La Unidad Antilavado de Nicaragua se ve Manchada por la Política

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La controversia del nombramiento en Nicaragua de un general del ejército para encabezar la nueva unidad antilavado de activos, revela la dificultad de desenredar la lucha contra el crimen organizado de la política, en esta nación centroamericana.

El Presidente Daniel Ortega nombró al mayor general Denis Membreño Rigas como jefe de la nueva Unidad de Análisis Financiero (UAF). Y aunque Membreño se ha desempeñado como inspector general del ejército y como jefe de la agencia de inteligencia y su subalterno inmediato será el ex comisionado de Policía Aldo Martín Sáenz Ulloa, según reportó Confidencial, comentaristas destacan el hecho de que el equipo de la nueva unidad sabe poco de finanzas. 

Falsos Periodistas Acusados por los Delitos de Narcotráfico, Lavado de Dinero y Crimen Organizado

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Falsos periodistas de la cadena Televisa son acusados de ser un grupo criminal ”altamente organizado” dedicado al trasiego de “grandes cantidades” de droga entre Costa Rica y México.

El grupo de mexicanos fue retenido en un puesto de seguridad en la zona fronteriza con Honduras, el pasado 20 de agosto. Al parecer, no era la primera vez que ingresaban a Nicaragua. Según informó el Canal 6 de la televisión costarricense, los falsos periodistas ingresaron a Costa Rica en por lo menos 190 ocasiones.

Perfil de Nicaragua

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Nicaragua ha sido uno de los países menos violentos de América Latina y el Caribe. Aunque en el país existen algunas pandillas locales y al menos una organización criminal transnacional, no ha experimentado las altas tasas de homicidios que sufren sus vecinos centroamericanos. Sin embargo, los traficantes han aprovechado las extensas costas de Nicaragua en el Caribe y el Pacífico, así como sus islas, para transportar drogas por el país, a veces con la ayuda de funcionarios corruptos. Además, la inestabilidad generada por el descontento con el actual presidente Daniel Ortega —quien ha estado en el poder desde el año 2006— podría afectar la dinámica criminal en el futuro. Geografía Historia Grupos criminales Fuerzas de seguridad Sistema judicial Prisiones

Geografía

Nicaragua es el país más grande de Centroamérica, pero es el segundo con menos densidad poblacional después de Belice. Con cerca de 500 kilómetros de costa sobre el Océano Pacífico y el mar Caribe, y con islas que sirven como convenientes escalas, el país les ofrece a los narcotraficantes ventajas geográficas similares a las del resto de Centroamérica. En 2012, un fallo de la Corte Internacional de Justicia le concedió a Nicaragua territorios marítimos que antes pertenecían a Colombia. Estos territorios se encuentran frente a las costas de la isla colombiana de San Andrés, un importante centro de tráfico. Las grandes reservas forestales del país han sido explotadas para la tala ilegal.

Historia

Nicaragua obtuvo su independencia en 1838. Su primer medio siglo de existencia se caracterizó por conflictos internos entre diversas élites y por la intervención de potencias extranjeras. A principios del siglo XX, Estados Unidos intervino en varias ocasiones en Nicaragua, incluso militarmente. Durante gran parte de la Guerra Fría, Estados Unidos apoyó la violenta dinastía política iniciada por Anastasio Somoza García, lo que ayudó a afianzar la sospecha de la influencia estadounidense y llevó a la consolidación de los grupos guerrilleros de izquierda en el país, liderados por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Las guerrillas reclutaron fácilmente nicaragüenses de la población pobre y de clase media, y finalmente consiguieron derrocar al hijo de Somoza, quien ejercía como presidente, en 1979. En la década de los ochenta comenzaron a surgir las fuerzas antisandinistas, muchas de ellas secretamente financiadas por Estados Unidos. La guerra entre los “contras” y los sandinistas se extendió por toda la década. La actual situación de seguridad en Nicaragua es resultado, en parte, del legado del conflicto entre contras y sandinistas. Por ejemplo, ha habido actividad de grupos de contras en las dos regiones más afectadas actualmente por el tráfico de drogas, las regiones autónomas del Atlántico Norte y Atlántico Sur. Además, durante el conflicto, muchos migrantes nicaragüenses se establecieron en la vecina Costa Rica y en el estado de Florida, Estados Unidos, a diferencia de los refugiados de El Salvador y Guatemala durante la época de la Guerra Fría, que tendían a emigrar a Los Ángeles. Esta ciudad fue una incubadora de muchas pandillas, y Estados Unidos devolvió muchos menos delincuentes nicaragüenses a su país de origen, en comparación con El Salvador, Guatemala y Honduras. Esto permite explicar por qué en estos tres países se establecieron células de la MS13 y Barrio 18, mientras que Nicaragua, por el contrario, no experimentó la expansión de estas pandillas en la misma medida. El conflicto entre contras y sandinistas terminó gracias a negociaciones que llevaron a un acuerdo y permitieron celebrar elecciones en 1990. El resultado de dichas elecciones sorprendió a muchos analistas, pues en ellas fue derrotado el candidato presidencial de los sandinistas, el jefe de Estado Daniel Ortega, un incondicional y leal miembro del FSLN. Los gobiernos que se sucedieron en los noventa y en los primeros años del nuevo siglo tuvieron que enfrentar el legado del conflicto, lo que incluía el resurgimiento de los grupos guerrilleros; sin embargo, lograron tomar algunas medidas para fortalecer las instituciones e integrar el país al orden mundial posterior a la Guerra Fría. Después de una serie de fallidos intentos, Ortega finalmente ganó la presidencia en las elecciones de 2006, a pesar de las denuncias de que tenía vínculos con narcotraficantes como Pablo Escobar. En los primeros años de su administración, Ortega optó por estrategias tradicionales para combatir el tráfico de drogas, como la interceptación de cargamentos de droga, e incluso cooperó estrechamente con Estados Unidos en dichas estrategias. Sin embargo, debido a las debilidades institucionales y a la politización del sistema de justicia, Nicaragua continuó siendo un punto de transbordo de drogas. Ortega fue reelegido en 2011 y continuó dirigiendo las instituciones de Nicaragua a su gusto. El país continuó persiguiendo activamente a los narcotraficantes, pero en ocasiones recurriendo a métodos cuestionables. Por ejemplo, a los funcionarios se les permitía tomar fondos y propiedades que les habían sido incautados a los presuntos delincuentes y utilizarlos para su beneficio personal; además, el nombramiento, en 2012, de un general del ejército como director de una unidad contra el lavado de dinero, generó el temor de que el organismo sería utilizado para atacar a los opositores políticos. En 2014, el Congreso le otorgó a Ortega una autoridad significativamente mayor sobre la policía. Los niveles de violencia se mantuvieron relativamente estables, y la tasa de homicidios nacional subió ligeramente, pasando de 13 por cada 100.000 habitantes al inicio del mandato de Ortega, a 14 por 100.000 en 2009, para luego descender a menos de 9 por 100.000 en 2013. Sin embargo, dado que la costa Caribe cobró mayor importancia para el tráfico internacional de drogas, la violencia en esta zona se mantuvo en niveles altos en comparación con el resto del país. La dinámica criminal en la costa, y los indicios de corrupción, llevaron a algunos observadores a cuestionar si la lucha del gobierno contra el narcotráfico estaba siendo tan efectiva como se afirmaba. También surgieron algunos informes que señalaban que la agrupación mexicana Cartel de Sinaloa había establecido presencia en el país. El otro problema de seguridad tenía que ver con el surgimiento de grupos de disidentes fieles a la ideología de los contras, que aparecían de vez en cuando y lanzaban ataques contra el gobierno de Ortega. Pero ninguno de estos grupos ha llegado a ser los suficientemente grande u organizado como para ser considerado una verdadera amenaza. Ortega fue reelegido otra vez en el año 2016, lo que le ha permitido afianzar su control sobre las instituciones nicaragüenses. La falta de transparencia dificulta evaluar los verdaderos niveles de criminalidad, pero no ha habido ninguna evidencia sólida de que desde entonces se hayan presentado grandes cambios en la criminalidad. Sin embargo, las declaraciones de las autoridades sobre el éxito de sus estrategias de lucha contra la criminalidad han tropezado con cierto escepticismo. En 2018, en el país estallaron grandes protestas contra el gobierno de Ortega, y las autoridades respondieron agresivamente ante las manifestaciones. Los grupos denominados “parapoliciales” jugaron un papel importante en la represión de las protestas, lo que generó temores de que pudieran unirse a los criminales. Sin embargo, la situación no ha trascendido, y su impacto final en el hampa todavía no se ha observado.

