullas en zonas y horas de alto riesgo. Los resultados mostraron una reducción de 44 por ciento en la violencia en las zonas elegidas, lo que ofrece potenciales lecciones que pueden aprender las islas vecinas.

Resumen ejecutivo del informe del BID:

Informe propone ofrecer asistencia jurídica para reducir hacinamiento en cárceles de Haití

Un reciente informe pide mayor asistencia jurídica para los presos de Haití que se encuentran a la espera de juicio, una iniciativa que podría reducir algunas de las pérdidas humanas y financieras del defectuoso sistema judicial de la isla nación.

La investigación, publicada por el proyecto “Haiti Priorise” del Centro Consenso de Copenhague, afirma que controlar el problema de detención preventiva de Haití podría generar beneficios financieros que equivaldrían a casi tres veces el costo del programa.

En el informe, escrito por Jimmy Verne, economista del Ministerio de la Planificación y Cooperación Externa de Haití (Ministère de la Planification et de la Coopération Externe), el centro de estudios solicita la extensión de un programa de asistencia jurídica que se inició en 2012, que condujo a la creación de nueve Oficinas de Asistencia Legal (OAL) que actualmente operan en cinco de los 18 tribunales de “primera instancia” de Haití , donde los casos son llevados ante un juez por primera vez.

El objetivo de las OAL es prestar asistencia a los acusados que carecen de representación legal. Más de la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza, y de estos, según el informe, casi una cuarta parte viven en extrema pobreza.

La mayoría de los privados de la libertad son pobres y aún no han sido condenados. De la población carcelaria total de Haití, que era de 10.646 reclusos en 2015, más del 72 por ciento —es decir, 7.665— se encontraban en prisión preventiva. El informe considera que las OAL podrían acelerar los juicios de casi 2.800 detenidos, es decir,  cerca del 30 por ciento.

VEA TAMBIÉN: InDepth: Prisiones

A su vez, disminuir la detención preventiva podría generar importantes beneficios financieros. El estudio estima que, en promedio, cada prisionero liberado mediante este programa permitiría ahorrar costes de prisión de dos años por persona liberada. Incluso, según el estudio, los condenados pasarían un promedio de un año menos en la prisión, gracias a las OAL.

Teniendo en cuenta las estimaciones sobre la productividad económica de los individuos liberados durante estos períodos, así como la disminución en los costos que el Estado debe asumir para mantener a los individuos encarcelados, el informe concluye que Haití podría ahorrar más de US$6 millones hacia finales de 2018. Esto equivaldría a casi tres veces el costo necesario de llevar el programa a todos los municipios de Haití.

Análisis de InSight Crime

El sistema de justicia de Haití es defectuoso y sus prisiones se encuentran terriblemente hacinadas. En febrero de 2017, una investigación publicada por Associated Press reveló que docenas de presos murieron debido a las condiciones de vida en las cárceles, donde un 80 por ciento de los presos se encuentran en prisión preventiva. Haití tiene la peor tasa de superpoblación carcelaria en el mundo; según el Instituto de Política Criminal e Investigación de la Universidad de Londres, dicha tasa es del 450 por ciento.

No es claro si las conclusiones económicas teóricas del documento se traducirán en beneficios monetarios concretos. El informe, por ejemplo, no ofrece suficientes detalles sobre cómo obtuvo las estimaciones de las ganancias económicas por los presos liberados, en un país donde la tasa de desempleo superó el 13 por ciento en 2016.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Haití

Pero los beneficios del programa desde la perspectiva humana sí parecen ser muy valiosos. Permitir que los detenidos sean juzgados no sólo evitaría el encarcelamiento de personas que finalmente son declaradas inocentes, sino que además disminuiría el hacinamiento y los contactos entre los presos, lo cual, como InSight Crime señaló en un reciente informe, puede ser un catalizador para el crecimiento del crimen organizado.

InSight Semanal: República Dominicana, puente de la cocaína en el Caribe

1

En nuestra sesión de Facebook Live del 27 de abril, el codirector Jeremy McDermott habló con el editor sénior Mike LaSusa sobre la investigación y reportajes de InSight Crime sobre la creciente importancia de República Dominicana en el negocio global de la droga.

La conversación se abrió con una discusión de LaSusa sobre la reciente captura de varios presuntos pandilleros dominicanos en la ciudad de Nueva York, lo que constituía una muestra del predominio que las pandillas dominicanas han impuesto sobre el negocio de la cocaína en la ciudad más grande de Estados Unidos, y en otras ciudades de la Costa Este.

