Henry de Jesús López, alias ‘Mi Sangre’

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Henry de Jesús López, alias “Mi Sangre”, tuvo una prolífica carrera criminal y fue un miembro importante de varias organizaciones criminales de Colombia. Fue capturado en Buenos Aires, Argentina, en octubre de 2012.

Historia

Henry de Jesús López, alias “Mi Sangre,” nacido en Medellín, comenzó su carrera criminal en la Oficina de Envigado, donde su tarea principal era vender drogas y conseguir mujeres para sus jefes. Posteriormente, Mi Sangre se vincularía a la organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y luego a Los Urabeños. 

Según declaraciones presentadas por exparamilitares durante el proceso de Justicia y Paz, Mi Sangre se apartó de la Oficina de Envigado para convertirse en uno de los principales narcotraficantes del Bloque Centauros, bajo el mando del reconocido capo paramilitar Miguel Arroyave, y jugó un papel fundamental en la creación del Bloque Capital de las AUC, un grupo paramilitar urbano que operaba en Bogotá.

La participación de Mi Sangre en el Bloque Capital fue tal que para 2001 no sólo había establecido una “oficina de cobro” en Bogotá (una estructura criminal semiautónoma y localizada que controla el cobro de deudas, extorsión y ofrece servicios de sicariato) sino que había llegado a controlar gran parte del tráfico de drogas en la capital bajo la supervisión de Arroyave. Se dice que este cargo le fue entregado por orden directa de Vicente Castaño, uno de los fundadores de las AUC.

Este poder le permitió ejercer una considerable influencia en el hampa y mantener alianzas con importantes políticos, como lo hicieron las AUC en muchas partes de Colombia. El más notable fue Ciro Ramírez, un exsenador que fue condenado en marzo de 2011 dentro del marco del escándalo de la “parapolítica”.

Cuando comenzó el proceso de desmovilización de las AUC en 2003, con la entrega de más de 30.000 paramilitares, Mi Sangre tomó el papel de portavoz del Bloque Centauros en la mesa de negociación de Santa Fe de Ralito. Se desmovilizó en septiembre de 2005, declarando ser un combatiente de mando medio.

Quizá incentivado por los posteriores arrestos de sus superiores de las AUC, Mi Sangre continuó manejando sus operaciones en Bogotá y trato de incursionar en Medellín en 2007, cuando ordenó el asesinato de un miembro de la Oficina de Envigado. El intento de homicidio fracasó y Mi Sangre se vio obligado a retirarse y esconderse en una hacienda propiedad del ahora extraditado narcotraficante Juan Carlos Sierra, alias “El Tuso”, por miedo a represalias. Luego huyó a Argentina y volvió en 2008, cuando el jefe de la Oficina, Diego Fernando Murillo alias “Don Berna,” fue extraditado a Estados Unidos.

A su regreso, como muchos otros paramilitares desmovilizados y algunos combatientes que nunca entraron al proceso, Mi Sangre se alineó con Los Urabeños, trasladándose a la región de Urabá en el norte de Antioquia en 2009 para controlar algunas de las rutas de narcotráfico del grupo en la región. Su alianza no fue sorprendente, a la luz de la identidad de los líderes del grupo. El fundador de Los Urabeños, Daniel Rendón Herrera alias “Don Mario,” controlaba las finanzas del Bloque Centauros durante los tiempos en los que Mi Sangre estuvo en el grupo. Darío Úsuga, quien asumió el liderazgo de Los Urabeños junto con su hermano Juan de Dios cuando Rendón fue capturado en abril de 2009, también fue miembro del bloque durante la época de Mi Sangre.

La influencia y notoriedad de Mi Sangre creció considerablemente durante su tiempo con Los Urabeños. En julio de 2011, en una operación conjunta llamada “Operación Frontera”, funcionarios de la Dirección de Investigación Criminal colombiana (DIJIN), la Interpol y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés), capturaron a 26 miembros de una banda de narcotráfico trasnacional que presuntamente estaba bajo el control de Mi Sangre. El grupo, incluyendo cinco oficiales de la Aeronáutica Civil de Colombia, fueron acusados de mover cerca de 2.000 kilos de cocaína al mes a través de vuelos comerciales desde Bogotá, Barranquilla, y la isla de San Andrés.

La importancia de Mi Sangre en el grupo aumentó a raíz de la muerte del jefe de Los Urabeños, Juan de Dios Úsuga, alias “Giovanni”, en enero de 2012. Entonces, Mi Sangre empezó a incursionar significativamente en Medellín, debido a su papel como facilitador entre Los Urabeños y Maximiliano Bonilla Orozco, alias “Valenciano”, el ahora capturado líder de la Oficina de Envigado.

Se dice que la relación se desarrolló a finales de 2010 o a principios de 2011, con el objetivo de asegurar las rutas de narcotráfico desde la ciudad hacia Urabá. Sin embargo, a pesar de la alianza, Mi Sangre se abstuvo de interferir directamente en el conflicto entre Bonilla y su implacable rival y compañero miembro de la Oficina, Erickson Vargas Cárdenas, alias “Sebastián”, (también ahora capturado) por el control de la ciudad.

Mi Sangre pudo entrar de nuevo a Medellín a través del barrio Belén, donde trabajó con una banda local llamada “Los Chivos”, y dos criminales conocidos por los alias “Rey” y “Gelatina”, a quienes conoció en el Bloque Centauros. 

A pesar de la historia criminal de Mi Sangre, su reputación y creciente presencia en Medellín, las autoridades de Colombia tuvieron problemas reuniendo suficiente evidencia en su contra. Mi Sangre fue detenido en junio de 2010 en la región del Bajo Cauca, al norte de Antioquia, pero fue liberado por falta de pruebas. En julio de 2011 no tenía ordenes de arresto pendientes, a pesar de estar vinculado con operaciones de narcotráfico internacionales y de haber amenazado de muerte a un periodista del diario El Espectador.

