La nueva generación de narcotraficantes colombianos post-FARC: “Los Invisibles”

Durante mucho tiempo, el narcotráfico ha permeado el conflicto civil colombiano, ocultándose entre las facciones beligerantes y corrompiéndolas. Ahora que el conflicto civil se ha reducido, y que solo el ELN permanece en el campo de batalla, el tráfico de drogas está mutando nuevamente. Los capos de la droga colombianos se han dado cuenta de que la mejor manera de protegerse no es con un ejército privado, sino con el anonimato. Es por eso que a la cuarta generación de narcotraficantes colombianos la hemos llamado: “Los Invisibles”.

En el año 2013 se pregonaba que se había llegado a un punto de inflexión en la guerra contra las drogas en Colombia, dado que la producción de cocaína estaba disminuyendo, a la vez que se estaba desmantelando a las grandes organizaciones de tráfico de drogas (OTD). Estados Unidos y Colombia aplaudían los logros del “Plan Colombia”, y se creía que los mexicanos estarían dirigiendo el contraído comercio de cocaína al por mayor y que sus días estaban contados.

*Este artículo forma parte de una investigación realizada para el Observatorio Colombiano de Crimen Organizado, que es coordinado por la Fundación InSight Crime y la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales (FCPGRI) de la Universidad del Rosario. El levantamiento de la información fue realizado por un equipo multidisciplinario de 12 investigadores, en visitas a más de 146 municipios. 

Este “éxito” fue un espejismo. Hoy en día, el comercio de cocaína en Colombia está más boyante que nunca, la producción ha llegado a niveles récord, y se están explorando nuevos mercados internacionales. Los narcotraficantes colombianos han aprendido que la violencia es contraproducente para el negocio. La nueva generación de traficantes ha aprendido que el anonimato es la mejor protección, que la plata es muchísimo más efectiva que el plomo. Los colombianos le han cedido a los mexicanos el mayor mercado mundial: Estados Unidos. Esto no es señal de debilidad, sino más bien una sabia medida mercantil.

          VEA TAMBIÉN: Noticias y Perfiles de Colombia

El tráfico de drogas hacia el mercado estadounidense no es un buen negocio. Los traficantes tienen un alto riesgo de ser interceptados y extraditados, y de que se les confisquen sus activos; además, los precios al por mayor oscilan entre US$20.000 y 25.000 por kilo. Los colombianos prefieren poner sus ojos en Europa, donde un kilo de cocaína vale más de US$35.000, o en China (US$50.000) o Australia (US$100.000).

Los riesgos allí son menores y las ganancias mayores. Resulta entonces un mejor negocio. Es más probable que los narcotraficantes colombianos de hoy se vistan en Arturo Calle en vez de hacerlo en Armani, que usen zapatos clásicos europeos, en lugar de botas de cocodrilo, que conduzcan un Toyota en vez de un Ferrari, y que vivan en un apartamento de clase media alta, en lugar de habitar una mansión con grifería de oro. Tienen el aspecto de un hombre de negocios respetable. Cuarenta años después de que Pablo Escobar industrializara el tráfico de drogas, ha surgido una nueva generación de narcotraficantes que aprendió de sus padres e incluso de sus abuelos, pero que realiza sus multimillonarios negocios por fuera del radar, para no llamar la atención.

Hoy en día es casi imposible separar el dinero sucio de los dineros lícitos, pues durante 50 años se han sofisticado las técnicas de lavado invirtiendo en todos los frentes de la economía colombiana. Los capos de hoy no tocan nunca un kilo de cocaína, y mucho menos una pistola 9 mm chapada en oro. Sus armas son un teléfono móvil encriptado, una variada cartera de negocios establecidos legalmente y un íntimo conocimiento de las finanzas mundiales. Los invisibles conforman la cuarta generación del tráfico de drogas en Colombia.

¿Qué ha generado la reciente evolución del tráfico de drogas en Colombia?

1. El retiro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de la escena criminal.

2. El debilitamiento de la última red criminal con alcance nacional, Los Urabeños (también conocidos como el Clan del Golfo o las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC).

3. Los golpes a la estructura visible de la Oficina de Envigado.

4. La Pax Mafiosa en Colombia, que ha llevado a que la violencia disminuya, así hayan aumentado la producción de cocaína y otras economías criminales.

5. La débil implementación del acuerdo de paz —que está llevando a que los guerrilleros de las FARC regresen a las economías ilegales— y ha afectado el proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

6. Los niveles récord de producción de cocaína.

7. La aparición de una nueva red criminal, la mafia de las ex-FARC, conformada por disidentes, FARCRIM y las “FARC ocultas”.

8. La mayor eficiencia de la inteligencia colombiana, y su capacidad de atrapar a los narcotraficantes identificados.

9. Una división entre los narcos de pura sangre y el aparato militar del narcotráfico.

              VEA TAMBIÉN: Noticias de Colombia, paz y conflicto

El tráfico de drogas es el negocio más ágil del planeta. Maneja miles de millones de dólares y evade a los organismos de seguridad nacionales e internacionales, se adapta a las cambiantes condiciones mucho más rápido de lo que lo hacen los gobiernos y las fuerzas de seguridad. Aprende de sus errores en el que se considera el más implacable y violento de los mercados.

Las condiciones actuales y hasta el año 2019 están a su favor, gracias a diversos factores de carácter nacional e internacional:

1. El año de elecciones en Colombia. No se va a tomar ninguna decisión política, ni estratégica seria mientras no haya un nuevo presidente en la Casa de Nariño a principios de 2019.

2. El colapso de Venezuela y la criminalización del régimen chavista bajo la administración Nicolás Maduro, que tiene enormes implicaciones para la dinámica criminal en Colombia.

3. Países vecinos, como Panamá, Brasil, Ecuador y Perú han sido afectados por acusaciones de corrupción en altos niveles, lo cual disminuye la legitimidad de los gobiernos y les causa distracciones en la lucha contra el crimen organizado
transnacional (COT).

4. Una falta de directrices desde Washington, junto a las fricciones que el presidente Donald Trump ha causado con aliados antinarcóticos claves, como México y Colombia (la amenaza pública de la descertificación).

5. La total falta de unidad entre los países latinoamericanos en torno a la manera de detener el tráfico de cocaína.

6. La expansión del cáncer de la corrupción en América Latina y el Caribe, lo cual crea aún más oportunidades para el COT y el comercio de cocaína.

