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CJNG se expande a Baja California, México: Funcionario

Las autoridades de México han expresado su preocupación acerca de que el Cartel de Jalisco Nueva Generación haya llegado al estado de Baja California, lo cual sería la indicación más importante hasta el momento de que la poderosa organización criminal se está expandiendo hacia el norte, y lo que quizá estaría abonando el terreno para una violenta guerra territorial entre carteles rivales.

Gualberto Ramírez Gutiérrez, jefe de la unidad antisecuestro de la Procuraduría General de la República (PGR), dijo que las autoridades creen que el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) se está trasladando al estado fronterizo, mientras anunciaba la captura de un presunto sicario del Cartel de Sinaloa, según informó El Universal.

Marco Tulio Carrillo Grande, alias “El Marlon”, presunto jefe de sicarios del Cartel de Sinaloa en la zona, fue detenido en Tijuana, la ciudad más grande de Baja California.

Las autoridades sospechan que Carrillo Grande es responsable de organizar los recientes ataques violentos contra miembros de carteles rivales, como el Cartel de Arellano Félix (también conocido como Cartel de Tijuana) y el CJNG.

La localización de baja California ofrece valiosas rutas de contrabando hacia Estados Unidos. Estas habían sido disputadas previamente por el Cartel de Sinaloa y el Cartel de Arellano Félix, y de esta guerra territorial entre 2008 y 2010 salió victorioso el primero, como la organización predominante en la región.

Encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, el CJNG ya ha establecido presencia, según El Universal, en los estados de Colima, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit y Veracruz, a pesar de ser un grupo relativamente reciente en el panorama criminal de México.

El grupo se ha ganado la reputación de ser particularmente violento y sanguinario. En abril de 2015, el CJNG llevó a cabo un ataque contra un convoy de la policía que dejó como resultado 15 agentes muertos. Al mes siguiente, el cartel derribó un helicóptero militar con un lanzagranadas.

Análisis de InSight Crime

Ramírez es el más alto funcionario mexicano que ha hecho referencia a la presencia del CJNG en Baja California. Si bien en anteriores comentarios oficiales se ha sugerido que el CJNG podría intentar aumentar su influencia en la región, no se había declarado que el grupo hubiese establecido una presencia significativa allí.

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Las especulaciones acerca de que el CJNG se estaría trasladando a Baja California se han venido presentando desde principios de este año, cuando las autoridades se encontraban buscando una explicación para el repunte de la violencia en Tijuana, donde se presentó un aumento de casi el doble en los asesinatos en enero de 2016 con respecto a enero de 2015.

Las declaraciones de Ramírez Gutiérrez acerca de la presencia del CJNG en el estado parecen relacionarse con la evidencia que sugiere que Carrillo Grande organizó ataques contra miembros del CJNG en nombre del Cartel de Sinaloa.

Sin embargo, la sola idea de una rivalidad entre carteles puede ser una explicación demasiado simplista sobre lo que en realidad estaría ocurriendo en Baja California. En otras oportunidades ha sido difícil analizar cuándo y dónde el Cartel de Sinaloa y el CJNG han estado en conflicto abierto, o cuándo han cooperado de diversas maneras.

Por eso es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas acerca de qué tipo de alineación organizacional o guerra territorial podría surgir en Tijuana —en caso de que el CJNG en realidad esté tratando de expandir su presencia en la región—.

Dos ‘operarios del Cartel de Tijuana’ son capturados en Bolivia

La captura en Bolivia de dos peruanos que presuntamente trabajaban para el Cartel de Tijuana destaca el papel central de Bolivia como puente aéreo de cocaína en la región y plantea la posibilidad de que el otrora poderoso grupo criminal mexicano todavía cuente con cierto nivel de alcance internacional.

Los peruanos Percy Santos Santillán y Sósismo Teófanes Bermudo Crepo (a quienes sus documentos de identificación bolivianos les proporcionaban otro nombre) se desempeñaban como intermediarios del grupo narcotraficante Cartel de Tijuana, indicó el ministro de Gobierno de Bolivia Hugo Moldiz en entrevista con los medios locales. Moldiz también afirmó que los detenidos coordinaban cargamentos aéreos de cocaína entre Perú y el norte de Bolivia.

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) logró capturar a los dos peruanos gracias a la inteligencia resultante de un acuerdo de cooperación firmado por Perú y Bolivia en octubre de 2014. Según los informes, Santillán y Bermudo son requeridos por la Interpol y por las autoridades de su país de origen, donde son acusados de traficar cocaína en la región del Valle del Río Apurimac, Ene y Mántaro (VRAEM).

Moldiz recalcó que el arresto de los dos presuntos miembros del Cartel de Tijuana no significa que carteles narcotraficantes extranjeros tengan presencia en Bolivia, y se refirió a ambos como “emisarios”.

