Junta de Fiscalización de Estupefacientes de las Naciones Unidas llama la atención sobre reformas en Latinoamérica

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En su informe más reciente, la JIFE, responsable de supervisar la aplicación de los convenios firmados por la ONU en materia de drogas, parece estar en aprietos: la junta sigue siendo inflexible sobre la aplicación de estos convenios, pero una ola de reformas a las políticas antidrogas en el continente americano señalan la existencia de una mayor resistencia a las normas establecidas.

Los informes anuales de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) buscan “identificar y predecir tendencias peligrosas” en cuanto a control de drogas. Este año, en relación con Latinoamérica, se destacan en particular cinco tendencias, aunque algunas pueden parecer más “riesgosas” que otras.

1.) Oposición de la JIFE a las reformas de las políticas antidrogas

La JIFE, fundada en 1961, tiene el deber de defender y hacer cumplir los convenios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en materia de drogas. Sin embargo, la legislación reciente en el continente americano —incluyendo la legalización de la marihuana en Uruguay, Jamaica y los estados de Alaska, Colorado y Washington, así como en el distrito de Columbia en Estados Unidos— contradicen directamente los tratados de la ONU sobre fiscalización internacional de drogas.

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De hecho, las crecientes discusiones sobre políticas antidrogas alternativas en la región —y la tendencia hacia una mayor tolerancia ante las drogas por parte de los gobiernos y los ciudadanos— han puesto a la JIFE a la defensiva. En el prólogo de su nuevo informe, la JIFE señala que, mientras que los tratados de fiscalización internacional de drogas a menudo se presentan “como instrumentos de prohibición y castigo”, esa interpretación es “errónea”. El documento señala que un principio fundamental de los tratados de la ONU es el de limitar el uso de drogas a fines médicos y científicos, y agrega: “esta obligación jurídica es absoluta y no deja margen para la interpretación”.

En el año 2016 se llevará a cabo una  Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS por sus iniciales en inglés) para discutir las reformas a las políticas antidrogas, en gran parte como resultado de la creciente demanda de cambios al régimen de control internacional de drogas. Varios líderes políticos de las naciones latinoamericanas han sido especialmente activos en la tarea de pedir reformas y adoptar medidas con ese fin.

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Sin embargo, a pesar de la ola de reformas sobre políticas antidrogas en el continente americano, y dado que se aproxima la UNGASS, la JIFE se aferra a sus principios, indicando que las normas internacionales vigentes siguen siendo necesarias y pertinentes.

2.) Creciente tráfico de precursores químicos en Centroamérica

El informe de la JIFE señala que los precursores químicos, particularmente sustancias químicas no controladas por la convención de 1988, se trafican cada vez más en Centroamérica. Esto incluye cargamentos de metilamina (una sustancia sobre la que no hay regulaciones y que se usa para producir metanfetamina) que se incautan en México cuando van en camino a Guatemala y Nicaragua.

Belice también se ha convertido en un centro de precursores químicos (igualmente provenientes de México) para la producción de metanfetamina. Más de 156 toneladas de precursores químicos se incautaron en el país centroamericano solo en junio de 2012.

De hecho, en los últimos años las naciones centroamericanas, especialmente Guatemala, han cumplido un papel cada vez mayor en el comercio de drogas sintéticas en la región, donde predominan los grupos narcotraficantes mexicanos, como el Cartel de Sinaloa.

3.) Aumento en la producción de metanfetamina mexicana

Según la JIFE, las incautaciones de metanfetamina en la frontera entre México y Estados Unidos han aumentado significativamente, y pasaron de poco más de dos toneladas en 2008 a más de 10 toneladas en 2012 —una tendencia sobre la que InSight Crime ha informado previamente—. Solo en el estado de California se incautaron casi 15.000 kilos de metanfetamina en puertos de entrada durante el año fiscal 2014, cifra que marca un récord en dicho estado. Se cree que gran parte de esta metanfetamina procede de organizaciones narcotraficantes mexicanas, según la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés).

Citando cifras de la DEA, el informe de la JIFE señala que el precio de la metanfetamina en Estados Unidos ha disminuido 70 por ciento desde 2007, mientras que la pureza aumentó 130 por ciento, lo cual indica que hay más disponibilidad de dicha droga en el país.

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Según la JIFE, las autoridades de Japón, donde se han incrementado las incautaciones de metanfetamina, también han sugerido que las organizaciones narcotraficantes mexicanas están suministrando la droga para su mercado interno. Esto último está en consonancia con los intentos anteriores del Cartel de Sinaloa de establecer mayor presencia en Asia.

4.) Disminución del cultivo de coca y de las incautaciones de cocaína en los Andes

Según la JIFE, en Bolivia los cultivos de coca disminuyeron a 23.000 hectáreas en 2013, su nivel más bajo desde 2002. Sin embargo, esta cifra es mayor que el objetivo de 20.000 hectáreas que Bolivia estableció como parte de su estrategia nacional 2011-2015 para combatir el narcotráfico y reducir la producción de hoja de coca. La JIFE también señaló que la cantidad de laboratorios clandestinos de producción de cocaína destruidos por el gobierno aumentó considerablemente, y llegó a 67 en 2013. Ese mismo año, Bolivia incautó 22 toneladas de cocaína, la cifra más baja desde 2007.

En general, estas cifras sugieren que evitar que las organizaciones transnacionales de tráfico de cocaína se afiancen en Bolivia sigue siendo un serio desafío para el país andino.

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La JIFE también informó que el área total cultivada de coca en Perú disminuyó alrededor de 22 por ciento entre 2012 y 2013. Estas cifras, sin embargo, están desactualizadas, y aún queda por verse cómo los retrasos en los programas de sustitución de cultivos en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), la región cocalera más prolífica de Perú, afectarán los esfuerzos por reducir la producción de coca y cocaína.

En Colombia, un importante avance identificado por la JIFE fueron los altos índices de incautación de base de coca y cocaína en el país —las más altas tasas de Suramérica—, donde se confiscaron 230 toneladas en 2013. De hecho, los grupos narcotraficantes colombianos han estado explorando la posibilidad de traficar base de coca en vez de cocaína en polvo; por otro lado, el consumo de drogas a nivel nacional también ha estado en aumento en los últimos años.

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5.) Aumento del consumo de marihuana en Suramérica

La JIFE observa que el consumo de marihuana ha aumentado en varios países latinoamericanos, como Colombia y Chile, y llama la atención sobre el importante papel que Paraguay continúa desempeñando en el comercio regional de marihuana, dado que las incautaciones en ese país se duplicaron en 2013. Se estima que Paraguay produce aproximadamente la mitad de la marihuana de Suramérica, mucha parte de la cual abastece la demanda en los vecinos países de Brasil, Argentina y Chile.

Datos informáticos usados para predecir y prevenir crímenes en Latinoamérica

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¿Es posible reducir aún más el crimen y la violencia urbana en Latinoamérica mediante mayor recopilación y análisis de datos? InSight Crime da un vistazo a tres iniciativas en la región.