¿Cuál será el futuro del tráfico de cocaína en Colombia?

1. El desarrollo de una nueva red criminal conformada por exintegrantes de las FARC, que puede llegar a dominar la producción de cocaína en Colombia.

2. La creciente infiltración del narcotráfico en el ELN, que debilita aún más la dirección y el control, así como la disciplina y la ideología de la organización. Esto representa una amenaza para lograr la paz.

3. Los grandes narcotraficantes se hacen cada vez más clandestinos.

4. Una creciente sofisticación del COT colombiano, que ha aprendido las lecciones de 40 años de evasión a los organismos de seguridad nacionales e internacional.

*Este artículo forma parte de una investigación realizada para el Observatorio Colombiano de Crimen Organizado, que es coordinado por la Fundación InSight Crime y la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales (FCPGRI) de la Universidad del Rosario. El levantamiento de la información fue realizado por un equipo multidisciplinario de 12 investigadores, en visitas a más de 146 municipios. 

Resultados de elecciones en Colombia ponen en duda futuro de acuerdo de paz con las FARC

Las recientes elecciones al congreso en Colombia les dieron la victoria a una lista de candidatos opuestos al acuerdo de paz de 2016 entre el gobierno y el ahora desmovilizado grupo insurgente de las FARC, lo que sume en la incertidumbre el futuro de los acuerdos de cara a las elecciones presidenciales dentro de algunos meses.

La votación del 11 de marzo le dejó 19 curules en un senado de 100 escaños al partido Centro Democrático, encabezado por el expresidente Álvaro Uribe, enconado crítico del acuerdo de paz, con lo que este partido se convierte en la fuerza dominante en el senado.

El partido Cambio Radical, también contrario al proceso de paz, se quedó con el segundo mayor número de escaños en el senado, con 16.

El partido Social de Unidad Nacional —vehículo político del presidente Juan Manuel Santos, que ha defendido el acuerdo de paz en sus dos mandatos— vio bastante menguada su posición anterior como la fuerza más poderosa en el senado. El partido obtuvo solo 14 escaños en la cámara alta, lo que lo reduce a la quinta fuerza con mayor representación.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de Colombia

El partido de Santos tuvo algo de mejor suerte en las elecciones para la cámara de representantes, con 25 escaños de un total de 163. Y el Partido Liberal, que también respalda el acuerdo de paz, obtuvo la mayoría de curules, con 35.

Sin embargo, los partidos Centro Democrático y Cambio Radical obtuvieron 32 y 30 escaños, respectivamente, lo que da a los partidos opuestos a la paz una leve ventaja sobre el bloque a favor de la paz.

Quizás el ejemplo más emblemático del rechazo de los votantes colombianos hacia los candidatos a favor del acuerdo de paz fue la desastrosa aparición de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), el partido político formado por las ahora desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Había bastantes expectativas de que el partido político de las FARC tuviera poco apoyo electoral, pero el partido solo se hizo a un total de 85.000 votos, mucho peor de lo esperado. Independientemente de los malos resultados, las FARC tendrán representación en el próximo congreso, pues el acuerdo de paz disponía cinco escaños en cada cámara del parlamento para los exguerrilleros.

Las elecciones primarias también sirvieron para elegir a varios candidatos para la primera ronda de una elección presidencial programada para mayo. El candidato del Centro Democrático Iván Duque se impuso en las primarias de su coalición. Gustavo Petro, exalcalde de Bogotá, que apoyó el acuerdo de paz con las FARC, también ganó las primarias para su coalición.

El candidato de las FARC para las elecciones presidenciales, el exjefe guerrillero Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, se retiró de la campaña la semana pasada, por problemas de salud.

Análisis de InSight Crime

La oposición al acuerdo de paz con las FARC parecía ser una estrategia electoral ganadora en las recientes votaciones, lo que indica que la elección presidencial también podría dar la victoria a un candidato contrario al proceso de paz.

La combinación de unas ramas legislativa y ejecutiva dominadas por opositores al acuerdo de paz con las FARC no sería un buen presagio para el futuro de los acuerdos, y podría ahondar el problema existente de disidencia entre los excombatientes de las FARC. (El año pasado se aprobó una ley que buscaba blindar el acuerdo de paz de un boicot político, pero su imprecisión suscita dudas sobre su efectividad).

VEA TAMBIÉN: Cobertura de la Ex-FARC Mafia

Aun en el actual gobierno, que respalda el proceso de paz, la implementación de los acuerdos ha tropezado con innumerables obstáculos. Los opositores al acuerdo lograron imponerse en un referendo de octubre de 2016, que sometió a consulta una versión anterior del acuerdo de paz, y han recurrido a varios mecanismos para intentar impedir el avance del nuevo acuerdo.

Una vez posesionada la nueva lista de candidatos opuestos a la paz, puede esperarse una intensificación de esos intentos. Si un opositor al acuerdo de paz llega a la presidencia, es posible que haya una grave ralentización, si no es descartado por completo.

Esto puede estar generando incertidumbre entre las filas de los guerrilleros desmovilizados de las FARC, muchos de quienes ya han desertado del proceso de paz para dedicarse a diferentes actividades criminales. Algunos disidentes están siendo reclutados en las filas de otros grupos criminal, como Los Urabeños. Otros están formando nuevas estructuras criminales, que se conocen como las ex-FARC mafia.

Las ex-FARC mafia ya están listas para convertirse en la organización criminal más poderosa de Colombia. Si sus filas se agrandan aún más con desertores preocupados por el futuro del proceso de paz, ese evento no hará más que acelerarse.

*Este artículo se redactó con ayuda de Parker Asmann y Sergio Saffon.

Miguel Botache Santillana, alias ‘Gentil Duarte’

0

Miguel Botache Santillana, más conocido como ‘Gentil Duarte’, es en la actualidad el delincuente más buscado por las autoridades de Colombia. Hasta 2016 fue un importante líder dentro de las FARC-EP, pero a finales de ese año se convirtió en uno de los disidentes del proceso de paz que sostuvo esta guerrilla con el Gobierno colombiano.

Actualmente controla parte de las rutas del narcotráfico en el suroriente del país y mantiene lazos con grupos disidentes y organizaciones criminales internacionales, con el fin de garantizar la venta de cocaína en países vecinos. Gentil se erige como uno de los principales actores dentro de la nueva dinámica criminal en Colombia.

