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Informantes no pagados en Perú señalan problemas en programas de recompensas

Un grupo de informantes civiles en Perú dice que el gobierno no les pagó la recompensa prometida por el suministro de información que llevara a una operación exitosa contra narcotraficantes, lo que destaca algunos de los problemas en los programas de recompensas a informantes en toda la región.

Entre 2012 y 2016, un grupo de 20 civiles en los valles de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) participaron junto con la policía y las fuerzas militares en operaciones de inteligencia llevadas a buen término contra grupos narcotraficantes que operan en la región, informó La República.

Las fuerzas de seguridad en Perú difundieron un volante en el que se prometía una recompensa de 2 millones de soles (unos US$600.000) a los civiles que participaran en la operación “Tornado 2016” el 20 de mayo de 2016. La operación terminó con la muerte de Alejandro Abel Auqui López, líder del grupo guerrillero narcotraficante conocido como Sendero Luminoso.

La noche del 19 de mayo de 2016, la policía, el ejército y cuatro civiles salieron del pueblo de Pichari, cruzaron el río Apurímac y siguieron por Junín Libertad, hasta llegar cerca de Llochegua casi al amanecer, mientras que otros 16 civiles suministraban apoyo de inteligencia a distancia, según uno de los informantes que participó en el operativo.

A comienzos del 20 de mayo, explicó el informante, Auqui López entró al pueblo y fue identificado por uno de los informantes. Entonces el informante hizo dos disparos, uno de los cuales dio a Auqui López en el pecho, y lo mató en el acto.

Después de que se difundiera la noticia sobre el operativo por toda la zona, el grupo de informantes civiles recibió amenazas de muerte, lo que aumentó su frustración de no haber recibido la recompensa por su cooperación.

Análisis de InSight Crime

Aunque no es claro qué tan efectivas hayan sido las estrategias militares recientes en términos de combate a la siembra de coca en el VRAEM, la colaboración civil con la policía y las fuerzas militares ha arrojado algunos resultados, como fue el caso del asesinato de Auqui López.

Sin embargo, la decisión del gobierno peruano de no recompensar al equipo de civiles que contribuyeron al éxito del operativo en el VRAEM puede tener un impacto negativo en la disposición de los ciudadanos a participar en operativos de ese tipo en el futuro.

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En términos más generales, la decisión del gobierno peruano también puede disminuir la confianza de los civiles en las fuerzas de seguridad. La falta de atención a estos problemas puede afectar la disposición del público a participar en este tipo de operativos, lo que por ende reduce la utilidad de los programas.

Programas similares de recompensas a informantes también han encontrado problemas donde se han aplicado en otros lugares de la región. En algunos casos, no se paga a los informantes lo que se les prometió, y en otros casos se recompensa de manera excesiva a los informantes por suministrar información de escaso valor.

Perú reinicia operaciones militares en zona cocalera del VRAEM

El gobierno de Perú volverá a implementar una estrategia de seguridad militarizada en la región cocalera del VRAEM, una medida que podría llevar a un aumento en los enfrentamientos entre las autoridades y el grupo guerrillero Sendero Luminoso.

El presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, anunció el 5 de octubre que el gobierno declararía un estado de emergencia de 60 días en varios distritos de la zona del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantario (VRAEM) a partir del 11 de octubre, informó El Comercio. Las autoridades dijeron que ello permitiría un nuevo despliegue de soldados en el área, con el objetivo de combatir lo que el ministro de Defensa, Mariano González, llamó “narcoterrorismo”.

La región del VRAEM había permanecido bajo estado de emergencia durante más de tres décadas hasta el año pasado, cuando se levantó la medida en ciertas zonas después de la captura de varios líderes de Sendero Luminoso.

Los funcionarios dijeron además que el ejército estaría ahora liderando la lucha contra el narcotráfico en la región, con un general designado como jefe del Comando Especial para el VRAEM y un vicealmirante al frente de las operaciones de inteligencia. Si bien las operaciones estarán bajo la autoridad militar, la policía también hará parte del proceso.

