Liquidación de banco por lavado de dinero de élites afectará ahorradores en Honduras

Uno de los bancos más grandes de Honduras está a punto de ser liquidado como consecuencia de una investigación por lavado de dinero a la poderosa familia Rosenthal, lo que ha generado preocupaciones por el debido proceso y por cómo el escándalo podría afectar a los hondureños comunes.

El 11 de octubre, el ente regulador bancario de Honduras, la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) ordenó cerrar el Banco Continental, el octavo mayor banco de Honduras, luego de que se revelara que su propietario, Jaime Rosenthal, estaba siendo acusado formalmente en Estados Unidos por cargos de lavado de dinero, informó EFE. Los funcionarios dijeron que el banco permanecerá cerrado hasta el 14 de octubre y eventualmente irá a una “liquidación forzosa”.

La noticia encendió las alarmas entre los más de 220.000 clientes del Banco Continental, a quienes el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, aseguró que podrían comenzar a retirar unos US$9.000 de sus depósitos a partir del 14 de octubre.

Este hecho también suscitó preocupaciones por el futuro de otras empresas que hacen parte de la matriz de los Rosenthal, Grupo Continental, que tiene alrededor de 11.000 empleados, según la AP. Mario Solís, gerente de Seguros Continental, la firma de seguros de los Rosenthal, calificó la liquidación del banco como un “tsunami financiero” para Honduras, añadiendo que esto genera incertidumbre con preguntas como el futuro de los empleados de la empresa.

La acusación formal de Estados Unidos que inició la acción también implicó al hijo de Jaime Rosenthal, Yani, a su sobrino Yankel, quien fue arrestado en Miami el 6 de octubre, y a un abogado de la empresa. Además, El Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó a los tres Rosenthal “traficantes de narcóticos especialmente designados”.

Los fiscales de Estados Unidos aducen que los Rosenthal usaron esta red de empresas, incluyendo al banco, para lavar dinero para narcotraficantes centroamericanos. Esto incluye a Los Cachiros, cuyos miembros fueron designados en 2013 por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y han estado vinculados al Cartel de Sinaloa en México.

Análisis de InSight Crime

La repentina decisión de las autoridades en Honduras de liquidar el Banco Continental plantea varias inquietudes.

La primera es una pregunta por el debido proceso. Los Rosenthal incriminados aún no se han presentado ante un juez, mucho menos han pasado por un juicio o han sido condenados por las acusaciones de lavado de dinero de las que se les ha acusado. Además, pese a la acusación formal de Estados Unidos, el fiscal general de Honduras no tiene investigaciones abiertas contra los Rosenthal ni por lavado de dinero ni por narcotráfico. Sin embargo, se está arruinando las finanzas de la familia.

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Lo que sigue es una preocupación por los efectos que tendrá la liquidación del banco sobre los hondureños de a pie, en particular sobre los empleados del imperio empresarial de los Rosenthal. Con el cierre del brazo financiero de la familia, es posible que miles de personas pierdan sus empleos, lo que puede llevar a los nuevos desempleados a medios más informales, o incluso criminales, de ganarse la vida.

Este suceso no es inédito en Honduras. Por ejemplo, luego de la confiscación de las propiedades del clan Valle Valle, otra poderosa familia hondureña implicada en el narcotráfico, cientos de empleados vieron cómo desaparecían sus medios de subsistencia y marcharon en protesta, pidiendo que el gobierno garantizara su futuro empleo.

A fin de cuentas, las autoridades hondureñas deben tomar medidas para combatir el crimen y la corrupción —dentro del debido proceso—, pero el imbricado entrecruzamiento de las élites y el crimen organizado en el país implica que eliminar los anteriores del panorama puede producir un efecto nocivo multiplicador en los ciudadanos promedio.

Élite de Honduras se pronuncia contra acusaciones de lavado de dinero en Estados Unidos

Uno de los magnates hondureños acusados por las autoridades estadounidenses, Yani Rosenthal, habló publicamente para negar los presuntos nexos de su familia con el narcotráfico, en la lucha en curso de una de las familias más ricas y de mayor influencia política en Honduras por proteger su reputación.

En una entrevista con el diario El Heraldo, Yani Rosenthal, hijo del exvicepresidente Jaime Rosenthal Oliva, negó las acusaciones penales que las autoridades estadounidenses hicieron públicas el 7 de octubre. La divulgación de la acusación formal por lavado de dinero contra Jaime, su sobrino Yankel Rosenthal, Yani y un abogado asociado con la familia se dio apenas un día después de que Yankel fuera arrestado en Miami.

“El Grupo Continental ha operado por más de 80 años y la mayoría de los que conocen al grupo saben que en ningún momento hemos sido ni narcotraficantes ni lavadores de dinero”, declaró Yani, refiriéndose al conglomerado económico de los Rosenthal, uno de los mayores de Honduras.

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Rosenthal aseguró también que cualquier información suministrada a las autoridades de Estados Unidos por narcotraficantes extraditados en relación con actividades criminales de los Rosenthal es falsa, y que esas personas buscaban salvarse sí mismas. Yani no mencionó nombres específicos, pero en junio, su padre Jaime había comentado a InSight Crime que durante años los Rosenthal habían hecho negocios con los Cachiros, uno de los clanes del narcotráfico más grandes de Honduras. Los cabecillas de los Cachiros se entregaron a las autoridades estadounidenses en enero.

Además de la acusación formal, el Tesoro Estadounidense ingresó los nombres de Yani, Jaime y Yankel en su lista de “capos” de la droga, junto con varios de los negocios de los Rosenthal.

Análisis de InSight Crime

La abierta defensa de Yani puede ser una señal de lo que está en juego para él si las acusaciones contra su familia no se desmienten categoricamente.

Desde la noticia de la acusación formal no se ha prestado mucha atención a Yani, pues Jaime es la cabeza del negocio familiar y Yankel es el único miembro arrestado hasta ahora. Sin embargo, Yani, con una gran influencia política y económica ganada a pulso, puede ser quien más tenga que perder por esta situación.

Es muy probable que la acusación arruine cualquier aspiración política que Yani pueda haber albergado. Anteriormente sirvió en el gobierno del expresidente Manuel Zelaya, y no tuvo éxito en su participación en las elecciones presidenciales. 