Análisis de InSight Crime

Los funcionarios bolivianos tradicionalmente han sido muy cuidadosos a la hora de distinguir entre los “emisarios” de los carteles, que según ellos coordinan el envío de cargamentos desde el país, y hablar de una presencia real de carteles internacionales en el país. Como InSight Crime informó el año pasado en una investigación especial sobre el crimen organizado en Bolivia, pequeños clanes familiares locales controlan gran parte del hampa de Bolivia, mientras que algunos grupos criminales colombianos manejan gran parte del tráfico transnacional de drogas.

La captura de Santillán y Bermudo se presenta después del arresto de Alberto Santillán Zamora, alias “Chang” en julio de 2014. La red peruana de Santillán presuntamente suministraba cocaína al Cartel de Tijuana a través de envíos marítimos a México.

Actualmente el Cartel de Tijuana es una sombra de lo que solía ser —todos sus miembros fundadores están muertos o fueron capturados, y la organización se fragmentó en pequeñas facciones a raíz de una violenta guerra con el Cartel de Sinaloa—. El arresto de sus presuntos socios en Perú y Bolivia indica que a pesar de encontrarse debilitado en México, el Cartel de Tijuana podría estar expandiendo su presencia internacional. Sin embargo, la naturaleza exacta de las conexiones entre los peruanos detenidos y el Cartel de Tijuana es desconocida —tal vez habrían coordinado cargamentos de droga a nombre del grupo mexicano, pero esto no necesariamente implicaría que sean miembros activos del grupo—.

Las capturas también ponen de relieve el papel de Bolivia como puente aéreo de cocaína entre Perú y Brasil. Además de ser una nación productora de coca, Bolivia también es considerada clave para el envío de drogas al segundo consumidor de drogas del mundo, Brasil, así como a Europa, muchas veces a través de África Occidental. En respuesta, Perú y Bolivia han buscado destruir las pistas aéreas clandestinas y ambos países han aprobado controversiales leyes de derribo de aeronaves, bajo la cual Perú habría derribado una avioneta a principios de marzo de este año.

Resurge el Cartel de Tijuana en México: funcionario

El Cartel de Tijuana de México estaría reagrupando sus fuerzas en un intento por recuperar algo de su gloria perdida, según la información suministrada por un funcionario de seguridad, que ha proporcionado un vistazo a la situación actual del otrora  poderoso imperio criminal.

Algunos de los líderes del Cartel de Tijuana ya salieron de prisión y han vuelto a la vida criminal en la ciudad fronteriza, comentó el secretario de Seguridad Pública de Tijuana, Alejandro Lares Valladares, a la revista investigativa Zeta Tijuana. Juan Lorenzo Vargas Gallardo, alias “El Chan”, estaría a cargo de la reestructuración de la organización, según la revista. Sin embargo, otros de los líderes del cartel también han adquirido funciones de liderazgo, incluyendo a Manuel López Núñez, alias “El Balas” y Pedro Quintero Velásquez, alias “El 5-8”.

Lares Valladares también dijo que en la región actualmente se están presentado enfrentamientos violentos entre los carteles de Tijuana y Sinaloa. En los últimos años, el Cartel de Sinaloa se ha apropiado de gran parte de las operaciones de tráfico de drogas en la región fronteriza de Tijuana y San Diego.

Las zonas que anteriormente eran controladas por el Cartel de Tijuana —como Playas, Soler o El Cacho— son las mismas en las que la red criminal se está reorganizando actualmente, y también donde está ocurriendo la mayor parte de la violencia con el Cartel de Sinaloa, dice Lares Valladares.

Análisis de InSight Crime

Los informes de violencia entre facciones de los carteles de Tijuana y Sinaloa ejemplifican las riñas a pequeña escala que, como resultado de la atomización del crimen organizado en México durante los últimos años, se han convertido en regla en el país. El arresto o asesinato de los principales líderes ha generado un vacío de poder en muchos de los grupos criminales tradicionales de México, como los carteles de Tijuana, Sinaloa y Juárez. Esto ha llevado a la proliferación de pequeñas agrupaciones que, a diferencia de sus predecesores, carecen de una estructura jerárquica y de la capacidad para transportar grandes cantidades de drogas, lo cual ha resultado en violentas confrontaciones por el control de las rutas de narcotráfico.

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El Cartel de Tijuana es una sombra de lo que fue —durante los años noventa y a comienzos de la primera década de este siglo, el cartel dominaba el lucrativo comercio de drogas en Tijuana—. Sin embargo, el grupo se vio debilitado por el arresto o asesinato de muchos de sus líderes, incluyendo a Eduardo Arellano Félix en 2008. Posteriormente, una facción dirigida por el sobrino de Arellano, Fernando Sánchez Arellano, alias “El Ingeniero”, se alió con sus antiguos rivales del Cartel de Sinaloa. El arresto de “El Ingeniero” en junio de 2014 dejó al cartel al mando de su madre, Enedina Arellano Félix, también conocida como “La Narcomami”.