Historia

Gentil Duarte nació en Florencia, municipio de Caquetá, el 15 de octubre de 1963. Ingresó por primera vez a las FARC a través del Frente 14, desde donde comenzó su carrera criminal de más de 30 años.

Gentil Duarte rápidamente ascendió a posiciones de poder dentro del Bloque Oriental, especialmente en el Frente 7, del cual fue comandante. Durante los primeros años de este siglo, la estructura tuvo control de los cultivos de coca, la extorsión y el narcotráfico en el departamento del Meta, lo que convirtió a Gentil en un poderoso comandante guerrillero.

Su presencia se concentró en La Macarena, municipio del Meta, donde controlaba grandes extensiones de tierra y propiedades. De hecho, desmovilizados de las FARC lo señalan de ser quien controlaba toda la zona rural de ese municipio.

Debido a su poder y a sus relaciones cercanas con íconos de la guerrilla como alias “Alfonso Cano” y alias “Jorge Briceño” o “Mono Jojoy”, Gentil Duarte llegó a ser parte del Estado Mayor del Bloque Oriental de las FARC en 2009.

Con la muerte de Alfonso Cano en 2011 y la de Jorge Briceño en 2010, Gentil se convirtió en uno de los objetivos principales de las Fuerzas Armadas colombianas. De hecho, en 2010 comandó varias operaciones del Bloque Oriental en el sur de Colombia, donde ordenó realizar ataques y paralizar la actividad económica, como respuesta a los operativos que realizaban el Ejército y la Policía Nacional. La importancia de Gentil en el Bloque Oriental fue ideológica, al formar y entrenar nuevos reclutas en el Frente 7, política, debido a la formación comunista que tuvo desde su infancia y que compartió con los frentes que comandó, y económica, ya que fue uno de los principales proveedores de dinero del narcotráfico a todo el Bloque Oriental.

En 2012 inició la fase pública de las conversaciones de paz entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional en La Habana, Cuba, y Gentil cobró importancia como negociador. De hecho, fue uno de los primeros comandantes guerrilleros en viajar a Cuba en 2012 y participar activamente en la Mesa. En 2015 pasó a integrar el Estado Mayor Central de las FARC-EP y estuvo en la X conferencia guerrillera en 2016, donde apoyó públicamente el proceso de paz y al Secretariado.

Luego de la que sería la última conferencia de las FARC como grupo ilegal, Gentil Duarte se convertiría en disidente del proceso de paz. En junio de 2016, el Frente 1, al mando de alias “Iván Mordisco”, declaró que no se acogería al Acuerdo de Paz, y en cambio continuaría con la “lucha guerrillera” en el departamento de Guaviare. Como consecuencia, el secretariado nombró a Gentil comandante de ese Frente y lo envió a Guaviare para que detuviera la disidencia y mantuviera a los guerrilleros bajo control.

Al llegar a Colombia, Gentil desapareció por varios meses, incluso se habló de que había sido asesinado por la disidencia en las selvas del Guaviare. Lo que realmente sucedió es que, al llegar a ese departamento, Iván Mordisco le ofreció unirse a la disidencia y continuar con el control del narcotráfico en el sur del país. Gentil dejaría el proceso de paz a finales del 2016, cuando se escaparía con US$1.35 millones y seis de sus hombres de mayor confianza.

Actualmente Gentil Duarte es el hombre más buscado por las autoridades colombianas y se ofrece una recompensa de más de US$1.7 millones por información que conduzca a su captura. Fue visto por última vez en el municipio de San José del Guaviare, en donde se reunió con campesinos de la zona rural y les explicó su continuidad en la lucha guerrillera. Se le señala de tener nexos con las disidencias de los frentes 1, 7, 27, 16, 47 y 53, y de controlar parte del tráfico de cocaína desde Guaviare hacia Brasil y Venezuela.

Actividad criminal

Como comandante del Frente 7, Gentil Duarte era quien controlaba los cultivos ilícitos, la extorsión y el procesamiento de la hoja de coca en el Meta.

Se le señala de haber comandado la ofensiva del Bloque Oriental de las FARC-EP en 2010, cuando el presidente de turno implementaba fuertes acciones militares contra la guerrilla. Debido a esto, se le responsabiliza de ordenar ataques en Meta y Guaviare, y paralizar la actividad económica en departamentos como Nariño y Putumayo.

Gentil Duarte controla los cultivos de coca, los cristalizaderos para el procesamiento de cocaína y la extorsión en el sur de Meta; así mismo, parece controlar parte de la ruta de narcotráfico que comienza en el departamento vecino de Guaviare y termina en las fronteras con Venezuela y Brasil. Finalmente, buscar hacerse con el control de la coca en Vichada, Guainía y Caquetá.

Geografía

En la etapa guerrillera, Gentil Duarte tenía presencia en todo el departamento del Meta, debido a su comandancia del Frente 7, aunque su poder se sentía principalmente en el municipio de La Macarena.

El departamento de Guaviare fue la última zona donde se supo con seguridad que estaba Gentil, debido al mandato que recibió del Secretariado de las FARC-EP para que comandara al indisciplinado Frente 1. Luego de eso, Gentil Duarte desapareció.

En el presente se le señala de estar en algún lugar de las selvas del Guaviare, aunque con una movilidad que llega hasta el sur de Meta.

Aliados y enemigos

Como comandante guerrillero, Gentil Duarte fue relacionado con capos narcotraficantes como alias “el Loco Barrera” y con comandantes como Géner Medina, alias “Jhon 40”, líder del Frente 43 y conocido por su papel en el narcotráfico en la frontera con Venezuela y Brasil; y con Néstor Verá, alias “Iván Mordisco”, comandante del Frente 1 en Guaviare.

Los aliados criminales de Gentil en la actualidad son Jhon 40 e Iván Mordisco, ahora como comandantes de grupos disidentes. También se señala a Gentil de tener lazos con la disidencia en el departamento de Caquetá, donde al parecer tiene una alianza con alias “Nicolás”, hermano del fallecido “Euclides Mora”, quien comandaba a exmiembros de las FARC en la frontera de ese departamento con el Meta.