Carlos Tubino, vicepresidente de la Comisión de Defensa del Congreso, le dijo al medio de noticias Andina que, aunque el ejército tiene actualmente 64 bases militares en la región del VRAEM, no tiene la jurisdicción de arrestar narcotraficantes o decomisar drogas. El estado de emergencia dará las bases legales para una renovada participación militar en el área, después de la decisión de la administración anterior de desmilitarizar la lucha contra las drogas en el VRAEM.

Análisis de InSight Crime

La decisión de volver a militarizar la lucha contra el narcotráfico en el VRAEM podría llevar a las fuerzas de seguridad a enfrentamientos más frecuentes con Sendero Luminoso. El VRAEM es la principal zona cocalera de Perú, y es un bastión del grupo guerrillero, que en los últimos años ha participado cada vez más en el narcotráfico, pasando del simple cobro de impuestos por el producto transportado por su territorio a la directa participación en el comercio de cocaína. Los intentos por desestabilizar las actividades narcotraficantes de Sendero Luminoso con intensas operaciones militares podrían enfrentar una dura resistencia, lo cual ya ha ocurrido en Perú en los últimos años.

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La creciente participación del ejército en la lucha contra el narcotráfico en el VRAEM podría producir resultados a corto plazo. Por ejemplo, una campaña previa logró sacar a Sendero Luminoso de la región de Alto Huallaga, y los cultivos de coca en la zona se redujeron en casi un 65 por ciento en un año. Sin embargo, la militarización es raramente una estrategia viable a largo plazo para combatir el narcotráfico, como lo han demostrado las décadas de campañas militares en contra de Sendero Luminoso, que no han logrado acabar con el grupo guerrillero o evitar que se siga involucrando en el tráfico de drogas.

Reaparece Sendero Luminoso en Perú, dice analista

Un político peruano está instando a que se desplieguen fuerzas de seguridad en las zonas de tránsito de narcóticos “sin presencia estatal”, donde según un analista hay incursión de guerrilleros de Sendero Luminoso, señal de que el grupo puede estar ampliando su influencia territorial tras años de declive.

El congresista Carlos Tubino señaló que deben enviarse destacamentos del ejército y la policía a zonas sin presencia del estado, como el distrito de Masisea en Ucayali, provincia en el centro de Perú en la frontera oriental con Brasil, informó Diario UNO. Tubino es representante por Ucayali y vicepresidente de la Comisión de defensa y antinarcóticos en el Congreso.

Los comentarios del congresista se dieron en respuesta a comentarios del experto en drogas y terrorismo Jaime Antezana, que señalaba que una facción del grupo guerrillero Sendero Luminoso —que desde hace mucho tiempo participa en actividades de narcotráfico— se ha expandido a Masisea.

En entrevista para el Canal N, Antezana observó que columnas armadas del clan Quispe Palomina, de Sendero Luminoso, están infiltrándose en Masisea desde la región de los Valles de los Ríos Apurimac, Ene y Mantaro (VRAEM) desde septiembre de 2013. Según Antezana, la facción Masisea ahora tiene entre 130 y 150 combatientes —lo que equivaldría a poco menos de la mitad del total de la fuerza de Sendero Luminoso— y el comandante supremo Víctor Quispe Palomino, alias “Camarada José”, también se encuentra en la zona actualmente.

“Este es un proceso de expansión, no una retirada”, comentó.

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El analista comentó que detrás del aparente movimiento de Sendero Luminoso a Ucayali está el aumento del cultivo de coca en ciertas áreas de la provincia, citando a técnicos del gobierno que trabajan en la lucha contra la tala ilegal en el área.

Antezana explicó que Ucayali también es un importante centro de narcotráfico, al señalar que Masisea ha tenido un incremento de narcovuelos debido a la intensificación de los esfuerzos de interdicción aérea en el VRAEM.

Peru Espanol 1

Análisis de InSight Crime

Tras el exterminio de Sendero Luminoso en el valle del Alto Huallaga en Perú en 2012, se creía que la presencia del grupo guerrillero se había replegado a la región del VRAEM, donde sigue cobrando impuestos a la producción de coca. Si el análisis de Antezana es correcto, sin embargo, Sendero Luminoso no solo está incrementando su poder luego de una abrupta caída, sino que podría estar reforzando también su participación en el negocio de las drogas ilícitas.