Narco peruano capturado trabajaba con el Cartel de Tijuana de México

La Policía Nacional de Perú ha detenido a un hombre identificado como uno de los criminales más buscados del país, y el líder de una organización internacional de tráfico de drogas con vínculos con el Cartel de Tijuana, destacando las continuas operaciones transnacionales del debilitado grupo mexicano.

El 24 de julio, la policía peruana detuvo a Alberto Santillán Zamora, alias “Chang” o “Viejo”, el líder de una organización criminal llamada “Safari”, la cual presuntamente proporcionó cocaína al Cartel de Tijuana, en la región de San Martín del Valle del Alto Huallaga en Perú, informó La República. Las autoridades creen que la organización de Santillán instaló laboratorios clandestinos para fabricar cocaína, y transportó la droga a un puerto peruano, de donde fue traficada por vía marítima a Tijuana, informó EFE.

La organización criminal Safari al parecer está integrada por individuos de México, Colombia y Guatemala, informó AFP.

Según el ministro del Interior Daniel Urresti, Santillán había estado involucrado en el tráfico de drogas desde 1999.

Análisis de InSight Crime

El Cartel de Tijuana, también conocido como la Organización Arellano Félix, fue una organización criminal poderosa que controló el tráfico de drogas desde la zona de Tijuana hacia California. El cartel perdió una serie de líderes entre 2002 y 2008, lo que dejó al grupo fragmentado y debilitado. Ahora se cree que el cartel está operando bajo el poderoso Cartel de Sinaloa, que al parecer también hace presencia en Perú.

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Los supuestos vínculos entre Santillán y el Cartel de Tijuana han existido por años. En 2002, las autoridades peruanas capturaron a Miguel Ángel Morales Morales, alias “Malamud”, un operario de alto nivel del Cartel de Tijuana, por procesar cocaína y traficar drogas desde el puerto peruano de Chimbote a México. Como parte de la operación, más de 30 personas que formaban parte del cartel fueron detenidas y posteriormente condenadas. En la operación también se incautaron 1,7 toneladas de cocaína. Según Urresti, Santillán tenia vínculos con el grupo, pero se las arregló para evitar su captura.

Perú es actualmente el mayor productor de coca y cocaína del mundo. El Valle del Alto Huallaga, donde fue capturado Santillán, es una importante región de cultivo de coca y un antiguo bastión de la facción de Sendero Luminoso liderada por Florindo Eleuterio Flores Hala, alias “Artemio”, quien fue capturado en 2012.

La importancia del país para el tráfico de cocaína ha provocado que grupos criminales transnacionales establezcan presencia en Perú. Según la dirección antidrogas de la policía (DIRANDRO), las autoridades han identificado la presencia de grupos criminales mexicanos, colombianos, y rusos en el país. El Cartel de Sinaloa al parecer tiene células armadas que operan cerca de la frontera con Ecuador.

‘La Narcomami’ se hace cargo del Cartel de Tijuana

La captura de Fernando Sánchez Arellano, líder del Cartel de Tijuana, ha dejado a su madre a cargo del grupo narcotraficante de México, un cambio que podría anunciar un vuelco hacia operaciones en empresas semilegales y hacia menos violencia.

Tras la captura del 23 de junio de Fernando Sánchez Arellano, alias “El Ingeniero”, su madre Enedina Arellano Félix, alias “La Narcomami” ha quedado al mando del Cartel de Tijuana, informó 24 Horas. Enedina es hermana de los hermanos Arellano Félix, quienes originalmente lideraron la organización.

Junto con su exesposo, Enedina presuntamente administró varios negocios -incluyendo una cadena de farmacias y una empresa de bienes raíces- utilizados para el lavado de dinero del cartel. Fuentes citadas en 24 Horas dijeron que Enedina supervisó la evolución del cartel, que pasó de ser un grupo extremadamente violento a una “pseudo empresa”. Ella favoreció las alianzas con otras organizaciones, incluyendo a los traficantes de drogas de Colombia, por encima de la violencia. 

Análisis de InSight Crime

El Cartel de Tijuana, también conocido como la Organización Arellano Félix, dominó el comercio de drogas entre la zona de Tijuana y California durante casi 20 años. La organización también se benefició de gravar otras actividades criminales en la región, incluyendo el contrabando y la trata de personas.

El Cartel de Tijuana sufrió una serie de golpes entre 2002 y 2008, a medida que los hermanos Arellano Félix iban siendo abatidos o capturados uno por uno, lo que generó un vacío en el liderazgo que llevó a la división de la organización.

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Una facción se alió con la Organización Beltrán Leyva, mientras que la otra formó lazos con el Cartel de Sinaloa, lo que llevó a una violenta guerra territorial en Tijuana, que se comenzó a calmar en 2010 en medio de las especulaciones de que Fernando Sánchez Arellano había llegado a un acuerdo con el Cartel de Sinaloa.

