¿Grupos criminales están corrompiendo a la policía en Costa Rica?

Las autoridades en Costa Rica arrestaron a un exoficial de policía como sospechoso de custodiar un gran cargamento de cocaína, lo que indica que los criminales costarricenses han adoptado una estrategia común en el resto de la región: usar protección estatal para facilitar sus actividades criminales.

José Fabio Pizarro, director de la Policía Nacional de Costa Rica, conocida como Fuerza Pública, entre 2007 y 2008, fue arrestado el 21 de junio junto con otros tres hombres presuntamente por el cuidado de un cargamento de 237 kilos de cocaína, informó CRHoy.

Pizarro también es investigado bajo sospecha de que mientras ejercía la dirección de la Fuerza Pública creó un grupo de vigilancia, que luego resultó estar vinculado a organizaciones narcotraficantes mexicanas, según una nota separada del 22 de junio en CRHoy.

La “Patrulla 1856” se autodenominaba un grupo de autodefensa creado a nombre de la soberanía nacional. Dirigido por Pizarro, el objetivo del grupo era supuestamente velar por la soberanía de Costa Rica en el conflicto con Nicaragua en la región fronteriza cerca de Isla Portillos, en el noreste.

Sin embargo, en lugar de eso, se cree que el grupo vendía servicios de logística y seguridad a organizaciones narcotraficantes que movían el producto a través de Costa Rica, según CRHoy.

Pizarro se relacionó con el negocio de la droga por primera vez en 2009 luego de que fuera el primero en llegar al lugar donde se estrelló un helicóptero del que se rumoraba que transportaba 380 kilos de cocaína, informó Costa Rica Star. Nunca se hallaron los narcóticos y antes de la llegada de la policía se retiró la tecnología GPS del helicóptero.

Análisis de InSight Crime

La complicidad estatal es crucial para el buen funcionamiento de las organizaciones narcotraficantes, un fenómeno que ha sido especialmente notorio en Centroamérica. Sin embargo, Costa Rica ha sido por tradición menos propensa que algunos de sus vecinos a la corrupción. Las nuevas capturas, combinadas con otra evidencia, indican que esto puede estar cambiando.

El rol de Costa Rica en el negocio internacional de la droga ha evolucionado en los últimos años. En 2013, las autoridades desmantelaron una red de tráfico de cocaína entre Colombia y Bélgica, que presuntamente era dirigida por ciudadanos costarricenses. Se acusó a dos agentes de policía de ayudar en la operación. Y en 2016, una investigación de dos años de duración terminó con la desarticulación de una red de narcotráfico ligada al cartel mexicano de Sinaloa, que decomisó 3 toneladas de estupefacientes y US$1,7 millones. El cabecilla de la red supuestamente intentó sobornar a los agentes de policía para que lo dejaran huir.

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Con la importancia que cobra Costa Rica para los traficantes centroamericanos, también aumentan los incentivos para que los operadores criminales corrompan a los agentes del gobierno. Y dados los planes del país de desplegar en las calles más de 1.000 nuevos agentes de policía poco entrenados, es posible que los grupos criminales busquen sacar provecho de la débil selección de esos agentes. 

Minería ilegal de oro sugiere diversificación de panorama criminal en Costa Rica

Informes recientes señalan que la minería ilegal de oro y el tráfico de mercurio asociado, están aumentando en Costa Rica. Algo que evidencia que los grupos del crimen organizado del país pueden estar diversificando sus fuentes de ingresos y se están volviendo cada vez más sofisticados.

Según La Nación, recientemente se han identificado 25 puntos de extracción ilegal en una zona conocida como Cutris, en la frontera norte de Costa Rica con Nicaragua.

En Cutris se encuentra una mina a cielo abierto conocida como Las Crucitas, que fue operada por una empresa canadiense desde 2006 hasta que la concesión fue revocada en 2011, tras cambios en el reglamento minero de Costa Rica. Según La Nación, ahora los mineros ilegales están intentando explotar las reservas de oro que quedaron.

Como ocurre con muchas otras explotaciones ilegales, las técnicas utilizadas en Las Crucitas son rudimentarias y a menudo peligrosas. Uno de los principales métodos para encontrar oro consiste en aplicar mercurio en las riberas fangosas de los ríos; el peligroso metal ayuda a separar el oro de la tierra.