McDermott se refirió a su reciente visita con fines de investigación a la República Dominicana, donde el jefe de la policía nacional antinarcóticos le comentó que por la nación isleña pasan anualmente hasta 120 toneladas de cocaína, cerca del 15 por ciento de la producción global anual; un gran porcentaje de la cual tiene como destino Europa, donde los grupos criminales dominicanos también mantienen presencia en varias ciudades importantes.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre República Dominicana

LaSusa y McDermott también analizaron el papel de la corrupción en hacer más fácil la creciente importancia de los grupos criminales dominicanos en el negocio internacional de la droga, incluyendo alertas recientes de políticos dominicanos sobre la posible influencia criminal en el proceso electoral y la condena en 2016 de exjefe de la policía nacional antinarcóticos por delitos de drogas.

Además de la corrupción, McDermott y LaSusa hablaron sobre lo estratégico de la situación geográfica de República Dominicana, como el mayor atractivo para los traficantes. Uno de los países más poblados del Caribe, República Dominicana está ubicada cerca de otros países isleños con fuertes nexos históricos y comerciales con Europa, lo que los convierte en puntos de trasbordo ideales para los estupefacientes destinados a ese continente. La inestabilidad política y la corrupción en la vecina Venezuela es otro factor que puede haber contribuido al aumento de los flujos de cocaína hacia República Dominicana en los últimos años.

La conversación concluyó con la predicción de McDermott en el sentido de que el rol de los grupos dominicanos del crimen y de República Dominicana en el negocio global de la droga no hará otra cosa más que seguir aumentando su importancia en los años por venir.

Vea la transmisión de Facebook Live para conocer toda la conversación: 

 

Arrestos destacan rol de grupos criminales de República Dominicana en narcotráfico internacional

0

Las autoridades aseguran que la mayoría de los casi veinte pandilleros detenidos en el Bronx de la ciudad de Nueva York durante la segunda semana de abril eran dominicanos, lo que aclara cómo el bajo perfil de los pandilleros de República Dominicana ha hecho posible que se pasen por alto sus poderosos vínculos transnacionales.

Veinte miembros de la “Pandilla Puta” fueron arrestados el 20 de abril y acusados de los delitos de chantaje, narcóticos, robo, extorsión y porte de armas de fuego.

Según la acusación, la pandilla “vendía narcóticos, portaba armas cargadas y cometía actos de violencia contra bandas rivales en el Bronx”.

Esta pandilla es solo una de las muchas que operan en la ciudad de Nueva York, junto con los Latin Kings, Bloods, Crips, Trinitarios y la MS13.

Según un expediente policial de 2011, obtenido por el New York Times en 2013, las pandillas dominicanas tenían un número estimado superior a los 1.100 miembros en la ciudad.

En la operación de captura de los miembros de la Pandilla Puta, las autoridades del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD por sus iniciales en inglés), la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus iniciales en inglés) y el Departamento de seguridad interna (DHS por sus iniciales en inglés), incautaron crack, heroína, éxtasis (MDMA) y marihuana, así como de armas y municiones.

En 2016, las autoridades declararon objetivo a dos rivales de la Pandilla Puta, los Big Money Bosses (BMB) y 2Fly YGz (2Fly), en el “mayor desvertebramiento de pandillas callejeras en la historia de la ciudad de Nueva York”.

En un operativo aparte a comienzos de abril, el Departamento de Seguridad Interna arrestó a uno de sus agentes por tratar supuestamente de ayudar a narcotraficantes dominicanos a pasar ilegalmente más de 100 libras de cocaína por el aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York.

Análisis de InSight Crime

Pese a que muchas veces no se les tiene en cuenta, los grupos del crimen organizado en República Dominicana tienen poderosos vínculos transnacionales que los han convertido en actores de peso en el negocio internacional de la droga.

Según la Evaluación Nacional sobre la Amenaza de las Drogas de 2016, realizada por la DEA, los grupos criminales transnacionales de República Dominicana constituyen sin duda “una amenaza” para Estados Unidos, aunque no tanto como sus contrapartes mexicanos y colombianos.

Los grupos dominicanos del crimen organizado asentados en Estados Unidos operan principalmente en la Costa Este, en ciudades como Filadelfia, Boston y Nueva York. Estos grupos reciben “suministros directos de cocaína y heroína” de grupos locales de República Dominicana que trabajan “directamente con proveedores colombianos”, declara el informe de la DEA.