Finalmente, Gentil tiene alianzas con grupos criminales internacionales como el Comando Vermelho de Brasil, con el que estaría intercambiando cocaína por armas y municiones en la frontera entre Guaviare y ese país, y con emisarios del Cartel de Sinaloa, quienes han llegado a Guaviare para garantizar el flujo de cocaína desde esa zona hasta México.

Perspectiva

La histórica labor de Gentil Duarte dentro las FARC, junto a su formación ideológica y su capacidad de mando, lo convierten en uno de los hombres importantes de las disidencias. De hecho, el papel de Gentil podría ser el de crear la ilusión de que las disidencias continúan la lucha guerrillera, y auspiciar así el ingreso de nuevos combatientes a ellas. Gentil también podría ser uno de los protagonistas dentro de la nueva dinámica disidente, sirviendo no solo como comandante de un grupo, sino también como enlace entre los grupos que ya existen en Caquetá, Guaviare y Meta.

 

Néstor Gregorio Vera Fernández, alias ‘Iván Mordisco’

0

Néstor Gregorio Vera Fernández, alias “Iván Mordisco”, es actualmente uno de los principales actores criminales del sur de Colombia. Hasta 2016 se desempeñó como comandante del Frente Primero “Armando Ríos” de las FARC, pero en junio de ese año se convirtió en el primer comandante disidente del proceso de paz entre esta guerrilla y el Estado colombiano. Actualmente su poderío reside en comandar la disidencia del Frente 1 que tiene presencia en Guaviare, Vaupés y Vichada, y cuenta con aproximadamente 400 integrantes.

Historia

El accionar criminal de alias Iván Mordisco comenzó hace 19 años, cuando se unió a la guerrilla de las FARC-EP. Su inicio fue como guerrillero raso, pero se especializó rápidamente como francotirador y explosivista dentro del Frente “Armando Ríos”, en San José del Guaviare.

El auge de Iván Mordisco comenzó en 2008, cuando se desempeñó temporalmente como comandante del Frente 1 debido a la captura de Gerardo Aguilar, alias “César”, quien era el comandante en ese momento.

En 2009, Marco Fidel Suárez, alias “Kokoriko “, tomó el control del Frente, e Iván Mordisco se convirtió en jefe de la compañía de Orden Público del Frente 1 en Guaviare y Vaupés. Hasta 2012 se concentró en el reclutamiento forzado y la protección de los cultivos ilícitos en ambos departamentos.

Para el 2012, Iván Mordisco ya ejercía como comandante del Frente 1. Desde esa fecha hasta mediados de 2016 acató las órdenes que el Secretariado de las FARC-EP impartía, aunque sus críticas hacia las conversaciones de paz entre la guerrilla y el Gobierno Nacional en la Habana, Cuba, fueron aumentado con el tiempo.

En 2015, Iván Mordisco protagonizó un confuso hecho, cuando hombres de la Brigada Especial Contra el Narcotráfico, del Ejército Nacional, al parecer los capturaron en una zona rural de Miraflores. Sin tener claros los detalles, el comandante guerrillero fue rápidamente dejado en libertad.

En 2016 era un secreto a voces que el comandante del Frente 1 no apoyaba el proceso de paz. A mediados de ese año envió una carta al Secretariado de las FARC en Cuba, donde hacía público su descontento con el proceso y declaraba que este Frente no iba a desmovilizarse. En esa carta, Iván Mordisco aseguraba que el Frente primero no se concentraría ni entregaría sus armas, y además invitaba a todos los “guerrilleros, guerrilleras, milicianos y milicianas” que no estuvieran de acuerdo con el proceso de paz a “aunar fuerzas” y “continuar la lucha insurgente”. Debido a estas declaraciones, Iván Mordisco no solo se convirtió en el primer comandante en disidencia, sino que se configuró como uno de los disidentes más importantes del sur del país.

Actualmente Iván Mordisco y la disidencia del Frente 1 controlan los cultivos ilícitos, la minería ilegal y los corredores internacionales para el envío de cocaína en Guaviare, Vaupés y Vichada.

Actividad criminal

Como comandante del Frente 1, Iván Mordisco lideró los ataques de este Frente desde 2012.

En 2016, Iván Mordisco auspició la comisión de delitos como la minería ilegal y la extorsión a campesinos, comerciantes y agricultores, y presionó para aumentar la siembra, transformación y tráfico de coca en Guaviare. Así mismo, a final de ese año la Defensoría del Pueblo denunció que su estructura, ya en abierta disidencia, reclutó forzosamente un número desconocido de niños, niñas y jóvenes indígenas en zona rural de Miraflores.

Para 2017, el comandante disidente ordenó asonadas contra la fuerza pública, ataques con aparatos explosivos, un secuestro y varios asesinatos a civiles en Guaviare.

Geografía

Actualmente, Iván Mordisco se mueve por todo el departamento de Guaviare, especialmente en los municipios de Calamar, Miraflores y San José del Guaviare. Su zona de control más importante es la vereda de Barranquillita, en Miraflores.

Es importante aclarar que Iván Mordisco podría moverse también en Vaupés y Vichada, debido a el control que el Frente 1 ejerce en parte de estos departamentos.

Aliados y enemigos

Los aliados más importantes de Iván Mordisco son alias “John 40”, al mando de hombres disidentes del Frente 43, y alias “Gentil Duarte”, quien, con una función mixta, es el enlace entre el Frente 1 y la disidencia del Frente 7. Las alianzas de Iván Mordisco con estos comandantes disidentes buscan garantizar el tráfico y la venta de cocaína en las fronteras con Brasil y Venezuela. Así mismo, al ser uno de los exguerrilleros con peso dentro de las disidencias de las FARC-EP, Iván Mordisco podría tener alianzas con nueve frentes disidentes, una columna móvil y siete milicias urbanas. En Guaviare también se ha reportado una alianza entre Los Urabeños y su grupo disidente, con el fin de evitar confrontaciones y distribuir las ganancias de la extorsión en parte del este departamento.

Perspectiva

Si continúa con su fortalecimiento, Iván Mordisco podrá convertirse en el disidente más poderoso de Colombia. Su fortaleza reside en un crecimiento progresivo del pie de fuerza de su disidencia, un control sobre las rutas del narcotráfico internacional con Brasil y Venezuela, y una red de alianzas con disidentes dentro y fuera de Colombia.

