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México va tras grandes capos en un paisaje criminal cada vez más fragmentado

Las autoridades de México siguen empeñadas en atrapar a los cabecillas de los carteles más importantes del país, mediante una estrategia de persecución de capos que quizá no logrará mejorar la grave situación de seguridad debido a que el paisaje del crimen organizado del país está cada vez más fragmentado.

La Procuraduría General de la República de México tiene una lista de 15 individuos considerados como los más importantes capos de varias organizaciones criminales, informó Posta. Su arresto es considerado un asunto de alta prioridad después de la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán este año.

Cartel de Sinaloa

Cinco de los individuos de la lista son miembros del Cartel de Sinaloa, que es posiblemente el más infame grupo narcotraficante del país, al cual solía pertenecer El Chapo.

Ismael Zambada García, “El Mayo”, fue socio de El Chapo y jefe de las facciones más importantes del cartel. Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”, es un exdetective de la policía cuya historia en el negocio de la droga se remonta al extinto Cartel de Guadalajara en los años ochenta. Recientemente desempeñó un papel discreto pero importante en la dirección del Cartel de Sinaloa.

Dámaso López Núñez, alias “El Licenciado”, ascendió en las filas de la organización después de haber facilitado la primera fuga de El Chapo en 2001. Por algún tiempo se pensó que El Chapo lo había designado como su sucesor, aunque la estructura descentralizada del cartel debilitó esa posibilidad. Su hijo, Dámaso López Serrano, alias “El Mini Lic”, ahijado de El Chapo, también está en la lista. Es el jefe de la facción del cartel denominada “Los Ántrax”, la cual opera en Culiacán.

La lista de los principales fugitivos del Cartel de Sinaloa la completa José Antonio Cueto López; según Posta, la Procuraduría cree que Cueto López opera como intermediario entre el cartel y funcionarios públicos de Ciudad de México.

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Cartel de Juárez

El Cartel de Juárez ha sido un actor importante desde la década de los ochenta, pero se cree que ha sufrido un declive significativo en los últimos años. Dos miembros de esta organización están en la lista. Se cree que su actual líder es Juan Pablo Ledezma, alias “El JL”, luego del arresto de Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”, en octubre de 2014. Juan Pablo Guijarro Fragosa, alias “El Mónico” o “El H1”, es el jefe de “La Línea”, el brazo armado del cartel.

Organización Beltrán Leyva (OBL)

Hay quienes creen que Fausto Isidro Meza Flores, alias “Chapo” o “Chapito” Isidro, ha tomado el control de la OBL luego del arresto de Héctor Beltrán en 2014. Presuntamente dirigió el grupo conocido como los “Mazatlecos” en la guerra contra el Cartel de Sinaloa por el control del Triángulo Dorado, una región estratégica para el cultivo y el tráfico de amapola en el norte de México.

Francisco Javier Hernández García, “El Panchito”, era el intermediario entre la OBL y los carteles de Juárez y del Golfo. Según informes, fue detenido en febrero de 2016.

Los Rojos

Dos miembros de Los Rojos, grupo disidente de la OBL, aparecen en la lista: su líder, Santiago Mazari, alias “El Carrete” o “El 8”, y su socio Omar Cuenca Ramírez, “El Niño Popis”, quien según Posta está a cargo de las operaciones del grupo en Guerrero.

La Familia Michoacana

Ignacio Rentería, alias “El Nacho”, está a cargo de las operaciones de La Familia en Uruapan, la segunda ciudad de Michoacán. La Procuraduría General de la República ofrece una recompensa de 10 millones de pesos por información que conduzca a su captura. Johnny Hurtado Olascoaga, “El Pez”, controla las actividades de la organización en la región de Tierra Caliente, y supuestamente es responsable de una ola de secuestros en Valle de Bravo, estado de México, en el año 2014.

Los Zetas

Maxiley Barahona Nadales, alias “El Contador”, está a cargo de las actividades de Los Zetas en Veracruz, Tabasco y Chiapas. Supuestamente era un lugarteniente de confianza de Miguel Ángel Treviño, “Z-40”, el exjefe del cartel que fue capturado en 2013.

Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG)

Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, es el fundador y líder de la CJNG. Su organización se ha convertido en uno de los carteles más poderosos de México, operando en ocho estados, más regiones que cualquier otro grupo del país.

Análisis de InSight Crime

La administración del presidente Enrique Peña Nieto ha orientado persistentemente su estrategia de lucha contra las drogas a partir de una lista de los más buscados, y a la vez intenta reducir al mínimo el conocimiento público sobre el tema.