También con toda seguridad las acusaciones tendrán un grave impacto en el Grupo Continental, que Yani dirige junto a su octogenario padre. Debido a su nueva condición de “capo”, los ciudadanos estadounidenses tienen prohibido hacer negocios con Yani, Jaime o Yankel.

Por qué la élite de Honduras negocia con los criminales

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A principios de junio de este año, cuatro meses antes de que Estados Unidos emitiera una acusación contra Jaime Rosenthal y otras tres personas, InSight Crime tuvo una conversación con Jaime y su hija para discutir por qué una de las familias más ricas y con más conexiones políticas en Honduras sostuvo abundantes negocios con Los Cachiros, que fue uno de los clanes de narcotráfico más poderosos de la región. La respuesta resulta ser bastante simple: porque era un buen negocio.

La oficina de Jaime Rosenthal no es lo que uno se imagina cuando piensa en una de los más poderosos miembros de la élite económica y política de Honduras, que vive en uno de los lugares más peligrosos del planeta.

La oficina se encuentra en el segundo piso de un sencillo edificio de concreto junto a un envejecido centro comercial en San Pedro Sula, la capital industrial del país, conocida más por su violencia que por sus empresarios. Rosenthal no tiene guardaespaldas ni vehículos blindados parqueados al frente, y la oficina no tiene seguridad especial ni detectores de metales.

Los investigadores de InSight Crime se encontraron con un Rosenthal sentado tras un viejo escritorio de madera, sepultado por un mar de fotos familiares y todo tipo de parafernalia que da cuenta de su larga vida como empresario y político. Rosenthal fue vicepresidente del país, y tanto él como su hijo Yani siguen teniendo poder en el Partido Liberal, aunque la acusación emitida por Estados Unidos en su contra el pasado 7 de octubre podría cambiar esta situación.

Este artículo hace parte de un proyecto de InSight Crime sobre élites y crimen organizado en Centroamérica y Colombia. Los informes finales de este proyecto se publicarán en las próximas semanas.

El octogenario hombre de anteojos parecía más cómodo respondiendo las preguntas difíciles que su hija, Patricia, administradora del Banco Continental, uno de los varios negocios de Rosenthal, que este 7 de octubre fueron incluidos por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en su lista de Narcotraficantes Especialmente Designados (SDNT por sus iniciales en inglés), que prohíbe hacer negocios con estas empresas so pena de enfrentar sanciones.

El Grupo Continental, como se conoce el conglomerado económico de Rosenthal, también tiene intereses en sectores como cemento, bienes raíces, artículos de cuero, seguros, ganadería, proyectos agroindustriales, pieles de cocodrilo, turismo, televisión por cable y medios de comunicación, entre otros, y es considerado uno de los principales grupos empresariales del país.

Patricia Rosenthal tenía razón en estar preocupada: el tema eran los negocios del Grupo Continental con la familia Rivera Maradiaga. Más conocida como Los Cachiros, la familia Rivera Maradiaga se había convertido en uno de los mayores clanes de transporte de drogas en Centroamérica antes de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos los considerara, en septiembre de 2013, como objetivo de interés especial.

Los Cachiros se dieron a la fuga, y muchos de sus activos, algunos de los cuales coinciden con los intereses del Grupo Continental, fueron incautados por el gobierno de Honduras. En enero de 2015, los principales miembros de Los Cachiros se entregaron a las autoridades estadounidenses.

Durante muchos años ha habido rumores sobre la relación de los Rosenthal con la familia Rivera Maradiaga, pero nunca se ha escrito nada, hasta ahora. Y no había cargos formales contra la familia hasta que se emitió la acusación de Estados Unidos el pasado 7 de octubre.

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Según cuentan los Rosenthal, Santos Rivera Maradiaga, el patriarca familiar, y su hijo, Javier, comenzaron vendiendo ganado a la planta empacadora de carne de los Rosenthal en San Pedro Sula en los años setenta y principios de los ochenta. Javier llegaba en un camión que le permitía transportar unas doce reses. Después de descargarlas, dormía dentro de su carro en la calle, recuerda Jaime Rosenthal.

“Y él se fue haciendo grande con el tiempo. Uno ve a una persona que ha empezado así y va después con su camioncito, y después con otro, y otro…”, explicó. “Estaba haciendo bien sus negocios; fue creciendo”.

La familia Rivera Maradiaga abrió cuentas en el banco, pero los Rosenthal insistieron en que esas cuentas estaban en consonancia con sus ganancias de esa época.

“Las cuentas que ellos pudieron manejar eran razonables con el negocio que tenían”, dijo Patricia Rosenthal, quien aparece como vicepresidenta del Banco Continental.

Los grandes negocios entre los Rosenthal y Los Cachiros comenzaron en 2006, cuando el banco les prestó dinero para sus negocios de ganadería y leche.

“Ahí fue cuando empezamos a tener relaciones con ellos, de préstamos, ahí fue cuando la relación comenzó con el banco”, explicó Patricia Rosenthal. “Ya el empacador lo conocía, traían más vaquitas y todo y nos dijimos ‘miren, podría ser un buen cliente’, y les prestamos para ganadería y lechería. Los productos lácteos se los vendían en [La] Ceiba a una hacienda bien grande, y la ganadería de carne a nosotros y a otras empacadoras. Para el banco no era nada mal negocio, pues tenía buenas [reses], nos podían pagar directamente los compradores, que eran grandes todos”.

Los Rosenthal dijeron que la familia Rivera Maradiaga cumplió con los procesos establecidos por el banco y que pagaron sus préstamos con cheques, no con dinero en efectivo. (Ver abajo)

15-10-08-honduras-cachiros-checkHubo otros préstamos, incluyendo uno para las grandes explotaciones de palma africana de Los Cachiros. Los Rosenthal dicen que aquella relación tenía sentido porque su fortaleza son los proyectos de agricultura. Nos contaron que Continental tiene tres sedes en Tocoa, el epicentro de operaciones de Los Cachiros durante su apogeo.

“Eran buenos clientes para nosotros”, dijo Patricia Rosenthal. “Otra cosa es que la fuerza del banco es la zona norte, que incluye toda la zona del litoral norte, y somos el banco más fuerte en agricultura y en vivienda social. [Eso es así] porque la junta directiva que preside el banco siempre ha creído que es nuestro deber hacer un aporte en esas dos áreas de Honduras”.