A pesar de que ha mantenido un perfil más bajo que otros líderes de carteles, Enedina ha estado en la lista de capos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos desde 2002. Dado su cargo anterior como directora de finanzas del cartel y su estilo de administración menos violento, su liderazgo podría marcar un cambio en las tácticas de la organización.

Sin embargo, si los rumores de que el Cartel de Sinaloa controla las operaciones del clan Arellano Félix resultan ser ciertos, el cambio de liderazgo probablemente tendrá un impacto menor sobre las actividades de la organización.

Arresto del líder del Cartel de Tijuana podría significar el fin del imperio de la droga

Las autoridades de México han capturado al líder del debilitado Cartel de Tijuana, eliminando al que probablemente será el último del clan de los Arellano Félix con la capacidad de controlar gran parte del corredor de drogas de Tijuana, aunque no las redes que mueven las drogas.

El ejército mexicano detuvo a Fernando Sánchez Arellano, alias “El Ingeniero”, en la ciudad fronteriza de Tijuana, al norte del país, el 23 de junio, informó Excelsior.

Sánchez, el sobrino de los hermanos Arellano Félix, que fundaron el Cartel de Tijuana, es requerido en México por cargos de crimen organizado, drogas y posesión de armas, y en Estados Unidos por tráfico de drogas.

Análisis de InSight Crime

El Cartel de Tijuana, también conocido como la Organización Arellano Félix por los cinco hermanos que dominaron la organización, es una de las organizaciones criminales más antiguas de México.

Durante casi dos décadas, este grupo controló el paso de drogas en la frontera de Tijuana y hacia California, y recaudó el “piso” -un impuesto criminal- sobre las actividades ilegales en la región de Tijuana a Mexicali.

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La organización comenzó a desmoronarse después de haber perdido a un líder tras otro, entre 2002 y 2008, llevando a la fragmentación a medida que las facciones se separaban para reclamar su parte en el hampa de la región.

Sintiendo la debilidad y la oportunidad, los grupos criminales de afuera se mudaron, formando alianzas con las facciones rivales. Sánchez hizo un pacto con la Organización de los Beltrán Leyva (OBL), mientras que sus rivales llegaron a un acuerdo con el Cartel de Sinaloa, llevando a un conflicto criminal que vio a Tijuana convertirse en una de las ciudades más violentas de México.

La matanza comenzó a disminuir en 2010, dando lugar a la especulación de que Sánchez había llegado a un acuerdo con los sinaloenses, permitiéndole permanecer en su lugar, pero operando como un subordinado.

Sin embargo, las fuerzas de seguridad continuaron socavando a la organización, arrestando y extraditando a numerosos operarios de alto nivel.

La detención de Sánchez, quien mantuvo un perfil bajo en comparación con sus más ilustres predecesores, puede marcar el final de la dinastía criminal de los Arellano Félix, pero es poco probable que cree agitaciones serias en el hampa de Tijuana.

Ampliamente se creía que el Cartel de Sinaloa era el poder detrás del trono de Sánchez, y que probablemente intervendría para supervisar las redes criminales de la región.

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Como en gran parte del país, esas redes pueden haber respondido a Sánchez, pero son en su mayoría horizontalmente organizadas y en gran medida descentralizadas, por lo que es poco probable que se vean afectadas por un cambio en el liderazgo.

La “decapitación” de las organizaciones criminales a menudo puede conducir a la violencia, a medida que los rivales compiten para llenar el vacío. Sin embargo, con el Cartel de Sinaloa actuando como garante del hampa local, la ciudad debería evitar una sangrienta guerra de sucesión.

Sicario vestido como payaso asesina al hermano mayor del Cartel de Tijuana

Un sicario disfrazado de payaso asesinó al hermano mayor del clan que manejaba el otrora poderoso Cartel de Tijuana de México, planteado la pregunta: ¿por qué alguien atacaría a uno de los últimos miembros de un cartel moribundo?

Francisco Rafael Arellano Félix asistía a una fiesta de niños en Los Cabos, Baja California Sur, el 18 de octubre, cuando un asesino no identificado entró y le disparó en la cabeza y el pecho, informó Proceso. La Procuraduría General de Justicia del estado confirmó más tarde la identidad de la víctima.

Según las autoridades, el homicidio es considerado como un delito común y será investigado a nivel local, ya que Arellano Félix no estaba bajo investigación por ningún delito federal al momento de su asesinato, informó El Universal.

Análisis de InSight Crime

Francisco Arellano era el hermano mayor del clan de los Arellano Félix, la familia responsable de lo que alguna vez fue una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México: el Cartel de Tijuana.