Mantener en secreto los nombres de los más buscados podría justificarse por la necesidad de proteger las investigaciones en curso. Pero también tiene sentido desde un punto de vista político para un gobierno cuyo presidente prometió durante su campaña abandonar la estrategia de búsqueda de los capos utilizada por su predecesor, para luego adoptar una política antidrogas casi idéntica. El gobierno ha dicho, recientemente, que ha hecho importantes avances en su lucha contra el crimen, a pesar de que la tasa de homicidios de México está aumentando.

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Mientras el gobierno se enfoca en los grandes capos de la droga, el paisaje criminal del país se fragmenta cada vez más, tanto que en 2014 la Procuraduría General de la República de México reconoció que existían más de 40 pandillas que trabajan para nueve poderosos carteles.

‘Nueva Familia’ anuncia su llegada y genera agitación en Michoacán

“Narcomantas” colgadas alrededor de Michoacán han anunciado la llegada de una nueva organización criminal, como un indicio de que el hampa se está reorganizando en el atribulado estado del centro de México, después de varios años de crisis.

El pasado 7 de febrero, el municipio de Zamora amaneció empapelado con mantas firmadas por la “Nueva Familia”. Las mantas anunciaban una “limpieza” de miembros del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), así como de extorsionistas, secuestradores, ladrones, violadores y asesinos, informó Proceso.

Más al sur, en la ciudad puerto de Lázaro Cárdenas, aparecieron mantas con un mensaje similar pero firmadas por “Los Justicieros”.

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El procurador general de Michoacán, José Martín Godoy Castro, le dijo a la prensa que la Nueva Familia no era una nueva organización criminal y que los mensajes habían sido puestos por el grupo conocido como Los Viagras, informó Excelsior. Godoy agregó que las mantas de Lázaro Cárdenas fueron colocadas por grupos vinculados anteriormente a los Caballeros Templarios, agrupación que alguna vez fue dominante, pero que ahora está en gran parte desmantelada.

Sin embargo, funcionarios de inteligencia que hablaron anónimamente con El Universal, aseguraron que los mensajes venían de una nueva alianza formada por Los Viagras y una ramificación de los Caballeros dirigida por Homero González Rodríguez, alias “El Gallito”. González es sobrino del desaparecido narcotraficante mesiánico Nazario Moreno González, alias “El Chayo”, que fue uno de los miembros fundadores tanto de los Caballeros Templarios como de la organización que surgió de ellos, la Familia Michoacana.

Análisis de InSight Crime

Michoacán ha sido y sigue siendo un territorio clave para el crimen organizado mexicano, pero el hampa del estado ha sufrido graves reveses en los últimos años.

En primer lugar, la Familia Michoacana, una mezcla de crimen y espiritualidad tergiversada, se disolvió, lo cual allanó el camino para sus descendientes, Los Caballeros Templarios, que se establecieron como poder criminal dominante en la región. Sin embargo, Los Caballeros fueron expulsados de gran parte de la región por los grupos de autodefensa, y sus dirigentes han sido arrestados o asesinados.

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Numerosos grupos han llenado el vacío que dejaron Los Caballeros, entre los que se encuentran el CJNG y diversas redes que han pasado de ser milicias de autodefensa para incursionar en la criminalidad. Los Viagras, por ejemplo, tienen un largo historial de actividad criminal cooperando tanto con otros criminales como con miembros de los grupos de autodefensa.

Estas redes criminales pueden haber establecido nuevas alianzas —y nuevos enfrentamientos—, pero están fuertemente conectadas a los grupos del pasado, y en lugar de representar una nueva era del crimen organizado en Michoacán, se pueden considerar un reciclaje de la misma dinámica.

Este proceso de grupos disidentes que están remplazando a los carteles se repite en gran parte de México y nos recuerda que desmantelar a las organizaciones criminales y a los individuos que las dirigen no es suficiente para acabar con el crimen organizado en México.

Los grupos emergentes en el asediado estado mexicano de Michoacán

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Los acontecimientos de los últimos meses en Michoacán dan la impresión de que todo ha cambiado. La entrada en la cárcel de Servando Gómez, “La Tuta”, líder de los Caballeros Templarios, y la salida de Hipólito Mora, un carismático líder de las autodefensas michoacanas, son ejemplos de ello. Sin embargo, en este estado del Pacífico los nombres varían, las inercias institucionales permanecen y las estructuras criminales lo aprovechan.