Grupos criminales

El Cartel de Sinaloa es la organización criminal transnacional más grande y poderosa que se cree que ha establecido presencia en Nicaragua. Ha habido informes de que Los Zetas y algunos grupos colombianos han utilizado a Nicaragua como punto de transbordo, pero hay pocos indicios de que hayan establecido presencia permanente en el país. En los últimos años han surgido informes de la existencia de grupos armados locales, pero hay polémica en torno a la naturaleza de tales grupos. Algunos de estos grupos reclaman un estatus político y están liderados por exintegrantes de los contras, pero el Gobierno ha rechazado estas organizaciones, pues las considera grupos criminales vinculados con el narcotráfico. Grupos conocidos como “tumbadores” han aprovechado el flujo de drogas a través de Nicaragua para robar cargamentos, a veces con la ayuda de funcionarios corruptos. Los grupos criminales nicaragüenses también participan en el ecotráfico, lo que incluye la tala ilegal, el contrabando de animales y el robo de ganado. La corrupción ha permitido el tráfico de tierras, que está vinculado a algunas de estas actividades criminales. Los grupos criminales también han contrabandeado productos farmacéuticos de Nicaragua, los cuales son revendidos en otros países centroamericanos.

Fuerzas de seguridad

Nicaragua cuenta con unos 13.000 agentes en su ejército, que está conformado por una armada y una pequeña fuerza aérea. Estados Unidos considera que la armada nicaragüense es particularmente eficaz en cuanto a las incautaciones de drogas, y la reconoce como “uno de los organismos más eficaces de Centroamérica”. El gasto militar de Nicaragua ha aumentado de manera drástica en los últimos años, llegando casi a US$72 millones en 2016, aproximadamente el 0,5 por ciento del PIB. La policía nacional tiene delegaciones en los 19 departamentos de Nicaragua, así como subdelegaciones en los ocho distritos de Managua. La policía conduce programas de concientización y prevención del consumo de drogas, así como un programa de educación para prevenir el ingreso a las pandillas. Además, apoya organizaciones de vigilancia comunitaria, algunas de las cuales fueron implementadas durante el gobierno sandinista, y se considera que han permitido mantener niveles bajos de violencia en los barrios más pobres de Nicaragua. Sin embargo, varias denuncias de torturas y ejecuciones extrajudiciales han empañado la reputación de esta figura en los últimos años, y también ha habido indicios de que la corrupción en la policía ha llegado a niveles más altos de lo que el Gobierno ha reconocido.

Sistema judicial

La más alta instancia judicial de Nicaragua es la Corte Suprema. A esta le siguen las cortes locales y distritales y el Tribunal de Apelaciones. El país también cuenta con tribunales militares, encargados de enjuiciar los crímenes cometidos por la policía o las fuerzas armadas, o bien contra estas. En Nicaragua existe un Ministerio Público, que administra los casos criminales, así como una Procuraduría General de la República, que proporciona representación legal al gobierno. El Gobierno de Ortega ha politizado gravemente el sistema de justicia. El Índice del Estado de Derecho 2017-2018, elaborado por World Justice Project, clasifica a Nicaragua como uno de los países con más corrupción y uno de los sistemas de justicia criminal menos eficaces de América Latina y el Caribe.

Prisiones

Las cárceles de Nicaragua sufren de hacinamiento crónico y de frecuentes abusos. El sistema penitenciario sólo tiene capacidad para unos 5.000 reclusos, y hasta el 2010 la población permaneció con una cantidad estable que oscila entre 6.000 y 7.000. Sin embargo, desde entonces, la población carcelaria ha llegado a más de 10.000 reclusos, lo que genera malas condiciones. En 2016, el gobierno nicaragüense realizó el experimento de liberar a miles de presos que pagaban penas por delitos menores, una medida que recibió críticas por considerarse que no fue transparente y pudo haber implicado intromisión política, pero aun así permitió reducir el hacinamiento.

Los Tarzanes

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Esta organización narcotraficante nicaragüense está vinculada a la familia Reyes Aragón, encabezada por Agustín Reyes y sus seis hermanos. Los Tarzanes se dedican principalmente a las operaciones de transporte de drogas, incluyendo precursores químicos para la producción de metanfetaminas, así como al tráfico de armas y de otros bienes de contrabando. El grupo trabaja principalmente como “transportista” para los narcotraficantes colombianos.

Historia

La Policía Nacional de Nicaragua ha dicho que el origen de Los Tarzanes se remonta a mediados de los años noventa, cuando formaban parte de una red que incluía al ahora extinto Cartel del Norte del Valle, de Cali, Colombia. El cartel colombiano enviaba cocaína a Panamá, y luego, Los Tarzanes, proporcionaban las lanchas rápidas y la tripulación para transportar los envíos desde la provincia de Limón, Costa Rica, en la costa del Caribe, a través de El Gran de Lago Nicaragua. Los cargamentos de cocaína eventualmente eran comprados por grupos mexicanos como el Cartel del Golfo.