 

Géner García Molina, alias ‘Jhon 40’

0

En la actualidad, Géner García Molina, más conocido como “Jhon 40”, es quien conecta la cocaína que sale del sur de Colombia con sus compradores en Venezuela. Si hay un ejemplo de la transformación que sufrió la estructura de las FARC-EP debido a su incursión en el negocio del narcotráfico, ese es Jhon 40.

El disidente pasó de ser un joven con ideales comunistas y una mal cimentada fe en la lucha insurgente, a convertirse en un extravagante capo del narcotráfico, al que le gustaba comprar caballos de lujo y usar sólo ropa militar importada, y manejaba miles de millones de pesos al año. Por lo anterior, Jhon 40 se convirtió en uno de los objetivos principales del Estado colombiano en su lucha contra la guerrilla, y actualmente es uno de los actores más importantes en el narcotráfico internacional del sur de Colombia.

Historia

Jhon 40 nació en el municipio de San Martín, Meta, el 23 de agosto de 1963. Es nieto de Roque Molina, alias El Diablo, uno de los campesinos que en los años sesenta se alzó en armas junto a alias Tirofijo en Marquetalia, Tolima.

Su carrera criminal comenzó en los ochenta, cuando se incorporó al Frente 31 de las FARC, luego de pasar dos años como secretario de la Juventud Comunista Colombiana (JUCO). En sus inicios utilizó el nombre de Francisco Javier Builes, con la intención de encubrir su accionar; pero al ir tomando importancia dentro de la organización guerrillera, su nombre real salió a relucir.

Al poco tiempo de unirse a la guerrilla aprendió el oficio del narcotráfico, gracias a Tomás Molina Caracas, alias “El Negro Acacio”, quien para entonces era el zar narcotraficante de las FARC. En 2006, Jhon 40 ya era considerado uno de los capos del narcotráfico en el departamento del Meta. Con una extravagante vestimenta, joyas y relojes de oro, lujosas camionetas y un teléfono satelital que nunca apartaba de su lado, Jhon 40 iba adquiriendo las características del que sería el capo narcotraficante más importante de la guerrilla. Su poder en la región era tal, que como comandante del Frente 43 se le señalaba de mover hasta 100 toneladas de coca al año, recibir miles de millones de pesos por las transacciones narcotraficantes y controlar casi 5.000 hectáreas de coca.

En 2006, el Gobierno de Colombia, apoyado por los Estados Unidos de América, implementó la operación “Emperador,” la cual reunió 3.200 uniformados en Meta con el único objetivo de capturar a Jhon 40.

El poder criminal de Jhon 40 aumentó en 2007, cuando el Negro Acacio murió como resultado de un bombardeo militar y el Secretariado de las FARC le ordenó tomar el control del negocio de coca al sur del país. Como consecuencia, Jhon 40 pasó a manejar todo el narcotráfico en Meta y Guaviare, lo que aumentó no solo su poderío dentro de las FARC, sino además su indisciplina y sus excesos.

En 2008, su campamento fue bombardeado por el Estado colombiano, lo que lo dejó gravemente herido y golpeó de forma contundente la estructura del Frente 43. Debido a esto, el Secretariado de las FARC realizó un “juicio revolucionario” a Jhon 40 en 2010, en el cual lo acusaron de una creciente indisciplina, “mala” utilización de los rubros del narcotráfico y un debilitamiento de su Frente. Los resultados de este consejo de guerra no son claros, pero algunas fuentes resaltan que Jhon 40 quedó bajo las órdenes directas de un integrante del Secretariado. En cambio, otras fuentes señalan que no hubo reprimendas contra el comandante del Frente 43, y que en cambio huyó a Venezuela luego del bombardeo.

De Jhon 40 se vuelve a tener información en 2012, cuando hombres bajo su comandancia se enfrentaron al Ejército Nacional en una zona selvática del departamento de Guainía. Ese mismo año se le señaló de haber fundado el Frente “Acacio Medina” en el municipio de Moroa, en territorio venezolano.

Durante el comienzo de las conversaciones de paz entre el Gobierno Nacional de Colombia y el Secretariado de las FARC-EP, Jhon 40 era considerado como el principal financiador del Bloque Oriental, debido principalmente a su control sobre la comercialización de cocaína en las fronteras con Venezuela y Brasil, y a sus lazos con narcotraficantes de ambos países.

Para el 2015, Jhon 40 era señalado como uno de los comandantes que no se acogerían al proceso de desmovilización de las FARC. De hecho, la Dirección Nacional de Antinarcóticos y Lavado de Activos señaló la continua injerencia de Jhon 40 en actividades criminales en Meta.

Su distanciamiento del proceso de paz se confirmó en 2016, cuando hizo público que no se concentraría junto al grueso de los guerrilleros; poco tiempo después, el Secretariado de las FARC-EP lo expulsó oficialmente de sus filas, junto a otros cuatro comandantes. Para diciembre de ese año, las autoridades nacionales lo señalaron como un objetivo de alto valor, a la vez que la Interpol abrió circular roja en su contra.

Actualmente, Jhon 40 parece estar en Venezuela, escondido en una zona fronteriza entre ese país y Colombia. Al parecer, se ha aliado con remanentes del Frente Acacio Medina y sigue controlando la comercialización de cocaína en ese país, así como la minería ilegal de coltán en el estado de Amazonas.

Actividad criminal

Cuando pertenecía a las FARC-EP, Jhon 40 controlaba las rutas internacionales para el tráfico de cocaína desde Meta y Guaviare. Tenía a su cargo las relaciones con los compradores de la droga en las fronteras de Colombia con Brasil y Venezuela, a quienes les garantizaba el tráfico de por lo menos 100 toneladas de cocaína al año. Sus ganancias se contaban por los miles de millones de pesos, convirtiéndolo en uno de los principales proveedores económicos del Bloque Oriental.

El poderío de Jhon 40 le otorgó el rótulo de uno de los más grandes capos narcotraficantes de las FARC-EP, e incluso se decía que controlaba su propio pueblo en una zona rural del municipio de Puerto Rico, Meta.

Jhon 40 también estuvo inmiscuido en diferentes estructuras para lavar el dinero de la cocaína. Conformó una red de testaferros a través de los cuales compraba fincas y lujosas propiedades en las principales capitales del país, mientras que construía bares, hoteles y discotecas en Meta con el dinero del narcotráfico.