Tras la retirada de Bonilla, el papel de Mi Sangre como uno de los capos del narcotráfico en Medellín creció aún más y presuntamente se llegó a tomar el control de las áreas que previamente habían estado en manos de Bonilla, incluyendo partes de la Comuna 13, Belén, Aguas Frías y Altavista.

Mi Sangre fue capturado finalmente en Buenos Aires en octubre de 2012. Sergio Berni, el secretario de seguridad de Argentina, se refirió a él como “el narco más importante del mundo” en el momento de su arresto. En noviembre de 2016 fue extraditado a Estados Unidos.

Actividades criminales

Debido a su larga historia en el hampa, Mi Sangre ha participado en una gran variedad de actividades criminales como narcotráfico, extorsión, lavado de dinero y sicariato.

Geografía

Mientras trabajaba para Los Urabeños, Mi Sangre operaba en la región del Urabá. También extendió sus redes por todo el departamento de Antioquia, hasta Medellín.

Actividades criminales

Como líder de Los Urabeños, Mi Sangre cultivó y mantuvo relaciones cercanas con otros jefes de bandas criminales. Sin embargo, se hizo enemigo de los miembros de la Oficina de Envigado cuando buscó aumentar su presencia en Medellín.

Perspectivas

Mi Sangre fue arrestado en Buenos Aires en octubre de 2012 y permaneció recluido en Argentina hasta noviembre 2016, cuando fue extraditado a Estados Unidos. 

‘Mi Sangre’, Capo Colombiano, es Capturado en Argentina

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La captura en Buenos Aires de uno de los máximos líderes del grupo colombiano de los Urabeños resalta el estatus de Argentina como santuario para los grandes capos colombianos y al mismo tiempo genera dudas sobre cómo afectará su arresto a la expansión del grupo.

Henry de Jesús López, alias “Mi Sangre”, fue arrestado en un supermercado de Buenos Aires el 30 de octubre mientras se encontraba en la compañía de su esposa y 10 guardaespaldas, según reportó El Tiempo. Él era uno de los principales líderes de los Urabeños, una organización narcotraficante cuyo poder se encuentra concentrado a lo largo de la costa caribeña de Colombia. Mi Sangre habría estado a cargo de liderar la incursión de los Urabeños en Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, donde el grupo criminal ya controla parte de los barrios periféricos.

Según El Tiempo, Mi Sangre llegó a Argentina en 2010 y viajó frecuentemente entre Colombia, Ecuador, Venezuela y Uruguay. Él se encontraba en Buenos Aires posando como un empresario venezolano y estaba presuntamente solicitando una visa para vivir en Ecuador.

[Vea el perfil completo de InSight Crime aquí]

El Tiempo señala que este líder urabeño fue finalmente arrestado gracias a información de inteligencia de un informante, quién seguramente recibirá una recompensa de USD$ 1.2 millones. El diario también describe la sofisticada operación de inteligencia que se llevó a cabo para rastrear los movimientos de Mi Sangre en Buenos Aires, incluyendo un artefacto satelital que fue escondido en uno de sus carros.

Mi Sangre cuenta con un largo prontuario criminal. Fue parte del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), desmovilizándose formalmente de ese grupo en 2005. Pero, como muchos otros combatientes desmovilizados, volvió a entrar al mundo criminal, para hacer parte de las operaciones de los Urabeños en la región del Urabá en el norte de Antioquia. Su importancia en la jerarquía de los Urabeños fue aumentando luego de que el líder del ala militar del grupo, Juan de Dios Úsuga, alias “Giovanni”, fue muerto en enero de 2012.

Análisis de InSight Crime

Mi Sangre, de 41 años, era conocido en Colombia por su habilidad de evadir las capturas y de sobrevivir en el mundo del hampa, aún cuando muchos de sus compañeros eran dados de baja o capturados. El hecho de que finalmente haya sido arrestado en el extranjero (no tenía una orden formal de captura en Colombia hasta marzo de 2012) es un testimonio del tipo de cooperación transnacional e interinstitucional que se necesita para capturar a capos narcotraficantes escurridizos. Según El Tiempo, la policía judicial colombiana, la inteligencia argentina, la DEA y la Interpol participaron en las operaciones de inteligencia que llevaron al arresto de Mi Sangre.

La captura llama la atención al número de criminales de alto perfil colombianos que han buscado refugio en la capital argentina. Un sicario que trabajaba para Daniel “El Loco” Barrera fue asesinado en Buenos Aires en abril. La esposa de Barrera también fue arrestada ese mes en la misma ciudad. Según El Tiempo, el líder de los Urabeños, Darío Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, le ordenó explícitamente a Mi Sangre que se fuera de Colombia por razones de seguridad, y que usara Argentina como su nuevo escondite. Todo esto apunta al estatus de Argentina como un área para descanso y recuperación de narcotraficantes colombianos que buscan guardar un bajo perfil.

La cuestión es ahora si el arresto de Mi Sangre va a frenar la expansión proyectada de los Urabeños. Virtualmente, todos los grandes grupos narcotraficantes de Colombia han perdido a sus líderes en operaciones llevadas a cabo en los últimos dos años: Barrera fue arrestado en septiembre, los Rastrojos perdieron su líder militar y su máximo líder, el grupo de Medellín conocido como la Oficina de Envigado vio caer a su comandante (y de paso a su rival). La captura de Mi Sangre es prueba de que los Urabeños no son inmunes.

Todos estos casos reflejan la habilidad de las autoridades colombianas de rastrear y arrestar las cabezas de las organizaciones criminales. Pero, mientras es claro que las autoridades policiales colombianas han probado que pueden “decapitar” las organizaciones, el reto que queda es desmantelar las redes criminales que quedan atrás.

Bacrim en Venezuela

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Varios remanentes del grupo paramilitar colombiano de las AUC, conocidos como BACRIM, están presentes en Venezuela y usan al país para llevar a cabo operaciones de narcotráfico, procesamiento de cocaína y almacenamiento de drogas y armas. El país también sirve como un escondíte para sus líderes, muchos de los cuales han sido arrestados en Venezuela en los últimos años.