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Además del crecimiento de la minería ilegal de oro, el tráfico ilícito de mercurio también puede estar en aumento, según otro informe de La Nación. Los guardias fronterizos de Costa Rica hicieron su más reciente incautación de casi dos kilogramos de mercurio ilegal el 13 de mayo, en las cercanías de Las Crucitas.

Greivin Rodríguez, experto en minería ilegal en Las Crucitas, le dijo a La Nación que, además de armas, los mineros ilegales suelen traer con ellos cantidades significativas de mercurio.

Sin embargo, este proceso —documentado en un video del 2014 por el grupo sin ánimo de lucro Tierra Pura (Pure Earth)— tiene efectos muy perjudiciales sobre las personas y el medio ambiente, dado que el mercurio es altamente tóxico.

Rodríguez señaló que las autoridades de Las Crucitas no han realizado ningún estudio de impacto ambiental, y no existen medidas preventivas para proteger el medio ambiente de la contaminación por mercurio.

Según La Nación, los ríos contaminados de la zona suministran agua para la comunidad local y su escuela.

Análisis de InSight Crime

El reciente repunte de la minería ilegal de oro en Costa Rica indica que los grupos criminales del país se están volviendo más sofisticados y están buscando nuevas fuentes de ingresos.

Hacia finales de 2015, las autoridades de Costa Rica comenzaron a percibir la creciente sofisticación de los grupos criminales del país. En octubre de ese año, las autoridades allanaron una operación de tráfico de cocaína internacional que era dirigida por el grupo de la mafia italiana ‘Ndrangheta. Al menos cinco cargamentos de cocaína, incluyendo uno de 3,5 toneladas y otro de 40 kilogramos, fueron vinculados a la operación. La llegada de la mafia italiana dio indicios sobre la evolución del papel de las redes criminales de Costa Rica en el comercio internacional de las drogas.

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Otros poderosos grupos del crimen organizado transnacional también han hecho sentir su presencia en Costa Rica. El año pasado, una red de tráfico de drogas, vinculada a la organización mexicana Cartel de Sinaloa, fue desarticulada en el país. Este año, el procurador general de Costa Rica dijo que los grupos criminales locales estaban siendo reclutados y entrenados por los carteles mexicanos, un indicio más de que los grupos criminales de Costa Rica pueden estar volviéndose más sofisticados.

Por otra parte, los grupos criminales costarricences se están involucrando cada vez más en el tráfico de cocaína procedente de Colombia, tanto así que los funcionarios de seguridad han advertido que no han podido evitar que los traficantes de drogas transnacionales usen las playas del país como puntos de transbordo de las drogas con destino a Estados Unidos.

La minería ilegal es un gran negocio para los grupos criminales de toda Latinoamérica debido a su alta rentabilidad. Por lo tanto, la evidente expansión de esta industria ilegal en Costa Rica puede ser motivo de preocupación por parte de las autoridades, particularmente si contribuye al crecimiento de grupos criminales locales que son difíciles de controlar por parte del gobierno.

Funcionarios de Costa Rica advierten sobre creciente narcotráfico marítimo de cocaína

Los funcionarios de seguridad de Costa Rica dicen que son incapaces de detener a los narcotraficantes transnacionales que utilizan las playas del país como escala para los cargamentos de cocaína en tránsito hacia Estados Unidos. Algo que probablemente está relacionado con el aumento de la producción de cocaína en Colombia.

Informes recientes de inteligencia de Estados Unidos y Costa Rica, declararon que ninguna playa costarricense está totalmente libre del tráfico de drogas, informó La Nación el 15 de mayo. El año pasado, el Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica identificó 254 barcos sospechosos de llevar drogas, más del doble de los 125 registrados en el 2015.

Estos hallazgos coinciden con el testimonio dado en el mes de febrero por el ministro de Seguridad, Gustavo Mata Vega, ante la Asamblea Legislativa.

“No existe playa en Costa Rica donde el narco no haya penetrado una embarcación con cocaína, proveniente de Colombia”, dijo Mata.