El panorama que encontrarán Mora y el resto de liberados por los enfrentamientos del pasado 16 de diciembre es el de un Michoacán con diferentes grupos que, con independencia de la etiqueta de “criminal” o “autodefensa”, se han posicionado para repartirse los restos dejados por el debilitamiento de los Templarios, culminado por la captura de La Tuta.

Algunos, como Los Viagras, se han reforzado. Con una larga implantación en la región, y relacionados con los sucesivos grupos hegemónicos —

la Familia Michoacana, los Caballeros Templarios o el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG)—, los hermanos Sierra Santana han sabido explotar su destreza en el uso de la fuerza, presentándose como los intermediarios idóneos para acciones violentas. Ese fue el bagaje que ofrecieron para liderar una sección especial dentro de la Fuerza Rural, el G-250, encargado durante un año de la búsqueda de La Tuta.

Sería aventurado pensar que los Caballeros Templarios están acabados.

Es probable que los mismos vínculos criminales que los pusieron en una situación idónea para rastrear al líder de los Templarios hayan provocado su consideración de problemáticos. El acuerdo del pasado 15 de diciembre entre Alfredo Castillo, en ese momento Comisionado para la Seguridad en Michoacán, y las Fuerzas Rurales, acordaba su final. Del punto segundo del pacto se deducía la voluntad de los poderes federales de fijar unos límites territoriales para las autodefensas, un claro mensaje a grupos como Los Viagras, caracterizados por su tendencia a romper las áreas de influencia pactadas.

La decisión de acabar con el G-250 pudo haber influido en la toma de Apatzingán de diciembre pasado, promovida presuntamente por individuos cercanos a Los Viagras y a la Familia Michoacana. En enero, con un balance de seis muertos, fuerzas federales recuperaron el edificio de la capital de la Tierra Caliente michoacana.

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Entre los detenidos, se encontraba un hijo de “El Chango” Méndez, líder encarcelado de la Familia, quien fue posteriormente liberado entre polémicas. Su rol es una muestra más de la pervivencia en Michoacán de redes criminales, algunas conocidas y dadas por acabadas, como la de la Familia, o persistentes durante años en el anonimato, como la de los Sierra Santana.

H3: Los enemigos acérrimos de los Caballeros Templarios

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Luis Antonio Torres, alias “El Americano”

Un ejemplo de estas redes es la que tiene como muestra más visible el grupo H3. Promovido por Simón “El Americano”, también liberado de prisión recientemente, ha protagonizado enfrentamientos con sectores de las autodefensas cercanos a Hipólito Mora. Según Humberto Padgett, este grupo se ha forjado en la lucha contra los Templarios y sería cercano a Estanislao Beltrán, líder visible de la Fuerza Rural y también presuntamente relacionado con “El Chango”.

Los H3, como Los Viagras, han tenido tratos con la Familia Michoacana, aunque con diferencias. El grupo de los Sierra Santana ya existía antes de la crisis de las autodefensas y parecía tener una relación asociativa con algunas organizaciones criminales de la región. Mientras que el de “El Americano” es una plataforma perfilada durante el conflicto entre autodefensas y Templarios. Ha sido suficientemente incluyente como para reunir a individuos relacionados con grupos preexistentes, tanto opuestos a los Templarios como excolaboradores de esta organización.

El CJNG: Un poderoso actor local

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Juan José Farías, alias “El Abuelo”

Otras redes que operan en el nuevo panorama michoacano se explican por sus vínculos con el CJNG, un pujante actor regional adaptado a la nueva situación. Por ejemplo, a Juan José Farías, “El Abuelo”, un destacado integrante de las autodefensas, se le reconocen relaciones con carteles históricos en la región. Además, es hermano de un exalcalde del municipio Tepalcatepec, uno de los afectados por la fallida operación judicial contra funcionarios públicos supuestamente vinculados al crimen organizado, denominada “Michoacanazo”. Es previsible que los recientes acontecimientos hayan dejado a las redes construidas por Los Farías en una buena posición para aprovechar el peso regional ganado por el CJNG.

La Nueva Línea: Ganando terreno ininterrumpidamente

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Roldán Álvarez Ayala

Un perfil similar a Los Farías es el de Los Álvarez. Este grupo, denominado por algunas fuentes como “La Nueva Línea”, también habría reforzado su presencia tras los enfrentamientos entre autodefensas y Templarios. Desde al menos 2012 se conocen incidentes de este grupo también ligado al CJNG, el último de ellos en Apatzingán, donde algunos de sus miembros fueron detenidos por extorsión. Uno de los personajes clave en esta organización podría ser Roldán Álvarez Ayala, familiar directo de los detenidos y que ha ocupado cargos municipales y federales. Actualmente se le busca por peculado.