Toda la logística de despliegue de células armadas para establecer operaciones en la remotísima región fronteriza con Brasil sería la prueba de que la capacidad militar de Sendero Luminoso es mayor de lo que había pronosticado el gobierno.

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Más aún, su notoria decisión de incursionar en Ucayali puede significar que la guerrilla quiere incrementar su participación en narcotráfico. El director de IDL Reporteros Gustavo Gorriti confirmó a InSight Crime que se había abierto una nueva ruta de narcotráfico entre la región del VRAEM y Ucayali, aunque no comentó sobre la posible presencia de la guerrilla en la zona. El más reciente informe de las Naciones Unidas sobre coca en Perú también considera a Ucayali como una región clave de tránsito aéreo y fluvial hacia Brasil.

Sin embargo, puede haber motivos para dudar de las afirmaciones de Antezana. Las cifras de la ONU declaran que Ucayali es en realidad una de las zonas con la menor cantidad de cultivos registrados de coca en todo el país como resultado de los esfuerzos de erradicación del gobierno.

VRAEM es una ‘bomba de tiempo’: Especialista en política de drogas de Perú

El especialista en seguridad Rubén Vargas se refirió a la zona cocalera más grande de Perú como una “bomba de tiempo”, en una conversación sobre las deficiencias de las políticas en la lucha contra las drogas de la administración saliente y sobre los retos que enfrenta el gobierno entrante.

En una entrevista con la revista peruana Caretas, Vargas dijo que cree que la administración del actual presidente Ollanta Humala “abandonó” a la principal región cocalera del país: el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Montaro (VRAEM), a la que describió como una “bomba de tiempo”.

Sin embargo, Vargas, quien ayudó a definir las políticas de interdicción de drogas del presidente electo de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, no fue totalmente crítico frente a la manera como Humala ha combatido el tráfico de drogas.

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Actualmente, la infraestructura militar del VRAEM es la mejor del país, con 8.500 efectivos militares, 1.500 policías y US$2,43 mil millones en inversión, señaló Vargas. Reconoció además que el gobierno ha logrado expulsar a la guerrilla de Sendero Luminoso del Valle del Alto Huallaga, que solía ser una de las principales regiones cocaleras de Perú.

Sin embargo, según Vargas, el narcotráfico en el VRAEM se ha fortalecido. Las autoridades decomisan sólo el 2 por ciento de la cocaína producida en esta región, que según el especialista, representa más del 70 por ciento de las 450 toneladas de cocaína que Perú exporta cada año.

Según Vargas, la administración Humala adoptó erróneamente una estrategia militar para combatir el “terrorismo” en el VRAEM.

Los problemas de dicha estrategia militar se derivan de la corrupción y la apatía de las autoridades, agregó, señalando que los traficantes han utilizado helicópteros del ejército para transportar cocaína a la costa.

Vargas explicó que la estructura jerárquica de los grupos narcotraficantes de los años noventa ha sido remplazada por un sistema fragmentado en el que pequeñas organizaciones controlan las diferentes etapas del proceso y se enfrentan por este control, lo cual causa que los niveles de la violencia aumenten.

Análisis de InSight Crime

Las políticas antidrogas de la administración Humala han tenido resultados diversos desde que asumió el cargo en 2011. La erradicación de la coca ha alcanzado niveles récord año tras año y el cultivo disminuyó 31 por ciento, pasando de 62.500 hectáreas en 2011 a 42.900 en 2014, según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Durante este tiempo, el Valle del Alto Huallaga ha sido un caso bastante exitoso. Dado que el gobierno se centró en la erradicación, la sustitución de cultivos de coca y los proyectos de desarrollo en la región, según explicó Vargas, el número de hectáreas de coca pasó de 12.421 en 2011 a sólo 1.555 en 2014.

Lo mismo no puede decirse con respecto a la región del VRAEM, que se convirtió en el principal bastión de Sendero Luminoso después de que el grupo fuera obligado a salir del Valle del Alto Huallaga en 2012. La política de drogas en el VRAEM ha sido un dilema para el gobierno de Humala, y ha cambiado su curso en numerosas ocasiones con respecto a la erradicación. En gran parte debido a la amenaza de Sendero Luminoso, las autoridades no han logrado erradicar los cultivos de coca, y los programas de sustitución de cultivos han resultado ser difíciles de implementar.