El ministro mostró un mapa satelital de los barcos y aviones cargados de drogas que partieron de Colombia, Ecuador y Venezuela en el año 2016 para diferentes partes de Centroamérica, incluyendo Costa Rica. Las líneas rojas en el mapa, que se puede ver abajo, representan el contrabando marítimo, mientras que las líneas amarillas indican el tráfico aéreo. Mata dijo que el mapa le fue proporcionado a su despacho por oficiales de inteligencia colombianos.

Fuente: La Nación

“La costa tiene 1.200 kilómetros. Tendríamos que disponer de un barco por cada kilómetro con el fin de evitar [el tráfico de drogas]”, dijo recientemente Martín Arias, director de la Guardia Costera.

Pero el Servicio de Guardacostas tiene muchos menos recursos a su disposición. Según La Nación, la dependencia cuenta con sólo 300 oficiales y 70 embarcaciones.

Análisis de InSight Crime

Los comentarios de los altos funcionarios de seguridad indican que Costa Rica está mal equipada para contener el flujo de cocaína en sus costas. Aunque se puede deber, en parte, a los limitados recursos de la Guardia Costera, también puede ser resultado del reciente auge en la producción de cocaína en Colombia.

Es probable que en Colombia se hayan sembrado el año pasado 200.000 hectáreas de coca, una cifra que no parece tener precedentes y que podría significar que el país estaría produciendo 1.360 toneladas métricas de cocaína al año. Gran parte de esa cocaína atraviesa el istmo centroamericano ya sea por tierra o por barco, para luego llegar a Estados Unidos. Los funcionarios antidrogas costarricenses han dicho que este flujo ha inundado al país de cocaína.

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“En una noche podemos recibir información de hasta 10 embarcaciones que salen con drogas,” dijo Cinthya Alvarado, directora de la división de inteligencia de la guardia costera. “Pueden pertenecer a distintas organizaciones [criminales]. Es como una plaga”.

El crecimiento en el narcotráfico en Costa Rica se ha relacionado con el aumento de la violencia, y hay indicios de que las organizaciones criminales extranjeras están incrementando su presencia en el país. Además hay serias dudas sobre las propuestas del gobierno para hacer frente a esta dinámica en evolución.

Los evidentes efectos del auge de la cocaína en Colombia ya se están sintiendo en otras partes de Centroamérica, como Guatemala y El Salvador, donde las cifras de incautaciones aumentaron considerablemente el año pasado, así como en Estados Unidos, donde el consumo está aumentando después de muchos años de haber estado disminuyendo. El aumento de las incautaciones en Guatemala y Costa Rica se ha concentrado a lo largo de la costa del Pacífico, un punto de llegada de los barcos cargados de droga provenientes de Colombia.

¿Es el contrabando un problema mayor que el narcotráfico en Costa Rica?

Según funcionarios del gobierno, en Costa Rica el contrabando es un problema mayor que el narcotráfico, lo que señala claramente los niveles de contrabando ilícito de mercancías, que van desde cigarrillos hasta medicinas, y a la vez plantea preguntas sobre la situación actual del narcotráfico en el país.

La reciente declaración del viceministro de Hacienda de Costa Rica, Fernando Rodríguez, según la cual el contrabando es un problema mayor que el tráfico de drogas, se produce en un momento en el que el país se encuentra tomando decisiones sobre una propuesta legislativa para fortalecer los castigos impuestos por la importación ilegal de mercancías, según informó crhoy.com. Con la reforma propuesta en septiembre de 2014, los delincuentes que trafiquen más de $US50.000 en bienes a Costa Rica podrían enfrentar hasta 5 años de prisión.

Se ha informado que las autoridades de Costa Rica incautaron más de 33 millones de unidades de cigarrillos de contrabando en 2014, lo que marca un nuevo récord y significa un aumento del 57 por ciento respecto al año anterior. En diciembre de 2014, el director de fiscalías de la policía de Costa Rica le dijo a crhoy.com: “Estamos hablando de organizaciones criminales [implicadas en el contrabando]; este negocio puede ser tan lucrativo, o incluso más, que el narcotráfico”.

A principios de 2014, el Ministerio de Hacienda de Costa Rica señaló que el país pierde hasta US$100 millones cada año en ingresos fiscales por el contrabando.