¿Qué futuro le espera a Michoacán?

Sería aventurado pensar que los Caballeros Templarios están acabados. Debilitados en Michoacán, muchos de sus miembros pueden trasladarse a lugares donde aún tienen fuerte presencia. Por ejemplo, Guerrero es un destino natural. Según el informe “Guerrero: atrapados en el círculo de la violencia”, que analiza la violencia en ese estado colindante con Michoacán, los Caballeros Templarios actúan en más de una decena de municipios guerrerenses, principalmente de la región de Tierra Caliente. Esta dinámica sería similar a la expansión de La Familia Michoacana a ese lugar.

Lo anterior ejemplifica que la historia de los grupos ilegales en Michoacán es similar a entornos como el colombiano, donde la mutación de las organizaciones criminales es continua. Por citar un ejemplo, es difícil calibrar cómo afectará la crisis de las autodefensas a los poderes públicos, pero es lógico pensar que muchos grupos, algunos ilegales, intentarán influir directamente en las instituciones.

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A más de dos años del alzamiento de las autodefensas michoacanas, es indudable que la estructura de protección de los Templarios ha sido afectada, con detenciones de cientos de servidores públicos. Además, la formación de una Fuerza Rural con los civiles alzados ha legalizado un proceso que amenazaba con llevar a las instituciones michoacanas a un punto de no retorno. La reconducción del problema, según el calendario, debería finalizar con la incorporación de los rurales a una Fuerza Ciudadana en el marco del ambiguo “mando único” policial.

Pero esto no debería hacer olvidar que la actuación federal de la crisis de las autodefensas ha sido una gestión, más que una solución. El resultado de esta intervención es una reordenación temporal de grupos ligados a intereses ilegales. En Michoacán, las posibilidades de los negocios ilícitos no se agotan en el modelo extorsivo de la organización liderada por La Tuta.

*Jesús Pérez Caballero tiene un PhD en Seguridad Internacional del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado (Madrid, España) y trabaja como investigador independiente en temas de crimen organizado, tráfico de drogas y derecho penal en Latinoamérica. Actualmente hace parte del programa posdoctoral de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

México captura a ‘La Tuta’ pero los problemas de Michoacán continúan

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La captura de otro pez gordo —esta vez Servando Gómez, alias “La Tuta”, el líder de los caballeros templarios— debería ser motivo de celebración en México, pero las estadísticas indican que el gobierno debe reconsiderar qué significan este tipo de logros en estados turbulentos como Michoacán.

Gómez fue acorralado por una fuerza élite de la policía en Morelia, la capital de Michoacán, en la madrugada del 27 de febrero, informó Proceso; esto pone punto final a una larga persecución sin cuartel, que se extendió por casi dos años y en la que participaron miles de agentes de las fuerzas de seguridad, incluyendo la recién conformada gendarmería.

La captura de Gómez es, desde todo punto de vista, el fin de los Caballeros Templarios, organización criminal que se originó de una escisión de la Familia Michoacana (que a su vez ser originó de una escisión del Cartel del Milenio).

Dado que el único líder militar y espiritual que les quedaba a los Caballeros Templarios, su homólogo, Nazario “El más loco” Moreno, fue asesinado por la armada de México en 2014 (su “segunda muerte” en tres años), Gómez se las arregló para permanecer oculto por meses y mantener su grupo criminal, tarea nada fácil para alguien con su perfil.

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Últimamente su poder era en gran parte simbólico. Sus compañeros estaban muertos, en la cárcel o huyendo, o se habían pasado a otros grupos criminales, algunos de los cuales se autodenominan grupos de “autodefensa”.

Fue la aparición de estos mismos grupos de autodefensa lo que hizo que sobreviniera la tragedia sobre los Caballeros Templarios. En esos momentos, los Caballeros Templarios habían desarrollado un conjunto increíblemente diverso de fuentes de ingresos, que incluía desde la extorsión y el secuestro a nivel local hasta el tráfico de metanfetamina y mineral de hierro a nivel internacional.

A partir de 2013, estos grupos de autodefensa, conformados por una mezcla de criminales rivales, civiles desesperados y diversos empresarios, surgieron en varias partes del estado. Se extendieron rápidamente y, trabajando en estrecha colaboración con las fuerzas de seguridad federales, expulsaron a los Caballeros Templarios de su sede nominal, la cuarta ciudad más grande de Michoacán, Apatzingán, así como de muchas otras ciudades medianas y pequeñas.