VEA TAMBIÉN: Perfil del Cartel de Tijuana

Fue detenido por primera vez en California en 1980 por vender cocaína a un agente encubierto de la DEA, y después de pagar una fianza, huyó a México. Fue nuevamente arrestado en México en 1993 y condenado a diez años de prisión. Poco después de cumplir su sentencia, fue extraditado a Estados Unidos en 2006, pero fue liberado antes de completar una sentencia de siete años de prisión, por buena conducta.

La falta de cargos actualmente contra Arellano parece indicar que ya no era una personalidad importante en la escena de las drogas de México, o en el cartel, al momento de su muerte. El homicidio pudo haber sido un ajuste de cuentas de la sangrienta disputa que se produjo con sus rivales durante el apogeo del cartel. No obstante, las autoridades también reportaron recientemente la aparición de una narcomanta colgada en Tijuana firmada por el “Nuevo Cartel de Tijuana”, lo que podría significar que hay nuevos actores trabajando en la zona.

El fracaso del cartel, hasta el momento, para tomar represalias por la muerte de Arellano es otra posible señal de debilidad. En agosto, un agente de la DEA afirmó que el Cartel de Tijuana estaba “terminado”, tras la condena de Eduardo Arellano Félix, quien fue arrestado en 2008. El clan ha sufrido numerosos arrestos, y la muerte de dos de los principales miembros, en la última década. En la actualidad está liderado por un sobrino de los hermanos, Fernando Sánchez Arellano y sigue funcionando ayudado por una alianza con los antiguos rivales del Cartel de Sinaloa.

Cómo el ciclo virtuoso criminal de Tijuana ha reducido la violencia

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Un nuevo informe analiza los factores que explican la relativa falta de violencia en Tijuana, en comparación con otras ciudades del norte de México, y plantea interrogantes sobre si la reciente paz experimentada en la ciudad es sostenible.

En un informe del Instituto Baker de la Universidad Rice, el experto sobre la guerra contra las drogas de México, Nathan Jones, describe a Tijuana como un oasis de relativa calma entre el caos que azota gran parte del norte de México.

Entre 2008 y 2010, Tijuana sufrió una prolongada guerra entre la Organización Arellano Félix, también conocida como el Cartel de Tijuana, y las facciones leales al Cartel de Sinaloa. Como resultado, en 2010, Tijuana registró una tasa de homicidios de 57 por cada 100.000 habitantes. No obstante, en 2012 se registró una tasa de tan sólo 28, haciendo a la conocida ciudad fronteriza más segura que muchas ciudades de Estados Unidos, al menos en términos de asesinatos. La tasa de secuestros local también cayó en picada, de 5,67 a solo 2 en el mismo período.

Gran parte del crédito público de esta mejora se le dio al exjefe de la policía Julián Leyzaola, un coronel del ejército que ganó fama, por no hablar del perfil que The New Yorker le dedicó, por sus duras palabras y por las acusaciones de abusos dirigidos a su manera. Leyzaola ayudó a aumentar el papel de la policía local, al igual que lo ha hecho desde que fue enviado a Ciudad Juárez, donde su gestión también ha coincidido con una caída en la tasa de criminalidad y el aumento de las denuncias de abuso policial.

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Jones señala que el final de la guerra entre los carteles como un evento igualmente importante que llevó al establecimiento de Tijuana como una especie de santuario. Un elemento clave en la pacificación de la ciudad fue el arresto de Teo García, un brutal exteniente de los Arellano Félix quien se alió brevemente con el Cartel de Sinaloa, antes de caer en conflicto con ellos también. Las tropas federales detuvieron a García en 2010, quien acogió el secuestro como un generador de ingresos y fue quizás el más conocido por disolver los cuerpos de sus enemigos en ácido, preparando el escenario para una Tijuana menos violenta.

El año en curso, sin embargo, ha provocado un retroceso en la tendencia positiva de los años recientes. La tasa anual de homicidios supera los 40 por cada 100.000 habitantes, aunque la tasa de secuestros sigue siendo baja.

Análisis de InSight Crime

Jones atribuye el pico de este año en los homicidios a las rivalidades en el comercio local de drogas, en lugar de una nueva disputa entre los grupos más grandes. El hecho de que los distribuidores más pequeños pudieran generar este aumento se debe al bajo nivel de control organizacional ejercido por el Cartel de Sinaloa; la organización criminal más importante de la ciudad. En lugar de enviar a los subordinados directos a manejar el comercio de drogas de la ciudad, los jefes de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, han preferido operar a través de filiales sueltas.

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No obstante, pese al aumento en los asesinatos en 2013, esta característica inusual del hampa de Tijuana es en gran medida una fuerza para la paz: el Cartel de Sinaloa usa a la ciudad, en gran parte, como una plaza abierta, en la que se le permite el uso de la ciudad a cualquier pandilla (con algunas excepciones importantes) dispuesta a pagar una cuota. Como resultado de esta política, las pandillas son desalentadas a atacar al poder hegemónico que les permite a todos obtener ganancias; esencialmente sirve como válvula de seguridad. Un elemento clave de este enfoque es la lista de grupos a los que no se les permite la entrada a Tijuana: los Zetas, la Organización Beltrán Leyva (OBL) y otros grupos afines. La presencia de estos grupos, cuyas disputas con el Cartel de Sinaloa son mucho más profundas, probablemente harían imposible cualquier pax narco, y otra vez podría provocar un deterioro en la seguridad de Tijuana.