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Los esfuerzos de la administración Kuczynski para hacer mayor mella en los cultivos de coca en el VRAEM tomarán tiempo para mostrar resultados. Al parecer, el presidente electo continuará las fuertes medidas de erradicación de Humala, con miras a reducir el cultivo de coca a 25.000 hectáreas en el año 2021, promover la sustitución de cultivos y garantizar la presencia del Estado en el VRAEM (pdf). Pero no está claro cómo piensa alcanzar esos objetivos sin hacer frente a Sendero Luminoso primero.

Perú: La fallida emboscada a Sendero Luminoso

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Las fuerzas de seguridad de Perú tenían lo que parecía el plan perfecto para emboscar a una facción de la guerrilla de Sendero Luminoso. Pero las cosas no salieron como esperaban.

Era el operativo más riesgoso realizado hasta entonces, dicen las fuentes. Más que cuando las autoridades dieron de baja a “William” líder de Sendero Luminoso más que el de “Alipio.”

William murió de bala y Alipio, junto con “Gabriel,” perdieron la vida en una explosión de fuego.

En los dos casos, los mandos de la facción de Sendero Luminoso activa en la región peruana del Valle de los Ríos Apurimac, Ene y Mántaro (VRAEM) entraron sin saberlo a un escenario preparado donde la emboscada fulminante acabó con sus vidas sin que tuvieran posibilidad de reaccionar.

Pero el operativo planeado para el dos de septiembre era diferente. Ante un Sendero Luminoso mucho más suspicaz y alerta después de sus graves contrastes, era improbable volver a lograr visitas confiadas a las casas o los terrenos de colaboradores subvertidos.

Este artículo fue publicado originalmente por IDL Reporteros y fue editado para su claridad con permiso. Vea el original aquí.

Para encontrarlos, había que buscarlos con disimulo en el terreno dominado por ellos. Luego de algunos meses, se abrió la posibilidad. Los operativos de inteligencia del grupo de operaciones especiales conocido como ‘Brigada Lobo’ lograron presentarse como convincentes ingenieros civiles encargados de pagar el cupo exigido al senderista ahora comisionado para recibirlo: “Antonio.” Y le pagaron, según las fuentes, “una o dos veces”.

En la siguiente entrega de dinero, programada para el 2 de septiembre de 2015, la Brigada Lobo planeó ejecutar el operativo para capturar o abatir a Antonio.

Pero el plan significaba un riesgo elevado. Solo estaban en condiciones de tender una trampa, no una emboscada. Si esta salía bien, iban a lograr la sorpresa, pero con inferioridad numérica, menos bocas de fuego y probablemente en una posición más débil que la de los senderistas. Tenían que aguantar después del primer golpe, con la ventaja ganada por la sorpresa, los largos cinco o diez minutos que tomara la llegada de refuerzos.

Había otro factor de importancia: la geografía. El lugar de encuentro designado era la cercanía de Virgen Ccasa. En el mapa, el pueblo aparece relativamente cerca de la capital del distrito al que pertenece: Llochegua, de donde sale la carretera que llega al pueblo. Pero basta aproximar el lugar en Google Earth para ver lo agrestes que son los cerros boscosos, el filudo espinazo de las primeras estribaciones de la cordillera. Cerca hay caminos de herradura que llevan al reducto de Vizcatán, ahora recuperado por Sendero.

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Ubicación de Virgen Ccasa en el VRAEM, como lo muestra Google Earth. Imagen c/o IDL Reporteros

La carretera sube por una quebrada rodeada por una impresionante orografía de cerros y de bosques. El lugar estaba bien escogido por Sendero, para prevenir la ventaja de fuerzas mayores, mejor armadas, incluso helitransportadas. La selva escabrosa permite escapar, ocultarse, apostarse, convertir la huida en emboscada para quienes saben caminar en ella. Y nadie dudaba que la columna de Antonio lo sabía, y muy bien.

Dentro de la Brigada Lobo hubo, sostienen las fuentes, quienes se opusieron a llevar a cabo una acción tan peligrosa. Pero los voluntarios —un grupo mixto de militares y policías— insistieron. En las entregas anteriores de dinero, dijeron, “Antonio” había llegado acompañado por unos cuatro senderistas. Su “contención” no parecía estar muy cerca, de manera que, con el líder fuera de combate, sería posible resistir hasta la llegada de refuerzos.