Historia

Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) fue una alianza entre decenas de grupos de autodefensa que traficaban drogas, atemorizaban a civiles y libraron una guerra contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). A pesar de su ideología de derecha, las AUC inicialmente elogiaron la elección de Hugo Chávez en 1998, enviándole una carta de felicitaciones la cual decía que “como militar” Chávez probablemente pondría “las cosas en orden” en Venezuela. Sin embargo, la retórica de las AUC cambió radicalmente en poco tiempo y etiquetarón al presidente venezolano como “defensor” de los grupos guerrilleros colombianos.

El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso ha testificado que las AUC se reunieron con facciones antichavistas en el ejército venezolano en dos ocasiones para discutir acciones militares en contra del gobierno.

Entre los primeros paramilitares en realizar operaciones considerables de narcotráfico en Venezuela estuvieron Miguel Ángel Mejía Munera y su hermano Víctor Manuel, conocidos como “Los Mellizos”, que controlaban las exportaciones de cocaína desde los estados de Sucre, Bolívar, y Delta Amacuro y se hicieron formalmente aliados de las AUC en 2001, liderando el Bloque Vencedores de Arauca. Con el despliegue de la Operación Orinoco en 2000, la cual tenía el objetivo de afectar sus operaciones de narcotráfico, Los Mellizos se convirtieron en unos de los primeros narcoparamilitares en ser blanco de las autoridades venezolanas.

Además de controlar el narcotráfico en ciertas partes en la frontera y el comercio de gasolina de contrabando, las AUC generaron el desplazamiento de decenas de miles de refugiados de Venezuela. El Bloque Catatumbo del Norte de Santander incluso llegó a asesinar civiles de manera sistemática en el lado colombiano de la frontera y a esconder los cuerpos en Venezuela, con el objetivo de retrasar las investigaciones.

Las AUC se desmovilizaron formalmente entre 2004 y 2006, pero sus grupos sucesores, las BACRIM (acrónimo para “Bandas Criminales”), se mantienen activas en algunas partes del oriente de Venezuela.

Las Águilas Negras fueron de las primeras BACRIM en anunciar su presencia en Venezuela en los estados de Táchira y Zulia. Sin embargo, éstas no pueden ser vistas como una organización criminal centralizada, sino más bien como una red de exmiembros de las AUC que utilizan el nombre de “Águilas Negras” para amenazar a activistas de la tierra y sindicalistas y para cometer otros crímenes. El nombre apareció por primera vez en el departamento colombiano de Norte de Santander alrededor del año 2006.

Como fue el caso en Colombia, las Águilas Negras anunciaron su presencia en Venezuela en 2008 por medio de unos panfletos en Táchira, en los cuales prometían una campaña de “limpieza social”. Estos panfletos estuvieron acompañados por varios incidentes violentos, incluyendo el secuestro y asesinato de 10 jugadores de fútbol en octubre de 2009. Si bien el caso nunca fue resuelto, éste aumentó las tensiones entre Colombia y Venezuela por el uso excesivo de  la violencia. Las Águilas Negras luego comenzaron a manejar redes de extorsión y células de secuestro y establecieron una red asesinos a sueldo en Táchira. En algunas ciudades, incluso daban a los residentes la opción de adquirir una póliza de seguro de vida para evitar ser asesinados.

Según el director de la policía estatal, tanto las Águilas Negras como Los Rastrojos y Los Urabeños tuvieron presencia en Táchira. De estos, Los Rastrojos llegaron a ser los principales actores de la zona y controlaban las operaciones criminales a lo largo de la frontera de 2.000 kilómetros entre Venezuela y Colombia, aunque no tenían tantas tropas desplegadas allí como el ELN y las FARC. Según el centro de pensamiento colombiano Nuevo Arco Iris, Los Rastrojos controlan el estado de Zulia, incluyendo la ciudad de Maracaibo. En colaboración con el cartel mexicano de Los Zetas, Los Rastrojos utilizan el puerto de Maracaibo y las pistas de aterrizaje clandestinas para el tráfico transnacional de cocaína. 

La policía y los habitantes de la zona han informado que Los Urabeños cuentan con campamentos de entrenamiento de reclutas en Venezuela y que usan la región para deshacerse de los cuerpos de colombianos asesinados. Los homicidios en la región han sido atribuidos a un grupo que se denomina a sí mismo “Los Urabeños Fronterizos”.

Liderazgo

Numerosos exparamilitares y traficantes de drogas han encontrado refugio en Venezuela. Incluyendo a Héctor German Buitrago, alias “Martin Llanos”, quien encabezó la poderosa facción paramilitar de las Autodefensas Campesinas del Casanare y fue arrestado en el estado de Anzoátegui en febrero de 2012. Oscar Ospino Pacheco, alias “Tolemaida,” el exjefe del Boque Norte y la mano derecha del líder paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, fue arrestado en el estado de Miranda en diciembre de 2009.

Otros narcotraficantes colombianos arrestados en Venezuela fueron Maximiliano Bonilla, alias “Valenciano,” Daniel Barrera, alias “El Loco”, y Diego Pérez Henao, alias “Diego Rastrojo”.

Geografía

Según las autoridades venezolanas, las BACRIM realizan operaciones de secuestro, extorsión y tráfico de droga en los estados fronterizos de Táchira, Apure y Zulia.

Aliados y enemigos

Los Rastrojos y Los Urabeños han luchado por el control del estado fronterizo de Táchira desde hace algunos años. Sin embargo, desde 2013 se han presentado señales de que Los Urabeños han tomado el control de la zona y de la ciudad colombiana de Cúcuta, ubicada en la frontera, lo cual les ha ganado acceso a una ruta principal, no solo para el tráfico de drogas, sino para el contrabando, incluyendo el de gasolina.

Perspectivas

A diferencia de las FARC y el ELN, la presencia de las BACRIM no es tolerada por el gobierno de Venezuela, quien les acusa de generar violencia en la región fronteriza. Las autoridades venezolanas han señalado que las BACRIM colombianas están desestabilizando la economía del país.

Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”

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Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, es el comandante en jefe de la organización criminal más poderosa de Colombia, y el hombre más buscado del país. Pero parece que está perdiendo las riendas del poder a medida que las autoridades se le acercan cada vez más, y es posible que sus días en la élite del hampa colombiana estén contados.

Historia

Otoniel empezó su carrera criminal dentro del antiguo grupo guerrillero el Ejército Popular de Liberación (EPL). Pese a que se desmovilizó del EPL en 1991, a la edad de 19 años, con otros 2.500 miembros de esa guerrilla, poco después regresó a combatir, cuando él y su hermano Juan de Dios Úsuga, alias “Giovanni” se enrolaron a las fuerzas paramilitares Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU).

Posteriormente, las ACCU fueron incorporadas a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y Otoniel fue enviado a integrar las filas del Bloque Centauros de las AUC. De allí, trabajó bajo el jefe financiero del bloque, Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, lavando activos y administrando el pago de extorsiones. En 2005, volvió a entregar las armas, esta vez dentro de la desmovilización de las AUC. Una vez más, la desmovilización duró poco y Otoniel se alió con Don Mario para ayudar a formar la organización criminal conocida como Los Urabeños.

Después de que las autoridades colombianas capturaron a Don Mario en 2009, Otoniel y su hermano Giovanni asumieron el control total del grupo.

Bajo el comando de su hermano, Los Urabeños comenzaron a expandir por el país, usando una mezcla de violencia y acuerdos ilegales, empezando así la trayectoria que los llevaría a ser el grupo criminal más poderoso del país.

En 2012, las fuerzas colombianas mataron a Giovanni, quedando Otoniel como comandante en jefe de Los Urabeños. Desde ese entonces ha liderado un pequeño anillo de comandancia integrado por sus antiguos compañeros del EPL y las AUC. Bajo el liderazgo de Otoniel, Los Urabeños siguieron con su expansión, absorbiendo a sus rivales o eliminándolos, y dentro de poco llegaron a ser la única organización criminal colombiano con un alcance realmente nacional.

En el año 2015, las fuerzas de seguridad lanzaron la Operación Agamenón, una ofensiva que desplegó a los mejores oficiales antinarcóticos y más de 1.000 policías y militares a Urabá, para debilitar las operaciones de Los Urabeños y dar con el paradero de Otoniel. El jefe criminal ha pedido al gobierno que negocien su sometimiento, incluso a través de una grabación en la cual hace la solicitud públicamente en septiembre 2017.

Actividades criminales

Otoniel es el líder de una de las organizaciones criminales más grandes de Colombia, la cual controla territorios estratégicos para la producción y el tráfico de narcóticos y ofrece sus servicios a narcotraficante independientes. También maneja rutas para sus propias actividades de narcotráfico.

Las células locales de Los Urabeños participan en una variedad de actividades criminales, incluyendo la extorsión, la minería ilegal, el microtráfico y el contrabando, y muchas de esas pagan un porcentaje de sus ganancias a la comandancia nacional encabezada por Otoniel.

Geografía

Se cree que Otoniel está basado en Urabá, su región nativa y el bastión de Los Urabeños. Vive prófugo, y según informes utiliza tácticas de guerrilla para evitar su captura, como por ejemplo viajar solo a pie o en mula y nunca dormir en el mismo lugar durante noches consecutivas.

Aliados y enemigos

Otoniel y su hermano Giovanni expandieron la influencia de Los Urabeños a través de la confrontación violenta con sus rivales, como Los Rastrojos, mientras que se aliaban con grupos criminales locales y narcotraficantes por todo el país. En muchos casos, estos actores llegaron a hacer parte de la “franquicia” de Los Urabeños. En algunas regiones, el grupo también selló acuerdos de narcotráfico con la ahora desmovilizada guerrilla las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y en Medellín hicieron un pacto con la mafia local, la Oficina de Envigado, contra quien habían librado una batalla para el control de la ciudad. También contratan a bandas locales para actividades como el microtráfico, la extorsión, y el sicariato.

En el nuevo escenario criminal que se está formando tras la desmovilización de las FARC, Los Urabeños de Otoniel han desatado disputas territoriales feroces contra la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), y grupos de mafia ex-FARC. A principios de 2018, también lucharon contra elementos rebeldes locales de su propia red.

Perspectivas

Las perspectivas de Otoniel son bastante grises, y a pesar de que sigue siendo el hombre más buscado de Colombia, es posible que ya no sea el criminal más poderoso. Mientras siga fugitivo en Urabá, está cada vez más aislado, y su pedido de sometimiento a las autoridades ha debilitado aún más su control de los diferentes elementos de Los Urabeños. Según fuentes, Otoniel ya no tiene la lealtad de todos los comandantes de la organización, quienes sólo obedecen sus órdenes cuando les resulta beneficioso, y probablemente sólo es cuestión de tiempo para que sea capturado, matado, o que se someta a la justicia.

Juan de Dios Úsuga, alias ‘Giovanni’

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Juan de Dios Úsuga fue el encargado del ala militar de Los Urabeños en el tiempo en que Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, dirigía la organización criminal. Después de la captura de Rendón, Úsuga y su hermano Darío Antonio tomaron las riendas de cerca de 250 combatientes leales a la red. Así, comenzaron a expandir las operaciones de reclutamiento y de narcotráfico en la región del Urabá antioqueño, en la frontera de Colombia con Panamá, de donde los Úsuga son originarios. Juan de Dios Úsuga fue abatido el primero de enero de 2012 durante enfrentamientos con las fuerzas de seguridad colombianas.

Historia

Junto a su hermano, Darío Antonio Usuga, Juan de Dios era miembro del Ejército Popular de Liberación (EPL) antes de que el grupo guerrillero se desmovilizara en 1991. Juan de Dios más tarde se unió a las Autodefensa Unidas de Colombia (AUC), y trabajó para el narcotraficante Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, como parte del Bloque Centauros.