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Gómez, quien alguna vez fue maestro de escuela y también era conocido con el alias de “El Profe”, intentó defenderse, principalmente mediante las redes sociales y YouTube. Usó estos canales sociales para exponer tanto a sus supuestos aliados como a sus enemigos, como una manera de ilustrar la hipocresía de centrar todas las miradas sólo en él, mientras que otros hacían cosas similares o incluso peores para saquear el estado y a los más vulnerables de México.

Pero fue incapaz de detener la arremetida contra él. Muchos de sus operativos de los Caballeros Templarios fueron capturados o asesinados, y muchos otros simplemente se cambiaron de bando. Los Caballeros Templarios, que hace apenas dos años poseían una enorme parte de las fortunas económicas y políticas de Michoacán— estaban acabados.

Sus relevos, sin embargo, parecen igual de malos, o incluso peores. Los grupos de autodefensa se han dividido y sus enfrentamientos han dejado a varios muertos y muchos otros encarcelados. Es más, el intento del gobierno por enrolar a algunos de sus miembros en su estructura de seguridad oficial ha fracasado en gran medida.

El resultado es que el estado tiene ahora más homicidios que cuando los Caballeros Templarios controlaban las riendas en 2011. Sin embargo, los casos de extorsión reportados —un delito difícil de medir dado que en su mayor parte no se denuncia— parecen estar disminuyendo, después de que aumentó en un 85 por ciento tras la aparición de los Caballeros Templarios en 2011.

Análisis de InSight Crime

Existen numerosas razones por las que la violencia podría estar aumentando en Michoacán, a pesar de la estrepitosa caída de los Templarios (o precisamente por eso mismo). En primer lugar, es posible que los Caballeros Templarios hubieran ejercido control sobre la delincuencia común en el estado. Había homicidios, por supuesto, pero debían ser aprobados por los mismos Caballeros Templarios.

En segundo lugar, la caída de los Caballeros Templarios puede haber creado un vacío de poder. Otros grupos criminales, en particular el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), han estado buscando aprovechar las ventajas de este territorio desde hace años, y hay buenas razones para creer que el CJNG estaba formando organizaciones de autodefensa para lograr este objetivo. La captura de La Tuta puede acelerar este proceso, aunque la batalla por los ingresos provenientes de actividades criminales que él deja tras de sí ya parecen estar en movimiento.

En tercer lugar, ni los grupos de autodefensa ni sus contrapartes en el gobierno han enfrentado realmente el principal motor de la economía criminal en la región: las drogas ilegales. Algunos grupos de autodefensa le dijeron específicamente a InSight Crime que no interferirían con esa actividad. Si no se ataca este asunto, parece haber pocas posibilidades de frenar la violencia y la constante erosión del estado, dado que son precisamente los ingresos del narcotráfico los que pervierten los procesos políticos y socavan la reforma institucional.

Finalmente, el gobierno mexicano no ha implementado reformas institucionales en Michoacán o en ningún otro lugar. Aunque un mayor número de tropas más especializadas (por ejemplo, la gendarmería) realizan más arrestos, esto no necesariamente crea más estabilidad. La policía local, que debe estar a la vanguardia en la lucha contra el crimen organizado, todavía debe ser reconstruida, y el sistema judicial tiene que fortalecerse. De lo contrario, sea que se llamen Caballeros Templarios o grupos de autodefensa, éstos van a aprovechar los enormes vacíos del sistema judicial mexicano y seguirán afectando a los más vulnerables.

Vínculos narcos de alcaldes de México van mucho más allá de Iguala

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Información del gobierno indica que 12 alcaldes de todo Guerrero, México, pueden tener lazos criminales -lo que sugiere que una dinámica que capturó la atención de la gente por el caso de los 43 manifestantes estudiantiles desaparecidos en Iguala es algo preocupantemente generalizado en este estado y probablemente en otros.

Según informes de inteligencia de los cuerpos de seguridad mexicanos a los que tuvo acceso Milenio, estos exalcaldes y alcaldes, concentrados principalmente en el suroeste y centro de Guerrero (vea el mapa), son investigados por tener vínculos con la Familia Michoacana, Guerreros Unidos, Los Rojos, los Caballeros Templarios, y un grupo llamado Granados-Beltrán Leyva. El último de ellos presuntamente trabaja en nombre de la organización de los Beltrán Leyva (BLO) y el Cartel de Jalisco-Nueva Generación (CJNG).