Tras la desmovilización de las FARC-EP, Jhon 40 maneja la comercialización de cocaína colombiana en Venezuela, mediante alianzas con grupos narcotraficantes en ese país. Aunque, teniendo en cuenta el papel que Jhon 40 tenía cuando pertenecía a las FARC, él también podría ser quien controle la venta de cocaína colombiana en la frontera con Brasil. Finalmente, se le señala de seguir haciendo parte de la estructura disidente del Frente Acacio Medina.

Geografía

Cuando alias Jhon 40 comandó el Frente 43, tenía como zona de control el departamento de Meta. Actualmente no se conoce con seguridad su paradero, aunque inteligencia militar colombiana lo ubica fuera del país, en Venezuela, donde creen que se mueve en la frontera entre el estado de Amazonas y el departamento colombiano de Guaviare.

Aliados y enemigos

Jhon 40 tiene alianzas con la disidencia del Frente 1 de las FARC-EP y su comandante “Iván Mordisco”, así como con alias “Gentil Duarte”, con la intención de mantener el flujo constante de cocaína desde Guaviare y asegurar su tránsito por Venezuela. También tiene alianzas con alias “Giovanni Chuspas”, excomandante del Frente 16 que lo estaría ayudando a moverse dentro de Venezuela; y con Miguel Díaz Sanmartín, alias “Julián Chollo”, antiguo mando medio del Frente Acacio Medina y señalado de trabajar con él para controlar una disidencia en el estado de Amazonas en Venezuela.

Perspectiva

Si se tiene en cuenta la historia reciente de Jhon 40, se puede decir con seguridad que su papel estará alrededor del narcotráfico internacional. En la actual época de postacuerdo, no parece tener el poder para controlar las rutas del narcotráfico en Colombia, pero sí un conocimiento y alianzas con narcotraficantes en Brasil y Venezuela, lo que lo ubica como último eslabón del narcotráfico, siendo el encargado de vender la droga en el exterior. Debido a esto, la importancia de Jhon 40 dentro del panorama criminal y narcotraficante en las fronteras colombianas con Venezuela y Brasil podría aumentar rápidamente.

Embargo de bienes a las FARC en Colombia arroja dudas sobre cumplimiento de acuerdo de paz

Las autoridades en Colombia han confiscado propiedades ligadas al grupo guerrillero FARC, cuyo valor estimado se suma a la evidencia de que los insurgentes ahora desmovilizados no declararon todos sus activos, lo que contraviene parte del acuerdo de paz de 2016, destinado a la reparación de las víctimas.

El 19 de febrero, la Fiscalía General de la Nación en Colombia anunció en un comunicado de prensa el arresto de varias personas en conexión con un presunto esquema para lavar cientos de millones de dólares a lo largo de dos décadas usando una cadena de supermercados ligada a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Las autoridades confiscaron bienes avaluados en más de 650 mil millones de pesos colombianos (alrededor de US$234 millones), incluyendo cinco empresas, 60 supermercados, 70 cuentas bancarias, numerosas propiedades residenciales y comerciales y más de dos docenas de vehículos, según el comunicado de prensa.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Lavado de dinero

Parte de los activos retenidos recientemente era supuestamente de propiedad de la familia Chaux González, quienes actuaban como testaferros de Tomás Molina Caracas, alias “Negro Acacio”, principal recaudador de fondos del bloque Oriental de las FARC hasta su muerte en 2007.

Los 15 mil millones de pesos colombianos (alrededor de US$5,4 millones) en bienes embargados a la familia Chaux González fueron adquiridos con dinero entregado a la familia por Negro Acacio, según el comunicado. Los bienes fueron presuntamente producto de actividades de narcotráfico emprendidas por el patriarca de la familia José Hugo Chaux Cuéllar y la antigua guerrilla.

Análisis de InSight Crime

La escala del embargo de bienes en conexión con las FARC puede reforzar la percepción de que el grupo insurgente no está comprometido totalmente con los términos del acuerdo de paz, en particular en lo que respecta a usar esos activos para reparar a las víctimas.

Como parte del acuerdo de paz, las FARC hicieron una lista del valor total de sus activos en US$332 millones. Sin embargo, como InSight Crime ha informado, es muy probable que elementos disidentes de la guerrilla no declararan la totalidad de sus bienes.

El embargo —en un solo operativo— de bienes por valor de cerca del 70 por ciento del patrimonio declarado por las FARC se suma a la fuerte evidencia de que la verdadera riqueza del grupo es muy superior a lo que se declaró.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Paz con las FARC

La creciente especulación de que las FARC están incumpliendo los términos del acuerdo de paz podría también tener repercusiones en las elecciones presidenciales previstas para mayo.

Los opositores al acuerdo de paz con las FARC llevan largo tiempo afirmando que no puede contarse con que el grupo insurgente honre su parte del acuerdo. Este asunto de los activos no declarados de las FARC puede dar motivos a los críticos del acuerdo, además de afectar el vehículo político, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC de los insurgentes desmovilizados, que ya presenta dificultades.

Colombia y Ecuador amplían cooperación en seguridad en medio de violencia fronteriza

Los gobiernos de Colombia y Ecuador han acordado intensificar la cooperación en materia de seguridad a lo largo de la frontera que comparten al extenderse al vecino país la violencia criminal relacionada con los cambios en la dinámica del hampa en Colombia.

Tras una cumbre anual bilateral de seguridad, el 14 y 15 de febrero, oficiales de los ejércitos de Colombia y Ecuador anunciaron un aumento de operativos conjuntos aéreos, navales y terrestres para repeler el narcotráfico y los grupos del crimen organizado que actúan en la zona fronteriza.

El presidente Juan Manuel Santos también declaró que su gobierno duplicaría la recompensa por información que conduzca al arresto de un líder de una facción disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El sospechoso, conocido con el alias de “Guacho”, fue acusado de participar en el bombardeo del mes pasado a una estación de policía en la ciudad portuaria de San Lorenzo, Ecuador, cerca de la frontera con Colombia. El ataque dejó 28 heridos y el 95 por ciento de la edificación destruida, lo que motivó la declaración de un estado de emergencia local por parte de las autoridades y el despliegue de 600 soldados adicionales en la zona.

El 17 de febrero, pocos días después del anuncio del anuncio de la mayor cooperación en seguridad, el ejército de Ecuador se enfrentó con un grupo de hombres armados en San Lorenzo. No se registraron fatalidades en ninguno de los bandos, pero un sospechoso fue detenido en lo que el ejército ecuatoriano describió como el rechazo de una agresión en la frontera.