Aunque puede perder la capacidad de mantener el control, el régimen que controla al crimen organizado en Tijuana hoy ha logrado establecer un tabú contra la extorsión y el secuestro. Debido a que estos crímenes suelen tener como blanco a los ciudadanos respetuosos de la ley, esto proporciona a la ciudad un sentimiento más amplio de seguridad, por encima y más allá de la reducción en la tasa de homicidios. En efecto, aún cuando la tasa de homicidios se ha recuperado, las denuncias de extorsión y el secuestro se han mantenido prácticamente estables.

En este sentido, Tijuana puede representar algo así como el mejor escenario para las ciudades del norte de México, por lo menos en el mediano plazo. Los centros poblacionales cerca a los principales puertos de entrada a Estados Unidos van a tener mercados importantes para el narctráfico siempre y cuando exista la prohibición generalizda de las drogas y esto, a su vez, generará siempre un cierto grado de competencia entre los diferentes grupos. La meta del gobierno es manejar esta competencia, mientras equilibra dos objetivos que a menudo pueden ser contradictorios: limitar el impacto de la violencia derivada del crimen organizado sobre la población en su conjunto y evitar la degradación de las instituciones estatales por parte de los actores criminales.

No es completamente claro si las mejoras desde 2010 serán permanentes y el deterioro de la integridad institucional no suele ser visible hasta que se haya convertido en problemas graves. En otras palabras, la seguridad pública no ha sido resuelta en Tijuana. No obstante, y como detalla Jones, gracias a un puñado de elementos inusuales del comercio local de drogas, un círculo virtuoso ha sustituido a la espiral de violencia que afecta a gran parte del Norte.

El actual estado de los carteles de México

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Es tentador separar los carteles de la droga de México en seis grupos jerárquicos, cada uno compitiendo por un territorio para el tráfico. La realidad, sin embargo, es que la Federación de Sinaloa, el Cartel del Golfo, el Cartel de Tijuana, el Cartel de Juárez, los Zetas y La Familia, por no hablar de varias nuevas organizaciones, son carteles fluidos y dinámicos; organizaciones con animo de lucro que a veces operan bajo lo que son conglomerados efectivos, pero que más a menudo operan como franquicias independientes de menor escala.

En este artículo se examina el estado actual de la Federación de Sinaloa, Los Zetas y otros carteles mexicanos. Se estima que debido a la presión policial en los últimos años, las organizaciones narcotraficantes de México se han fragmentado cada vez más, y bien pueden terminar consolidándose bajo la influencia del último cartel que quede en pie. Es probable que ese cartel sea la Federación de Sinaloa, que sigue siendo hoy en día el cartel más poderoso de México.

La Federación de Sinaloa

La Federación de Sinaloa es la organización narcotraficante más poderosa de México, con la mayor presencia a nivel nacional y mundial. Con sede en el estado de Sinaloa en el noroeste de México, cuenta con agentes en al menos 17 estados de México. En años recientes, sus miembros han sido conocidos por haber operado en ciudades de Estados Unidos. A la cabeza del cartel está Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, y está acompañado de varias otras figuras clave, entre ellos Ismael “El Mayo” Zambada y Juan José Esparragoza “El Azul” Moreno. Estos tres personajes, de entre 50 y 60 años, han manejado la Federación de Sinaloa, desde los años noventa, a través de un estilo vertical estricto y de no intervención. Aunque el mismo cartel puede emplear hasta 100.000 agentes, se cree que el liderazgo raramente se comunica directamente con ellos, prefiriendo en su lugar la emisión de órdenes de amplio alcance y permitiendo que los jefes de plaza -los responsables de las zonas específicas de tráfico- manejen sus operaciones como si fueran franquicias. Por esta razón, el Cartel de Sinaloa es conocido como la Federación.

No obstante, en 2008 y 2009, la Federación de Sinaloa sufrió su primera gran ruptura cuando los hermanos Beltrán Leyva y Edgar Valdez Villareal (también conocido como La Barbie) se separaron para formar sus propios grupos independientes: la Organización de los Beltrán Leyva y el Cartel del Pacifico Sur. Como resultado, uno de los hermanos Beltrán Leyva y Villareal fueron arrestados en 2008 y 2010 respectivamente, mientras que otro hermano más fue asesinado en 2009. No está claro si el líder de Sinaloa, Guzmán, y su círculo íntimo informaron a las autoridades de las ubicaciones de los tres como venganza por haberse independizado, o si simplemente se mostraron incapaces de manejar las operaciones por su propia cuenta. La Federación de Sinaloa, sin embargo, nunca sería la misma. A pesar de que se expandiría en tamaño -nacional e internacionalmente- sufriría contratiempos y perdería influencia cerca de su propia tierra natal de Sinaloa y Durango, así como en el suroeste de México.