Dos alcaldes ya han sido arrestados por acontecimientos relacionados con estos vínculos. José Luis Abarca, el exalcalde de Iguala, fue capturado recientemente junto con su esposa por presuntamente ordenar los ataques contra los manifestantes estudiantiles que fueron perpetrados por Guerreros Unidos. Mientras tanto, Feliciano Álvarez Mesino de Cuetzala del Progreso fue arrestado en abril por presuntos vínculos con la Familia Michoacana y por acusaciones de secuestro.

Del resto, algunos al parecer han sido coaccionados para apoyar a los grupos criminales. Otros, como el alcalde de Taxco -que limita con Iguala- y el alcalde de Chilapa de Álvarez, que se encuentra más al sur, son acusados de proteger y trabajar con grupos criminales de forma activa, en parte, a través del mantenimiento de fuerzas policiales locales altamente corruptas.

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Análisis de InSight Crime

El presunto secuestro y espantosos asesinatos de 43 estudiantes que protestaban en Iguala en septiembre pasado -un caso que ha recibido una enorme atención internacional, pero que aún no ha sido resuelto- ayudaron a sacar a la luz numerosos vínculos entre el gobierno local y la policía municipal con Guerreros Unidos. Como revela la información de Milenio, Iguala está lejos de ser un caso único en este sentido.

Mediante el desarrollo de lazos con el gobierno local, a los grupos criminales más pequeños de México se les garantiza una medida de protección para sus actividades. A diferencia de Colombia, México cuenta con fuerzas policiales municipales y estatales que operan de forma independiente de la fuerza nacional, lo que significa que los alcaldes y gobernadores pueden tener una influencia significativa sobre sus actividades. La corrupción entre las fuerzas de seguridad locales ha sido un problema generalizado y recurrente en México, y Guerrero es el estado con el sexto porcentaje más alto de la policía municipal que han fallado las pruebas de confianza como parte de un proceso de reforma en curso.

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Una dinámica similar a la de Guerrero se ha visto en el vecino Michoacán, donde varios alcaldes y concejales –así como el ex gobernador interino– han sido detenidos por presuntos vínculos con los Caballeros Templarios.

Estos vínculos -que como indica Milenio no son siempre una opción para los alcaldes- son quizás un subproducto natural de la fractura del crimen organizado en México, y la creciente tendencia hacia grupos más pequeños y más regionales que necesitan mantener los contactos y la influencia en su área de operación, sin la capacidad de corromper la política en una escala nacional.

Ataque contra Coca-Cola en México demuestra la confianza de los criminales

La Familia Michoacana quemó cuatro camiones de Coca-Cola en el estado Guerrero, ubicado en el Pacífico, luego de que su compañía embotelladora se rehusara a pagar extorsiones, según señalan los informes, resaltando el poder de los grupos criminales en el estado.

El 4 de agosto, un grupo de sicarios de la organización criminal la Familia Michoacana interceptó y quemó dos camiones distribuidores de Coca-Cola y dos vehículos de ventas en la población de Arcelia, según reportes oficiales a los que tuvo acceso Proceso. El grupo presuntamente obligó a huir a los conductores de los vehículos, los cuales luego bañaron con gasolina y los quemaron con la mercancía adentro.

La compañía embotelladora Femsa dijo en una declaración que había cerrado una planta de distribución en Guerrero una semana antes tras recibir amenazas, informó la Associated Press.

Análisis de InSight Crime

En los últimos años recientes, México ha experimentado una explosión en la extorsión, afectando tanto a grandes corporaciones como a pequeños negocios. Según un informe del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) de México, la extorsión aumentó en más del 800 por ciento entre 1997 y 2013, y 8.042 casos de extorsión fueron reportados el año pasado.

Esta alza en las extorsiones puede atribuirse tanto a la diversificación de los canales de ganancias criminales, dado que los esfuerzos de interdicción han hecho más riesgoso el tráfico de drogas, como a la fragmentación de los grupos criminales, lo que ha obligado a las facciones más pequeñas a ser autosustentables y recurrir a la economía local como una fuente de ingresos.

El hecho de que los grupos criminales estén atacando a grandes corporaciones como Coca-Cola es una inquietante señal de su confianza. Según Proceso, hay una fuerte presencia militar en el lugar en donde fueron incendiados los camiones de Coca-Cola, lo que aparentemente no impidió que la Familia Michoacana quemara los vehículos a plena luz del día.