El plan era simple, pero requería una coordinación sin fallas. El grupo de acción — encabezado por el ‘ingeniero’ y su enlace — iban a ir adelante, piloto y copiloto de una Hilux en cuya tolva, cerrada con candado por fuera, iba una carga de bidones, aparentemente de ácido clorhídrico — grandemente demandado por los narcotraficantes en el VRAEM.

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Debajo de la carga, sin embargo, estaba disimulado un compartimiento lo suficientemente grande como para ocultar a dos personas, con armamento para cuatro. A la señal, lo único que tenían que hacer los que iban ahí era patear la puerta de la tolva, y abrirla sin problema alguno del candado hechizo que en realidad no cerraba nada. Aunque podrían respirar por una extensión de aire acondicionado, estarían entumecidos por el largo viaje pero obligados a entrar en acción de inmediato. Así, los dos civiles desarmados se iban a convertir de súbito en cuatro operativos armados. Una sorpresa —pero ¿contra cuántos?

Un kilómetro atrás avanzaría otra Hilux, con igual número de personas e idéntica distribución. Su papel sería acelerar y acercarse a la primera camioneta para reforzarla en cuanto detonara la acción.

En Pichari en el centro de operaciones donde estaban los mandos de la Brigada Lobo encabezados por el viceministro de Defensa, Iván Vega; y el comando de la Tercera Brigada de las Fuerzas Militares Especiales, encabezado por el general César Astudillo. Cerca, cuatro helicópteros, entre ellos un Mi-35 —blindado y con gran potencia de fuego—, esperaban con los motores calientes, listos para despegar. Cada uno de los Mi-17 llevaba un contingente de fuerzas especiales equipado para el combate.

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El viceministro de Defensa, Iván Vega, recibe a parte del contingente de fuerzas especiales. Foto c/o IDL Reporteros

Desde el despegue de Pichari hasta Virgen Ccasa, el tiempo de vuelo era de seis a nueve minutos. La orden para decolar se iba a dar apenas comenzara la acción. Ambas camionetas tenían transmisores que permitían seguir al detalle la peripecia de sus ocupantes. Las primeras detonaciones, los primeros gritos de combate eran la señal.

A media tarde, las camionetas salieron hacia Virgen Ccasa y el operativo entró en fase irreversible. Según fuentes con conocimiento de causa, la ansiedad era mayor en Pichari que en las camionetas. Ninguno de los jefes presentes ignoraba que una operación fracasada, con policías o soldados muertos, significaría un contraste probablemente definitivo para la Brigada Lobo y un brutal retroceso en la lucha contra Sendero Luminoso en el VRAEM. El asediado y sistémicamente debilitado gobierno de Humala no tendría probablemente la fuerza para sostenerla; y el fracaso sería utilizado como otra acusación en contra del presidente y su controvertida esposa.

En el otro extremo, Antonio se aproximaba al punto de encuentro, marchando con rapidez silenciosa al mando de una columna móvil. Eran 20 guerrilleros, bien armados y entrenados, bajo un jefe en quien, según parece, confiaban.

El operativo estaba diseñado, en palabras de uno de sus jefes, para trabajar sobre Antonio y los tres acompañantes que se presumía iban a estar con él. “Luego de reducir a los cuatro” dice la fuente, “la segunda meta era la captura o neutralización de los otros 15”, a quienes suponían relativamente lejanos. La realidad era otra.

La rapidez caracterizaba a la columna de Antonio. En un folleto capturado —impreso en la tinta roja que define a los folletos senderistas desde los años ochenta del siglo pasado— Antonio es elogiado por “haber organizado la participación militarizada de los [sic] soldados mujeres.” Su juventud es recalcada varias veces. Antonio es, dice el panfleto, “activo, resuelto, decidido, enérgico y despliega continua y eternamente un espíritu joven, es extraordinariamente joven.”

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Folleto senderista que describe a “Antonio,” líder de Sendero Luminoso, capturado en el operativo. Foto c/o IDL Reporteros

El texto está fechado en noviembre de 2013, menos de tres meses después de la muerte de Alipio y Gabriel y parece indicar una ansiosa esperanza en la sucesión y la continuidad de Sendero Luminoso.