Juan de Dios se desmovilizó una vez más en 2005 como miembro de las AUC, pero rápidamente conformó Los Urabeños, bajo la dirección de Don Mario. Tras la detención de Rendón Herrera, en 2009, los hermanos Úsuga se convirtieron en los líderes de la organización criminal que opera desde la región noroeste de Urabá.

Durante el tiempo de Úsuga al frente de la organización, Los Urabeños libraron una sangrienta guerra contra Los Rastrojos y Los Paisas en la región sur del departamento de Córdoba, así como en la región del Bajo Cauca, al norte de Antioquia. En 2009, los municipios de Caucasia y Tarazá registraron altos índices de homicidios, debido al intento de Úsuga por tomar el control de estos importantes centros de distribución; ambos ubicados sobre la principal autopista que conecta a Medellín con la Costa Caribe. Así mismo, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), la cantidad de tierra usada para el cultivo de drogas en el departamento de Córdoba se duplicó entre 2008 y 2009. La policía antinarcóticos de Colombia atribuye éste fenómeno a la expansión de Los Urabeños en la zona.

Actividades criminales

Según la policía, Úsuga manejaba las operaciones de Los Urabeños en el norte de Colombia, y controlaba la venta de drogas, rutas y puntos de distribución en la región. Antes de su muerte, las autoridades ofrecían cerca de US$ 250,000 por información que condujera a su captura o la de su hermano. En marzo de 2010, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos agregó a Úsuga a su lista de capos (kingpin list).

Geografía

Úsuga operaba en Urabá, el bastión de Los Urabeños de en el noroeste de Colombia. Se dice que sólo se desplazaba dentro de una pequeña área de tierra en el norte de Antioquia que se encontraba completamente bajo el control de su organización criminal.

Aliados y enemigos

Como jefe de las operaciones de narcotráfico de Los Urabeños, Úsuga estaba en contacto con todos los grandes narcotraficantes del norte de Colombia. Los Urabeños trabajaron en estrecha colaboración con Henry de Jesús López Londoño, alias “Mi Sangre”, quien se unió a la organización criminal en 2009 y expandió la presencia del grupo a la ciudad de Medellín. Los Urabeños se encontraban en medio de un brutal enfrentamiento con Los rastrojos en el momento de su muerte.

Perspectivas

Úsuga fue abatido en una redada de las fuerzas de seguridad en una de sus haciendas en el departamento de Chocó, cerca de la frontera con Panamá, en la mañana del primero de enero de 2012. Después de su muerte, Los Urabeños declararon un “paro armado” y ofrecían una recompensa de US$1.000 por cada policía que fuera asesinado en Antioquia.

Su hermano, Otoniel, asumió el liderazgo de Los Urabeños y se ha convertido en el criminal más buscado de Colombia. 

Los Urabeños

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Los Urabeños surgieron de las cenizas del movimiento paramilitar colombiano para convertirse en la fuerza criminal dominante en Colombia, con alcance a nivel nacional. Sin embargo, la influencia de los perseguidos líderes de cada una de las células que conforman esta red nacional es cada vez más débil y el grupo se enfrenta al precipicio de dividirse en facciones independientes.

Historia

Los Urabeños adoptaron su nombre del Urabá, una región del noroccidente cerca de la frontera con Panamá, altamente valorizada por los narcotraficantes ya que ofrece acceso a las costas pacíficas y caribeñas desde el departamento de Antioquia y Chocó. Se autodenominan Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y se conocen como el Clan del Golfo por el gobierno colombiano.

Sus orígenes se pueden rastrear al notorio caudillo paramilitar Vicente Castaño, quien en 2006 se separó del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y rearmó una unidad paramilitar con dos de sus tenientes, el comandante del Bloque Calima de las AUC, Ever Veloza García, alias “HH”, y Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, el jefe de finanzas oficial de una de las facciones paramilitares más ricas, el Bloque Centauros.

Cuando Castaño fue asesinado en marzo 2007, al parecer después de ser traicionado por HH, Don Mario heredó la red, y puso a trabajar a paramilitares reclutados en Urabá, donde su hermano, Fredy alias “El Alemán”, había comandado el fuerte Bloque Elmer Cárdenas de las AUC compuesto por 2000 hombres.

Don Mario rápidamente ensambló una fuerza luchadora de cerca de 80 hombres y luego monopolizó esta importante ruta de tráfico de drogas, cobrándoles un porcentaje a los traficantes por cada kilo de cocaína que se movía a través de su territorio. En el 2008, Don Mario era uno de los más ricos y más buscados traficantes de Colombia. Comenzó a expandir su imperio moviéndose hacia el sur de Córdoba, la región del Bajo Cauca en el norte de Antioquia y a Medellín. Los Urabeños pronto se enfrentaron a rivales tales como Los Paisas, Los Rastrojo y La Oficina de Envigado. La Policía culpó a la organización de Don Mario por al menos 3.000 homicidios cometidos entre el 2007 y el 2009.

Don Mario fue capturado en una granja en zona rural del Urabá en abril 2009 por un equipo de 200 comandos de la policía. Seguido de su captura, Los Urabeños cayeron bajo el control de Juan de Dios Úsuga, alias “Giovanni” y Darío Antonio Úsuga alias “Otoniel” dos hermanos que empezaron sus carreras en el bajo mundo en la ahora desmovilizada guerrilla Ejército Popular de Liberación (EPL) antes de pasar a las filas de las AUC.

Los hermanos Úsuga reunieron otros guerrilleros del EPL convertidos en paramilitares, quienes formaron el disciplinado y capaz núcleo militar de Los Urabeños, su Estado Mayor o su junta directiva. Ellos lanzaron un nuevo plan de expansión con el envío de tenientes de confianza del Urabá para tomar el control de áreas estratégicas para el narcotráfico, preferiblemente a través de alianzas y acuerdos, pero también con el uso de la violencia.