Uruguay: Uso de un programa computacional para predecir robos

En Montevideo, Uruguay, la policía está usando un programa computacional llamado PredPol para predecir cuándo y dónde es más probable que ocurran los delitos. El programa, que fue desarrollado por un equipo de matemáticos y científicos sociales de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), está diseñado para ayudar a la policía a planificar sus patrullajes identificando probables áreas críticas donde se presentarán delitos. El programa funciona incorporando continuamente información de reportes de la policía para predecir nuevas áreas afectadas por el crimen. El doctor George Mohler, miembro del equipo que desarrolló PredPol, le dijo a InSight Crime que los agentes de policía pueden “consultar un iPad o un teléfono móvil y obtener un conjunto de áreas críticas que deben patrullar de inmediato, en sus cuadrantes, pues está diseñado específicamente para el tipo de crímenes comunes en el barrio que están patrullando”. Los departamentos de policía de varias ciudades de Estados Unidos, como Los Ángeles, Santa Cruz y Atlanta, usan PredPol, pero Montevideo es la primera ciudad de Latinoamérica en emplear el software. Ricardo Fraiman, coordinador del programa de seguridad ciudadana del Ministerio del Interior de Uruguay, le dijo a InSight Crime que el Departamento de Policía de Montevideo planea utilizar el programa para predecir las áreas donde se presentan más crímenes y mejorar la manera como se organizan las patrullas policiales. Este programa “es una herramienta más con la que nosotros trabajamos a modo de complementar estrategias para poder reducir los problemas de criminalidad y violencia”, dijo Fraiman. PredPol puede utilizarse para predecir las posibles áreas críticas en relación con diversos crímenes, como robos domiciliarios, asaltos, robos de autos y áreas donde hay violencia con armas, siempre y cuando haya suficientes datos para alimentar los modelos informáticos. La policía de Montevideo está utilizando el programa para predecir robos a mano armada y hurtos, ya que estos crímenes tienen un impacto directo sobre las percepciones de seguridad en la ciudad. “La sensación de inseguridad en Montevideo se basa en el temor de ser rapiñado [asaltado] con un arma en la calle”, dijo Fraiman. “No quiere decir que este sea el más frecuente, quizás el más frecuente es el hurto, pero evidentemente genera la inseguridad”.

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Montevideo ensayó PredPol en algunas comisarías de policía en 2014, y existen planes de implementar el programa en la mitad de las comisarías de la ciudad este año. Aunque la ciudad todavía tiene que llevar a cabo una evaluación detallada de los resultados obtenidos mediante PredPol, Fraiman señaló que la policía ha observado una reducción en sus crímenes objetivo mediante la utilización del programa. En Los Ángeles, la división de Foothill del Departamento de Policía emplea este programa, y allí el crimen se redujo en un 20 por ciento en el primer semestre de 2014, en comparación con el mismo periodo del año anterior, según estadísticas proporcionadas por PredPol. Por su parte, el Departamento de Policía de Santa Cruz registró una disminución del 11 por ciento en robos domiciliarios y del 27 por ciento en asaltos durante el primer año que se utilizó el programa.

Colombia: Uso de datos sobre homicidios para diseñar políticas

El año pasado, Cali registró su mayor descenso en los homicidios en 20 años, la mayor disminución entre las ciudades de Colombia. Hay varios factores que contribuyen a ello, incluyendo una posible tregua presuntamente pactada entre grupos criminales rivales en diciembre de 2013. Otro factor puede ser el desarrollo de una estrategia de prevención del delito en la ciudad, basado en el análisis de los datos de homicidios. El actual alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, tuvo un primer mandato en 1992. Frente a una tasa de homicidios superior a 120 por cada 100.000 habitantes, Guerrero utilizó su formación como epidemiólogo para recopilar datos sobre dónde y cuándo se estaban produciendo los homicidios. Cuando los datos revelaron que la mayoría de los homicidios ocurría durante los fines de semana, a menudo asociados al consumo de alcohol, en lugar del tráfico de drogas, que había sido la teoría prevalente —y que en la mayor parte eran cometidos por jóvenes—, Guerrero actuó en consecuencia: impuso restricciones a las ventas de alcohol, instauró el toque de queda para jóvenes en barrios en peligro y declaró ilegal el porte de armas durante los fines de semana y los días festivos. Esta estrategia resultó bastante efectiva. Mientras las restricciones a las armas y el alcohol estuvieron vigentes, los homicidios disminuyeron en un 35 por ciento, según un estudio publicado en American Journal of Epidemiology. En 1997, la tasa de homicidios había descendido a 80 por cada 100.000 habitantes. Cuando Guerrero volvió a asumir el cargo en 2012, implementó la misma estrategia para prevenir el crimen. La secretaria de Gobierno de Cali, Laura Lugo, le dijo a InSight Crime que, una vez por semana, un consejo formado por representantes de diferentes entidades gubernamentales se reúne para revisar todos los homicidios ocurridos durante los siete días anteriores. Lugo dijo que este consejo clasifica los homicidios por su ubicación, el momento en que ocurrieron y el móvil. Esta información se utiliza luego para orientar a las autoridades, así como a los programas sociales dirigidos a enfrentar la violencia.

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Los datos señalan que gran parte de los homicidios ocurren los domingos por la mañana y a menudo están ligados al alcohol y las riñas, le dijo Lugo a InSight Crime. Como resultado, la ciudad ha implementado de nuevo un toque de queda para los jóvenes que habitan en los barrios en riesgo, desde las 11 de la noche hasta las 5 de la mañana, y les prohíbe a los residentes en estas áreas portar armas sin permiso. Felipe Montoya, del programa de la alcaldía denominado Desepaz (dedicado al desarrollo y a asuntos de seguridad) le dijo a InSight Crime que el gobierno municipal ha priorizado siete barrios de alto riesgo con base en las tasas de homicidio, los niveles de pobreza y las cifras de deserción escolar. El análisis de estos datos ha guiado la implementación de iniciativas sociales en áreas como educación, salud y programas deportivos en estas zonas de la ciudad. “Todas estas estrategias sociales han permitido reducir los homicidios”, le dijo Lugo a InSight Crime. En lo que va corrido de este año, Cali parece estar reduciendo aún más los asesinatos. Los homicidios registrados en enero fueron 19 por ciento menos que en el mismo mes del año pasado, según Lugo.

Chile: localización de áreas afectadas por el crimen mediante modelos informáticos

En Chile, un grupo de investigadores del Centro de Análisis y Modelamiento en Seguridad (Ceamos), auspiciado por la Universidad de Chile, se encuentra desarrollando un programa informático similar a PredPol, con el fin de predecir las áreas donde es más probable que se presenten crímenes. El director de Ceamos, Raúl Manasevich, le dijo a InSight Crime que, aunque ya existen programas como PredPol en el mercado, el equipo de Ceamos quiere desarrollar un programa informático diseñado específicamente para los esquemas criminales en Latinoamérica. “Un método de predicción del crimen necesita partir de consideraciones locales”, dijo. “No se trata sólo de llegar a un lugar, copiar [un programa] de otros lugares y aplicarlo”. Un método así para determ predicción tiene que tener consideraciones locales. No es llegar, tomar de afuera, y aplicar Ceamos también ha colaborado previamente con la policía nacional de Chile, los Carabineros, en la capital, Santiago, con el fin de reevaluar la asignación de cuadrantes para los policías de la ciudad. El centro de investigación se encuentra actualmente estudiando posibles proyectos usando la nueva base de datos sobre crimen en Chile, y recurriendo al Banco Unificado de Datos (BUD), que les permitirá a las fuerzas de seguridad del país y a varios ministerios compartir e intercambiar información.