El 2 de septiembre de 2015, Antonio llegó a Virgen Ccasa mejor armado y preparado que de costumbre. Su “columna” estaba integrada por unos 20 jóvenes, algunos muy experimentados y todos bien armados y entrenados.

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La conformación de la unidad de Antonio en Sendero Luminoso. Foto c/o IDL Reporteros

Es difícil saber por qué decidió hacerlo así, pero antes de que llegaran los “ingenieros”, ordenó estacionar a su fuerza de contención —cuya mejor arma era una ametralladora PKT robada de uno de los helicópteros abatidos— sobre una elevación que dominaba la carretera, unos 800 metros antes del lugar de encuentro.

El otro grupo fue dividido también. Tres o cuatro senderistas bien armados lo acompañarían al encuentro y la cobranza, mientras que otros cuatro o cinco vigilarían apostados en posición de tiro dentro de la vegetación a un lado de la carretera.

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Sin saber del nuevo escenario, las dos camionetas Hilux — separadas por un kilómetro— ascendieron por la carretera hasta llegar a los 1.300 metros de altura, donde estaba Virgen Ccasa. Ahí, el piloto y el copiloto de la primera camioneta vieron al retén senderista que los esperaba alerta.

Eran pasadas las tres de la tarde. Quedaban pocas horas antes de anochecer.

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Páginas de los diarios de Antonio, describiendo la distribución de las fuerzas de ‘Antonio’ de junio y agosto de este año. Foto c/o IDL Reporteros

El combate

Cuando se escuchó que había caído el primer herido y después el segundo y luego el tercero de la segunda camioneta, la palidez fue general.

El “ingeniero” y el enlace se saludaron con Antonio y sus guardias. Según las fuentes, les entregaron el dinero del ‘cupo’ acordado —alrededor de 50.000 soles (unos US$15.000).

Luego de contar el dinero, Antonio se despidió de sus aparentemente extorsionados funcionarios viales y se alejó caminando con su escolta.

Uno de los dos “civiles,” se acercó a la camioneta y dio la señal a los dos que estaban dentro de la tolva, listos para salir.

Patearon la puerta trasera, que se abrió de golpe y salieron con las armas en la mano mientras los otros dos corrían a recoger las suyas.

Antonio y su grupo se habían alejado unos 40 o 50 metros, cuando el movimiento en la camioneta los hizo voltear, vieron a los dos hombres armados y empezaron a correr para parapetarse mientras detonaban los primeros disparos.

El primero en disparar, asegura una fuente con conocimiento directo de causa, estaba armado con un lanzagranadas MGL de 40 mm. de tambor, con el que disparó una y otra vez contra el grupo que tenía delante.

Los cuatro operativos vieron caer a Antonio y sus compañeros en medio de las llamaradas y polvareda de las explosiones. ¿Fue por concusión, por heridas causadas por la explosión o para disminuir el blanco? Los miembros de la Brigada Lobo continuaron disparando y se prepararon a avanzar, cuando una descarga intensa de fuego automático desde los matorrales en los costados de la carretera, los obligó a parapetarse. Eran los cuatro guerrilleros que Antonio había dejado escondidos, en posiciones de tiro.

En el intercambio de disparos, los miembros de la escolta que podían moverse, ayudados por parte del contingente parapetado, arrastraron a Antonio y lo sacaron de la zona de muerte. El tiroteo era tan intenso que los senderistas dejaron regados en el camino, la “pechera” [o cinturón táctico] de Antonio, su fusil, su mochila, la radio con el nombre de su hijo escrito en él.

Un kilómetro atrás se había desatado otro furioso tiroteo.

Cuando los de la segunda camioneta Hilux escucharon los disparos, decidieron que había que sacar de una vez las armas para correr a reforzar a los de la primera.

Desde un costado de la carretera, en su ventajoso apostamiento, los del grupo de contención de Sendero vieron la rápida transformación de un piloto y un copiloto desarmados en cuatro hombres armados. Y abrieron fuego.