Otro préstamo estuvo dirigido a ayudar a construir el zoológico y ecoparque Joya Grande. Los Rosenthal dicen que el préstamo para Joya Grande fue rentable y legítimo en todos los sentidos, pero que también fue el que más afectó su imagen, dado que Leonel Rivera Maradiaga, hermano menor de Javier y quien fue el que recibió el préstamo, puso una placa en la entrada del zoológico como agradecimiento al apoyo del Banco Continental.

“Cuando nosotros hicimos el análisis de ese préstamo nos dimos cuenta de que era un préstamo muy bueno, no solo para ellos sino para el país. El préstamo se pagaba solo y promovía una zona del país para el turismo donde normalmente no llegaba gente. Ellos hicieron un gran trabajo porque empezaron a traer gente de toda Centroamérica”, dijo Jaime Rosenthal. “No es un proyecto que iban a pagar con droga, es un proyecto que se pagaba solito”.

Muchos de estos préstamos del Banco Continental para Los Cachiros fueron subvencionados por el gobierno, señalaron los Rosenthal. Dicen que en otros casos el banco era simplemente un intermediario para los contratos entre las empresas de los Maradiaga Rivera y los financiadores, entre los que se encontraban contratos del gobierno—aunque no se limitaba a éstos—.

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La historia de los Rosenthal se enreda un poco cuando uno empieza a indagar acerca de si la familia sabía, en efecto, que Los Cachiros eran Los Cachiros. A pesar de llevar años haciendo negocios juntos, los Rosenthal afirman que no sabían que la familia Rivera Maradiaga estaba involucrada en el tráfico de drogas y en otras actividades criminales hasta que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos los declaró como objetivos en septiembre de 2013.

“Nosotros no teníamos motivos para creer que ellos eran tan pícaros como resultaron ser”, afirmó Jaime Rosenthal.

El anuncio de la administración de Barack Obama en septiembre de 2013 levantó alarmas en las decisiones comerciales de la familia Rosenthal, dijeron.

“Ahí nos dimos cuenta, cuando Obama lo dijo”, comentó Patricia Rosenthal. “Porque no había ningún documento ni nada que dijera que ellos estuvieran involucrados en el narcotráfico”.

Los Rosenthal dijeron que cuando realizaron las debidas diligencias no apareció nada que sugiriera actividades de narcotráfico, y agregaron que les mostraron todos sus registros a las autoridades y les pidieron que revisaran estos procesos. (Los Rosenthal además le dieron a InSight Crime una copia del más reciente informe anual del Grupo Continental).

“Si usted ve nuestros expedientes son así de grandes, de las fincas muy lindas y bien manejadas con todo armado. O sea, la gente iba y revisaba y todo bien”, dijo Patricia Rosenthal.

“A nosotros nunca nos han hecho ninguna tapada, o sea, las cosas que ellos [el gobierno] hicieron de malo con la delincuencia no fue contra nosotros”, añadió Jaime Rosenthal.

Sin embargo, los Rosenthal admiten que habían escuchado rumores sobre Los Cachiros mucho antes de la decisión del Departamento del Tesoro. Y a principios de 2012, los Rosenthal ya estaban visiblemente preocupados: en marzo de ese año, 18 meses antes de que los funcionarios del Departamento del Tesoro se refirieran con nombre propio a Los Cachiros, Jaime Rosenthal envió una carta a la embajadora estadounidense Lisa Kubiske.

“En el Banco Continental, S.A. somos y queremos ser muy cuidadosos con nuestro negocio y nuestros clientes”, así comienza la carta que los Rosenthal le enseñaron a InSight Crime. “Dado que el Grupo Continental participa en muchas compañías, incluyendo agroindustrias, debemos ser especialmente cuidadosos con quienes hacemos negocios”.

15-10-08-honduras-rosenthal-letter-embassy  1444332484 181.134.9.130La carta no menciona a la familia Rivera Maradiaga con nombre propio, pero sí le pide ayuda a Estados Unidos que adelante las debidas diligencias.

“Para nosotros un nombre limpio es muy importante”, reza la carta. “Y dado que la DEA [Agencia Antidrogas de Estados Unidos] y la Embajada de Estados Unidos son los mejores informados en Honduras, le agradeceríamos mucho que pudiéramos confirmar con la DEA algunos de los nombres de nuestros clientes para asegurarnos de no involucrarnos en negocios que puedan dañar el nombre de nuestra familia”.

Los Rosenthal se defendieron de la misma manera durante su entrevista con InSight Crime. En pocas palabras, dijeron que no es posible revisar  los expedientes de todos sus clientes.

“La lección grande es que nosotros necesitamos que Estados Unidos nos ayude”, dijo Jaime Rosenthal. “No tenemos la capacidad, o sea, nosotros hacemos lo posible pero no podemos tener un cuerpo de investigación para ver si un cliente está metido en eso [en actividades criminales]”.

“Ningún banquero del mundo la tiene, por eso usted ve a todos los bancos siendo multados”, agregó Patricia Rosenthal. “Lo que hacen los banqueros es determinar si un cliente les puede pagar”.

¿Cuándo debe ser responsabilidad del banco?

“La obligación de nosotros debiera ser si hubiera una gente responsable de que cualquier información que caiga en manos de nosotros se lo pudiéramos dar, y ellos la pudieran ir a revisar, que tuvieran la capacidad para irla a revisar, y digan ‘no es cierto, es un chisme callejero’ o ‘es cierto, no hagan negocios con ellos’”, respondió Jaime Rosenthal. “Pero lo que está ahorita es que ellos están esperando a que nosotros decidamos quién es o no es un criminal. Para eso está el Estado, para eso está el gobierno, eso no es función de los bancos ni de las personas. Para eso se creó el Estado”.

Los Rosenthal dicen que el Grupo Continental todavía está conectado financieramente a Los Cachiros porque las incautaciones del gobierno han vinculado sus préstamos a un largo proceso legal.

“No hemos hecho nada ilegal”, insistió Jaime Rosenthal.

* La investigación presentada en este artículo es, en parte, el resultado de un proyecto financiado por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC por sus iniciales en inglés), de Canadá. Su contenido no necesariamente refleja las posiciones de la IDRC. Las ideas y opiniones contenidas en este documento son responsabilidad exclusiva de sus autores.