Traficantes paraguayos explotan lucrativo mercado de marihuana en Chile

Según las autoridades paraguayas, los grupos narcotraficantes de ese país pueden ganar casi veinte veces más vendiendo marihuana en Chile que en su mercado doméstico, lo cual demuestra que la discrepancia de precios entre países puede ser determinante en el comercio regional de drogas.

Investigadores antidrogas paraguayos dijeron recientemente que el precio de mercado de un kilo de marihuana en su país es de alrededor de US$45; sin embargo, la misma cantidad puede ser vendida en Chile por entre US$800 y US$900, informó Última Hora. Los traficantes paraguayos pagan cerca de US$30.000 por el contrabando de 400 kilos de marihuana a través de Argentina hacia la ciudad chilena de Los Andes, ubicada en el centro del país, donde el mismo cargamento de droga alcanza un precio promedio de US$360.000.

Las autoridades se enteraron de estos detalles financieros del comercio de marihuana transfronteriza a raíz del desmantelamiento de dos redes de tráfico de drogas, las cuales enviaban modelos a Chile con el fin de que regresaran a Paraguay con las ganancias en efectivo. Según los informes, una de las redes de tráfico de drogas era dirigida por un capitán del ejército paraguayo. Además de los US$30.000 que cuesta contrabandear la marihuana a Chile, las modelos presuntamente cobraban a los narcotraficantes hasta US$10.000 por cada viaje.

Según Última Hora, los narcotraficantes paraguayos ganan un total aproximado de US$320.000 por cada envío de 400 kilos de marihuana que se vende en Chile.

Análisis de InSight Crime

La diferencia del precio de la marihuana en Paraguay y Chile es un buen ejemplo de una dinámica de “vaivén” que determina los patrones del tráfico regional de drogas en Suramérica. En septiembre de 2014, Luis Rojas, el zar antidrogas de Paraguay, dijo a InSight Crime que el lucrativo mercado de consumo de drogas en Chile había convertido al país en uno de los principales destinos para la marihuana paraguaya, a pesar de que los países no tienen una frontera común. En noviembre de 2014, las autoridades de Argentina incautaron más de 8,5 toneladas de marihuana procedentes de Paraguay que iban dirigidas a Chile —la mayor incautación de marihuana en la historia del país—.

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Paraguay es el mayor productor de marihuana de Suramérica, y los traficantes de ese país también abastecen los mercados de Argentina y Brasil, donde se puede obtener un margen de beneficio significativo. Se cree que los grupos criminales brasileños que operan en el oriente de Paraguay —la principal región de cultivo de marihuana del país— ostentan el control de una parte sustancial del comercio transfronterizo de drogas. La corrupción oficial generalizada en Paraguay también facilita el intenso flujo de marihuana que tiene como destino Brasil.

El desierto chileno donde las mulas expían sus culpas

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En la Ley de Drogas chilena, el artículo 22 señala que si un preso coopera con la policía reduce su condena. En la perversión de la norma, reos con capacidad económica preparan envíos de droga sólo para delatar a mulas y burreros, personas de escasos recursos que transportan cocaína y mariguana. Aquí el recorrido del colectivo Dromómanos por esa ruta, en la última entrega para Domingo de la serie “Narcotráfico en América”

Todos se rieron menos Ramiro Chambi. El juez había leído el informe de la policía en la sala de audiencias: el ciudadano boliviano Ramiro Jacinto Chambi, de 26 años, fue detenido el pasado viernes a las 8:00 de la noche en Arica, cuando transportaba tres paquetes de cocaína… El juez le había preguntado si entendía lo que acababa de decir. El joven contestó que sí, pero que había un error en la parte de los paquetes. “No eran tres, eran siete”, aseguró con gravedad. La sala de audiencias estalló en carcajadas, pensaban que era un chiste. Nadie comprendía por qué el acusado decía que llevaba más droga de la que reportaba el informe.

Ramiro se quedó helado, tampoco entendía. Le habían agarrado con siete paquetes, los había contado antes de meterlos en la mochila aquella noche. Y sin embargo el juez decía que eran tres; el grupo antidrogas del cuerpo deCarabineros de Arica había informado de que eran tres.

Su abogada le pegó un codazo. “Vele bajando porque a lo mejor te quieren dejar en libertad”, le susurró. El joven dudó.

El juez le preguntó: “¿eran siete o tres?”. Ramiro contestó que tres pero dio igual.  El juez le condenó a cinco años y un día de prisión.

Casi dos años más tarde, en enero de 2014,  Ramiro aún le daba vueltas a lo ocurrido en el juzgado. “No sabía lo que pasaba. Mi abogada me hizo dudar, no podía ni pensar, estaba atontado”, recordaba en la sala de visitas de la cárcel de Acha, en Arica, al norte de Chile. Ramiro, un joven de espalda ancha, flequillo infantil y fundas doradas en los dientes, pensaba que había algo raro en todo aquello, aunque ignoraba qué era. Repasaba punto por punto la noche en que le detuvieron, como si fuera a descubrir algo que hasta entonces se le escapaba. Pero no lo encontró. Dijo que dentro de poco igual lo podrían soltar por buen comportamiento. Así podría volver a casa.

Este artículo apareció originalmente en Domingo El Universal y fue publicado con permiso de los autores. Vea el artículo original aquí.

ChileDrugs-RamiroRamiro vivía en la ciudad de El Alto, junto a La Paz. De día trabajaba en un taller de confección textil cosiendo mochilas. Por la tarde estudiaba Administración de Empresas. Visitó Arica por primera vez en 2011. Un tío suyo vivía allí. Pronto se dio cuenta de que la ropa era más barata que en Bolivia, igual que los celulares o las cámaras de foto. Desde entonces volvía cada pocas semanas. Algunas compañeras de clase tenían tiendas de ropa en La Paz y le hacían encargos. A Ramiro le gustaba, se sentía importante, compraba mercancía en Arica y la vendía en La Paz. Se sacaba un salario extra.

Arica es una ciudad importante para Bolivia. Ubicada en mitad del desierto, a 18 kilómetros de Perú, la capital de la región al norte de Chile es el principal puerto del país vecino. El 80 por ciento de las mercancías que entran y salen del puerto vienen o van hacia Bolivia. Decenas de camiones llegan cada día de La Paz y Santa Cruz cargados de madera y soya. Otros tantos hacen el camino contrario portando maquinaria industrial y otros productos manufacturados. Echados en el pasto que hay junto al puerto, descansado, Ramiro observaba a los camioneros bolivianos que, como él, viajaban asiduamente a la ciudad.