La ametralladora PKT, manejada —según una fuente con particular conocimiento del tema— por un guerrillero conocido como “Alejandro,” barrió el campo. En segundos uno de los cuatro miembros de las fuerzas de seguridad de la segunda Hilux cayó herido. Poco después hirieron al segundo… y en un momento a un tercero también. Ahora, solo uno de los cuatro, precariamente parapetados, quedaba ileso, inmovilizado por el fuego senderista.

En la primera camioneta no había heridos, pero tampoco capturas. Intentaron avanzar, pero el fuego de los senderistas les impidió llegar a donde había caído Antonio. Cuando, en medio de la polvareda, pudieron ver el camino, ya no estaba Antonio ni sus escoltas.

El fuerte ruido de los motores y rotores de cuatro o cinco helicópteros en formación de combate creció velozmente.

En la sala de operaciones en Pichari, la orden de despegue inmediato fue dada apenas se escuchó la inminencia del combate.

Luego, fueron segundos largos, de tensión sin pausa, mientras llegaban los sonidos confusos del combate desde la primera camioneta y después desde la segunda.

Cuando se escuchó que había caído el primer herido y después el segundo y luego el tercero de la segunda camioneta, la palidez fue general. “Vi como Iván se ponía blanco” dice uno de los oficiales que estuvo ahí. Y después, la cosa se puso peor.

El helicóptero Mi-35 y los Mi-17 irrumpieron sobre el combate, prestándose mutuo apoyo. Los Mi-17 buscaron los mejores lugares para insertar las patrullas al combate, en apoyo de los ocho operativos y buscando cortar la retirada de los senderistas.

Estos, sin embargo, se retiraron combatiendo, pese a llevar por lo menos a un herido y quizá a más. “Los arrastraban, disparaban, se retiraban y volvían a disparar”, dice un oficial que siguió de cerca todo el combate.

A cierta distancia, el grupo de contención atacó a los helicópteros con la ametralladora PKT. Cuando uno de ellos sobrevolaba para desembarcar la patrulla, una bala hirió gravemente a un miembro de la Fuerza de Operaciones Especiales (FOES) de la Marina antes de que pudiera desembarcar. La bala le dañó, según la fuente, un riñón, el hígado y un pulmón. El otro herido grave recibió un balazo en la cabeza.

Las patrullas bajaron e intentaron cortar la retirada de los senderistas, mientras el Mi-35 prestaba apoyo desde arriba, pero estos, dispersándose en grupos más pequeños, reuniéndose por momentos para concentrar el fuego —con el que, de acuerdo con fuentes de la Brigada Lobo— impactaron a dos helicópteros Mi-17, lograron mantener distancia y retirarse paulatinamente del combate.

Cuando cayó la noche se pudo ordenar la evacuación de las tropas y del valeroso grupo de vanguardia.

En Pichari los aguardaba un grupo de jefes encabezados por el viceministro Vega, cuya principal preocupación en ese momento era de salvar la vida de los militares y policías malheridos.

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El viceministro de Defensa, Iván Vega, el general César Astudillo, y el general de la Policía Vicente Álvarez, informan sobre los resultados del operativo. Foto c/o IDL Reporteros

Epílogo

La evacuación de los heridos graves estabilizados en Pichari, fue pronta y ello puede haber sido decisivo en salvarles la vida. El miembro del FOES fue llevado a Huamanga, desde donde se lo trasladó a Lima.

El efectivo herido en la cabeza fue evacuado en helicóptero a Pucallpa, debido a que, por difícil que sea creerlo, la pista de aterrizaje de Mazamari no dispone de balizaje para aterrizaje nocturno. Desde Pucallpa, fue trasladado en avión a Lima. Según fuentes de las fuerzas de seguridad, ambos heridos están fuera de peligro.

En Pichari, las fuerzas de seguridad trataron de darle un giro informativo favorable a lo sucedido. Iván Vega afirmó que, a su juicio, Antonio estaba muerto, aunque lo único que tenía para mostrar eran los objetos que la fuerza de las explosiones, o las heridas, le arrancaron del cuerpo y de las manos al jefe senderista: su pechera táctica, el fusil, el radio, los cuadernos. Pero eran las prendas, no Antonio.

Fue, sin duda, apresurado certificar conjeturas sin respaldo de los hechos.