Los Tarzanes también utilizaban otras rutas marítimas para mover la cocaína del Cartel del Norte del Valle y han demostrado ser capaces de distraer a las fuerzas navales nicaragüenses con métodos que incluyen el despliegue de varias lanchas rápidas de manera simultanea, con el fin de proteger el barco que realmente lleva el cargamento de cocaína.

Liderazgo

Las autoridades de Costa Rica arrestaron al presunto líder de Los Tarzanes, Agustín Reyes Aragón, en julio del 2014. Los funcionarios costarricenses  involucrados en la investigación afirmaron que Reyes Aragón lideraba un grupo de traficantes que introducía cocaína de Colombia y marihuana de Jamaica a la provincia de Limón en Costa Rica para su almacenamiento, luego ésta era transportada hacia el norte a Honduras y México, o vendida en el mercado local.

Reyes Aragón tiene seis hermanos que probablemente también estén involucrados con Los Tarzanes, uno de los cuales presuntamente tomó el control de la organización tras su captura.

Geografía

Los Tarzanes tienen su base de operaciones en la frontera sur de Nicaragua, principalmente en la municipalidad de San Juan de Nicaragua. Si bien hace algún tiempo se creía que el grupo utilizaba a Costa Rica como refugio, una investigación del Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica realizada en el 2012 encontró que el grupo había aumentado el uso del país como base de operaciones, quizás debido al incremento de las patrullas de seguridad nicaragüenses.

Según varios informes, el grupo utiliza la Isla Calero —un territorio disputado entre Costa Rica y Nicaragua— y varias propiedades en la provincia costarricense de Limón como punto de tránsito para el tráfico de drogas. Los Tarzanes también han sido vinculados con varias células traficantes de drogas en Honduras.

Aliados y enemigos

Reyes Aragón aparentemente fue un enemigo acérrimo del poderoso excomandante sandinista Edén Pastora, una figura nicaragüense bien conocida que en 2010 provocó una disputa fronteriza por la Isla Calero. Reyes Aragón informó sobre la presencia de las fuerzas de seguridad nicaragüenses en la isla, a la cual supuestamente ningún país debería entrar, una situación comenzó un incidente internacional y provocó la cólera de Pastora. Posteriormente, Reyes dijo a las autoridades de Costa Rica que Pastora había contratado hombres para matarlo, razón por la cual no debería ser extraditado a Nicaragua.

Según algunos informes, Los Tarzanes suministran cocaína al Cartel del Golfo y al Cartel de Sinaloa.

Perspectivas

Los grupos transportistas locales como Los Tarzanes están cada vez más involucrados en el comercio internacional de drogas, debido al resquebrajamiento y la pérdida del control de la cadena de suministro por parte de organizaciones transnacionales de mayor tamaño. Ellos se han visto beneficiados por la creciente importancia de Costa Rica y Nicaragua como países de tránsito en el mercado regional de drogas, así como por las dificultades inherentes a realizar operaciones de vigilancia estatal en una región remota e inaccesible, como lo es la costa caribe nicaragüense. Sin embargo,  la forma en que Los Tarzanes harán frente a la captura de Reyes Aragón aún es incierta.

Los Reñazco

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Los Reñazco son un clan familiar que presuntamente transporta cocaína a lo largo de la costa caribeña nicaragüense y presta servicios a los grupos internacionales de narcotraficantes que se mueven por ésta zona; por ejemplo, son conocidos por reabastecer de combustible a las lanchas rápidas que transitan hacia el norte. 

Historia

La familia Reñazco salió por primera vez a la luz pública cuando fue vinculada al asesinato de cuatro policías en Bluefields en mayo de 2004. Son acusados de contratar a seis asesinos, incluyendo un colombiano y a varios oficiales de policía retirados, para matar a los agentes Juan José Fúnez, Ruth González, Roger Ernesto Villachica y Johnny Dometz. Los oficiales asesinados eran vistos como obstáculos para el tráfico de drogas en la costa caribeña. La familia Reñazcos ha rechazado estas acusaciones.

Liderazgo

La cabeza de la familia es Miguel Ángel Reñazco Padilla, quien estuvo encarcelado por cargos relacionados con el tráfico de drogas hasta el 2 de junio de 2004, cuando fue dejado en libertad supuestamente por buen comportamiento.

Sin embargo, las autoridades de Costa Rica arrestaron al líder de la familia en la provincia de Limón en julio del 2013, por presuntamente haber participado en el asesinato de los policías. Reñazco fue extraditado a Nicaragua en abril del 2014, y en junio de ese año fue encontrado culpable de los homicidios de los policías. 

Otros miembros de la familia incluyen a Marcos Reñazco Padilla, José Ángel Padilla y Carlos Alberto Padilla Reñazco, quienes fueron capturados en 2005 por ingresar drogas al país por el rio San Juan y por planear el asesinato de los policías en Bluefields. En 2008, los tres detenidos fueron absueltos y puestos en libertad.

Geografía

Ubicados principalmente en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS), la familia Reñazco se encuentra activa en su capital Bluefields y San Juan del Norte, en el departamento de Río San Juan.

Aliados y enemigos

Los Reñazco han movilizado drogas a través de Nicaragua principalmente para venderla a organizaciones criminales mexicanas como el Cartel de Sinaloa y Los Zetas.

Perspectivas

La captura de Miguel Reñazco puede representar un significativo golpe a la organización, pero dado que la familia ha conseguido mantener un bajo perfil, se conoce poco sobre el impacto de su arresto para la organización.

Francisco Zeledón

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Francisco, o Frank, Zeledón, presuntamente dirige una red de narcotráfico desde la ciudad de Bluefields, en la Costa Caribe de Nicaragua, aunque entre los locales es mejor conocido como un empresario, hacendado y constructor de barcos.

 

Historia

Investigadores antinarcóticos de la policía dijeron a InSight Crime que Zeledón proporciona apoyo logístico a una red de trafico de drogas dirigida por Archibald Clayburn, propietario de un hotel en las Islas del Maíz a unos 80 kilómetros de la costa de Bluefields.

Aparentemente, Clayburn recibe cargamentos de cocaína desde la isla de San Andrés, en Colombia, y luego los entrega a Zeledón, quien transporta las drogas hacia el norte, a lo largo de la Costa Caribe, utilizando botes con compartimientos secretos que presuntamente son construidos en un astillero de su propiedad. Normalmente se le paga con cocaína por sus servicios, la cual Zeledón vende a la población local.