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Cada visita del joven duraba más o menos dos semanas. Escudriñaba los mercados del centro de Arica, jugaba al futbol con su tío, paseaba. En su último viaje, en marzo de 2012, todo fue igual que siempre. El jueves 15 acudió a la cancha con su tío. No recuerda si ganaron o perdieron. Ramiro tomaba el autobús el viernes por la noche y tenía la mañana libre. Su tío trabajaba y él, de carácter inquieto, fue a la cancha de nuevo. Cuando llegó, un equipo jugaba contra otro. Roberto, un peruano, le invitó a que entrara. Cuando acabaron se quedaron hablando. Roberto le contó que gestionaba un restaurante a pocas cuadras de allí. Le invitó a almorzar y Ramiro aceptó. Hablaron de las cosas de cada uno, sus trabajos, estudios, una charla superficial, nada importante. Al rato Roberto le propuso un trabajo.

 “¿No quieres ganarte unos pesos?”, le dijo.

Ramiro preguntó que de qué se trataba y el otro respondió que era algo muy simple. El joven boliviano le dijo que en realidad esa noche viajaba de vuelta a La Paz y Roberto contestó que estaba bien, que nada más le iba a tomar un rato por la tarde. Ramiro pensó.

“¿Cuánto es la paga?”, preguntó.

En ese momento ya intuía de qué se trataba, pero sólo cuando escuchó la respuesta supo que tenía que aceptar. Eran 700 dólares. Tenía que ir a la cancha, recoger siete paquetes y llevarlos a diez cuadras de allí, a una rotonda que hay junto a la terminal de autobuses de la ciudad.  Setecientos dólares —se dijo a sí mismo—, son tres meses de sueldo en Bolivia.

ChileDrugs-SeizureCon perros entrenados

Decenas de ciudadanos bolivianos  pueblan las prisiones del norte de Chile por traficar con pequeñas cantidades de droga. La mayoría llega en autobús, pocos lo hacen andando. A principios de 2014 el consulado de Bolivia en Arica contaba 179 presos en la cárcel de la ciudad, 45 mujeres, la  mayoría por tráfico. El número de peruanos presos en Arica por tráfico también es alto. En diciembre de 2013, según el consulado peruano, eran 176.  Y no eran demasiados. Dos años atrás, Chile había expulsado del país a más de 800 presos bolivianos y peruanos que cumplían una condena de cinco años y un día por traficar con 600, 700 y hasta 800 gramos de cocaína.

Ramiro parecía un preso atípico. Los portadores de droga —las mulas, los burreros, aquellas personas que transportan droga  en vehículos,  equipaje, bajo la ropa   o incluso y comúnmente usando  el cuerpo como contenedor del producto— caen normalmente en la frontera. Si vienen de Bolivia la policía les espera en el paso fronterizo de Chungará, a más de 5  mil metros de altura. Si llegan de Perú los agentes aguardan en el paso de Chacalluta, a pocos kilómetros de la costa, con perros entrenados en la búsqueda de narcóticos y una máquina de rayos X. Además del lugar donde lo detuvieron, el caso de Ramiro resultaba atípico porque la droga venía en la mochila y no en el estómago. El resto de mulas que conocimos en  prisión habían caído en la frontera con cientos de gramos de cocaína en sus entrañas.

ChileDrugs-CapsuleSara Calisaya, natural de Santa Cruz, en el oriente de Bolivia, traía 780 gramos en su intestino cuando la agarraron. Tenía 18 años. Cuando iba a la escuela quería estudiar química y abrir una farmacia. Su madre trabajaba en la casa y su papá cargaba sacos de arroz. Ella trabajaba en una pensión —un local de comida corrida— cuando no tenía clase. A veces sus padres se peleaban y él se marchaba unos días. En una de las discusiones su papá se marchó y ya no volvió. Luego su mamá enfermó del corazón y el dinero empezó a escasear. Una amiga de la escuela le propuso entonces que trapicheara con mariguana. Le daría 200 bolivianos de droga y ella podría sacar 250. La ganancia era mínima, tan sólo siete  dólares, pero Sara aceptó y nunca tuvo problema. Tiempo después su amiga le habló de una señora que organizaba viajes a Chile para transportar droga, del dinero que podía sacar. Ella, desesperada, volvió a aceptar.

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El 5 de enero de 2013 Sara acudió donde le dijo su amiga. Era un barrio elegante a las afueras de Santa Cruz, en el pueblo de Montero. La fachada de la casa lucía un hermoso tono celeste. Tras el portón negro, en el jardín, varios patos de cerámica adornaban la entrada. La señora se llamaba Myriam. Sara esperó en el jardín a que la hicieran pasar. La señora Myriam tenía dos carros y varias motos en el garaje. Sentado en una de las motos, sonriente, un hombre con los dientes de oro le miraba. Se habían visto antes en la escuela. El hombre iba a buscar chicas como ella para que hicieran de mula. Su amiga le había contado, le contó  que era amigo suyo.

Sara, una muchacha de mejillas rosadas y voz cantarina, entró en la vivienda minutos más tarde; vio una sala y un televisor, una mesa con mantel, varias computadoras como si fuera un café internet. La señora Myriam le ordenó que avanzara hasta el siguiente cuarto. A diferencia del anterior, las paredes de este lucían “deshechas”, sin pintura. Sólo había una mesa en el centro, una tabla de madera sin mantel y varias sillas.  Otras tres muchachas esperaban dentro. La señora Myriam, que más o menos les doblaba la edad, había dicho que era un trabajo fácil.

ChileDrugs-Sara“En Chile no hay control, no te vayas a preocupar”, le animaba. Sara nunca hubiera ido a esa casa de haber podido elegir, pero su mamá estaba enferma, necesitaba un marcapasos. Pensó que igual  no pasaba nada. De todas formas no tenía elección, ganaba 500 bolivia- nos al mes cocinando —73 dólares— y así no le alcanzaba. Decidió que se tragaría casi un kilo de droga y cruzaría la frontera de Bolivia a Chile. Que se convertiría en una mula. Luego vomitaría, volvería y cobraría 900 dólares.

La señora Myriam sacó un rollo de plástico para envolver de un rincón del cuarto. Luego fue al refrigerador, agarró una fuente llena de trozos de zanahoria y la colocó sobre la mesa. Sara no entendía. La señora Myriam comentó con desgana que los trozos de zanahoria se parecen a los huevos de cocaína que debían tragar, del tamaño de un pulgar. Así, decía, preparaban la garganta y el esófago.

Cada una debía engullir cinco trozos antes de empezar. A Sara no le gustó, se le hacían demasiado grandes, pero apenas tuvo tiempo para pensar. Minutos más tarde llegaba el marido de la mujer con una bolsa llena de huevos de cocaína. Enseguida les apresuró.  “Tienen que poder, yo no los he traído en vano”, repitió varias veces.