Análisis de InSight Crime

Teniendo en cuenta que el narcotráfico usualmente trae ganancias mucho mayores que el contrabando, las declaraciones de los funcionarios del gobierno, según las cuales el contrabando podría ser más lucrativo y generar más problemas que el narcotráfico, sugieren que la importación ilegal de mercancías en Costa Rica es generalizada. Aunque aún no es claro hasta qué punto las organizaciones criminales participan en el contrabando en el país, este mercado ilícito ha crecido exponencialmente en los últimos años, y las posibles ganancias pueden estar llamando la atención de muchos grupos delictivos en Costa Rica y quizá fuera de sus fronteras.

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Sin embargo, los recientes comentarios de las autoridades podrían estar dirigidos a presionar a los legisladores costarricenses para que aprueben las propuestas de endurecer los castigos para los contrabandistas, más que a mostrar la actual situación de seguridad del país.

El año pasado, en Costa Rica se incautó más cocaína que en cualquier otro país centroamericano, lo que significa que el país puede haberse convertido en el centro de algunas de las rutas preferidas del tráfico de droga de Suramérica a Estados Unidos. Las organizaciones narcotraficantes mexicanas han utilizado a Costa Rica como punto de tránsito para sus cargamentos de drogas internacionales desde por lo menos el año 2011, y se ha señalado que han comenzado a armar pandillas costarricenses involucradas en el tráfico de drogas. Que el contrabando sea un problema mayor que el narcotráfico puede ser cuestionable, pero lo que sí es cierto es que Costa Rica parece estar jugando un papel cada vez más importante en el comercio regional de drogas.

Informe de EEUU muestra revitalizado corredor de cocaína en Centroamérica

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha vuelto a listar a los siete países del istmo centroamericano como paraísos para el lavado de dinero proveniente del tráfico de drogas y el crimen organizado, y ha señalado que la región sigue siendo el principal corredor de la cocaína que llega a los mercados estadounidenses, lo cual confirma la importancia de Centroamérica en la cadena del narcotráfico internacional.

Es la primera vez desde 2013 que el Departamento de Estado incluye juntos a Belice, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá en la lista de los principales países lavadores de dinero que hace parte del informe anual Estrategia Internacional de Control de Narcóticos (INCSR por sus iniciales en inglés).

La novedad más importante en el informe de INSCR para 2017 —que refiere las tendencias y estadísticas del año anterior— es que El Salvador, Honduras y Nicaragua han reingresado a la lista de principales lavadores. El Departamento de Estado define el estatus de “país principal de lavado” como aquel “cuyas instituciones financieras estén implicadas en transacciones de dinero cuya procedencia sea el tráfico internacional de narcóticos”.  El análisis incluye, además del sistema financiero tradicional, instituciones no financieras y métodos alternativos de transacción.

El INCSR explica que una de las principales dificultades de los países centroamericanos para combatir el lavado de dinero es que sus sistemas de investigación criminal no tienen la capacidad de seguir rastros de dineros asociados solo con el tráfico de drogas a otro tipo de transacciones criminales, como el tráfico de personas y de armas, o actividades legales que se utilizan cada vez más para el blanqueo de activos, como la contratación de conciertos musicales de alto nivel, o apuestas en deportes populares.

Estados Unidos considera que Guatemala, Costa Rica, Panamá y El Salvador —este último dolarizado desde 2001— son centros financieros importantes, en el que buena parte del blanqueo ocurre a través de bancos.

El caso de Honduras es ilustrativo sobre la relación entre agentes estatales y los sindicatos locales del crimen. “Honduras no es un centro financiero importante. Aquí, el lavado de dinero se genera sobre todo del tráfico en toda la región. El tráfico de personas indocumentadas hacia Estados Unidos, la extorsión, el secuestro y la corrupción pública también generan cantidades importantes de dinero a ser blanqueado”, dice el informe. Algo similar, según este documento, está pasando en Nicaragua.

El informe reitera, además, que desde la selva panameña del Darién, fronteriza con Colombia, hasta el río Usumacinta y las selvas de Petén en el norte de Guatemala, la cocaína sigue transitando abiertamente por agua, tierra y aire.