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Desde 2008, decenas de lugartenientes de alto rango del Cartel de Sinaloa han sido abatidos por las autoridades, entre ellos el antiguo socio y suegro de Guzmán: Ignacio Coronel Villareal (también conocido como Nacho Coronel), quien fue asesinado en un tiroteo en Guadalajara en julio de 2010; y el hijo de Ismael Zambada, Vicente Zambada Niebla, quien está siendo juzgado en Chicago. El Cartel de Sinaloa ha seguido expandiéndose en México y en el mundo, pero se ha enfrentado a una creciente presión por parte de los grupos rivales, particularmente los Zetas. Pese a que ya no es tan eficaz como lo era antes, la Federación de Sinaloa sigue siendo el cartel más amplio y organizado que opera en México en la actualidad.

Los Zetas

Los Zetas son la organización narcotraficante más letal de México. Originalmente un grupo muy unido de aproximadamente 30 exmiembros de una unidad de las Fuerzas Especiales de México que operaba como el brazo paramilitar del Cartel del Golfo, los Zetas han crecido exponencialmente desde la primera década del siglo XXI. Fiel a sus orígenes en las Fuerzas Especiales, algunos de los reclutas han recibido armas avanzadas y entrenamiento en comunicaciones, que es lo que originalmente diferenció al grupo de otros carteles en México.

No obstante, hoy en día muchos miembros de los Zetas han tenido poco entrenamiento; desde el año 2008, pequeños grupos de “matones” rapados que afirman ser miembros de los Zetas han aparecido en pequeños pueblos en México, rápidamente declarando como suyo el territorio. Los miembros de los Zetas han estado involucrados en batallas territoriales en los bastiones del Cartel de Sinaloa, como la ciudad de Culiacán, y han sido vistos por el sur hasta Guatemala y Honduras. Sin embargo, a pesar de los pocos intentos aparentes de consolidar la multitud de grupos que se hacen llamar Zetas, el grupo permanece fragmentado.

Las autoridades han obstaculizado continuamente la capacidad de los Zetas para utilizar la tecnología para comunicarse. En agosto de 2012, por ejemplo, los militares incautaron 15 instalaciones de comunicaciones, incluyendo una torre de telecomunicaciones de 50 pies, al norte en el estado de Tamaulipas. En el último año, las autoridades también han tenido éxito en arrestar o dar de baja a algunos de los principales líderes de los Zetas. El 7 de octubre de 2012, el líder de los Zetas, Heriberto Lazcano Lazcano, alias “El Lazca” o “Z- 3” (que indica su alto rango dentro de la unidad original Zeta), fue dado de baja por la Armada de México. El 15 de julio de 2013, el sucesor de Lazcano, Miguel Ángel Treviño Morales (“Z-40”), fue detenido en Tamaulipas sin disparar un solo tiro y, al parecer, con la ayuda de la inteligencia de Estados Unidos. La presión de la policía durante la mayor parte del gobierno de Calderón se centró en los Zetas y La Familia, en gran parte debido a que estos dos grupos fueron los más decididos en ejecutar actos de violencia indiscriminada.

VEA TAMBIÉN: Perfil de los Zetas

Sin estos líderes, los Zetas seguirán siendo probablemente una operación dispar, con la intención de generar violencia y dispuesta a participar en casi cualquier actividad ilícita para obtener ganancias; pero, cada vez más desorganizada y, en consecuencia, con menos control sobre el narcotráfico y menos capaces de socavar la autoridad y el Estado. También es probable que la Federación de Sinaloa repita un movimiento de su manual de estrategias de 2004 y trate de tomar el control del lucrativo corredor de tráfico de Nuevo Laredo, dado el arrinconamiento en el que se encuentran los Zetas.

Otros carteles de México

Hay más de un puñado de otros carteles operando en México, pero ninguno al nivel de la Federación de Sinaloa y los Zetas. Ya hay indicios de que la Federación de Sinaloa podría intentar lograr una alianza con los remanentes del Cartel del Golfo; el cual, desde la extradición de Osiel Cárdenas Guillén en 2007 (recibió una condena de 25 años en Houston en 2010), ha estado considerablemente debilitado. Sus miembros han estado en conflicto constante con los Zetas, desde Tamaulipas hasta Guatemala. El nivel actual de influencia del Cartel del Golfo no es claro, otrora la organización narcotraficante más poderosa en la costa oriental de México. Es razonable suponer que todavía controla la mayoría de las operaciones de tráfico de drogas en Tamaulipas, pero es imposible estar completamente seguro de la condición actual del Cartel del Golfo debido a la incertidumbre rodea al mundo criminal de Tamaulipas.