La señora Myriam colocó 78 huevos de cocaína frente a Sara, en varias hileras. Ella sería la primera. Parecían dátiles endurecidos, pastillas para aliviar la cefalea de un elefante. Animada por la anfitriona empezó a tragar. Sintió dolor en el estómago desde el principio, pero la señora aseguró que era normal. En pocos minutos la joven engordó lo que una mujer embarazada en tres meses. Durante un día entero su cuerpo alojaría 780 gramos de cocaína, esperando que ningún huevo se abriera, que el plástico aguantara. Si algo de eso ocurría moriría en pocas horas. Al rato de engullir, Sara y la señora viajaron a Cochabamba, a ocho horas de Santa Cruz. Era la primera etapa de un viaje que Sara terminaría en solitario en el país vecino. Entonces aún ignoraba que acabaría presa y que su estómago luciría una cicatriz de lado a lado.

La industria de los delatables

Ramiro llegó a la cancha hacia las siete de la tarde, el peruano le estaba esperando. El joven llevaba una mochila verde, vacía. El peruano le entregó una bolsa blanca con siete paquetes de cocaína. Sólo tenía que llevarlos a diez cuadras de allí, alguien iría a recogerlos. Como era tarde Ramiro tomó un taxi colectivo. A dos cuadras del punto de encuentro se bajó. Siguió caminando. Antes de llegar vio a un hombre parado en la vereda. Hablaba por teléfono. Cuando estaba cerca, el hombre dejó de hablar y le preguntó a dónde iba. Ramiro pensó que igual le quería robar y se asustó. El hombre entonces se identificó. Era funcionario de los carabineros, uno de los dos cuerpos policiales de Chile.  Le pidió que le mostrara lo que llevaba en la bolsa, que le enseñara la cédula. Le pareció extraño que un carabinero vestido de civil anduviese de noche en una calle alejada del centro, solo. Pero Ramiro obedeció. Diez minutos más tarde estaba sentado en una patrulla de los carabineros camino al calabozo. Al día siguiente, sábado, le llevaron ante el juez y todo el tiempo transcurrido desde entonces lo ha pasado encerrado.

ChileDrugs-Capsules2Ramiro pensaba que lo habían engañado. El encargo que le habían hecho, reflexionaba, no era más que un señuelo. El artículo 22 de la ley de drogas chilena permite a presos por narcotráfico librarse de parte de la pena si “cooperan eficazmente” con la policía, es decir, si delatan a alguien que trate de ingresar con droga al país. Ramiro ataba cabos: alguien habían preparado el envío de droga sólo para delatarlo. “Yo soy un 22”, decía.

Magaly Zegarra, cónsul de Bolivia en Arica, contaba que muchos presos decían lo mismo. Zegarra, de pelo cano y moderado entusiasmo por las costumbres budistas, visitaba la prisión de la ciudad cada semana desde hacía seis años. Ella nos habló de la ley de drogas, del artículo 22 y de Ramiro y otros reos. Nos contó el caso de Alejandro Choque y Mariana Moreno, matrimonio boliviano que había caído preso hacía unos meses por traer droga desde Perú.

En el penal, Choque explicaría que se había tragado unos 50 huevos decocaína. Había sido en Tacna, la ciudad más al sur de Perú. Él y su mujer habían viajado desde Santa Cruz para comprar ropa. Mariana tenía una tienda y los precios en la ciudad fronteriza eran más bajos. En Tacna una conocida de Mariana les ofreció un “trabajito”, algo sencillo. Alejandro llevaría 500 gramos de cocaína en el estómago y Mariana escondería otros 200 entre su ropa. Les pagarían 800 dólares. Como tenían ocho hijos, aceptaron. Alejandro engulló los huevos con jugo y Mariana escondió el resto como buenamente pudo. Salieron de Tacna y media hora más tarde, en la frontera, cuando bajaron del bus a sellar su pasaporte, la policía de investigaciones chilena pidió que les acompañaran.  Alejandro pensaba que era “un 22”. Mariana tenía la misma sensación.

Los funcionarios de la policía chilena reconocen fácilmente a los porteadores de droga. El subcomisario de la Policía de Investigaciones Rubén Gatica comandaba un grupo de ocho agentes en la frontera de Chacalluta. A dos kilómetros de Perú, en pleno desierto, Gatica contaba que en 20 años de servicio había visto de todo. La mayoría de portadores ingieren la droga —contaba—, pero hay burreros que tragan la mitad y esconden la otra mitad en la suela de las zapatillas; otros usan frascos de perfume, pañales, el carrito del bebé, botes de tomate… “Incluso hemos detenido a embarazadas y mujeres que se introducen la droga en la vagina”, contaba, seguro de que las mafias siempre idean nuevas fórmulas para traficar.  Sólo el año pasado, según la policía chilena, más de 6 millones de dosis de droga —sobre todo cocaína y mariguana— fueron confiscadas en las fronteras de Chile con Perú y Bolivia. Su valor en el mercado hubiera rebasado los 15 millones de dólares.

En el caso de los que ingieren la droga, Gatica contaba que sus ojos brillan, enrojecen, parece que acaben de llorar; su boca está seca y la lengua blanca: la ingestión de huevos de cocaína irrita los aparatos respiratorio y digestivo. Son matices fáciles de apreciar para el ojo entrenado, aunque el primero y más importante de todos, decía el subcomisario, es la actitud en la ventanilla de control. Si un boliviano o un peruano que trata de cruzar la frontera demuestra nerviosismo queda marcado. Los funcionarios de la ventanilla alertan a los agentes antidroga y ellos les llevan al cuarto de las entrevistas, un módulo de dos metros cuadrados dominado por una máquina de rayos X. Alejandro y Mariana ni siquiera pasaron por la máquina: simplemente se derrumbaron antes.


“La cooperación eficaz es un figura jurídica que existe en todas partes, solamente  que aquí, en Chile, se ha hecho mal uso”.


En su despacho, Zegarra manejaba con soltura dos enormes archivadores repletos de casos como el de Ramiro, Sara, Alejandro o Mariana. Insistía en la pobreza y el desarraigo de sus presos, en su condición de víctimas, en la tergiversación que se hacía de la Ley de drogas con el artículo 22.  Sergio Zenteno, jefe de Estudios de la Defensoría de Arica, criticaba igualmente la Ley de drogas y decía que criminalizaba a los burreros. “Las penas son extremadamente altas”, denunciaba, “y los condenados se quedan solos”.

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En cuanto al artículo 22, el defensor, que atiende cada año decenas de casos como el de Sara o Ramiro, decía que la realidad quedaba oculta bajo las estadísticas oficiales. Héctor Barros, uno de los fiscales antidrogas más respetados del país, asumía los agujeros de la ley en ese sentido y contaba, respecto al 22, que incluso habían detectado casos en que los propios abogados ofrecían a sus clientes ese servicio: mandar a alguien con droga a Chile para que pudiesen delatarlo y bajar su pena. Era la industria de los delatables.