Datos Francisco Zeledón

Nacimiento: Diciembre 11, 1950

Grupo: Red independiente

Actividades criminales: Tráfico de drogas y ecotráfico 

Estado: En libertad

Área de operaciones: Bluefields, Nicaragua

Las señales de la influencia política de Zeledón se comenzaron a hacer evidentes después de uno (de varios) arrestos en mayo de 2011 por alteraciones del orden público, tras un altercado con un pastor evangélico local. Zeledón asegura que fue provocado, ya que la carretera estaba siendo bloqueada por una procesión religiosa, mientras que el pastor dijo que Zeledón lo golpeo con la culata de su arma y lo amenazó con destruir su iglesia. Zeledón sólo estuvo detenido durante 12 horas, y los presos organizaron un motín en la cárcel donde se encontraba recluido, lo cual ha sido ampliamente interpretado como una expresión de apoyo al presunto narco.

Dos semanas después de su arresto, el jefe de policía de Bluefields fue trasladado de regreso a Managua. Zeledón había criticado al comisionado Zambrana, entonces jefe de la policía, quien sólo estuvo en Bluefields durante un corto período de tiempo, diciendo: “Desde que llegó aquí ha dicho que soy un traficante de cocaína, a pesar de que no tiene manera de probarlo”.

Actividades criminales

Zeledón presuntamente dirige una red de narcotráfico, aunque no ha sido formalmente acusado de este delito. También ha sido acusado de estar involucrado en el ecotráfico y del envío de cargamentos de madera talada ilegalmente en las reservas forestales de Nicaragua.

Geografía

Zeledón reside en Bluefields, una remota ciudad portuaria en la Costa Caribe de Nicaragua, la cual es casi inaccesible por carretera.

Aliados y enemigos

Se cree que Zeledón ha patrocinado a candidatos políticos locales, lo cual le ha garantizado cierto nivel de impunidad. 

Perspectivas

A pesar de un largo historial de enfrentamientos con la policía, Zeledón actualmente no enfrenta cargos en Nicaragua. En 2013, durante el proceso que llevó al desmantelamiento de la red de Ted Hayman, otro renombrado narcotraficante local, Zeledón consiguió escurrirse con facilidad de ser judicializado.

Amauri Carmona Morelos

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Amauri Carmona Morelos, quien también utiliza los nombres de Alberto Ruiz Cano y Amauri Paudd, es un narcotraficante que opera en la costa caribe de Nicaragua con presuntos vínculos con algunos miembros remanentes del Cartel de Cali, la extinta organización colombiana de narcotráfico que posteriormente se convirtió en el Cartel del Norte del Valle. Fue capturado en febrero de 2017 y actualmente cumple su condena en la cárcel de El Chipote, Nicaragua.

Historia

Originario de San Andrés, Colombia, Carmona obtuvo una identidad falsa en Nicaragua, donde era conocido como Alberto Ruiz Cano. Se cree que es un narcotraficante de segunda generación: su padre presuntamente era miembro del Cartel de Cali.

Según informes, Carmona era el propietario de “Mr Sponge”, una discoteca en Managua utilizada como punto de encuentro para negociar la compra y el transporte de cargamentos de droga y para lavar el dinero de sus ganancias criminales.

Actividades criminales

Carmona presuntamente participó en una organización de tráfico de drogas que introducía drogas a Nicaragua a través de pequeñas aldeas indígenas sobre la costa Caribe del país.

Geografía

Su base de operaciones se encuentra en Walpasiksa, la selva de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) de Nicaragua, caracterizada por ser un área rural que alberga varios grupos criminales locales del país. Se cree que suele moverse entre Honduras y la isla de San Andrés.

Aliados y enemigos

Según información filtrada del Departamento de Estado de Estados Unidos, Carmona pudo haber estado involucrado en una confrontación violenta entre la comunidad indígena Walpasiksa y las fuerzas de seguridad nicaragüenses el 8 de diciembre de 2009. Los civiles emboscaron a la unidad antinarcóticos, la cual había llegado al lugar en busca de una narco avioneta derribada. El resultado fueron tres oficiales navales muertos y cuatro miembros del equipo de seguridad heridos. Según algunos informes, Carmona Morelos pudo haber ordenado el ataque con el fin de proteger el área como una base de operaciones para los narcotraficantes.

El padre de Carmona, identificado como Fernando Meléndez, fue arrestado días antes de la emboscada y condenado a 25 años de prisión por narcotráfico y lavado de activos, pero murió en prisión el 17 de marzo de 2012.

Perspectivas

Carmona fue capturado el 7 de febrero de 2017 bajo circunstancias misteriosas. Informes de la prensa local sugieren que fue arrestado en Honduras y luego extraditado a Nicaragua. Actualmente, se encuentra detenido en la cárcel de máxima seguridad de El Chipote, aguardando su juicio.

La muerte de un cantautor pone en evidencia la corrupción policial en Nicaragua

La investigación del asesinato de julio de 2011 del popular cantante argentino Facundo Cabral, ha revelado una red criminal con sede en Nicaragua que podría implicar a la célebre fuerza policial del país, que muchos consideraban como un modelo a seguir para evitar el infiltración de la mafia en el estado.

A las 5 de la mañana del 9 de julio de 2011, el legendario cantautor argentino Facundo Cabral, hizo el check out del Hotel Tikal en Guatemala y se subió a un Range Rover blanco para ir al aeropuerto. Su chofer era Henry Fariñas (en la foto), dueño de un club nocturno de Nicaragua y promotor, que había organizado algunos de los conciertos de Cabral en Nicaragua.

Este artículo hace parte de una serie sobre los vínculos de la policía de Nicaragua con el crimen organizado en el país y cómo estos alimentan el tráfico de drogas en la ciudad de Buelfields. Vea la serie completa aquí

Seguramente Cabral (foto derecha) no se sorprendió de que en Guatemala, uno de los lugares más violentos del mundo, Fariñas se haya presentado con dos guardaespaldas a esa hora de la mañana. Después de 40 años de carrera artística, el cantante de 74 años de edad, probablemente estaba acostumbrado a los patrocinadores misteriosos y a lugares peligrosos.

Sin embargo, el recorrido de Fariñas era más que tenebroso. Elite, una cadena internacional de clubes de striptease de propiedad de Fariñas, es conocida por albergar una sospechosa combinación de empresarios de negocios ilícitos, políticos corruptos, y policías poco fiables. Su nombre, y su club, habían sido vinculados a unas investigaciones sobre la trata de personas.

Esa madrugada de julio, los guardaespaldas de Fariñas acomodaron al técnico de sonido de Cabral en su Chevy Tahoe, que siguía el Range Rover de Fariñas. Cabral se subió al asiento de pasajeros al lado de Fariñas que conducía. El manager de Cabral estaba en el asiento trasero. Alrededor de un kilómetro del aeropuerto, un Jeep Hyundai se detuvo en el lado del conductor del vehículo de Fariñas, dos hombres se asomaron por las ventanas y abrieron fuego. Cabral y Fariñas recibieron disparos, y Fariñas se salió de la carretera hacia una estación de bomberos, a un costado de la avenida (ver foto abajo).