Por Guatemala, reitera el INCSR, transitaron el año pasado unas 1.000 toneladas de cocaína, cifra que podría incluso ser mayor si se toma en cuenta que, según cálculos de InSight Crime, sólo el año pasado se produjeron en Colombia, actualmente el principal país productor del mundo, unas 1.350 toneladas de cocaína.

En Guatemala, además, el año pasado se registró una cifra récord en producción de amapola, destinada a abastecer la creciente demanda de heroína en Estados Unidos. En 2016, el gobierno guatemalteco destruyó 17 millones de plantas de amapola.

En Guatemala sobre todo, y en menor medida en Honduras, se detectó además un aumento en el tráfico de los precursores químicos utilizados para convertir los opioides de la amapola en heroína, pero también en los usados para convertir la hoja de coca en clorhidrato de cocaína.

Análisis de InSight Crime

Las cifras publicadas por Estados Unidos dan cuenta de un hecho que parece obvio, pero a veces termina opacado por las dinámicas de violencia propias de Centroamérica, sobre todo en el Triángulo Norte de la región: el narcotráfico sigue siendo la causa principal del florecimiento de economías criminales en los países del istmo, así como de buena parte de la corrupción estatal que las protege.

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Desde mediados de la década pasada los narcotraficantes centroamericanos, sobre todo en el Triángulo Norte, evolucionaron de ser simples “transportistas” que recogían en las porosas fronteras costarricenses y panameñas la cocaína enviada desde Colombia para moverla hasta Guatemala, y empezaron a diversificar sus negocios criminales.

A grupos tradicionales de tráfico, como Los Lorenzana en Guatemala, el de Matta Ballesteros en Honduras o Los Perrones en El Salvador, se unieron grupos más especializados en el lavado de dinero, como el salvadoreño Cartel de Texis, sobre cuyo líder, José Adán Salazar Umaña, pesa una nominación de la Casa Blanca como capo internacional del narcotráfico y una investigación de la Fiscalía General de El Salvador por lavado de dinero.

El caso hondureño es el que mejor demuestra cómo las economías criminales del narcotráfico permearon los estamentos políticos de estos países y, como ha señalado InSight Crime, recibieron de ellos favores y protección.

Devis Leonel Rivera Maradiaga, otrora líder de la banda hondureña Los Cachiros, acusó recientemente al expresidente del país Porfirio “Pepe” Lobo de haber recibido sobornos de su grupo, algo que el político se ha apresurado a negar. En El Salvador, grupos de narcotráfico han hecho acusaciones similares: operadores de Los Perrones también han dicho que pagaron sobornos al entorno del expresidente Antonio Saca, quien hoy está preso bajo acusaciones de corrupción.

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Guatemala sigue siendo, no obstante, la joya de la corona en el mapa centroamericano del narcotráfico y de la corrupción y lavado de dinero generado por las economías criminales. El mes pasado, Estados Unidos acusó a la exvicepresidenta Roxana Baldetti y al exministro de Gobernación Mauricio López Bonilla de conspirar para introducir cocaína en suelo estadounidense.

El informe del Departamento de Estado ha dejado en claro una vez más la revitalización del corredor centroamericano del narcotráfico, que había alcanzado uno de sus últimos picos a mediados de 2009, cuando un golpe de Estado militar en Honduras ayudó a abrir la ruta aérea entre ese país y Venezuela.

Después de eso, funcionarios estadounidenses y analistas hablaron de la posibilidad del resurgimiento de las rutas del Caribe, pero eso en realidad no ocurrió, al menos no de la misma forma en que ocurrió con la centroamericana.

Hoy, debido al incremento de la producción en Colombia, y de la infiltración de los grupos criminales en las más altas esferas del poder político, sobre todo en los países del Triángulo Norte, está claro que las avenidas para la entrada y salida de droga y dineros ilícitos funcionan a todo vapor.

Costa Rica y Nicaragua unen esfuerzos para combatir el crimen organizado

Una reunión entre funcionarios de alto nivel de Costa Rica y Nicaragua pretende aumentar la cooperación contra el crimen organizado, un reconocimiento a las amenazas de seguridad que las organizaciones criminales representan para ambos países.