En enero de 2012, Giovanni, la mente maestra de la estrategia de Los Urabeños, fue asesinado durante una redada de la policía en un rancho en el departamento de Chocó, dejando a Otoniel como máximo líder. A pesar de este contratiempo, la expansión de Los Urabeños continuó y, cuando el líder de su principal rival, Los Rastrojos, se rindió ante las autoridades a mediados de 2012, el camino estaba libre para que se convirtieran en la organización criminal dominante de Colombia.

Su influencia se extendió por todo el país y pronto controlaron las zonas de producción de drogas, corredores de tráfico y puntos de salida internacional en todo el norte de Colombia, a lo largo de las costas del Atlántico y Pacífico y en la frontera con Venezuela.

Para facilitar esta expansión, Los Urabeños también desarrollaron un nuevo modelo de crimen organizado. Mientras que algunas de sus células eran controladas directamente, en otros casos absorbían grupos criminales locales los cuales operaban como miembros semi autónomos de la “franquicia” de Los Urabeños.

En el 2015, el gobierno lanzó una gran ofensiva en contra de Los Urabeños conocida como ‘Operación Agamenón”. Mientras que la fase inicial de la operación vio la incautación de cargamentos de varias toneladas de cocaína y millones de dólares en activos, y el arresto de cientos de miembros de Los Urabeños, su principal objetivo, el liderazgo del grupo, seguía sin alcanzarse

Sin embargo, esto comenzó a cambiar en la fase dos de Agamenón y en el 2017 los nodos de mando de Los Urabeños comenzaron a caerse. En mayo, fuerzas de seguridad capturaron a Eduardo Ortiz Tuberquia, alias “Gavilán” y luego en noviembre, asesinaron al jefe militar Luis Orlando Padierma, alias “Inglaterra”.

Con el aumento de la presión y seguido de dos años de acercamientos provisionales, en septiembre de 2017, Otoniel ofreció entregarse en una desmovilización de Los Urabeños, incluso apareció en un video público apelando al gobierno colombiano.

Actividades Criminales

Los Urabeños se dedican principalmente al tráfico de drogas trasnacional. Miembros del grupo líder son traficantes internacionales que manejan sus propias rutas, sin embargo, la red como un todo son menos que un cartel y más un proveedor de servicios a narcotraficantes independientes. Controlan territorios y regulan o dirigen el mercado de la base de coca escoltando cargamentos a lo largo de corredores de tráfico internacionales, asegurando el acceso a o protección de laboratorios de procesamiento y proveyendo el almacenamiento y servicios de envío en las regiones costeras y fronterizas.

El modelo de red de Los Urabeños requiere células locales para ser financieramente auto eficientes. Como resultado, estos grupos se han expandido a la minería ilegal, extorsión, microtráfico y dirigen o toman un porcentaje de otras actividades criminales que se desarrollan en los territorios.

Liderazgo y estructura

Los Urabeños establecieron un modelo de red mixto, en el cual aproximadamente un tercio de las células locales están directamente comandadas por el liderazgo en Urabá, mientras que las otras son organizaciones criminales locales que usan el nombre de Los Urabeños y se espera que provean servicios o sigan órdenes estratégicas cuando se les solicita. La red está coordinada por un comando nacional ubicado en su Fortaleza de Urabá, compuesta por guerrilleros del EPL que se convirtieron en paramilitares liderados por Otoniel. Sin embargo, este nodo ha sido devastado por recientes operaciones de las fuerzas armadas dejando a Otoniel como una figura cada vez más aislada, concentrado en gran parte en su supervivencia.

Geografía

La franquicia de Los Urabeños tiene presencia en por lo menos 17 departamentos de Colombia, así como presencia internacional. Su base y Fortaleza se centra al rededor del Golfo de Urabá en los departamentos de Antioquia y Chocó y se extiende hasta Córdoba. Tienen una extensa presencia en el resto de estos departamentos, así como a lo largo de la costa caribeña, en la ciudad de Medellín y departamentos como La Guajira, Santander, Valle del Cauca y Norte de Santander.

Aliados y enemigos

La competencia por el territorio provocada por la desmovilización de la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha enfrentado a Los Urabeños en contra de la guerrilla más pequeña, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). En el departamento de Chocó particularmente, los rivales están envueltos en una amarga y sangrienta guerra.

Mientras tanto, la nueva mafia conformada por los remanentes de las FARC tiene el poder de crear aliados y enemigos dependiendo de si los dos lados ven en sus intereses cooperar o competir por el territorio dejado por las guerrillas. En algunas áreas, notablemente Córdoba en el norte, Los Urabeños según reportes, están trabajando con Ex FARC Mafia, mientras que, en otros, como algunas partes de Antioquia se están enfrentando violentamente.

Además, a comienzos de 2018, había señales de que grupos criminales locales anteriormente parte de Los Urabeños se están revelando en contra del comando central de forma violenta, aumenta la posibilidad de nuevos enemigos que surgen desde dentro de la red. Esto puede estar vinculado a rumores sobre el impago del alto comando de Los Urabeños a algunos de sus miembros debido a operaciones de las fuerzas armadas y problemas de flujo de dinero.

Las operaciones de narcotráfico de Los Urabeños han permitido construir alianzas con narcotraficantes independientes en Colombia y grupos narcotraficantes en México como el Cartel de Sinaloa y Los Zetas.

Perspectivas

El nodo de liderazgo que ha coordinado la red desde Urabá casi seguramente entra en sus días finales. Gavilán, Inglaterra y otros están Muertos, El Indio y otros han sido capturado, otros líderes se han rendido de forma individual, mientras que Otoniel está tratando de negociar su propia entrega. Fuentes indican que el control de Otoniel sobre la organización es débil y que facciones individuales obedecen sus órdenes únicamente cuando sienten que está en sus propios intereses. La fractura del modelo de Los Urabeños de un nodo de liderazgo central coordinado facciones dispersas y franquicias locales semi independientes ahora parece ser inevitable

Sin embargo, no importa lo que pase con el liderazgo de Los Urabeños, sus células en el territorio no van a desaparecer. Estas continuaran controlando territorios criminales estratégicos, ofreciendo servicios a narcotraficantes y otras elites criminales y dirigiendo sus propias actividades criminales locales. Algunas pueden operar como ejércitos privados de los narcotraficantes Urabeños que actualmente lideran algunos frentes, mientras que otros pueden convertirse en redes independientes con líderes de rangos locales. El núcleo de la red se puede alejar del Urabá, pero esta continuará operando.