Los guardaespaldas de Fariñas devolvieron el fuego desde su vehículo, destruyeron la ventana trasera del Hyundai, e hirieron a uno de los sicarios. Los asesinos salieron a toda velocidad, y los guardaespaldas de Fariñas los persiguieron por unas cuadras antes de regresar para ayudar a su jefe. Ya para ese momento, Cabral había muerto. Fariñas fue trasladado a un hospital local en estado crítico, pero sobrevivió.

Era apropiado que la música del trovador Cabral, uno de los cantautores más queridos de América Latina por sus canciones de protesta y su pacifismo, haya jugado un papel clave en aclarar el caso. Cuando uno de los asesinos escuchó en las noticias que habían matado al cantante argentino, se arrepintió y se entregó a la policía. Él le dijo a la policÌa dónde encontrar el Hyundai que habían abandonado en una carretera. Con uno de los sicario bajo arresto, la prueba del vehículo y el material de video de la zona en donde se cometió el crimen, las autoridades guatemaltecas localizaron y detuvieron a tres sospechosos más esa misma semana. Después, capturaron a una quinta persona.

Los cinco asesinos son guatemaltecos, pero el gobierno de Guatemala de inmediato dijo que había sido un crimen internacional. En una conferencia de prensa que siguió a las detenciones, el ministro del Interior guatemalteco, Carlos Menocal, dijo que alguien, de un país “no identificado” de Centroamérica, se puso en contacto a través de Blackberry Messenger con el sicario principal, quien planeó el ataque con a través de su red local de ladrones de carros y de sicarios. Los asesinos identificaron al hombre como Alejandro Jiménez, alias “El Palidejo”. El objetivo, subrayó Menocal, fue el nicaraguense Fariñas, y no el argentino Cabral.

La investigación ha involucrado fiscales de cinco gobiernos, develando conexiones criminales desde México hasta Colombia. Desenredar esta red nos da una idea de por qué uno de los artistas más queridos de América Latina fue asesinado, y cómo una de las fuerzas policiales de la región más célebres puede estar involucrada.

Una red internacional

Fariñas estuvo hospitalizado durante meses en un hospital de Guatemala recuperandose de las heridas sufridas en el ataque de julio. Durante ese tiempo, los funcionarios nicaraguenses trabajaron silenciosamente para armar un caso contra él. Cuando regresó a Managua el pasado mes de marzo, fue inmediatamente arrestado y acusado de tráfico de drogas y lavado de dinero. La directora de la policía nicaraguense, Aminta Granera, le dijo InSight Crime (ver video de la entrevista, abajo) que Fariñas también está siendo investigado por el tráfico de personas.

“Está todo mezclado en un nudo confuso que estamos tratando de desenredar”, dijo Granera. “Comenzamos con Fariñas y ahora tenemos tres grupos diferentes que trafican drogas, y entre ellos es un juez del Consejo Electoral [que] movió el dinero, [y] fabricaba identificaciones falsas.”

El juez, Julio César Osuna, fue capturado en mayo con otras 10 personas, entre ellos la hermana de Fariñas, Karla Fariñas. Un hermano, Pedro Joaquín, es también uno de los detenidos. Osuna está a cargo de proveer a la organización con documentos falsos y también está siendo investigado por lavado de dinero, dijo Granera.

El grupo de Fariñas, llamado los “Charros”, parece ser parte de una clásica red de transporte de América Central. Usando contactos de alto nivel del gobierno, mueven drogas ilícitas y personas hacia el norte, y ayudan a blanquear las ganancias en el sur. Esa red transporta grandes cantidades de bienes ilícitos para el temido grupo colombiano llamado los Rastrojos, hacia las organizaciones mexicanas del cartel de Sinaloa y la Familia Michoacana. Las autoridades guatemaltecas dicen que habían visto transferencias de dinero de hasta US$700.000 en las cuentas de Fariñas.

El socio de Fariñas en Costa Rica era Jiménez, alias “El Palidejo”. Ambos hombres tienen pasados igualmente humildes.  Hasta el atentado, Fariñas (foto derecha) era desconocido en Nicaragua. El padre de Fariñas era un mecánico de automóviles, que arreglaba los carros de funcionarios del gobierno y de la policía, su madre le dijo a El Confidencial. No se sabe cómo Fariñas se convirtió en propietario de un club, pero al parecer comenzó su carrera en la industria del entretenimiento mediante el arreglo de instrumentos musicales, específicamente pianos.

Por su parte, el único negocio legítimo que se le conoce a Jiménez es un puesto de frutas que tuvo un suburbio de San José. Después del asesinato de Cabral, las autoridades costarricenses allanaron una serie de propiedades relacionadas con Jiménez (foto abajo, izquierda), desentrañando una red regional suya, que se extiende desde Panamá hasta Guatemala. Un investigador de Costa Rica, dijo a InSight Crime que Jiménez utiliza a sus padres y su esposa como testaferros para camuflar sus bienes, que en la incautación incluyeron automóviles y propiedades avaluadaos en aproximadamente US$ 2.5 millones.

Entre los intereses de negocios comunes que tenían Fariñas y Jiménez están los clubes nocturnos Elite, una cadena de clubes de striptease donde los negocios oscuros pueden ser discutidos y pactados en paz. Las autoridades no saben cuándo, o bajo qué circunstancias, entró Jiménez en el negocio de las discotecas con Fariñas, pero Fariñas, en su testimonio ante las autoridades guatemaltecas, afirmó que el club estaba en el centro de una disputa entre los dos hombres, lo que llevó al atentado y a la muerte de Cabral.

Al testificar por videoconferencia, desde su cama de hospital en Ciudad de Guatemala antes de ser enviado de regreso a Nicaragua, Fariñas dijo que Jiménez estaba tratando de forzarlo a venderle Elite en Costa Rica. Sin embargo, Fariñas afirmó que le había ofrecido a Jiménez sólo una fracción del club, lo que enojó al costarricense. Eso, según Fariñas, fue el motivo del ataque que llevó a la trágica muerte de Cabral.

En marzo, Jiménez fue arrestado en Colombia con un grupo de miembros del grupo criminal los Rastrojos, y las autoridades colombianas lo enviaron a Guatemala para enfrentar cargos de asesinato. Los nicaraguenses también han acusado al costarricense de narcotráfico.

Los tumbadores, la policía y los conspiradores

Dada la naturaleza de su negocio, la versión de Fariñas ofreció una explicación poco probable del motivo de tal confrontación violenta, e investigadores en Nicaragua, Guatemala y Costa Rica, le dijeron a InSight Crime que la pelea está conectada a las actividades ilícitas de los dos hombres, incluyendo el tráfico de cocaína y la trata de  personas, así como el lavado de dinero, según las autoridades nicaraguenses. Sin embargo, entre las teorías sobre el ataque, el más probable podría ser el robo. En otras palabras, Fariñas podría simplemente haber estafado a su socio.