En 2012, los Caballeros Templarios atacaron las instalaciones de una sucursal de PepsiCo en Michoacán y Guanajuato, lo cual las autoridades atribuyeron a la falta del pago de extorsiones por parte de la empresa. Otras grandes compañías –como Carso y Cemex– también han recibido amenazas, y según la Cámara de Comercio Americana de México más de un tercio de los negocios extranjeros encuestados en 2012 reportaron haber sido amenazados por extorsión.

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Guerrero es actualmente un lugar de conflicto entre grupos criminales rivales, lo que ha provocado un aumento en los homicidios. La Familia Michoacana, los Caballeros Templarios, el Cartel Jalisco–Nueva Generación (CJNG), y el grupo disidente de la Organización Beltrán Leyva (OBL) conocido como Los Rojos han estado envueltos en una guerra por el control del hampa del estado.

Estado de México lidera el país en homicidios mientras el gobierno lanza intervención

El aumento en los homicidios, una captura de alto nivel y una sangrienta batalla militar, apuntan a la creciente inseguridad en el Estado de México, el cual limita con la capital, meses después de que el gobierno federal anunciara un plan para mejorar la seguridad en el estado.

Entre enero y mayo de este año, el Estado de México, conocido como Edomex (Estado de México), ha visto el mayor número de homicidios, de robos violentos de automóviles, de casos de extorsión, de violaciones y de robos de bancos en el país, informó Vanguardia.

El estado, que es la más poblado del país, registró 838 homicidios durante los primeros cinco meses de 2014 -casi 14 por ciento más que en el mismo periodo de 2013- significativamente más alto que en estados violentos como Sinaloa, con 484 homicidios, o Michoacán, con 464.

El Estado de México fue también el lugar de la reciente captura de un presunto líder del cartel de la Familia Michoacana. Las autoridades mexicanas confirmaron la detención de José María Chávez Magaña, alias “El Pony”, el 2 de julio y lo identificaron como uno de los responsables del aumento de la violencia en algunas zonas del estado.

En el momento de su arresto, el grupo de Magaña presuntamente se vio envuelto en un conflicto interno feroz, además de la lucha contra los grupos criminales de los Caballeros Templarios y Guerreros de Unidos, por el control del estado. Al parecer, Magaña había estado a cargo de las actividades criminales de la Familia Michoacana en el Estado de México desde octubre de 2011.

Análisis de InSight Crime

La violencia en el Estado de México ha llamado la atención del gobierno federal, que anunció en marzo un “plan estratégico” para mejorar la seguridad en el estado, entre ellas, duplicar el número de policías federales. El compromiso del gobierno federal puede ser explicado en parte por el hecho de que el presidente Enrique Peña Nieto fue, hasta 2011, gobernador del Estado de México. A principios de esta semana, el actual gobernador Eruviel Ávila, dijo que la violencia se había salido de control y que el estado necesitaba el apoyo de las fuerzas federales de seguridad.

El reciente aumento de la violencia en el estado se puede atribuir a las batallas entre carteles rivales por el control del territorio, ya que los grupos criminales migran de los estados vecinos de Michoacán y Guerrero, en respuesta a las duras medidas de seguridad que allí se han implementado.

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Guerreros Unidos, un grupo escindido de la Organización Beltrán Leyva, es uno de los contribuyentes a la inseguridad. El grupo recientemente fue noticia internacional cuando una batalla contra una patrulla militar dejó 22 miembros muertos. Según BBC Mundo, Guerreros Unidos sólo realiza operaciones menores de tráfico de drogas y depende principalmente de los secuestros y la extorsión para obtener ganancias. A diferencia del tráfico de drogas, son actividades inherentemente violentas, que dependen del miedo generalizado para ganar dinero.

Arrestos muestran que la Familia Michoacana sigue activa en el suroeste de México

Tanto los recientes arrestos de presuntos secuestradores en Guerrero como de traficantes de armas en el Estado de México, conducen de nuevo a la Familia Michoacana, lo que sugiere que el alguna vez poderoso cartel todavía puede ser más fuerte de lo que generalmente se cree.

Las fuerzas de seguridad rescataron a 35 víctimas de secuestro de una célula de la Familia Michoacana en el estado de Guerrero, al suroeste del país, y arrestaron a cuatro hombres como parte de la operación, informó Milenio.

Algunas de las víctimas, que los investigadores dijeron que se habían mantenido cautivas en pésimas condiciones, habían sido retenidas desde octubre del año pasado.

Los arrestos se producen tras una reciente captura de dos hombres en el Estado de México, con un alijo de armas pesadas y municiones, así como varios kilos de droga.