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Estados Unidos lanza acusación contra importante empresario de Honduras

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Estados Unidos emitió una acusación de lavado de dinero contra cuatro hondureños, entre los que se encuentra Jaime Rosenthal Oliva, un ex vicepresidente que actualmente pertenece a una de las élites económicas y políticas más importantes del país.

La acusación (vea aquí el pdf) fue revelada el 6 de octubre, tras el arresto de Yankel Rosenthal, sobrino de Jaime Rosenthal, quien fue mencionado en la imputación junto con Yani Rosenthal, hijo de Jaime, y Andrés Acosta García, abogado del Grupo Continental, el poderoso conglomerado económico familiar.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos simultáneamente denominó a los tres Rosenthal como “narcotraficantes incluidos en lista especial,” y añadió al banco familiar, así como a su planta empacadora de carne y a su fondo de inversión, entre otros negocios, a la lista de “Personas en lista especial” (SDN por sus iniciales en inglés), que prohíbe a terceros hacer negocios con estas empresas, so pena de enfrentar sanciones.

En términos generales, la acusación, emitida por el Distrito Sur de Nueva York, imputa a los cuatro hondureños de lavado de dinero. Específicamente, afirma que ellos realizaron numerosas transacciones relacionadas con “graves ofensas de droga” y “ofensas contra un país extranjero que involucran sobornos a oficiales públicos y malversación, robo o fraude de fondos públicos para y por el beneficio de un funcionario público”.

Sin embargo, la imputación no especifica cuáles fueron las ofensas de drogas o los sobornos, ni quién estuvo involucrado en las mismas. La acusación afirma que todas las transacciones ocurrieron “total o parcialmente” en Estados Unidos.

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En un email que InSight Crime recibió antes de la acusación, Jaime Rosenthal defendió a su familia y sus negocios.

“En Honduras es muy complicado ser rico y evitar sospechas de que hayas hecho tu fortuna con transacciones ilegales”, afirmó. “La gente no cree que puedes ser rico trabajando duro y con honestidad”.

En un intercambio de correos electrónicos con InSight Crime tras la publicación de la acusación, Rosenthal dijo que su grupo económico necesita ayuda.

“No podemos permitir que alguien crea que hemos hecho algo malo y la mejor forma de encontrar la verdad es a través de una empresa que se especializa en este tipo de investigaciones para descubrir si hemos hecho algo ilegal”, escribió. “Nuestras empresas están avaluadas en grandes sumas de dinero y tenemos muchos, muchos años de arduo trabajo y ahorros que nos permiten crecer y obtener los recursos capitales en un país que no tiene mercado de capitales. Creemos que necesitamos este tipo de investigación para ser capaces de aclarar las dudas de cada quién” (Vea el email completo abajo)

El padre de Rosenthal llegó a Honduras en 1929, proveniente de la región de Besarabia, ubicada en los territorios actuales de Rusia, Ucrania y Moldavia, como le dijo a InSight Crime en una entrevista en agosto. Después de trabajar en una aseguradora extranjera, la familia comenzó su propia empresa de seguros.

Seguros Continental fue el inicio de lo que luego se convertiría en Grupo Continental. Con empresas cementeras y de bienes raíces, bancos, compañías de telecomunicaciones y medios de comunicación, es uno de los conglomerados económicos más poderosos de Honduras.

Los hijos de Rosenthal le ayudan a éste a dirigir los negocios. Yankel se encargó de administrar el ingenio de azúcar familiar antes de venderlo y gastar gran parte del dinero obtenido en el negocio, según dijo Jaime Rosenthal.

“Es muy derrochador” dijo Rosenthal en el intercambio de correos con InSight Crime.

“Yankel no hace parte de nuestros negocios pero hará todo lo posible para clarificar y ayudar” agregó Rosenthal. “Estoy seguro que Yankel no está involucrado en el narcotráfico, pero tiene amigos por todos lados, y estamos dispuestos a aclarar la situación.”

Análisis de InSight Crime

Esta acusación podría sacudir a Honduras por muchos años. El país fue un refugio seguro para el narcotráfico, la corrupción y el lavado de dinero, especialmente durante la última década —el período que cubre la acusación—.

La familia Rosenthal es parte de la élite gobernante a la que a veces se refieren como las élites transnacionales o “Turcos”, una referencia más bien racista a su origen “del Medio Oriente”. Su poder proviene de grandes inversiones en la banca, las telecomunicaciones, los medios de comunicación, la construcción y últimamente de las exportaciones no tradicionales, como la palma africana.

Además de sus activos económicos, la familia tiene gran influencia en el Partido Liberal, de la oposición. Jaime Rosenthal se ha postulado varias veces a la presidencia, y su hijo, Yani, se postuló para presidente en las últimas elecciones.

Su acusación estremecerá  a las otras élites de Honduras. Estas élites no tienen que rendir cuentas en un país donde con mucha frecuencia ellas hacen las reglas y deciden quién las puede  violar.

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La entrada del sistema de justicia de Estados Unidos cambia las condiciones. La justicia de Estados Unidos es menos susceptible a las presiones políticas y económicas con respecto a casos criminales de esta magnitud (aunque ciertamente esto ha sido puesto a prueba en los recientes casos de lavado de dinero en Estados Unidos).

El impacto puede ir más allá de las condenas dictadas en este caso. Las investigaciones estadounidenses también pueden dar lugar a la congelación de activos, el retiro de las inversiones de las empresas extranjeras en Honduras,  la cancelación de contratos, y la pérdida de los visados para viajar, entre otros problemas.

La acusación de Rosenthal por lavado de dinero del narcotráfico muy probablemente tiene que ver con las conexiones de los negocios de la familia con una organización conocida como Los Cachiros. Algunos miembros de Los Cachiros se entregaron a las autoridades de Estados Unidos en enero de este año. Se cree que están aportando pruebas firmes en casos como estos.

No obstante, el lavado de dinero proveniente de la corrupción y el soborno es un misterio.

En todo caso, Estados Unidos está enviando el mensaje de que tanto los casos de narcotráfico como los de corrupción se encuentran dentro de su ámbito legal.

Esta es la respuesta completa de Jaime Rosenthal Oliva a la solicitud de InSight Crime de comentar al respecto:

Señor Dudley:

Yo creo que lo que necesitamos es que el Tribunal de Estados Unidos nombre a una empresa que pueda hacer una investigación completa desde el inicio de nuestras compañías hasta el día de hoy, para que investiguen todo y de esta forma todo pueda ser aclarado, ya que en el negocio en que estamos necesitamos mucha credibilidad y confianza.