Para Nicaragua, un lugar con menos valor que muchos de sus vecinos para los grupos de traficantes, los llamados “tumbes” o robos, se han convertido en una de las formas principales de ganar dinero con el tráfico de drogas y una de las principales fuentes de conflicto. Varios de los principales grupos criminales del país también actúan como “tumbadores”. Los tumbadores con frecuencia roban la mercancía y luego la venden, incluso a veces al mismo grupo al que acaban de robar.

Estos grupos incluyen a menudo agentes de policía, quienes se apoderan de drogas y dinero en efectivo con regularidad y pueden decidir si informar de ello o no, dependiendo del precio que ofrecen los traficantes para recuperar las drogas. Dos ex jefes Comandantes de la policía guatemalteca, por ejemplo, fueron detenidos por conexiones con redes de tumbadores, aunque ya han quedado en libertad.

Estas redes llegan hasta las altas esferas del poder. Un cable diplomático de Estados Unidos revelado por WikiLeaks dijo que los máximos dirigentes del partido gobernante, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), utiliza dineros incautados producto del tráfico de drogas para pagarle coimas a los jueces para que dejen libre a traficantes encarcelados. En un caso relatado en el cable se manejó la suma de US$ 609.000, de una incautación.

Los problemas con los tumbes con frecuencia también cruzan fronteras. En 2008, unos presuntos traficantes detuvieron un autobús de turismo que viajaba de Nicaragua a Guatemala, y mataron a 15 nicaraguenses y a un holandés que se encontraban a bordo. El motivo del ataque, dijeron las autoridades, fue que los traficantes creían que un cargamento de droga, que les había sido robado, estaba en el autobús. Uno de los sospechosos en el caso llevaba una pistola con el grabado, “Policía Nacional de Nicaragua.”

El caso Cabral y Fariñas puede estar conectado a un esquema de tumbe. La jefe de policía de Nicaragua, Granera, le dijo a La Prensa que una teoría sobre el atentado fue que era el resultado de un tumbe. Cuando InSight Crime le preguntó acerca de esto, Granera dijo que no quería entrar en detalles por temor a obstaculizar la investigación.

Sin embargo, según un policía de alto nivel en Nicaragua, quien habló con InSight Crime con la condición de que su identidad no fuera revelada, Fariñas trabajaba en estrecha colaboración con policías sucios nicaraguenses que participan en tumbes. Uno de esos policías, dijo, fue Carlos Palacios, quien hasta su retiro en mayo era miembro de la cúpula de la policía y alguna vez dirigió la rama de inteligencia de la institución. (Vea abajo el video de la entrevista del InSight Crime con la jefe de policía Granera).

Su esquema, según el policía, era que Fariñas se hacía pasar por un comprador de drogas. Cuando la policía incautaba la droga utilizando la información que Fariñas había proveído sobre el cargamento, Fariñas alegaba ignorancia acerca de la operación, y después se quedaba con una parte de la droga incautada para su reventa, mientras que la policía se quedaba con el resto.

La teoría no es una exageración. Fariñas tiene una larga relación con Palacios y la policía. Después de su arresto, la madre de Fariñas, dijo a El Confidencial, que Palacios era el padrino de uno de los hijos de Fariñas. Ella dijo que su hijo había pagado por la restauración de una estación de policía en Managua, y que había patrocinado el equipo de fútbol de la policía.

Según el policía nicaraguense de alto nivel, funcionarios antinarcóticos internacionales, y periodistas nicaraguenses, los clubes Elite también son frecuentados por la policía y los altos funcionarios públicos, incluido Palacios. Cuando se le preguntó recientemente acerca de su relación con Fariñas, Palacios se puso tenso y negó que los dos fueran “compadres” en cualquier sentido de la palabra.

“Lo he conocido (a Fariñas) por unos nueve años más o menos”, dijo el ex comandante de la policía a la prensa local, que lo rodeaba fuera de su ceremonia de retiro. “Si yo tuviera información de una actividad ilícita de una persona, por supuesto que no tendría una relación de amistad (con esa persona).

Granera confirmó que los dos hombres jugaban al fútbol juntos y que el equipo de Palacios fue patrocinado por Fariñas. Ella añadió que otros policías podrían haber confraternizado con la familia de Fariñas y frecuentado su club, sin ofrecer defensa o disculpas por esas actividades.

“Sólo porque vas al Club Elite, significa que eres un criminal que trabaja con Henry Fariñas?”, preguntó ella. “No necesariamente”.

Tras el ataque a Cabral, el diario La Prensa también investigó la posibilidad de que haya estado ligado a algún tumbe. Los informes, citando fuentes anónimas, dijeron que Fariñas había trabajado con alguien cuyo alias era “El Bigotón”. Un policía identificó a Fariñas como un “informante”, es decir, la fuente de información sobre los cargamentos que se interceptaban. La Prensa no identifica a El Bigotón. El policía le dijo a InSight Crime que El Bigotón era el mismo Palacios, pero no ofreció ninguna prueba de ello.

“Carlos tiene bigote”, dijo Granera cuando InSight Crime preguntó acerca de los supuestos alias de Palacios. “Pero no puedo decir que eso signifique que esté relacionado con los crímenes de Fariñas y Palidejo”.

Granera no quiso decir si la policía estaba investigando a Palacios, pero el gobierno de Estados Unidos ciertamente tuvo sus sospechas acerca de él antes de la muerte de Cabral. “Palacios es una persona leal a Ortega, sobre quien se ha alegado, aunque no probado, que tiene los vínculos con el crimen organizado y la corrupción en Nicaragua”, según un cable diplomático de Estados Unidos del 2008, dado a conocer por WikiLeaks.

Un cable posterior es más explícito. Citando una fuente ex sandinista, dice, “el comisionado de Policía, Carlos Palacios, del FSLN es un corrupto de la línea dura, cuyo papel es mantener a la Jefe de Policía, Aminta Granera, en línea con información comprometedora [sobre ella], que él supuestamente posee.”

En la entrevista con InSight Crime, Granera, que es más popular que el presidente Daniel Ortega, parecía nerviosoa por los temas de la corrupción y los tumbes con participación de policías.

“Creo que son casos aislados que sí se han dado”, dijo. “Y se han puesto a la orden de los tribunales competentes”.

Hay indicios de que el caso Fariñas, que aún no ha entrado en al etapa de juicio, podría terminar en un arreglo tras bambalinas lejos del escrutinio público, precisamente gracias a las numerosas conexiones que mantiene la familia Fariñas. Entre los defensores de Henry Fariñas, cuando las autoridades de Guatemala dijeron que él había sido el blanco del ataque, estaba Alba Luz Ramos, presidente de la Corte Suprema de Nicaragua.