La Cumbre tuvo lugar el 24 de febrero en Liberia, Costa Rica y asistieron el Canciller de Nicaragua y su embajador en Costa Rica, así como el ministro y vice ministro de Seguridad Pública costaricenses, según un comunicado de prensa del gobierno de este país.

Los funcionarios acordaron aumentar el intercambio de información y coordinación bilateral para  combatir mejor el tráfico de drogas y seres humanos, así como el contrabando y otras actividades ilegales.

Específicamente, los países dijeron que mejorará la cooperación en las regiones de Peñas Blancas y Tablillas en Costa Rica, que son el hogar de los dos puntos de cruce de frontera oficial.

Con respecto a las actividades marítimas, Costa Rica y Nicaragua ambos con salida a la costa pacífica y atlántica– establecieron como objetivo desarrollar inteligencia para compartir mecanismos de intercepción de buques cargados con drogas y barcos de pesca ilegal.

La Cumbre bilateral fue la continuación de una reunión en julio de 2016, y los dos países planean reunirse otra vez en octubre de 2017.

Análisis de InSight Crime

Costa Rica y Nicaragua han disfrutado de niveles mucho más bajos de violencia que México y los países del Triángulo Norte, El Salvador, Guatemala y Honduras. Pero eso no quiere decir que los dos países estén exentos de problemas de seguridad relacionados con el crimen organizado.

En ambas costas, Pacífico y Caribe, los países han sido explotados por organizaciones criminales que envían drogas hacia Estados Unidos. La región fronteriza de Peñas Blancas que los dos países destacaron como una prioridad durante la reciente reunión– se sienta a lo largo de la carretera Panamericana y fue hasta el 2015 el  único cruce oficial entre Costa Rica y Nicaragua. Esto ha convertido a la zona en una vía principal para los envíos de droga contrabandeada a través del istmo.

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El encuentro bilateral también podría ser un intento de contener la creciente violencia de Costa Rica y las actividades del crimen organizado dentro de sus fronteras. En febrero, funcionarios costarricenses dijeron que carteles mexicanos estaban entrenando pandillas locales. Esto, junto con el desmantelamiento de una red de tráfico de drogas interno ligada a cártel de Sinaloa de México en noviembre de 2016, sugiere que grupos criminales de Costa Rica están tomando una mayor participación en el comercio internacional de drogas.

Desmovilización de las FARC puede amenazar seguridad en Costa Rica

Las autoridades de Costa Rica temen que la desarticulación del grupo guerrillero más importante de Colombia amenace la estabilidad del país centroamericano por la posibilidad de que una nueva generación de redes criminales asuma el control de las rutas de drogas antes controladas por los guerrilleros.

En un discurso ante la Comisión de Seguridad y Narcotráfico de la Asamblea Legislativa, el ministro de Seguridad, Gustavo Mata, afirmó que la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) permitirá la expansión en Costa Rica de nuevos grupos de crimen organizado de menor tamaño, informó Diario Extra

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Mata señaló que anticipa que un gran número de las armas que deben ser entregadas por las FARC podrían caer en manos de las pandillas costarricenses.

“yo espero que las entreguen”, apuntó Mata, en referencia a las armas de las FARC. “Pero yo sé que eso no va a ser así”.

Las armas “van a venir [a Costa Rica], acompañadas por coca por una sencilla razón”, continuó el ministro de Seguridad. “Estas organizaciones van a querer posicionarse en la región, van a dotar de armas a los pequeños grupos para hacer las luchas internas que estamos viendo en Costa Rica”.

Como evidencia de esto, Mata mencionó el operativo del 14 de febrero donde se capturaron a 11 personas y se decomisaron siete armas de fuego —entre ellos rifles AK-47 y M16—, a la par que solicitó una estrategia más agresiva para combatir el narcotráfico. (No parece haber indicios de que esas armas tuvieran relación con las FARC).

En medio de una tendencia de aumento de la violencia asociada a actividades criminales, Costa Rica ha venido intensificando la lucha contra el narcotráfico. El país ha adquirido nuevos radares para la vigilancia de sus costas y ha contratado nuevos agentes de policía entrenados, según destacó Mata. Adicionalmente, hace poco, Estados Unidos donó dos buques antinarcóticos que comenzarán a patrullar las costas de Costa Rica a finales de 2017.