No podemos permitir que alguien crea que hemos hecho algo malo, y la mejor forma de encontrar la verdad es a través de una empresa que se especialice en este tipo de investigaciones para descubrir si hemos hecho algo ilegal.

Nuestras empresas valen mucho dinero y tenemos muchos, muchos años de arduo trabajo y de ahorro, lo que nos permitió crecer y obtener los recursos de capital necesarios para crecer en un país que no tiene un mercado de capitales.

Creemos que necesitamos este tipo de investigación con el fin aclarar las dudas de cualquier persona.

Nuestros acreedores ya están preocupados; alguien nos ha involucrado en un problema que no tiene nada que ver con nosotros o nuestras compañías.

¿Puede ayudarnos a hacer esto?

Saludos,

Jaime Rosenthal Oliva

Estados Unidos arresta a Yankel Rosenthal, presidente de club de fútbol en Honduras

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Las autoridades de Estados Unidos arrestaron a Yankel Rosenthal, exministro de Inversión y presidente del club de fútbol Marathon, propiedad de una de las familias más ricas y con mayor influencia de Honduras.

Rosenthal fue detenido el 6 de octubre, cuando llegó a Miami proveniente de San Pedro Sula, según dijo la presidencia de Honduras en un comunicado.

“El Gobierno de la República de Honduras fue informado por la Misión Diplomática de los Estados Unidos de América en Tegucigalpa, de la captura el día de hoy del ciudadano hondureño Yankel Rosenthal”, dice el comunicado.

Una acusación de Estados Unidos publicada el 7 de octubre imputa a Yankel Rosenthal y a algunos miembros de su familia de lavado de dinero.

Sobre la detención no hubo mayores informes por parte de la Embajada de Estados Unidos en Honduras ni por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en Washington, y una búsqueda en la base de datos de los tribunales estadonidenses no permitió encontrar ninguna acusación pendiente contra Rosenthal.

Hasta junio, Rosenthal estuvo al frente del Ministerio de Inversión. Actualmente es el presidente de Marathon, uno de los principales clubes de fútbol hondureño, que es propiedad de la familia Rosenthal.

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La empresa familiar de Rosenthal es dirigida por el tío de Yankel Rosenthal, Jaime Rosenthal Oliva, ex vicepresidente de Honduras en los años ochenta y cabeza del Grupo Continental, uno de los más poderosos conglomerados económicos de Honduras.

El Grupo Continental cuenta con un amplio portafolio, que incluye desde bancos hasta telecomunicaciones, pasando por plantas de empaquetamiento de carne y medios de comunicación. Los hijos y familiares de Jaime Rosenthal le ayudan a dirigir su imperio, que él gestiona desde unas oficinas relativamente humildes en un viejo centro comercial de San Pedro Sula.

La familia Rosenthal es además una de las más importantes familias políticas de Honduras, con una fuerte influencia en el principal partido de oposición, el Partido Liberal. El hijo de Jaime Rosenthal, Yani, trabajó en el gobierno de Manuel Zelaya y se postuló en vano para la presidencia en las últimas elecciones.

Análisis de InSight Crime

Durante muchos años, la familia Rosenthal ha estado bajo escrutinio por sus posibles vínculos con dineros criminales.

Las recientes confiscaciones de cuentas bancarias de grupos criminales por parte del gobierno de Honduras, la extradición de supuestos narcotraficantes a Estados Unidos, y la entrega voluntaria de algunos delincuentes claves a las autoridades estadounidenses a principios de este año, son factores que pudieron haber acelerado la  acusación de Rosenthal.

El más importante de estos grupos criminales fue Los Cachiros. Dirigidos por la familia Rivera Maradiaga, Los Cachiros transportaron cientos de toneladas de cocaína por el istmo durante una década antes de ser acusados por el gobierno de Estados Unidos y de que numerosas propiedades y cuentas bancarias fueran decomisadas por el gobierno de Honduras a principios de 2013.

VEA TAMBIÉN: Perfil de Los Cachiros

Al menos dos de los hermanos Rivera Maradiaga se entregaron a las autoridades de Estados Unidos en enero de este año y se cree que están cooperando con fiscales de ese país.

Es posible que las fichas de dominó ya estén cayendo. En mayo, Fabio Lobo, hijo del expresidente de Honduras, Porfirio Lobo, fue arrestado en Haití por crímenes vinculados a las operaciones de Los Cachiros.

Como en el caso de Fabio Lobo, no había indicios de que Yankel Rosenthal estuviera bajo investigación. Antes de que viajara a Miami, el presidente de Marathon le concedió una extensa entrevista a La Prensa en Honduras, durante la cual se refirió a las dificultades económicas del club de fútbol Marathon en años recientes y a la sensación de que el club dependía demasiado de él.

“Me han dejado solo”, dijo a La Prensa. “Nosotros somos pasajeros y en algún momento no estaremos. Si se acostumbra a vivir por mí, eso me preocupa”.

Marathon no ha llegado a estar bajo el escrutinio público por vínculos con grupos criminales; sin embargo, la Real Sociedad, un club de la ciudad de Tocoa, recibió apoyo de la familia Rivera Maradiaga, según le dijeron fuentes de inteligencia hondureñas a InSight Crime.

El banco del Grupo Continental, Banco Continental, hizo publicidad con Real Sociedad (ver foto abajo), pero cuando InSight Crime se refirió a ello en un artículo sobre clubes de fútbol y grupos criminales en Centroamérica, Jaime Rosenthal defendió con vehemencia las prácticas comerciales del grupo.

15-10-07-Honduras-Advert“Todos los patrocinadores que ponen su logo en los uniformes son grandes empresas, y dado que las estaciones de televisión transmiten todos los juegos, poner el logo en los uniformes es una forma muy importante y económica de publicidad porque llega a una gran cantidad de espectadores”, escribió Rosenthal en un correo electrónico. (Vea el correo electrónico completo aquí).

“Ciertamente su artículo ha dañado nuestra imagen y nos está causando problemas. Nuestro negocio ha estado en Honduras desde hace más de 100 años”, añadió en el correo electrónico. “Hemos emitido estados financieros por más de 35 años y podemos probar el origen de cada centavo que tenemos”.