La DEA también señala que los grupos narcotraficantes colombianos y mexicanos dependen de las redes dominicanas para “transportar y distribuir” estupefacientes al menudeo en Estados Unidos. Como resultado de eso, estos grupos muchas veces dominan el negocio local de la droga. Por ejemplo, el informe de la DEA observa que los traficantes dominicanos son “los distribuidores dominantes en el microtráfico de cocaína” en el área metropolitana de la ciudad de Nueva York.

En respuesta, las autoridades dominicanas y estadounidenses están aumentando sus iniciativas de colaboración en la lucha contra el narcotráfico y otras formas de crimen organizado. Una de estas medidas es la Iniciativa de Cuenca del Caribe, un esfuerzo regional del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM por sus iniciales en inglés), la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD por sus iniciales en inglés) y el Ejército de República Dominicana para “reducir de manera sustancial el tráfico ilícito”.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre República Dominicana

Aunque el presidente estadounidense Donald Trump ha prometido intensificar las deportaciones de sospechosos de pertenecer a pandillas —en particular los de la MS13— es poco probable que esto tenga un gran impacto en las operaciones de las pandillas dominicanas. Mientras que los miembros MS13 que son deportados regresan a El Salvador y vuelven a montar las “clicas” y estructuras que formaron en Estados Unidos, República Dominicana no ha desarrollado un problema similar. En lugar de eso, una fuente de inteligencia en República Dominicana comentó a InSight Crime que los pandilleros dominicanos deportados de Estados Unidos muchas veces se unen a actividades criminales transnacionales, en particular el narcotráfico.

El rol de República Dominicana en el narcotráfico es importante, y parece lista para acrecentar su importancia. En un reciente viaje a la capital Santo Domingo, el jefe de la DNCD indicó a InSight Crime que anualmente pasaban por la isla hasta 120 toneladas de cocaína, un inmenso porcentaje de lo que va a Europa. Esta es una cantidad extraordinaria de drogas, equivalente a casi 15 por ciento de la producción global anual de cocaína.

Y como en Estados Unidos, los grupos del crimen dominicano desempeñan un rol importante en el tráfico y la distribución de estupefacientes en Europa.

En 2014, el medio de noticias español ABC describió a los Trinitarios, pandilla dominicana que opera en Madrid, como “la banda más peligrosa” de la ciudad. Y luego de eso han seguido aflorando señales de la actividad de la violenta pandilla dominicana en Madrid.

También se dice que los Trinitarios están activos en Italia. En 2016 un homicidio en Milán en el que presuntamente participaron Los Trinitarios llevó a las autoridades a solicitar el despliegue de 250 soldados en el área. Según Agenzia Giornalistica Italia, una “sangrienta guerra de pandillas” se libra desde hace varios años entre Barrio 18, la MS13 y Los Trinitarios por las operaciones de narcotráfico en la ciudad, lo que pone de relieve el alcance transnacional de estos grupos criminales. 

Empleados en aeropuerto de Puerto Rico son acusados de narcotráfico

Las autoridades arrestaron al exdirigente de una organizaci?n narcotraficante colombiana ya desaparecida, lo que indica la continuidad de la influencia del grupo en el hampa del pa?s.

Una operaci?n conjunta realizada por las autoridades colombianas e Interpol condujo a la captura de Jos? Orlando S?nchez Cristancho el 26 de marzo en Facatativ?, departamento de Cundinamarca, Colombia, inform? El Tiempo.

S?nchez, mejor conocido por el alias de “El hombre del overol”, fue uno de los l?deres del Cartel del Norte del Valle (CDNV), un poderoso grupo narcotraficante colombiano que surgi? de los restos del tristemente c?lebre Cartel de Cali.

S?nchez ya hab?a sido detenido en junio de 2001 en el estado de Florida, acusado de conspirar para lavar dinero. Estuvo 63 meses en prisi?n (un poco m?s de 5 a?os) y 3 a?os en libertad bajo fianza en Estados Unidos. Las autoridades creen que, una vez regres? a Colombia, S?nchez reanud? sus actividades criminales; adem?s, su nombre apareci? en la lista de “circulares rojas” de Interpol.

Un tribunal del distrito de Florida ha solicitado su extradici?n para que enfrente cargos relacionados con blanqueo de capitales y fraude bancario.

An?lisis de InSight Crime

El arresto de S?nchez puede interpretarse como una se?al de que el legado del CDNV contin?a ejerciendo influencia sobre el hampa colombiano, a pesar de que gran parte de la red criminal ha sido desmantelada.