Los Urabeños

Los Urabeños, también conocidos como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, son en la actualidad uno de las organizaciones narcotraficantes más ambiciosos y despiadadas de Colombia. Uno de los grupos compuestos por ex mandos medios paramilitares, han causado que las tasas de homicidio aumenten vertiginosamente dondequiera que aparecen.

 

Historia

Los Urabeños toman su nombre de Urabá una región muy preciada por los narcotraficantes, al noroeste del país cerca a la frontera con Panamá, ya que ofrece acceso al Caribe y la costa del Pacífico desde los departamentos de Antioquia y Chocó. No obstante, los orígenes del grupo se remontan a otra región, los Llanos Orientales donde Daniel Rendón Herrera, más conocido como “Don Mario”, manejaba las finanzas del grupo paramilitar del Bloque Centauros.

Los traficantes de cocaína en Colombia han competido con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por el territorio y la influencia en los Llanos Orientales. En 1997, los comandantes paramilitares Carlos y Vicente Castaño de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) comenzaron a enviar tropas a la zona con el fin de cooptar el negocio de la droga de la guerrilla. En 2001, los Castaño vendieron el Bloque Centauros a Miguel Arroyave, supuestamente por US$7 millones. Fue Arroyave quien convenció a Don Mario para que trabajara para él.

Datos Urabeños

Fundación
2006

Miembros
Alrededor de 1.800 miembros

Liderazgo
Darío Antonio Úsuga, alias “Otoniel”

Actividades criminales 
Tráfico y venta de drogas, secuestro, extorsión, asesinato

 

Datos Colombia

Tasa de homicidios

Actividades Criminales
Producción de drogas, secuestro, venta local de drogas, tráfico de armas, lavado de dinero, trata de personas

Principal Criminal Groups
Los Urabeños, Los Rastrojos, FARC, ELN, Libertadores de Vichada, Oficina de Envigado, ERPAC, EPL

 

Bajo la supervisión de Don Mario, los Centauros se convirtieron en una de las facciones más ricas dentro de las AUC. Los Centauros traficaban con cocaína, apoyaban políticos locales, extorsionaban ganaderos y agricultores, y cobraban los impuestos de seguridad para productos desde alcohol hasta petróleo.

Sin embargo, los Centauros pronto comenzaron a enfrentarse con un grupo paramilitar rival: las Autodefensas Campesinas de Casanare (ACC). Las ACC eran uno de los grupos de autodefensas más antiguos en Colombia, liderado por Héctor Germán Buitrago Parada, alias “Martín Llanos”. Presuntamente, las ACC fueron los primeros en llamar a los Centauros “los de Urabá”, “Paisas” o “Urabeños”, todas referencias a la región de Antioquia, de donde eran oriundos muchos de los paramilitares.

En 2004, la guerra encarnizada entre las ACC y los Centauros había dejado unos 3.000 muertos. Don Mario huyó de los Llanos Orientales en junio luego de una pelea con Arroyave, encontrando refugio en la región de Urabá, donde su hermano Freddy, alias “El Alemán”, encabezaba su propio grupo paramilitar, el Bloque Elmer Cárdenas. Poco después, Arroyave fue emboscado y asesinado por sus antiguos aliados, incluyendo a Pedro Oliveiro Guerrero, alias “Cuchillo”.

Cuando El Alemán se desmovilizó en 2006, su hermano Don Mario aprovechó la oportunidad para ampliar sus operaciones de narcotráfico en el golfo de Urabá. Él reclutó a muchos de los combatientes que estuvieron bajo el mando de Freddy, así como a exmiembros de la extinta guerrilla, Ejército Popular de Liberación (EPL). Desde Urabá, el grupo criminal desplegó lanchas rápidas cargadas de cocaína a Centroamérica o el Caribe; algunas estimaciones las sitúan entre 10 a 20 lanchas por semana. En 2008, Don Mario fue uno de los traficantes más ricos y buscados en Colombia.

Don Mario trató de expandir su imperio, moviéndose hacia el sur de la provincia de Córdoba, la región del Bajo Cauca en el norte de Antioquia, e incluso se aventuró en Medellín, ciudad controlada por largo rato por la temida Oficina de Envigado. Sus hombres comenzaron a chocan con los Paisas, entonces un ala rural armada de la Oficina. La policía culpó a la organización de Don Mario de al menos 3.000 homicidios entre 2007 y 2009. El 15 de abril de 2009, un equipo de 200 comandos de la policía capturó Don Mario en una finca en el área rural del Urabá.

Después de su captura, los remanentes de la organización de Don Mario cayeron bajo el mando de los hermanos Úsuga, Juan de Dios y Antonio Dario, dos ex mandos medios paramilitares que aparentemente trabajaban con Don Mario desde los años noventa. Los dos comenzaron con un estimado de 250 hombres y desde entonces han logrado crecer de manera exponencial.

El 1 de enero de 2012, Juan de Dios murió en una redada policial en un rancho en el departamento del Chocó. En una muestra sorprendente de su poder, los Urabeños organizaron una serie de ataques coordinados en el norte de Antioquia como protesta por la muerte de su líder, repartiendo volantes que hacían referencia al nombre antiguo del grupo: las Autodefensas Gaitanistas. Los Urabeños demostraron también su intención de responder agresivamente a la muerte de su líder cuando se ofreció públicamente una recompensa de US$1.000 por cada policía asesinado en Antioquia, una estrategia de relaciones públicas más asociada con Pablo Escobar.