“Trataban de vender cooperaciones eficaces”, contaba el fiscal.  “La cooperación eficaz es un figura jurídica que existe en todas partes, solamente  que aquí, en Chile, se ha hecho mal uso”.

En el caso de Ramiro Chambi, Zegarra empleaba un tono más rabioso que cuando hablaba de los demás. No era solo que fuera “un 22”, la cónsul pensaba que los carabineros le habían usado para fines un tanto turbios. Por aquellos días, a finales de enero de 2014, las últimas informaciones referentes al grupo antidrogas de carabineros de Arica parece que reforzaban sus sospechas.

En octubre de 2013, la fiscalía de Arica había empezado a investigar a funcionarios de la sección OS-7 de los carabineros de Arica, encargados de perseguir el tráfico de drogas en la región. De acuerdo a la información recopilada, el jefe de la sección y otros tres efectivos lideraban una red de tráfico de drogas que llegaba hasta Bolivia. En la investigación, la fiscalía documentó cómo los funcionarios habían preparado dos incautaciones de droga controladas en Arica. Parecía una tapadera para introducir droga de manera clandestina a Chile. A principios de este año, la fiscalía pidió entre 25 y 40 años de cárcel a los oficiales implicados por asociación ilícita y tráfico de drogas.

Desde la mesa de su oficina, Zegarra se preguntaba cuántos de sus presos habían caído por actuaciones del OS-7. Por lo que sabía, Ramiro Chambi era uno de ellos. Igual que los carabineros habían preparado dos entregas de droga controlada, pensaba, lo mismo había ocurrido con Ramiro. El joven boliviano había escuchado del caso del OS-7 en prisión. Se reía como quien se siente vencido.

“Ahí descubrieron que estaban todos metidos, algún día todo saldrá a la luz”, dijo, “pero así es la vida”. Ramiro pensaba en su caso y concluía que había muchos presos en Arica que  no deberían estar allí. Su tío lo había visitado alguna vez, a través de la cónsul se había comunicado con sus familiares. Pero en general estaba solo.

“Hazlo o te vas a morir, niña”

El día que tomó el autobús para Chile, la señora Myriam le dio a Sara varias tabletas para el dolor de estómago. En la terminal de Cochabamba —punto a partir del cual la joven seguiría sola—, Sara se quejó varias veces. Sentía pinchazos en el vientre, pensaba que se le salía la cocaína por la boca. Mientras la señora Myriam compraba el billete, ocurrió: un huevo de cocaína dejó su estómago, alcanzó la garganta y salió por la boca. Dentro aún le quedaban 77. Sara se acobardó. Le dijo a la señora Myriam que no podía. En ese momento olvidó la necesidad, la falta de dinero, decidió que no viajaría, pero la mujer finalmente se le impuso.

El autobús  de Sara llegó a la frontera de Chile hacia las 5:00 de la tarde del día siguiente. La señora Myriam le había dicho que si le preguntaban dijera que era estudiante. Su dolor de vientre le había acompañado todo el camino. Antes de bajarse del autobús y revisar  sus papeles vomitó varias veces un líquido verdoso. Una señora que viajaba con ella le había preguntado y ella contestó que estaba embarazada, que serían las náuseas. En la frontera los funcionarios sospecharon pero le dejaron seguir. Más adelante, en mitad del desierto, Sara empezó a vomitar sangre. En un puesto de control de la Policía de Investigaciones más hacia el sur, los policías lo vieron claro:

“¿Usted que está llevando?”, le preguntaron.

Sara no pudo más. “Necesito que me ayuden”, les dijo.

Los funcionarios se la llevaron. La joven no podía mantenerse en pie, sentía las piernas adormecidas. Le condujeron al sanitario.

“Tienes que botarlo todo, niña”, le dijeron, “tienes que echarlo porque si no te van a reventar. Hazlo o te vas a morir, niña”. Sara empezó a ver borroso, se desvaneció. Los policías le echaron agua en la cara, le dieron pollo y yogur para que comiera y expulsara los huevos de cocaína. Volvió a vomitar. Se desmayó. Los funcionarios se asustaron y le apretaron el estómago, fuerte. Sara recordaba como entonces devolvió 15 huevos. Una funcionaria grito que había que llevarla al hospital y Sara no decía nada, no sentía fuerzas, apenas entendió que le llevaron al centro médico, le tumbaron en una cama y le dieron a firmar un papel para que le hicieran un enema. Después de firmar el papel Sara se durmió. Al despertar, horas más tarde, descubrió una cicatriz en su estómago.

ChileDrugs-MarianaSe rascó. El doctor le dijo que no se rascara. Le explicó entonces que le habían abierto el estómago para sacarle los huevos que le quedaban adentro. Decía que le estaban obstruyendo el intestino y que tuvieron que operar. Sara se enfadó mucho porque ignoraba que le fueran a operar y gritó, tiró el gotero, armó escándalo. El doctor ordenó que la sedaran.

Pocos días después de aquello trasladaron a Sara al penal de Arica, pero los problemas siguieron. El intestino cicatrizó mal y Sara pasó semanas enteras sin ir al baño, vomitando bilis. La llevaron de nuevo al hospital. Le dijeron que tenía que ir al excusado pero temía que su cicatriz se descosiera. El sargento a cargo le increpaba: “¡Tienes que ir al baño!”, y ella entraba, miraba el escusado y sentía un miedo horrible. Miedo a morir.

A principios de 2014 Sara se encontraba mejor, podía ir al baño sin miedo y la cicatriz de momento le aguantaba. La cónsul Magaly Zegarra la visitaba cada semana y trataba de animarla. El día que la visitamos vestía una camiseta a rayas azules y blancas, mallas desgastadas. La cónsul nos dijo que estaba muy sensible, pero Sara no hizo nada que no hicieran los demás. Aquel día sollozaron todos. Ramiro se quebró cuando recordó a su mamá, Alejandro y Mariana cuando hablaron de sus hijos, y Sara, cuyas mejillas aún recordaban el acné de la adolescencia, lloró por temor: no quería que le doliera el estómago nunca más.

*Este artículo fue publicado con permiso de Alejandra S. Inzuza y José Luis Pardo. Sígalos en Twitter en @Dromomanos, y vea más de su trabajo en https://www.dromomanos.com. Este artículo apareció originalmente en Domingo El Universal. Vea el artículo original aquí.

Argentina realiza incautación récord de marihuana

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Las autoridades de Argentina han realizado la mayor incautación de marihuana en la historia del país, incluso mientras los grupos de traficantes de drogas siguen apuntando contra los periodistas y funcionarios políticos, poniendo de relieve el creciente papel del país como consumidor y punto de tránsito de drogas.

El 8 de noviembre, la Gendarmería Nacional de Argentina detuvo un vehículo que transportaba más de 8,5 toneladas de marihuana en la provincia de Corrientes, al noroeste del país, informó Clarín. Las drogas fueron descubiertas entre cajas de repuestos de automóvil, y el conductor, de nacionalidad paraguaya, llevaba consigo documentos falsos de las aduanas de Chile, Brasil, Paraguay y Argentina.