Los agentes aún no establecen la identidad del grupo armado responsable de ese nuevo enfrentamiento en la frontera. Pero eventos recientes indican que podría ser obra de Guacho y de los disidentes de la columna móvil Daniel Aldana bajo sus órdenes, quienes no quisieron desmovilizarse en el marco del acuerdo de paz con las FARC.

Análisis de InSight Crime

Aunque se mantiene la incertidumbre sobre la identidad del grupo responsable del último tiroteo, es claro que los eventos responden a un desbordamiento de la dinámica criminal en Colombia. Y los recientes episodios violentos en Ecuador muestran que esa incursión en la frontera puede hacer parte de intentos continuados de facciones disidentes de las FARC de asegurar zonas fronterizas estratégicas en Ecuador.

Esto incluye la zona costera de San Lorenzo, que ofrece características consideradas ideales por los grupos narcotraficantes como punto de salida de cargamentos de cocaína dirigidos al exterior.

La ciudad portuaria está localizada al otro lado de la porosa frontera de Tumaco, en Colombia, el municipio donde más crece la producción de coca. Otrora considerado territorio de las FARC, Tumaco ha sufrido brotes de violencia desde la firma del acuerdo de paz en noviembre de 2016 con los insurgentes, pues varios grupos criminales han intentado establecer su dominio en el lugar. En enero, el gobierno colombiano envió un destacamento de 2.000 soldados a Tumaco en un intento por reprimir con fuerza la violencia en aumento ligada al negocio de las drogas.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de Ecuador

Ahora, parece que esta competencia encarnizada por el control ha empezado a extenderse a Ecuador.

San Lorenzo da acceso al océano Pacífico por medio de varios estuarios que entran en una reserva ecológica en la que se preserva el manglar más alto del mundo, lo cual es una cubierta perfecta para el trasiego de narcóticos. Y además de servir como punto de salida, su cercanía con la frontera con Colombia significa que es muy probable que la población sirva como zona de tránsito para la cocaína que sale del resto de la costa Pacífica, que ha tomado importancia como importante plataforma de lanzamiento para cargamentos internacionales de drogas.

Atentado con cochebomba indica que tácticas guerrilleras de Colombia se expanden a Ecuador

Las autoridades afirman que los disidentes de las FARC son los responsables de un ataque con cochebomba cerca de la frontera entre Colombia y Ecuador, un indicio de que los exguerrilleros pueden estar buscando expandir su presencia en esta porosa región fronteriza.

Según El Universo, la bomba, que explotó el 27 de enero frente a una estación de policía de la estratégica ciudad portuaria de San Lorenzo, en la provincia costera de Esmeraldas, Ecuador, dejó un saldo de 28 personas heridas.

Funcionarios de Ecuador dijeron que el ataque fue perpetrado por disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como informó El Universo el 29 de enero.

Poco después, el fiscal general de Colombia, Néstor Martínez, señaló que el ataque con cochebomba estaba relacionado con un “disidente de las FARC de origen ecuatoriano, alias ‘Guacho’”, como consta en otro informe de El Universo.

   VEA TAMBIÉN: Noticias y perfil de las FARC

Tras la explosión, funcionarios de Ecuador declararon el estado de emergencia en San Lorenzo, y desde entonces han reforzado la seguridad en la frontera con Colombia en el norte del país, según dos comunicados de prensa del Ministerio de Defensa.

Las FARC han tenido una larga presencia en Ecuador, y el Frente 48 de la guerrilla utilizó el norte de dicho país como un importante centro logístico para los combatientes del Bloque Sur.

Análisis de InSight Crime

Las autoridades parecen haber sacado una conclusión rápida pero acertada: el ataque a una estación de policía con un cochebomba hace parte del modus operandi de los guerrilleros, o, en este caso, de exguerrilleros.

Ecuador ha sido utilizado por mucho tiempo como un país de transbordo para el tráfico de cocaína, dada su ubicación geográfica entre Colombia y Perú, dos de los principales países productores de coca en el mundo. Pero las recientes incautaciones de varias toneladas de cocaína y el arresto de Washington Prado Alava, alias “Gerard” o “Gerald” —quien a menudo es llamado el “Pablo Escobar” de Ecuador—, indican que el papel del país en el comercio de drogas está evolucionando.

Dado que el hampa colombiana se encuentra fragmentada y las economías criminales están a disposición tras la desmovilización de las FARC, los recientes actos violentos en la frontera entre Colombia y Ecuador permiten suponer que los disidentes de las FARC están tratando de apoderarse de esta estratégica región fronteriza, en un intento por consolidar su control sobre el comercio transfronterizo de drogas.

   VEA TAMBIÉN: Noticias y perfil de Ecuador

Tras la desmovilización de las FARC en 2017, algunos disidentes del grupo guerrillero empezaron a conformar agrupaciones criminales en Ecuador para continuar con las actividades ilegales que antes controlaba la guerrilla, principalmente el narcotráfico. El desmantelamiento de un laboratorio de drogas en la frontera entre Colombia y Ecuador en junio de 2017 proporcionó pruebas adicionales de que los guerrilleros disidentes estaban adelantando actividades de narcotráfico en la región fronteriza.

Es de esperar que actos violentos como este se repitan. Guacho, el disidente de las FARC supuestamente responsable del ataque con cochebomba, ha estado vinculado a otros sangrientos enfrentamientos en áreas estratégicas del comercio de cocaína.

* Este artículo fue escrito con la ayuda de Sergio Saffon.

Acuerdo de paz con las FARC en Colombia sobrevive a su primer año

0

Un año después de la firma del acuerdo de paz con las FARC, los esfuerzos del gobierno colombiano para poner fin al conflicto con el grupo guerrillero han sido en su mayoría exitosos. Pero los acuerdos no han supuesto un golpe tan contundente como se esperaba sobre el hampa en Colombia, debido en gran parte a las fallas en la implementación de ciertas medidas.

“Que no quede la menor duda: seguiremos cumpliendo los acuerdos”, declaró el presidente Juan Manuel Santos el 24 de noviembre, según un comunicado de la presidencia.

Un año antes, Santos y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño Echeverry, alias “Timochenko”, se dieron la mano en la firma de la versión final de los acuerdos de paz, que pusieron fin a más de cinco décadas de conflicto.