Las autoridades afirman que S?nchez fue uno de los l?deres del CDNV, pero parece haber cierta confusi?n en torno a su apodo, “El hombre del overol”. Sin restar la importancia de S?nchez al interior del grupo, la evidencia sugiere que el fundador del cartel, Orlando Henao Montoya (ya fallecido), utilizaba el mismo seud?nimo.

VEA TAMBI?N: Perfil del Cartel del Norte del Valle

El CDNV surgi? tras la ruptura del Cartel de Cali y pas? a convertirse en uno de los grupos de narcotraficantes m?s ricos del pa?s. Las estimaciones del Bur? Federal de Investigaciones (FBI por sus iniciales en ingl?s) de Estados Unidos indican que, en su apogeo, el cartel era responsable del 60 por ciento de la coca?na enviada a Estados Unidos. Las luchas y traiciones internas condujeron a la implosi?n del grupo: hacia el a?o 2010, la mayor parte los dirigentes del CDNV hab?an sido asesinados o capturados.

Los grupos que surgieron del desaparecido CDNV conformaron otras organizaciones criminales nuevas e independientes, como Los Rastrojos y Los Urabe?os.

S?nchez no es el primer miembro del CDNV que ha regresado a Colombia despu?s de haber cumplido una condena en Estados Unidos. V?ctor Pati?o Fomeque, alias “El Qu?mico”, fue otra figura prominente dentro del grupo que negoci? su entrega con las autoridades estadounidenses y posteriormente regres? a Colombia, donde, seg?n las autoridades, al parecer ha reincidido en sus actividades criminales.

Exministro de Trinidad y Tobago se suma a llamado al Estado de Emergencia

Un exministro de Trinidad y Tobago pidió que se declarara Estado de Emergencia para atacar la escalada de crimen que está “sofocando la línea de vida del país”, convirtiéndose así en el más reciente miembro de la élite que opina que esta medida extrema es la mejor forma de reducir la inseguridad en el país caribeño.

“Ahora tenemos zonas en Trinidad donde hay lugares de matanzas diarias… El crimen causa destrozos, está sofocando la línea de vida en el país”, señaló el exministro de Desarrollo Social y Popular, Glen Ramadarsingh, en una entrevista con el medio de noticias Caribbean News Now. “Terror y derramamiento de sangre todos los días en los periódicos; es un momento muy difícil para nuestro país”.

Los comentarios de Ramadarsingh en respaldo a un Estado de Emergencia se dan después de una carta firmada por tres asociaciones gremiales a finales de enero, en la que expresan preocupación por el “ridículo estado de anarquía y actividad criminal en nuestro país”. Las asociaciones suplicaron al gobierno que “tome el control de la explosiva situación de criminalidad aun si eso implica llamar a un Estado de Emergencia con límites en el interés del pueblo de Trinidad y Tobago”.

“Parece que nos dirigimos a convertirnos en una tierra de caos y anarquía”, dice la carta.

No todos están de acuerdo.

“¿Puede alguien decirme qué haría la policía en un EdE [Estado de Emergencia] que no puedan hacer ahora?” preguntó el exprimer ministro, Basdeo Panday, en Facebook a comienzos de febrero. “Un Estado de Emergencia no puede ser la manera de dar solución al crimen. Si ese es el caso, porqué entonces no recomendar un Estado de Emergencia total permanente. Tenemos que hacer algo mejor que eso”.

Análisis de InSight Crime

Aunque no se pongan de acuerdo sobre si sería apropiado o no un Estado de Emergencia, todas las partes parecen coincidir en que la situación de delincuencia en Trinidad y Tobago está empeorando. La pequeña nación de dos islas tuvo como mínimo 461 homicidios en 2016, lo que se traduce en una tasa de homicidios de 32,9 por 100.000 habitantes y un incremento de 8 por ciento sobre el año anterior.

Otra posible razón para la mayor conciencia sobre el crimen es la facilidad con la que pueden registrarse y compartirse los episodios violentos en las redes sociales. Tanto los gremio como el exministro Ramadarsingh citaron videos recientes en las redes que mostraban casos de violencia e incluso de trata de personas.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Política de Seguridad

Pero, como lo señaló el primer ministro Panday, un Estado de Emergencia es poco más que una medida provisoria para un problema estructural. De hecho, un Estado de Emergencia anterior implementado en agosto de 2011 se levantó en diciembre luego de que las empresas se quejaran de que el toque de queda afectaba la economía.