Análisis de InSight Crime

Aunque por mucho tiempo Costa Rica ha sido un punto de tránsito crucial para los traficantes que buscan traficar cocaína colombiana a Estados Unidos, la desarticulación de las FARC podría cambiar la dinámica de la situación de seguridad en el país centroamericano.

Costa Rica fue usada originalmente como punto de encuentro entre grupos criminales mexicanos y colombianos para cerrar transacciones sobre cargamentos de cocaína con destino a Estados Unidos. Sin embargo, desde mediados de los años 2000, se ha convertido en un centro de trasbordo importante para las drogas colombianas y ahora sirve como punto de operaciones de algunos grupos criminales transnacionales.

El fiscal general de Costa Rica, Jorge Chavarría, declaró recientemente que los carteles de la droga mexicanos reclutan delincuentes costarricenses y los llevan a México, donde los entrenan en las estrategias de los carteles y en formas de adoptarlas en su país. La relación entre las redes de tráfico jamaiquinas y costarricenses también se ha fortalecido presuntamente, con rumores de que las pandillas ticas están intercambiando cocaína por marihuana jamaiquina, la cual, según las autoridades, ahora se vende en Costa Rica y se exporta al exterior en grandes cantidades. Además, operativos policiales en 2015 descubrieron la presencia de la peligrosa mafia italiana conocida como ‘Ndranghetaen el país centroamericano.

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Por su parte, durante un largo tiempo las FARC han sido un actor clave en Costa Rica, y se dice que han usado el país para evadir la persecución, ocultar bienes y erigir redes de tráfico de armas y estupefacientes. La desmovilización del grupo guerrillero podría plantear una oportunidad para facciones disidentes de las FARC y otras redes criminales de ampliar sus operaciones en el país. Esto podría llevar no solo a un incremento de la cantidad de narcóticos ingresados ilegalmente a Costa Rica, sino que también podría derivar en un repunte del número de armas en manos de pandillas locales, si como lo predice Mata, recibieran armas de esos grupos.

Carteles de México reclutan y entrenan a grupos de Costa Rica: funcionario

El fiscal general de Costa Rica declaró que los carteles mexicanos están reclutando y entrenando a grupos criminales locales, un indicio más de la evolución en la relación entre las redes de narcotráfico en estos dos países.

En una entrevista con El Universal, el jefe de la Fiscalía General costarricense Jorge Chavarría comentó que los carteles reclutan a delincuentes locales y los llevan a México, donde les enseñan sus estrategias con el fin de que las apliquen en casa.

Aunque Chavarría no especificó qué carteles están reclutando, las autoridades antidrogas han confirmado que el Cartel de Sinaloa y Los Zetas son las organizaciones narcotraficantes más activas en Centroamérica, según El Universal. Se dice que también La Familia Michoacana y el Cartel del Golfo mantienen presencia en la región.

Chavarría atribuyó el alza en la tasa de homicidios en Costa Rica a la “mexicanización” de los grupos criminales de Costa Rica.  

“Tenemos un incremento de la violencia porque las organizaciones locales de narcotraficantes aplican la estrategia mexicana de control del territorio”, explicó.

El fiscal general también señaló el papel de los carteles mexicanos en el aumento de la demanda de cocaína entre los consumidores en países de tránsito de drogas, como Costa Rica.

“Hemos visto una amplia expansión [de la demanda]… La demanda no es solo en Estados Unidos y Europa, sino que tenemos una demanda interna en todos los países de la región, y que obviamente viene creciendo por una presión de la oferta [de estupefacientes], porque la colaboración para el trasiego hacia Estados Unidos se paga con droga y no en dólares [estadounidenses]”.

Análisis de InSight Crime

Aunque Costa Rica lleva varios años como zona de tránsito crucial para los carteles mexicanos que intentan transportar cocaína a Estados Unidos, el reclutamiento y adiestramiento de las pandillas locales es una señal de que está emergiendo una nueva dinámica de poder en el hampa costarricense.