En la víspera del primer aniversario, el 23 de noviembre, Santos había empezado a conmemorar el histórico acuerdo. Aunque admitió algunos errores cometidos en la implementación de los acuerdos, Santos ofreció un panorama tranquilizador de la situación, y aseguró que el acuerdo era “irreversible”, sin importar quién gane la elección presidencial en Colombia en 2018.

Balance general positivo

Dados los retos inherentes a la terminación de un conflicto de 52 años de duración y a la historia de sangrientas masacres perpetradas por ambas partes, el que la paz se haya mantenido en firme el primer año es por sí solo una victoria.

Pero sigue el problema de la disidencia. El 23 de noviembre, Santos recogió las cifras de un informe reciente divulgado por la Fundación Paz y Reconciliación, que estima que solo 700 guerrilleros rechazaron la desmovilización. Santos subrayó que esa cifra indicaba una disidencia del 7 por ciento, considerablemente inferior al promedio de cualquier proceso de paz, que se acerca al 15 por ciento, informó El Espectador.

Con base en una extensa investigación de campo realizada a lo largo del año pasado en toda Colombia, InSight Crime cree que la tasa de disidencia se acerca más al 15 por ciento. Dicha cifra no solo es acorde al promedio general global, sino que también es inferior a la registrada en procesos de paz anteriores en Colombia, con la guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL) y el ejército paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

(Ver mapa en tamaño completo)

Más aún, aunque sigue latente el riesgo de deserción masiva, la transición exitosa de las FARC de grupo guerrillero a partido político —aunque en su etapa inicial— da a los exinsurgentes una voz en el escenario político colombiano. Esto no solo debilita una de los principales causales de abandono del proceso y vuelta a las armas entre los excombatientes de las FARC; también sienta un precedente positivo en el contexto de las difíciles negociaciones de paz que sostiene el gobierno con el grupo guerrillero de mayor tamaño que aún queda, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El balance general positivo del proceso de paz también puede medirse en la reducción de la violencia. Aunque quedan focos de conflicto en varias zonas rurales, en 2017 se presentó una reducción progresiva del número de soldados muertos o heridos, tras una asombrosa caída en 2016. Y el 23 de noviembre, el vicepresidente Óscar Naranjo anunció la tasa de homicidios más baja de las últimas cuatro décadas en Colombia, resultado de muchos otros factores también, pero que sin duda refleja en términos generales la tendencia positiva de la seguridad en Colombia.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfil de Colombia

Es irónico que la violencia en una de las principales zonas de conflicto que quedan en Colombia, la subregión de Urabá, sobre la costa Caribe, sea en realidad una señal positiva de la implementación de los acuerdos de paz. El acuerdo estipula de manera explícita que el gobierno tomará medidas contra los grupos armados surgidos de los grupos paramilitares desmovilizados en Colombia, lo que incluye a los poderosos Urabeños.

En su campaña contra el grupo criminal, el gobierno colombiano ha desplegado un poder de fuego importante en el bastión tradicional de los Urabeños. También aumentó la presión sobre el grupo criminal en el resto del país, con resultados visibles.

Incluso a la par que elogiaba las iniciativas de paz en el país, en la víspera del aniversario de los acuerdos, Santos anunciaba la muerte de uno de los cabecillas de Los Urabeños en un operativo de seguridad realizado ese mismo día. Tras un intercambio de disparos de veinte minutos con los comandos Jungla de la policía, cayó abatido Luis Orlando Padierna, alias “Inglaterra”, en una lujosa hacienda en el departamento del Norte de Santander, según narró en detalle El Tiempo.

Hace menos de dos semanas, el mismo comando élite de la policía había decomisado más de 12 toneladas de cocaína de Los Urabeños, y a finales de agosto fue abatido el segundo al mando del grupo por las fuerzas de seguridad en Urabá.

Dinámica criminal global sin trabas

Desafortunadamente, la firma del acuerdo con el que fuera en su momento el principal actor del tráfico de cocaína en Colombia no ha rendido resultados positivos para el panorama criminal en el país.

Es posible que haya mayor presión sobre Los Urabeños, pero la salida de las FARC ha permitido al grupo quedarse con la mayor porción de la industria de la cocaína en Colombia. Y la organización narcotraficante está lejos de ser el único grupo que ha aprovechado la desmovilización de las FARC como una oportunidad de expansión. El ELN, en forma paralela a sus negociaciones de paz con el gobierno, ha logrado recuperar territorios dejados por las FARC y otras lucrativas economías criminales. , También parecen haberse expandido algunos grupos disidentes de las FARC, en particular el frente primero.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre paz con las FARC

Esta dinámica de expansión criminal puede deberse no solo a la desmovilización de las FARC, sino también al récord en la producción de cocaína en Colombia. Y en el centro del problema está la producción nacional de coca, que debe haber sufrido una reducción importante con las medidas del acuerdo de paz.

Con fuerte presión de Estados Unidos para que se haga énfasis en una política de erradicación tradicional, represiva y agresiva, el gobierno colombiano ha encontrado tropiezos para implementar los programas voluntarios de sustitución de cultivos establecidos en los acuerdos de paz. El historial de la difícil política de drogas del país —que combina la erradicación forzada con la sustitución voluntaria— no es del todo negativo. Pero las fallas del gobierno frente a los cocaleros son innegables e incitaron un aluvión de protestas este año, las cuales culminaron en una sangrienta masacre de cultivadores de coca a manos de las fuerzas de seguridad en el municipio de Tumaco, una de las principales zonas cocaleras de Colombia. Esto también ilustra la manera como el gobierno ha fracasado en gran parte en la retoma de las zonas que estaban bajo el control de la guerrilla.

El fracaso más preocupante del gobierno en relación con los acuerdos de paz es posiblemente la lista pendiente de leyes que no se han votado en el Congreso, las cuales se requieren para la implementación de los acuerdos. Entre ellas hay proyectos de ley para crear la Jurisdicción Especial para la Paz, un marco jurídico especial para excombatientes guerrilleros, que es un pilar esencial para la paz. Como lo explicó anteriormente InSight Crime, puede quedar muy poco tiempo para que la actual administración presione la aprobación de esta legislación crucial, y su ausencia bien podría suponer un peligro para el segundo aniversario de los acuerdos de paz.