La relación de la familia de Fariñas con la policía también parece más profunda que una simple reunión ocasional en un club nocturno o un campo de fútbol. A medida que la soga alrededor del cuello de Henry Fariñas se apretaba con declaraciones públicas de sus conexiones a las redes internacionales de tráfico, la familia de Fariñas publicó fotos de la hermana Karla junto a otro comandante de la policía, en lo que parecía ser un intento de enviar el mensaje de que si procesaban a Fariñas podría traer consecuencias vergonzosas para más de un funcionario de la policía.

Sin duda, en este caso, la policía puede ser la que más tiene que perder. La policía nicaraguense, que es elogiada en toda la región por su enfoque de servicio a la comunidad y por la capacidad de mantener a raya a la delincuencia organizada. Pero el caso del asesinato de Cabral ofrece una nueva y más inquietante narrativa: que Nicaragua no tiene menos violencia que sus vecinos porque tiene una fuerza policial más eficaz, sino porque el crimen organizado es un negocio de arriba hacia abajo, controlado por las mismas autoridades que se supone que deberían estar luchándolo.

*Reportaje adicional de Jeremy McDermott. Gráficos por Andrés Ortiz Sedano.

Bluefields: Epicentro de la Cocaína en Nicaragua

La ciudad nicaragüense de Bluefields es un lugar en el que los transportistas del narcotráfico dominan y la cocaína flota hacia la costa hasta llegar a los clubes nocturnos.

No hay cerreteras que conduzcan a Bluefields, la principal ciudad de la remota costa caribeña nicaragüense, pero la ciudad y la región en general se han convertido en un centro de operaciones y transporte para el narcotráfico internacional.

Este artículo hace parte de una serie sobre los vínculos de la policía de Nicaragua con el crimen organizado en el país y cómo estos alimentan el tráfico de drogas en la ciudad de Buelfields. Vea la serie completa aquí

Las lanchas rápidas cargadas con toneladas de cocaína se mueven desde las costas colombianas, encontrando apoyo y refugio en diferentes lugares de la costa oriental de Nicaragua. Existe una serie de redes criminales locales, encargadas de satisfacer estas necesidades, que surgieron de las selvas de las Regiones Autónomas del Atlántico Norte y Atlántico Sur (conocidas como RAAN y RAAS, respectivamente).

Disputas entre grupos rivales por el robo de mercancía han transformado a la otrora región bucólica, en una de las más violentas. En 2010, el último año que cuenta con estadísticas disponibles, la tasa de homicidio en la RAAS fue de 40 por cada 100.000 habitantes, en comparación con la de Managua que se ubicó en 17 por cada 100.000. La violencia ha golpeado a las fuerzas de seguridad al igual que a los civiles. En 2004, cuatro policías fueron asesinados en Bluefields por miembros de la llamada pandilla Reñazco.

Actualmente en esta ciudad, de aproximadamente 90.000 habitantes, hay pocos secretos; y no hay dudas para los locales de quién se manda.

“Frank Zeledón dirige el pueblo,” dijo un taxista. Luego de que el conductor se aseguró de que no estaba siendo grabado y que su nombre no sería usado, aceptó señalar la fortaleza residencial de Zeledón, la cual es famosa por sus fastuasas fiestas.nicaragua zeledon

Zeledón tiene un prontuario criminal, pero nunca ha sido acusado por narcotráfico. Aún así las autoridades lo tienen bajo su mira (Ver video abajo, de la Comandante de Policía Aminta Granera hablando sobre Zeledón).

La lujosa mansión de Zeledón, y un puñado de casas similares, contrasta fuertemente con las estructuras de bloques de ladrillo y madera que componen el resto de las viviendas locales. Jeeps Cherokee y camionetas Land Rover nuevas se mueven por las calles al lado de carros viejos y taxis destartalados.

Investigadores antinarcóticos nicaragüenses e internacionales dicen que Zeledón (en la foto de arriba) provee apoyo logístico en Bluefields y sus alrededores a la red de narcotráfico liderada por Archibald Clayburn, conocido por los locales como “Mr. Boney”. Clayburn, un residente del archipiélago nicaragüense de Corn Islands, es dueño de un hotel, según los investigadores.?

Ninguno de los dos ha sido acusado por narcotráfico, pero agencias internacionales de inteligencia han establecido que Clayburn maneja cargamentos de cocaína provenientes del archipiélago colombiano de San Andrés. Luego moviliza la droga a través de la red de Zeledón en Bluefields, la cual incluye un astillero que construye compartimentos secretos en lanchas y botes para esconder las drogas. También sirve de taller mecánico para reparaciones.

Zeledón se protege de varias maneras. Norman Howard del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Bluefields dijo que Zeledón fue muy activo durante las elecciones locales y que los candidatos respaldados por el ganaron, en gran medida por un presupuesto de campaña bien alimentado.
El poder de Zeledón es tal que cuando el comandante de policía Manuel Zambrana lo arrestó en Bluefields en mayo del año pasado por atacar a un pastor, amenazando al líder espiritual con un arma calibre 38, duró solamente 12 horas en prisión. Zambrana fue transferido dos semanas después a un puesto de la policía en Managua.

Nicaragua - Players espanol

La remoción del cargo de Zambrana reforzó la percepción local de que ningún policía honesto puede sobrevivir mucho tiempo en este lugar, y que narcotráficantes como Zeledón son protegidos desde arriba. Zambrana parecía haber estado cambiando esta noción para ganarse la confianza de la población local, y desafiar el poder de los narcotraficantes al ingeniarse una serie de redadas a los clubes locales, conocidos por ser puntos locales para la distribución de drogas.

“Zambrana hizo algo que no habíamos visto antes en Bluefields”, dijo uno de los residentes locales llamada Marjorie, cuyo apellido decidió omitir. “Él llevó a cabo redadas en las clubes nocturnos en dónde vendían drogas a los menores. Desafió a los grandes capos. Claro que no iba a durar mucho”.

InSight Crime contactó a Zambrana, pero él se rehusó en comentar sobre el caso. La comandante de policía Granera le dijo a InSight Crime que la remoción de Zambrana de Bluefields “coincidió con una reestructuración que estábamos llevando a cabo… No tuvo nada que ver con el encarcelamiento de Frank Zeledón”.

Zeledón es uno de varios operadores locales que han establecido puntos de logística a lo largo de la costa caribeña nicaragüense, muchos de ellos conocidos por los locales. Estos puntos proveen una serie de servicios a la cadena internacional de narcotráfico.