La familia Rosenthal todavía no ha respondido a la solicitud de InSight Crime de pronunciarse sobre la detención de Yankel Rosenthal.

‘Ingreso de drogas a Honduras se ha reducido 72%’

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Según una fuente sin identificar de las fuerzas de seguridad hondureñas, el tráfico de drogas se ha reducido significativamente en el país gracias al trabajo militar y de inteligencia, comentario que hace parte de una serie de afirmaciones que indican que el país ya no es un punto central para el crimen organizado.

El Heraldo informó que la fuente, identificada como un funcionario de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), señaló que la cantidad de drogas transportadas a través de Honduras disminuyó en un 72 por ciento. Pese a que Honduras fue en algún momento el principal país de tránsito para el narcotráfico en la región, ahora Guatemala, Costa Rica y Nicaragua registran una mayor cantidad de cargamentos de drogas que la de Honduras, señaló la fuente anónima al periódico.

Según la fuente, este avance se dio gracias al mejoramiento en la habilidad de Honduras para actuar con base en inteligencia de Colombia y Estados Unidos, así como al incremento de patrullajes terrestres y marítimos, y al uso de radares para rastrear los narcovuelos. Más de 12.000 policías hondureños, militares y otros funcionarios de seguridad están dedicados a combatir el tráfico de drogas, y cerca de 1,8 toneladas de cocaína han sido incautadas hasta el momento en el 2015, añadió la fuente.

Según el informe de El Heraldo, los patrullajes diarios, realizados las 24 horas del día en la costa pacífica de Honduras, han forzado a los traficantes de drogas a buscar rutas alternativas en aguas no hondureñas. Por otra parte, el uso de radares ha permitido que el número de narcovuelos en el país haya caído a un quinto de las cifras que se registraban anteriormente, y en lo que va corrido de 2015 han sido destruidas  25 pistas de aterrizaje clandestinas, señaló la fuente del periódico.

El departamento fronterizo ubicado más hacia el oriente del país, Gracias a Dios, continúa siendo un importante punto de entrada para los cargamentos de drogas, los cuales luego son transportados a los departamentos vecinos de Olancho y El Paraíso. Hacia el sur, Choluteca sigue siendo un importante punto de entrada de cargamentos de drogas transportados por tierra.

La fuente de El Heraldo también señaló que la mayoría de los cargamentos de drogas que terminan transportándose en Honduras se originan en Venezuela o en la isla colombiana de Providencia, y son movilizados a través de Nicaragua, antes de continuar por Centroamérica.

Análisis de InSight Crime

Si bien el informe de El Heraldo se basa en una sola fuente sin identificar, ya ha habido afirmaciones previas de que el tráfico de drogas ha disminuido significativamente en el país. A principios de este año, las fuerzas de seguridad aseguraron que el número de narcovuelos en Honduras había llegado a cero. El comandante del Comando Sur de Estados Unidos también afirmó que Honduras ya no es el principal punto de paso para la cocaína con destino a Estados Unidos.

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Los importantes golpes al crimen organizado hondureño han contribuido efectivamente al decrecimiento del tráfico transnacional de drogas en el país. Los líderes de las principales organizaciones criminales del país, los Valles y Los Cachiros, están en manos de Estados Unidos. Por otra parte, al parecer los acuerdos políticos que alguna vez guiaron al crimen organizado hondureño están rompiéndose.

Aunque estos avances han llevado a una caída en la cantidad de drogas que se transportan a través de Honduras, también crean una peligrosa oportunidad para la pandilla más organizada y poderosa del país, la Mara Salvatrucha (MS13). Este grupo ya está involucrado fuertemente en el tráfico local de drogas en las ciudades de Honduras, y ha prestado servicios de seguridad para los grupos narcotraficantes transnacionales. Por lo tanto, aunque las autoridades hondureñas tienen la mirada fija en las estadísticas que muestran la disminución en el tráfico de drogas, harían bien en prestar igual atención a la MS13.

Agitación del crimen organizado en Honduras se extiende a la política

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Después de años de relativa estabilidad, los acuerdos que alguna vez se establecieron en el hampa de Honduras al parecer se están rompiendo, un hecho que tendría grandes efectos sobre las élites políticas vinculadas al crimen organizado.

Estas rupturas se están dando después de años de aparente estabilidad, gracias a una pax mafiosa entre los principales grupos narcotraficantes el país, según una investigación del periódico hondureño El Heraldo publicada en dos partes (vea la parte 1 y la parte 2).

El Heraldo afirma que los criminales aliados, identificados por documentos de inteligencia del gobierno como “Los 14E”, dividieron al país en pequeños feudos de narcotraficantes hace cerca de una década.

Entre estos aliados se encontraban el “Cartel de los hermanos AA”, los hermanos Valle Valle, Los Cachiros, el Cartel del Valle de Sula y el Cartel de Olancho.

De izquierda a derecha: Miguel y Luis Valle Valle (extraditados a Estados Unidos en diciembre de 2014); José Valle Valle (extraditado en enero de 2015), y el jefe de Los Cachiros, Javier Maradiaga (en custodia de Estados Unidos).

Durante una reunión de Los 14E, el grupo decidió crear un nuevo grupo de tráfico de drogas, al que bautizaron “Cartel del Sur”, según le dijo un reportero de El Heraldo a InSight Crime mediante correo electrónico. Este grupo criminal presuntamente controlaba las rutas de narcotráfico en las regiones meridionales y occidentales de Honduras, a lo largo de la frontera con Nicaragua.

Las organizaciones que hacen parte de Los 14E funcionaron durante casi una década con “absoluta impunidad” gracias a su control de la policía y los militares de Honduras, así como del sistema de justicia y la clase política del país, indica el informe.

Principales organizaciones narcotraficantes de Honduras

Sin embargo, durante el año pasado los máximos dirigentes de la organización Valle Valle y Los Cachiros llegaron a estar en custodia de Estados Unidos. Por lo menos otro presunto miembro de Los 14E, Héctor Emilio Fernández Rosa, alias “Don H”, también ha sido detenido. Incluso el Cartel del Sur está presionado: El Heraldo le dijo a InSight Crime que las autoridades hondureñas han incautado bienes pertenecientes a los líderes de este grupo criminal.