Los hombres admitieron que trabajaban para la Familia Michoacana, y que recibían órdenes de Héctor García, alias “El Jugador”, informó El Universal. La policía dijo que la pareja reveló que el alcance de El jugador se extendió por todo el sur del estado y que él estuvo implicado en tráfico de armas y de drogas, y en secuestro.

Análisis de InSight Crime

La Familia fue una de las organizaciones criminales más temidas de México, combinando una filosofía cuasi-espiritual con una extrema violencia y sofisticadas redes criminales.

Sin embargo, el grupo se ha devastado por las divisiones internas y ha sido en gran parte reemplazado por el grupo escindido de los Caballeros Templarios, especialmente en Michoacán, estado natal de La Familia. En 2011, el gobierno declaró que el grupo estaba casi extinto.

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Sin embargo, el nombre de La Familia se ha negado a morir, y no ha dejado de sonar en varios lugares fuera de Michoacán, especialmente en Guerrero, Ciudad de México y el Estado de México. En este último, las autoridades dicen que es uno de los tres grupos que compiten por el control criminal del estado, junto con el Cartel del Golfo y Guerreros Unidos.

Sin embargo, también se cree que las células leales al encarcelado líder de la Familia, José de Jesús Méndez, alias “El Chango”, aún están activas en Michoacán, que colinda con Guerrero, al parecer estableciendo una alianza con el Cartel de Jalisco-Nueva Generación (CJNG).

Si las diversas facciones regionales de la Familia aún coordinan y no sólo operan como grupos disidentes, esto plantea la posibilidad de que el grupo podría aprovechar el vacío dejado por la desaparición de los Caballeros Templarios, y surgir una vez más como un jugador criminal importante en el suroeste de México.

Enorme extorsión a granja de aguacates resalta la causa de las autodefensas

Los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana tomaron casi el 13 por ciento de las ganancias de la producción nacional de aguacate en México en el transcurso de cinco años, lo que demuestra la clase de incursión criminal en la economía local que estimuló el nacimiento de los grupos de autodefensa.

Los productores de aguacate en el municipio de Tancítaro, Michoacán, calcularon que desde 2009 hasta 2013 el crimen organizado ganó alrededor de US$770 millones del negocio de aguacates de la región, o US$154 millones al año, informó El Universal.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) de México estima que la producción nacional de aguacate en los últimos cinco años se ha incrementado a un valor de más de US$5,86 mil millones.

Michoacán es el primer productor de aguacate del mundo, suministrando el 85 por ciento de los aguacates que se consumen en el país, y alrededor del 52 por ciento de la oferta mundial. Sólo Tancítaro proporciona el 25 por ciento de los aguacates del mercado internacional y, según el Wall Street Journal, es la fuente de cuatro de cada cinco aguacates que se venden en Estados Unidos.

Los grupos criminales comenzaron a sacar provecho de este mercado en 2009, según El Universal, cuando La Familia Michoacana comenzó a extorsionar a los productores locales de aguacate, matando a obreros agrícolas y desplazando a campesinos, apropiándose de sus bienes. Para 2011 los Caballeros Templarios habían reemplazado a La Familia en Michoacán, robando al parecer el 30 por ciento de las ganancias de aguacate ese año, ya que las exportaciones explotaron gracias a la inclusión del guacamole en los menús de Burger King y Subway en Estados Unidos.

Análisis de InSight Crime

La gran cantidad de dinero robado a los productores de aguacate de Michoacán, a través de la violencia y la extorsión, es una muestra de cuán profundamente se han involucrado La Familia Michoacana y los Caballeros Templarios en todos los aspectos de la sociedad. En lugar de sólo participar en el tráfico de drogas, estos grupos diversificaron sus fuentes de ingresos, y comenzaron a participar en el secuestro, la extorsión, el robo y el acoso general de las comunidades locales.

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Fueron este tipo de actividades criminales, que afectan la vida económica y comunitaria de los residentes, y no el tráfico internacional de drogas o la guerra entre los carteles, las que estuvieron detrás de la aparición de las milicias de autodefensa en Michoacán.

Estos grupos ahora han acabado con el dominio de los Caballeros Templarios en gran parte del estado, y han comenzado a redistribuir las tierras robadas por los Caballeros. Sin embargo, con informes sobre líderes de las autodefensas que se niegan a regresar las propiedades confiscadas a los Caballeros, así como informes de ellos extorsionando a otros sectores como la minería, la desaparición de los Caballeros Templarios puede sólo dejar a los cultivadores de aguacate y a otros como ellos en manos de un grupo armado diferente.