Los Urabeños cuentan con al menos 1.200 miembros en su primer nivel de mando. Este comando especializado despliega equipos (o células) de hombres entrenados y armados en las zonas rurales vitales para las operaciones de narcotráfico. Una vez establecidas, las células se tratan de reclutar informantes locales, especialmente los colaboradores que puedan informar de las acciones de las fuerzas de seguridad. Estas incluyen zonas con puertos marítimos naturales a lo largo de la costa del Caribe, o áreas donde la pasta base debe es comprada, como Caucasia o Tarazá en Antioquia. 

Los Urabeños también son conocidos por contratar bandas delincuenciales locales que les ayuden con el microtráfico, la extorsión y los homicidios selectivos. Al “patrocinar” bandas de bajo nivel, los Urabeños han sido capaces de mantener selectos grupos de hombres altamente disciplinados en el campo, responsables de porciones cada vez más grandes de territorio. Esta es la táctica que han estado empleando en la segunda ciudad más grande de Colombia, Medellín, donde han estado en una pelea en contra de los remanentes de la Oficina de Envigado, irrumpiendo en nuevos territorios y contratando a pandillas locales que se oponen a la Oficina y a las pandillas que son leales a ese grupo también. Igualmente, hay indicios de que el grupo ha tenido éxito suficiente en términos de reclutamiento, incursionando en territorios clave como Barrancabermeja, Santander, uno de los puertos petroleros de Colombia largo rato preciado por los Rastrojos, su rival.

Cuando se trata de narcotráfico, los Urabeños son similares a los grupos rivales como los Rastrojos o los Paisas, en cuanto a que no están interesados ??en controlar toda la cadena de producción de drogas. Pero no han demostrado ser tan hábiles como los Rastrojos cuando se trata de formar alianzas con otros jugadores importantes del narcotráfico. Los Urabeños compraran base de coca a las FARC, pero ambos grupos no colaborar más allá de eso.

Lo que ayuda a los Urabeños a competir es su disciplina militar: hasta ahora han demostrado ser inmune al tipo de luchas internas que están destrozando a los Paisas o la Oficina.Los Urabeños tienen una rigurosa disciplina militar en todas sus operaciones, y están bien consolidados en la costa del Caribe, contratando a las bandas delincuenciales locales para actuar como informantes, sicarios o distribuidores de droga. Al evitar las luchas internas y al pagarle bien a sus reclutas, el grupo ha ganado una ventaja comparativa sobre los Rastrojos, su principal rival.

Los Urabeños han expandido recientemente su infliencia en las operaciones de minería ilegal, especialmente en Antioquia, donde aparentemente negociaron la compra de las actividades mineras de los Rastrojos. Están fuertemente dedicados a la extorsión, y en las áreas bajo su dominio exigen el pago de protección desde empresarios hasta niños que van al colegio. 

En 2012, los Urabeños presuntamente llegaron a un acuerdo de no agresión con los Rastrojos y los Paisas, aunque este no redujo la violencia en muchas de las áreas disputadas por estos grupos. 

En 2015, surgieron rumores de que los Urabeños estaban en conversaciones de negociar un proceso de paz con el gobierno, tal vez con la esperanza de beneficiarse de las simultáneas negociaciones de paz con las FARC.

Liderazgo

Darío Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, es el jefe de los Urabeños, y ha evitado ser capturado por las autoridades colombianas en numerosas ocasiones. Su centro de operaciones es la región del Urabá, al noroeste de Colombia, donde se esconde en la selva para evitar ser capturado. Dada a su vida de prófugo, sin embargo, es difícil establecer cuál es el control directo que ejerce sobre las actividades diarias de los Urabeños.

Durante los últimos meses de 2014 y a comienzos de 2015, muchos de los socios cercanos de Otoniel y líderes de los Urabeños, fueron capturados.

 

Geografía

Su base de operaciones está cerca y alrededor del golfo de Urabá, entre los municipios de Tierralta y Valencia en Córdoba y los once municipios de la subregión del Urabá en Antioquia.

Aunque su base está en los departamentos de Antioquia, Chocó y Córdoba; y también han expandido su presencia en La Guajira, Cesar, Santander, Valle del Cauca y en grandes ciudades como Medellín y Bogotá.

Lo que es más, su presencia se está expandiendo a medida que sus aliados caen. Con los Rastrojos tambaleándose por una serie de pérdidas importantes en 2012, los Urabeños han realizado con éxito una incursión en el suroeste del Valle del Cauca, un bastión clave Rastrojos, que incluye al puerto de Buenaventura. Los Urabeños están ahora bien posicionados para convertirse en la organización criminal más poderosa de Colombia.

Aliados y enemigos

Los Urabeños son enemigos de Los Rastrojos y Los Paisas, y han combatido a La Empresa por el control de la ciudad de Buenaventura. También hay indicios de que el grupo esté coordinando ataques conjuntos con las FARC contra la policía de Colombia.

Perspectivas

Los Urabeños son tal vez la organización criminal más poderosa de Colombia. El gobierno colombiano afirmó en 2013 que los Urabeños eran la única BACRIM con presencia nacional y que de acuerdo a las estadísticas oficiales, el número de miembros de la banda pasó de 1.970 a 2.366 en 2012, haciendo a la banda más grande que la segunda organización guerrillera que tiene el país, el ELN. En mayo de 2013, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos denominó a los Urabeños como organización narcotraficante internacional.

Sin embargo, los Urabeños también han sufrido reveses en su continua lucha contra Los Rastrojos en Cali, en el departamento del Valle del Cauca, con la captura de figuras clave como Greylin Fernando Varón Cadena, alias “Martín Bala” y Orlando Gutiérrez Rendón, alias “Negro Orlando”, capturados en mayo de 2013, y al aliado de la banda Héctor Mario Urdinola, alias “Chicho”, arrestado en enero.

Además, en 2015 el gobierno colombiano incrementó las operaciones contra los Urabeños en su área de operaciones en Urabá, con el fin de capturar al jefe de la banda y desarticularla.