El primero de estos servicios es el aprovisionamiento de combustible para las lanchas rápidas que se mueven hacia el norte a lo largo de la Costa Caribe, alimentando principalmente las organizaciones criminales transnacionales mexicanas que mueven cargamentos de droga hacia Estados Unidos. Estas lanchas, que pueden tener hasta cinco motores, son más rápidas que casi cualquier bote en las fuerzas navales de interdicción. Lo que es más, normalmente viajan de noche lo que dificulta su localización en los radares.

Nicaragua - Drug Routes

Los narcotraficantes internacionales confían en las redes nicaragüenses para esconder sus botes, repararlos cuando sea necesario y ofrecer entretenimiento para las tripulaciones durante el día. El capitán Blas Hernández Mendoza del Distrito Naval del Atlántico (DNA) le dijo a InSight Crime que los cargamentos de droga son transferidos en Nicaragua desde botes pesqueros a lanchas rápidas o viceversa; otros cargamentos son desembarcados y separados en cargamentos más pequeños –lo que sea para despistar a las autoridades. Algunos cargamentos también son escondidos en depósitos secretos a lo largo de la costa, a la espera de que culminen operaciones navales.

Los grupos nicaragüenses también proveen inteligencia utilizando redes de pescadores y espías para seguirle el rastro a los movimientos de los navíos de las fuerzas de seguridad, allanando el camino para los cargamentos de drogas. Los llamados ‘vigilantes’ viven cerca a las bases, reportando sobre los movimientos de barcos y otras embarcaciones oficiales.

Hay rumores de infiltrados en las bases navales, con suficiente acceso para reportar los movimientos de embarcaciones estadounidenses que patrullan las aguas caribeñas en operaciones conjuntas. Hasta US$4 millones en efectivo incautados a narcotraficantes por la armada ‘desaparecieron’ en 2009, de acuerdo a Gerardo Suárez, quién en febrero de 2012 era el fiscal general en la RAAS, y es uno de los pocos que está dispuesto a hablar abiertamente sobre las actividades del narcotráfico en el área.

Suárez pasó bastante tiempo en la RAAS, persiguiendo a una grupo que operaba en el sur de la región autónoma, conocida como los “Tarzanes”. Allí, bastante al sur de Bluefields, cerca a San Juan del Norte, los Tarzanes operan en áreas remotas de la selva y en porciones de la frontera con Costa Rica. La pandilla fue creada alrededor de la familia Reyes Aragón, y hay órdenes de captura pendientes para siete miembros del clan. Suárez dijo que además del narcotráfico, el grupo se ha visto involucrado en el tráfico de armas y en una serie de homicidios, incluyendo el infame homicidio de cuatro policías en Bluefields en 2004.

Al norte de Bluefields, alrededor de Sandy Bay, en la frontera que separa a la RAAS de la RAAN, una poderosa red de narcotráfico es liderada por Donly Mendoza (abajo a la derecha). Fuentes policiales establecieron que Mendoza se mueve con un grupo de hasta 40 guardaespaldas y trabaja de la mano de OCT hondureñas y mexicanas. En enero de este año, las fuerzas de seguridad lanzaron una operación para capturar a Mendoza en Sandy Bay, luego de un tiroteo entre traficantes rivales que dejó cuatro heridos. Siete arrestos se llevaron a cabo y se incautaron algunas armas, pero de Mendoza no se supo nada.

Más al norte, hacia la Frontera con Honduras, hay una red criminal liderada por un colombiano, que cuenta con un documento de identificación nicaragüense bajo el nombre de Alberto Ruiz Cano. Su nombre real es Amauri Carmona Morelos (en la foto de abajo), de San Andrés, y se cree que su padre trabajó para el Cartel de Cali, instruyendo a su hijo sobre el mundo del narcotráfico internacional.

Carmona Morelos era el dueño del famoso club nocturno de Managua ‘Mr. Sponge’, el cual usaba para lavar dinero producto del narcotráfico al igual que como un centro de reuniones para negociar el movimiento y compra de cargamentos de droga. Su base de operaciones se encuentra en Walpa Siksa en la RAAN, pero se cree que se mueve continuamente hacia y desde Honduras hacia San Andrés, Colombia, de acuerdo a fuentes internacionales de inteligencia consultadas por InSight Crime.

Muchos de los narcotraficantes nicaragüenses comenzaron como pescadores de ‘langosta blanca´, como se le dice a los fardos de cocaína provenientes de los cargamentos que llegan a las costas luego de que los traficantes se ven forzados a tirarlos por la borda cuando son perseguidos por fuerzas de seguridad. Ellos establecen contacto con narcotraficantes cuando estos llegaban a comprar estos cargamentos perdidos. Los lugareños insisten en que les han pagado hasta $500 dólares por cargamentos de cocaína encontrados por ellos, una pequeña fortuna en estas comunidades remotas, cuyas oportunidades de empleo, además de las drogas, provienen de la pesca ya la madera.Amauri

“Mucha de la población en la RAAS, particularmente en las comunidades costeras, apoyan a los narcotraficantes”, dijo el fiscal Suárez. “Ellos, proveen empleos, y cuando hay tormentas y huracanes, son los narcotraficantes los que le ayudan a la gente a reconstruir, no el gobierno, el cual tiene una escasa presencia”.

Esto fue respaldado por el capitán José Castillo de la DNA, quien dijo que debido a la pobreza extrema, “Es fácil para los narcotraficantes comprar su apoyo en estas comunidades”.

Mientras algunos recogen los cargamentos, otros se configuran como “tumbadores”, grupos de piratas fuertemente armados que roban los cargamentos a los transportadores para revenderlos, usualmente en Honduras.

A lo largo de la cadena, muchos de estos transportadores son pagados por sus servicios en cocaína para vender en el mercado interno. Las autoridades nicaragüenses creen que es el caso con Zeledón, quién vende su mercancía localmente en pequeñas dosis. Esta puede ser la razón por la cual haya pujado por la salida de Zambrana como comandante local.

“Él [Zambrana] no los dejaba trabajar”, un empresario fue citado en La Prensa hablando sobre los clubes nocturnos en los que Zeledón lleva a cabo gran parte de su negocio. “Él era un santurrón,” señaló otro. 

Claro, una buena persona es un término relativo en esta región. Lo que es más, Zambrana parece haberse dado cuenta de algo que no muchos “empresarios” locales vieron: los pequeños transportadores de hoy pueden ser el gran problema de seguridad nacional del futuro. Para asegurarse, mientras la presión crece en otras partes de Centroamérica, al igual que en México y Colombia, la importancia de Nicaragua como un punto de trasbordo seguramente aumentará; y esto tendrá uno de dos resultados: las organizaciones narcotraficantes armaran base acá o incrementaran su participación en los grupos criminales locales, otorgándoles el empuje para convertirse en grupos transnacionales en su propio derecho.

*Reportaje adicional a cargo de Steven Dudley. Gráficas por Andrés Ortiz Sedano.