Además, la unidad de Los 14E parece estar resquebrajándose. Según le dijo el reportero de El Heraldo a InSight Crime, los conflictos internos al interior de Los 14E están llevando a rupturas entre los grupos criminales de Honduras que continúan activos.

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Análisis de InSight Crime

Los cambios en el hampa de Honduras están inquietando a las élites políticas del país, puesto que los traficantes tienen relaciones directas con los políticos hondureños. Por ejemplo, Don H es hermano de René Fernández Rosa, quien llegó a ser diputado después del asesinato del político José Eduardo Gauggel Medina en abril de 2015.

De izquierda a derecha: “Don H”, miembro de Los 14E (extraditado en febrero de 2015); el político asesinado José Gauggel (de camisa roja) y quien lo remplazó, René Rosa, hermano de Don H (con sombrero de vaquero); José Miguel “Chepe” Handal (detenido en marzo de 2015).

Otro destacado miembro de la élite política con vínculos con el crimen organizado es José Miguel “Chepe” Handal. Hijo de un prominente miembro del Partido Liberal de Honduras, Handal fue detenido a principios de este año y acusado de tráfico de drogas en Honduras. Tanto él como su padre habían sido incluidos previamente en la lista de capos de la droga (kingpin list), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

En otros casos, las conexiones son menos públicas pero pueden ser igual de perjudiciales para los políticos en cuestión. El expresidente Manuel Zelaya, por ejemplo, debió enfrentar acusaciones de vínculos con narcotraficantes.

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Las capturas y extradiciones de varios traficantes han abierto la puerta a la posible acusación de estos políticos. Varios narcotraficantes prominentes capturados durante el último año, incluyendo a los hermanos Valle Valle, han sido extraditados a Estados Unidos, país que se sabe que les ofrece beneficios legales a los sospechosos a cambio de información sobre sus cómplices.

Los resultados de estos intercambios de información pueden ser ya evidentes. En mayo de este año, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos  (DEA por sus iniciales en inglés) detuvo a Fabio Lobo Lobo, hijo del expresidente de Honduras Porfirio Lobo.

La posibilidad de que los narcotraficantes extraditados se vuelvan informantes de Estados Unidos y las subsecuentes acusaciones de corrupción dentro del gobierno han causado conmoción en la clase política de Honduras. Si estos temores se convierten en realidad, el hampa de Honduras podría parecer pacífica en comparación con el caos que estallaría en el mundo político del país.

Hijo del expresidente de Honduras capturado por narcotráfico

El hijo del expresidente de Honduras Porfirio Lobo Sosa fue capturado en una operación antidrogas en Haití, una novedad que puede poner muy nerviosas a otras élites políticas hondureñas.

El gobierno de Honduras y el expresidente Porfirio Lobo Sosa confirmaron el 22 de mayo que Fabio Lobo Lobo, el hijo mayor del expresidente, fue arrestado en Haití en una operación conjunta entre la policía haitiana y la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés). Lobo fue trasladado a Nueva York, donde enfrentará un juicio por cargos de narcotráfico, informó El Heraldo.

Fabio Lobo presuntamente tenía vínculos con Los Cachiros, una de las principales organizaciones narcotraficantes de Honduras. Según El Heraldo, Los Cachiros estuvieron dirigidos alguna vez por Javier Eriberto y Devis Leonel Rivera Maradiaga, dos hermanos que se entregaran a las autoridades de Estados Unidos en enero de este año. Al parecer, Lobo también tenía una estrecha amistad con Ramón Matta, hijo del legendario narcotraficante Ramón Matta Ballasteros.

Lobo Sosa no corrió a defender a su hijo, y le dijo a una estación de televisión local: “Si es culpable, tiene que responder ante la ley”, informó La Prensa. El embajador de Estados Unidos en Honduras se expresó en las redes sociales, escribiendo en un tuit: “nadie está por encima de la ley”, al parecer haciendo referencia al arresto de Lobo.

Análisis de InSight Crime

Aunque todavía no se han proporcionado suficientes detalles acerca de los cargos que Lobo enfrenta, o ni siquiera por qué se encontraba en Haití, es bastante posible que el testimonio de los dos hermanos Maradiaga haya conducido a su captura y podría constituir la base de los cargos en su contra. Según informes, los hermanos Maradiaga se reunieron con las autoridades estadounidenses en un barco en el Caribe después de negociar su entrega, lo cual, como InSight Crime predijo, traería problemas para las élites de Honduras.

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El arresto de Lobo ocurre después de otro misterioso incidente en abril, cuando fueron asesinados un congresista y su padre, un exjuez de la Corte Suprema de Justicia. El congresista presuntamente era un agente político de la familia Valle, un prolífico clan de tráfico de drogas cuyos líderes, Miguel Arnulfo y Luis Alonso Valle Valle, fueron extraditados a Estados Unidos en diciembre del año pasado. Otros presuntos agentes políticos de Los Cachiros han corrido con una suerte similar: pocos días después de que los hermanos Maradiaga se entregaron, un exgobernador con presuntos vínculos con Los Cachiros fue ultimado a disparos.

Ahora que los presuntos líderes de los dos principales grupos narcotraficantes de Honduras se encuentran encarcelados en Estados Unidos, algunas de las élites del país podrían empezar a ver las consecuencias de su bien documentada colaboración con el narcotráfico.

Asesinato de dos miembros de la élite política sacude a Honduras

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El doble asesinato a sangre fría de un congresista y su padre, un exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia y aspirante a presidente, ha generado otra ola de escalofríos entre las élites de Honduras, en un momento en el que el país se esfuerza por controlar la magnitud y el poder de sus organizaciones narcotraficantes.

El ataque se produjo al finalizar la mañana del 10 de abril, cuando José Eduardo Gauggel Medina, diputado del Partido Liberal, y su padre Eduardo Gauggel Rivas, exmagistrado de la Corte Suprema, entraban a la casa de este último en San Pedro Sula, en la camioneta gris blindada Toyota Land Cruiser, propiedad de Gauggel Medina.

Según dijo un comandante de la policía de San Pedro Sula al diario Tiempo, dos autos se detuvieron y dos hombres salieron de cada uno portando armas de alto poder. Se produjo un tiroteo. El congresista y su padre murieron en la escena del crimen, al parecer por múltiples heridas de bala.