Según Infobae, el secretario de Seguridad Nacional Sergio Berni dijo que el cargamento había partido de Paraguay y se dirigía hacia Chile, donde podía ser vendido por hasta tres a cuatro veces su valor en Argentina.

Una fuente de seguridad anónima dijo a Clarín que el hecho de que las drogas no estuvieran bien escondidas ha generado sospechas entre las autoridades de que los traficantes podrían haber estado trabajando con elementos corruptos de la policía de Chile o Paraguay.

Dos días después que la incautación fuera anunciada por las autoridades, un periodista en la provincia de Rosario informó haber recibido amenazas de muerte tras la publicación de una serie de artículos sobre grupos de traficantes de drogas.

Las autoridades de Argentina también confirmaron que el intento de asesinato contra el gobernador de la provincia de Santa Fe Antonio Bonfatti en 2013 fue ordenado por traficantes de drogas, informó Clarín.

Análisis de InSight Crime

El enorme tamaño de la incautación de marihuana pone de relieve el creciente papel de Argentina como país de tránsito de drogas. Un informe de Associated Press indicó recientemente que una cantidad cada vez mayor de drogas se está moviendo a través del país, y las cifras de 2014 están en camino a superar los totales de los años anteriores.

Sin duda, parte de este aumento se debe a la ubicación de Argentina entre el mayor productor de marihuana de Suramérica -Paraguay- y el mercado de marihuana más lucrativo del continente, Chile. Mientras que un kilo de marihuana de alta calidad se vende por entre US$300 y US$500 dólares en Buenos Aires, la misma cantidad puede costar hasta US$1.000 en Chile. Según Berni, en lo que va del año la gendarmería ha incautado casi 80 toneladas de marihuana.

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Luis Rojas, el jefe de la agencia antidrogas de Paraguay, dijo a InSight Crime en agosto que los paraguayos a menudo están involucrados en el tráfico de marihuana hacia Chile. Esta afirmación está respaldada por la incautación reciente, en la que el conductor del cargamento era de nacionalidad paraguaya. El hecho de que una cantidad tan grande estuviera siendo transportada en un vehículo también sugiere que se trata de una ruta que ya había probado ser eficaz, otro indicio de que la operación podría involucrar funcionarios corruptos.

Mientras tanto, la evidencia de que el intento de asesinato contra Bonfatti y las amenazas contra el periodista en Rosario fueron ordenadas por traficantes de drogas, serían una señal de que a medida que el papel de Argentina en el comercio de drogas aumenta, los grupos criminales locales se han hecho cada vez más sofisticados, ambiciosos y conseguido mayor alcance, sintiéndose lo suficientemente fuertes como para convertir a los periodistas y funcionarios públicos en objetivos.

Chile lanza programa de marihuana medicinal

Chile es ahora el primer país de Latinoamérica en cultivar marihuana con fines estrictamente medicinales, en lo que podría ser el primer paso hacia la liberalización de las leyes de drogas del país.

El 29 de octubre, la comuna de La Florida en la ciudad capital de Santiago plantó 850 semillas de marihuana para cultivar la planta con fines médicos, informó Associated Press. El proyecto piloto, que está patrocinado por la alcaldía de la localidad, una universidad, y la organización sin fines de lucro Fundación Daya, planea producir aceite de cannabis para 200 pacientes de cáncer a partir de mayo de 2015.

Con el fin de iniciar el proyecto piloto, la Fundación Daya y la alcaldía de La Florida tuvieron que obtener un permiso especial para importar las semillas y cultivar la planta.

Hannah Hetzer, gerente en políticas de las Américas de la Drug Policy Alliance dijo a InSight Crime en un correo electrónico que el proyecto representa “el primer programa exclusivo de marihuana medicinal en Latinoamérica”, ya que el sistema de marihuana medicinal de Uruguay aún no ha sido implementado.

Las autoridades chilenas dijeron a la BBC que el país también es el primero en Latinoamérica en permitir la importación de medicamentos que contienen cannabis, después de que una paciente de cáncer de mama obtuviera un permiso para importar su medicamento a base de cannabis desde Europa en agosto.

Análisis de InSight Crime

Al igual que otros países de la región, Chile ha comenzado a mirar a la política de drogas desde una perspectiva de salud pública, y el proyecto piloto podría representar el primer paso hacia una legislación más liberal. Según el Transnational Institute, la ley actual de Chile permite el consumo personal de cualquier droga recreativa, pero no especifica las cantidades exactas permitidas. Cualquiera que cultive o venda marihuana puede ser castigado con hasta 15 años de prisión, según Associated Press.

En otras partes de Latinoamérica, Colombia, México y Costa Rica se están debatiendo actualmente proyectos de ley de marihuana medicinal, según Hetzer. Varios países, entre ellos Colombia, Ecuador, Costa Rica y Argentina también han despenalizado la posesión de pequeñas cantidades de marihuana para consumo personal.

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Uruguay ha ido aún más lejos, aprobando una ley para legalizar la producción, el consumo y la venta de marihuana con fines recreativos y uso medicinal. Aunque una encuesta de julio mostró que más del 60 por ciento de los encuestados estaban en contra de la ley, la coalición Frente Amplio -a la que pertenece el actual presidente José Mujica- ganó 15 de los 31 escaños en el Congreso en las elecciones del 26 de octubre.

Traficantes llevan dominicanos de Bolivia a Chile

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Las autoridades de Bolivia han identificado una red de coyotes de Perú dedicada a llevar ilegalmente dominicanos a Chile, resaltando cómo los cambios económicos han estimulado el desarrollo de nuevos patrones de migración y cómo estos son acompañados por redes criminales.

Según el fiscal departamental de la población boliviana de Oruro, Orlando Riveros, una red de coyotes peruanos opera en Oruro. Los peruanos han llevado ilegalmente a migrantes de República Dominicana a través de la frontera del país hacia Chile y han traficado a hombres y mujeres con fines de trabajo forzoso y explotación sexual, informó La Razón.

Riveros afirmó que los coyotes peruanos transportan migrantes en buses desde Desaguadero, Perú, hacia Oruro, donde pasan la noche antes de cruzar la frontera hacia el municipio de Pisiga con documentos falsos, y luego continúan hacia la ciudad costera de Iquique, informó El Universo.

“El sueño chileno es buscado por los ciudadanos de la República Dominicana”, dijo el fiscal. El mismo, sugirió a la agencia de migración de Bolivia que revisara el estatus de los ciudadanos de República Dominicana, quienes actualmente pueden entrar al país sin una visa. Según El Universo, también hay indicaciones de que migrantes de Haití también están siendo transportados ilegalmente hasta Chile.

Análisis de InSight Crime

La fuerte economía de Chile atrae a migrantes de toda Latinoamérica y el Caribe, cosa que –como evidencia el grupo de coyotes en Oruro- ha provocado el aumento de redes criminales dedicadas a la trata de personas. Además de los migrantes de República Dominicana y Haití, miles de bolivianos migran a Chile en búsqueda de trabajo. Según el consulado de Chile en Bolivia, alrededor de 20.000 emigrantes bolivianos viven al norte de Chile, trabajando principalmente en las industrias de la minería, la agricultura y la construcción.