De los otros grupos, el Cartel de Tijuana es quizás el menos peligroso. Desde la caída de los últimos antiguos lideres del grupo, los hermanos Arellano Félix en 2008, el grupo se ha mantenido en gran medida por fuera del radar. Se cree que una hermana de los hermanos Arellano Félix, Enedina, puede estar tratando de dirigir las operaciones, pero hay indicios de que la Federación de Sinaloa se ha instalado en su territorio. Una situación similar existe en Ciudad Juárez, donde sólo uno de los hermanos Carrillo Fuentes, Vicente, se mantiene al frente de lo que solía ser el poderoso Cartel de Juárez, pero ahora es una organización con operaciones más fluidas que se asemejan a las guerras entre pandillas que a la violencia dentro de los carteles, con las operaciones de narcotráfico de alto nivel aparentemente dirigidas por miembros de los Carteles de Sinaloa y del Golfo. En cierto modo, Sinaloa siempre ha tenido un pie en Juárez: en los años noventa, Esparragoza Moreno fue considerado como el “número tres” de la Federación de Sinaloa, así como el “número dos” del Cartel de Juárez, a pesar de que las organizaciones eran oficialmente rivales.

Lo que queda en el resto de México es una mezcla de nuevos grupos que apuestan cada vez más por disputar territorio desde Veracruz hasta Guadalajara y Acapulco. La Familia, un grupo pseudoreligioso ubicado en el estado de Michoacán, que por un lado predica valores saludables mientras venden metanfetamina por el otro, ha sido prácticamente destruida bajo la presión de la ley; aunque los llamados Caballeros Templarios han tomado fuerza en su lugar. Los Caballeros Templarios, como La Familia, operan detrás de una fachada de pseudoreligiosidad, cuestionando cuán independientes son de lo que fue La Familia. Dado el crecimiento de La Familia durante los primeros años del gobierno de Felipe Calderón, es poco probable que la organización simplemente haya desaparecido por completo.

Grupos como el Cartel de Jalisco-Nueva Generación (CJNG), con sede en Guadalajara, y los Matazetas (los “asesinos de los Zeta” que son supuestamente una facción de la organización de Jalisco mencionada con anterioridad, ahora ubicada en gran parte en Veracruz) han aparecido en los últimos dos o tres años; atrayendo la atención con decapitaciones, otros asesinatos violentos y narcomantas (pancartas) reclamando su territorio. No obstante, un examen más detallado revela que estas pueden no ser realmente nuevas organizaciones en absoluto: el Nueva Generación fue un nombre comúnmente utilizado alrededor de Guadalajara en colaboración con el capo de la Federación de Sinaloa, Coronel Villareal, en 2008; mientras que el nombre de Matazetas apareció en 2004 en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, al norte, cuando los operativos de la Federación de Sinaloa desafiaron a los Zetas por su territorio. Es casi imposible confirmar si las nuevas organizaciones son o no facciones de los principales carteles. Aunque muchos agentes descontentos a menudo son tentados a tratar de formar sus propias organizaciones, a veces incluso con la bendición de sus líderes, rara vez es claro si funcionan de forma independiente o bajo su amparo.

Conclusión

Si hay una certeza que ha surgido de unos seis años de lucha contra los carteles en México, es que las organizaciones narcotraficantes en el país están más fragmentadas que nunca, y ahora carecen de la dirección de capos organizados y orientados a los negocios.

Hay varios escenarios para el futuro. Si facciones como Nueva Generación, los Zetas y los Matazetas -que han demostrado una propensión a la violencia sin sentido que no tiene paralelo en la historia de México- siguen ganando terrero, México puede convertirse en un terreno tan difícil para mover las drogas que los traficantes pueden llegar a recurrir de nuevo al Caribe, el cual abandonaron en los años noventa después de la creciente presión de las fuerzas de seguridad de Estados Unidos alrededor de las islas. Los narcotraficantes también pueden optar por utilizar a Centroamérica como un epicentro, dada su falta de instituciones fuertes.

También existe la posibilidad de que la Federación de Sinaloa y el Cartel del Golfo busquen consolidar el control sobre las diversas facciones e incorporarlas a sus organizaciones más grandes. Si esto sucede, la violencia probablemente disminuirá, pero el tráfico de drogas florecería, y tanto los cuerpos de seguridad de Estados Unidos como los de México en la frontera serían sometidos a una creciente presión.

*Malcolm Beith es un periodista independiente y autor del libro El Último Narco: Dentro de la Caza de El Chapo, el Narcotraficante Más Buscado del Mundo (The Last Narco: Inside the Hunt for El Chapo, the World’s Most Wanted Drug Lord). Este artículo apareció originalmente en el CTC Sentinal y es publicado con permiso. Vea el artículo original, con referencias, aquí.