Al menos uno de los autores fue herido en el combate, y las autoridades lo detuvieron en una clínica de Villanueva, a unos 25 kilómetros de donde ocurrió el asalto.

Poco tiempo después las autoridades informaron que el asesino, identificado como Gabriel Enrique Ponce, dijo que había matado a los dos hombres para intentar robarles a instancias de la pandilla MS13.

El jefe de una unidad especial de la policía de San Pedro Sula dijo que posiblemente los dos hombres habían ido al banco a retirar una gran suma de dinero para pagar los honorarios de sus trabajadores, pero que la policía aún debía confirmar dicha transacción, pues no habían encontrado dinero en el auto de las víctimas.

Un segundo sospechoso fue capturado el 12 de abril, según informó EFE. No se dieron más detalles después de esta segunda captura.

Análisis de InSight Crime

La rápida reacción de las autoridades hondureñas al doble homicidio es alentadora, aunque su versión de los hechos es muy cuestionable. La MS13 y sus rivales de Barrio 18 son brutales, y se sabe que se dedican a robar y matar, pero sobre todo en sus áreas de influencia: los barrios pobres y marginados, ubicados lejos de donde vivía Gauggel Rivas.

Y lo que es más importante, las pandillas se han convertido en un fácil chivo expiatorio para incluso los asesinatos más sofisticados en la inestable atmósfera de uno de los países más violentos del mundo. Y las condiciones que rodearon este asesinato dan la sensación de que se trata más bien de un caso relacionado con el crimen organizado.

Gauggel Medina vivía en Copán, un departamento al occidente del país donde los traficantes de droga tienen poderosos intereses. Hasta hace poco, el núcleo de la fuerza dominante del hampa de Copán era la familia Valle, un clan dedicado al robo de ganado y al contrabando que, según dijeron las autoridades de Estados Unidos el año pasado, transportaban entre 5 y 10 toneladas de cocaína al mes por toda Honduras —una cantidad enorme bajo cualquier estándar—.

Sólo algunas semanas después de que las autoridades estadounidenses arrestaron a Digna Valle en julio de 2014, las autoridades hondureñas capturaron a otros tres hermanos Valle en una sorprendente serie de redadas que devastó a la organización.

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Ha habido muchas especulaciones acerca de que Gauggel Medina era agente político de la familia Valle y que había recibido apoyo financiero de ellos para su campaña. El congresista negó tener vínculos con la familia, y después de que una foto suya con dos de los hermanos del Valle apareció en las redes sociales, el congresista dijo que aquélla era sólo una foto de rutina, como ocurre con muchas personas que se encuentran en campaña electoral.

“Como político, asisto a eventos públicos donde va toda clase de personas y eso es algo completamente normal”, les dijo a los medios locales. “Mucha gente le pide a los políticos tomarse fotografías con ellos y eso no es constitutivo de delito”.

15-04-12-honduras-politician-vallesDe izquierda a derecha: Luis Alonso Valle, José Eduardo Gauggel, Arnulfo Valle y René Fernández Rosa.

Añadió que no había recibido “ningún cinco” de organizaciones ilegales para su campaña política.

Pero Gauggel Medina no era el único sospechoso de su partido. Su suplente, quien ahora será su remplazo permanente, es René Fernández Rosa, hermano de Héctor Emilio Fernández Rosa, alias “Don H”, quien fue capturado el año pasado en Honduras y extraditado a Estados Unidos en febrero.

Gauggel Rivas tenía más poder que su hijo. Además de su carrera en los tribunales hondureños, fue presidente de la Corte Centroamericana de Justicia y miembro del Parlamento Centroamericano. También era un hombre de bastante poder dentro del Partido Liberal, y recientemente había considerado postularse para presidente.

Gauggel Rivas trabajó estrechamente con otros miembros de su partido, entre los que se encuentran miembros de la familia Handal. Las empresas de dicha familia fueron agregadas a la lista de capos (kingpin) del Departamento del Tesoro en 2013, en un fuerte anuncio que dio inicio a lo que ha sido una cadena de caída de fichas de dominó en el tráfico de drogas en el país. Dos de las piezas de este dominó eran José Miguel “Chepe” Handal Pérez y su padre, José Miguel “Chepe” Handal Larach, los cuales fueron arrestados este año.

Otros dos, Javier y Devis Leonel Rivera Maradiaga, jefes del famoso grupo de traficantes Los Cachiros, se entregaron a las autoridades estadounidenses en enero (también es posible que se haya entregado un tercer líder, Isidro Santos, pero no hay registros sobre él en Estados Unidos y las autoridades hondureñas no han dicho dónde podría estar actualmente).

El agente político y principal propietario de bienes de terceros de Los Cachiros, Juan Gómez, fue asesinado pocos días después de que los hermanos Rivera Maradiaga se fugaran, aparentemente abriéndose paso por barco hacia el Caribe, donde negociaron su propia entrega.

Hay algunas especulaciones acerca de que Gauggel Medina desempeñó para la familia Valle un papel similar al que Gómez cumplió para la familia Rivera Maradiaga: actuar como contacto con la escena política nacional, ayudando a notificarles sobre los esquemas de seguridad o sobre las investigaciones que los pudieran afectar a ellos o a sus operaciones, y abrir la puerta para oportunidades de negocios.

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En declaraciones a la prensa después de que la incriminatoria foto con la familia Valle apareciera en las redes sociales, Gauggel dijo que no tenía nada que ocultar y que invitaba a la Fiscalía a que lo investigara. Antes de su muerte, había pocas posibilidades de que dicha investigación se llevara a cabo. Oficialmente, los políticos de Honduras tienen inmunidad mientras están en sus cargos (una manera como los narcotraficantes buscan evitar los procesos judiciales es inscribiéndose como suplentes del Congreso, quienes también tienen inmunidad).

Extraoficialmente, las élites políticas de Honduras tienen inmunidad de por vida. Y ahora que está muerto, no hay ninguna posibilidad que la Fiscalía investigue los potenciales vínculos de Gauggel con grupos criminales. No se arriesgaría a asumir las consecuencias políticas que seguramente traería una investigación.

En cambio, como en el caso del asesinato de Juan Gómez, habrá especulaciones, rumores y habladurías que podrán señalar como improbables culpables a alguno de los miembros de las pandillas callejeras del país.