Desafortunadamente, el aumento de las migraciones también ha traído consigo el desarrollo de redes de trata de personas, las cuales se aprovechan de la vulnerabilidad de los migrantes. Según el Informe sobre la Trata de Personas del Departamento del Estado de Estados Unidos (pdf), migrantes de Bolivia, Perú, Paraguay, Colombia y Ecuador, se han convertido en víctimas del trabajo forzoso en Chile, trabajando bajo condiciones de esclavos en las industrias de la minería, la agricultura y el servicio doméstico.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre la trata de personas

Brasil ha visto un fenómeno similar a medida que se ha convertido en una potencia económica. En Perú han surgido redes de crimen organizado dedicadas a la trata de personas las cuales se dedican a mover migrantes indocumentados a través del país y hacia Brasil. Igual que con Chile, Brasil también ha visto un incremento en el tráfico sexual y el trabajo forzoso.

Chile realiza la segunda mayor incautación de drogas de la última década

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Las autoridades de Chile han incautado más de dos toneladas de drogas destinadas al consumo interno, en lo que las autoridades han llamado la segunda incautación más grande de los últimos diez años, lo que pone de relieve las líneas de suministro del lucrativo mercado interno del país.

El 29 de agosto, las autoridades chilenas incautaron 2,4 toneladas de base de coca y marihuana de un autobús que viajaba de la municipalidad de Calama, al norte del país, a la capital Santiago, informó Nacional. Las autoridades también descubrieron 533 contenedores con droga en una propiedad en la ciudad de Pichidangui -donde se detuvo el autobús- que ya habían sido entregados.

Las personas detenidas en relación con la incautación se estaban haciendo pasar como empleados de una empresa minera, informó Cooperativa. Según las autoridades, las drogas provenían de Bolivia y tenían como destino el mercado interno, en Santiago.

Análisis de InSight Crime

La reciente incautación -junto con la incautación en julio de 3 toneladas de marihuana y cocaína identificada como la mayor incautación de drogas destinada al mercado interno- apunta a cambios en los patrones de tráfico de drogas en Chile y en Latinoamérica en general.

Varios países de la región experimentan altos niveles de consumo interno de drogas y microtráfico; una tendencia impulsada por los grupos transnacionales de tráfico de drogas que recurren a los mercados locales como una fuente de ingresos. El microtráfico es atractivo porque es considerado de bajo riesgo, y puede ser utilizado por los carteles de la droga para financiar sus operaciones internacionales.

Además de servir como un punto de transbordo para la cocaína con destino a Europa, Chile se ha convertido en un destino lucrativo tanto para la cocaína como la marihuana paraguaya. Fuentes en Paraguay dijeron a InSight Crime que mientras que un kilo de marihuana se vende por alrededor de US$400 en Buenos Aires, Argentina, y São Paulo, Brasil, la misma cantidad alcanza un precio de US$ 800 en Chile.

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Según un informe de 2011 de la ONUDD (pdf), Chile es responsable del 10 por ciento de todo el consumo de cocaína en Latinoamérica y el Caribe. Aunque el mercado de cocaína interno de Chile es menor que los mercados de Argentina y Brasil, Chile tiene mayor prevalencia en el consumo de cocaína, según el Informe del Uso de Drogas en Las Américas de 2011 de la Organización de los Estados Americanos (pdf). En mayo de 2013, las autoridades bolivianas también clasificaron a Chile como el destino principal de las “mulas” de drogas que salían del país, superando a Argentina y Brasil.

Correos electrónicos de la Fuerza Aérea de Chile destaca amenazas del cibercrimen en Latinoamérica

Un grupo de hackers de Perú ha infiltrado cuentas de correo electrónico de la Fuerza Aérea de Chile que contienen información sensible sobre armamento estratégico, poniendo de relieve la vulnerabilidad de Latinoamérica frente al cibercrimen.

El 14 de agosto, la Fuerza Aérea de Chile (FACH) confirmó que dos de sus cuentas institucionales de correo electrónico habían sido infiltradadas, días después de que el grupo de hackers Lulz Security Perú asumiera la responsabilidad por el ataque en su cuenta de Twitter (ver más abajo), informó El Mostrador. La FACH dijo a El Mostrador que la institución notó por primera vez la brecha en mayo de 2013 e inmediatamente tomó las medidas de seguridad pertinentes.

Aunque la FACH aseguró que la información en los mensajes de correo electrónico no suponen un riesgo para la seguridad nacional, El Mostrador informó que una de las cuentas infiltradas pertenecía al Departamento de Administración de Contratos del Comando de Logística, y contenía información sobre negociaciones con varias compañías internacionales de defensa. Por ejemplo, los correos electrónicos entre la FACH y una compañía de defensa de Israel revelan información sobre armamento estratégico y sobre unas mejoras realizadas a una flota de aviones de combate F-16.

Lulz Security Perú declaró en un mensaje que el ataque cibernético fue una venganza por un incidente de 2009 en el que unos hackers chilenos montaron en la página de Internet del gobierno peruano una pintura sobre la Guerra del Pacífico, librada entre ambos países a finales del sXIX.

Análisis de InSight Crime

El informe público de este ataque se presenta en medio de la creciente preocupación por la vulnerabilidad de la región frente al cibercrimen. La semana pasada, la Comunidad de Policías de América (AMERIPOL) anunció la creación de un centro regional de seguridad cibernética para evaluar las amenazas y proporcionar apoyo a los organismos encargados de hacer cumplir la ley. Recientemente varios países de Latinoamérica también han actualizado sus códigos penales o creado unidades especiales de seguridad para enfrentarse a este problema.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre el cibercrimen

La FACH está lejos de ser la única institución del gobierno chileno víctima de ataques cibernéticos. Según la página de Internet que informa sobre hackers Zone-H, Lulz Security Perú también ha atacado las páginas de Internet del Ministerio de Justicia de Chile y de la Escuela de suboficiales del Ejército del país. Además, el grupo de hackers “Anonymous” se ha infiltrado en las páginas de Internet de la Biblioteca Nacional de Chile y del Ministerio de Educación, así como en el portal en Internet de la antigua agencia de inteligencia de Colombia, y la página de Facebook del presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Estos ataques cibernéticos ponen de relieve los posibles problemas políticos y de seguridad que presentados por el “hacking”, aunque muchos criminales cibernéticos tienen motivaciones financieras. En 2013, Colombia y Brasil se ubicaron entre los 10 primeros países del mundo por las pérdidas económicas generadas por el “phishing” -el robo en línea de información financiera o personal- que cuesta a los dos países cerca de US$100 millones (pdf). Mientras tanto, un operación de cibercrimen descubierta en Brasil en julio de este año consiguió alrededor de US$ 3,9 mil millones en transacciones en línea, y se cree que es el mayor caso de robo electrónico jamás registrado.