En México los carteles se han fragmentado por la mayor presión sobre la seguridad, lo que deja espacio a los grupos costarricenses para asumir un rol más importante en el tráfico transnacional de estupefacientes. En noviembre de 2016, la policía antinarcóticos de Costa Rica desmanteló una red narcotraficante local vinculada al Cartel de Sinaloa. La operación terminó con la captura de 14 personas, además de la incautación, el decomiso de tres toneladas de drogas y US$1,7 millones.

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Otro factor que refuerza los grupos criminales en Costa Rica es el aumento del consumo local de estupefacientes que mencionó Chavarría. Los altos índices de consumo de cocaína aumentan las ganancias de los grupos narcotraficantes locales, lo que a su vez genera mayor competencia y la necesidad de armas de mayor poder. Chavarría señaló además que los grupos mexicanos están armando a las pandillas costarricenses con fusiles AK-47 y granadas.

En Costa Rica, el hampa estuvo históricamente bajo la influencia de las organizaciones narcotraficantes colombianas, pero los grupos mexicanos llegaron a ser el poder dominante tras la caída de los carteles de Cali y Medellín. 

Costa Rica enviará policías poco entrenados a las calles

Costa Rica ha decidido reducir drásticamente el proceso de selección y capacitación de sus policías, una medida que permitirá aumentar rápidamente la presencia policial en zonas problemáticas, pero que puede impactar negativamente la calidad de la policía en el largo plazo.

El ministro de Seguridad Pública, Gustavo Mata, dijo que a finales de 2017 se graduarán 1.200 oficiales de la academia de policía, informó La Nación. Durante una conferencia de prensa el pasado 30 de enero, el funcionario agregó que se invertirían 25 mil millones de colones (unos US$45 millones) en el nuevo programa, con el que se capacitarán 1.500 policías.

Con el fin de alcanzar estas metas, Mata anunció que la policía acelerará el proceso mediante la graduación de 300 nuevos policías cada trimestre.

Las pruebas psicológicas y médicas, así como la revisión de los antecedentes de los candidatos, se harán ahora en un mes en lugar de cuatro.

Tras la selección, los reclutas recibirán entrenamiento durante dos meses, para luego ser enviados a patrullar en zonas menos conflictivas durante 60 días. Finalmente, tendrán dos meses de formación en la academia, para luego graduarse de manera oficial.

Además del período de selección de cuatro meses descrito anteriormente, los reclutas solían recibir entrenamientos durante nueve meses consecutivos, luego de lo cual ingresaban al servicio activo. En total, el proceso tardará ahora 7 meses en lugar de los 13 que solía demorar.

Mata afirmó que no era necesario esperar más de un año para poder enviar a los nuevos reclutas a las calles, dadas las presiones del país a causa de la creciente inseguridad.

La Nación también informó que Bernardita Marín, la viceministra administrativa de Seguridad Pública, señaló que la calidad al interior de la institución no se verá afectada porque la formación ofrecida se centrará en cursos básicos, como la manipulación de armas.

Análisis de InSight Crime

La decisión de acelerar el proceso de graduación aumentará la presencia policial en las calles, pero sus impactos en la seguridad a largo plazo siguen siendo discutibles.

Al enviar nuevos reclutas a zonas de menos criminalidad, el gobierno podría liberar recursos humanos de manera rápida y así aumentar la presencia de oficiales veteranos en las zonas afectadas por el crimen organizado.

La tasa de homicidios de Costa Rica se ha casi que duplicado en los últimos 15 años, y en 2016 se presentaron niveles récord en los registros de homicidios. Además, las estructuras criminales locales parecen estar tomando un papel cada vez más importante en el tráfico de drogas transnacional.

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Pero la ausencia de un exhaustivo proceso de selección de los aspirantes a la policía podría debilitar a la institución. Al eludir los procesos de selección y filtrado de los aspirantes, la policía está abriendo la puerta para la ineptitud y la corrupción.

Por otra parte, un proceso más corto también podría aumentar el riesgo de abusos de la policía hacia los ciudadanos. Varios estudios han demostrado que es necesario que los agentes de policía reciban un entrenamiento integral —y que por tanto requiere tiempo— lo cual debe incluir cursos relativos a temas legales, como los derechos humanos y el uso legítimo de la fuerza.