No era necesario exagerar. El combate de Virgen Ccasa no obtuvo los resultados que buscó porque se topó con un enemigo más numeroso, mejor armado y más diestro en el combate de lo que se esperaba. Pero el resultado que sí logró fue demostrar la audacia y el espíritu de iniciativa de las fuerzas de seguridad, la notable sincronización de sus planes, la buena cooperación entre las fuerzas y los esfuerzos extraordinarios de sus jefes por salvar las vidas de los heridos y disminuir al máximo las bajas sin perder la iniciativa.

*Este artículo fue publicado originalmente por IDL Reporteros y fue editado para su claridad con permiso. Vea el original aquí.

Perú se apresura en declarar victoria sobre principal región cocalera

El presidente peruano declaró recientemente que los narcotraficantes ya no representan un “poder paralelo” en un valle de gran importancia para la producción de coca, que desde hace algún tiempo ha sido un bastión del grupo guerrillero Sendero Luminoso. Sin embargo, las estadísticas de cultivo de coca de la ONU contradicen la versión del presidente.

En un discurso ante el Congreso el 28 de julio, el presidente Ollanta Humala afirmó que su administración ha logrado un éxito sin precedentes en la reducción de los cultivos de coca y el tráfico de drogas en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Así mismo, el presidente enfatizó en que, desde hace cuatro años que asumió el cargo, 98.000 hectáreas de tierra que solían ser usadas para el cultivo ilícito de coca se han destinado para la siembra de otros cultivos.

Humala aseguró que “pacificará” al VRAEM de la misma manera que pacificó al Alto Huallaga, otra región clave para Sendero Luminoso en Perú, y donde recientemente se levantó un estado de emergencia que duró 30 años.

Sin embargo, el diario La República informó que la afirmación de que el cultivo, la producción y el tráfico de drogas ya no representan un problema significativo en el VRAEM es refutada por las cifras de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). En el VRAEM se presentó un caída de apenas el 1,7 por ciento en los cultivos de coca entre 2013 y 2014, mientras que en otras regiones se reportaron disminuciones de cerca del 64 por ciento. Durante ese mismo periodo, la participación del VRAEM en la producción total de coca en Perú pasó del 32 al 44 por ciento, en gran medida debido al éxito de los esfuerzos de erradicación de coca en otras zonas del país.

Análisis de InSight Crime

Las estadísticas de la ONUDD sugieren que el VRAEM continúa siendo un centro importante de producción en un país considerado el segundo mayor productor de coca después de Colombia. Si bien las cifras de erradicación de coca en el VRAEM a las que Humala se refiere son correctas, es posible que el presidente haya sobreestimado significativamente su importancia cuando señaló que se estaba consiguiendo una “victoria” en la zona.

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El discurso de Humala se produjo poco después de que las amenazas de seguridad que representa Sendero Luminoso obligaran a las autoridades a detener sus programas de erradicación en el VRAEM el año pasado. Las fuerzas de seguridad también han tenido problemas en sus intentos de bloquear las rutas terrestres de narcotráfico de Sendero Luminoso en la región. Todo esto indica que aún hay bastante por hacer antes de que el gobierno pueda afirmar que ha subvertido el papel del VRAEM como una región clave para la guerrilla y para el tráfico de drogas.

Perú rescata 26 niños y 13 mujeres cautivos de Sendero Luminoso

Las autoridades de Perú informaron sobre una operación de las fuerzas de seguridad que resultó en el rescate de una cantidad nunca antes vista de mujeres y niños cautivos de Sendero Luminoso, lo cual ha llamado la atención sobre las presuntas practicas de reclutamiento del grupo insurgente.

El viceministro peruano de Políticas para la Defensa del Ministerio de Defensa (Mindef), Iván Vega, dijo que las fuerzas especiales rescataron 26 niños y 13 mujeres que Sendero Luminoso mantenía cautivos en la zona del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), informó El Comercio. Un funcionario peruano señaló que éste es el mayor número de menores de edad que han sido recuperados de un campamento de Sendero Luminoso, informó The Telegraph.

Según EFE, Vega dijo que algunas de las mujeres fueron secuestradas en un convento hace 25 años y eran obligadas a tener relaciones sexuales con los guerrilleros. “Muchos de estos niños han nacido allí [en el campamento] y son producto de las violaciones de los senderistas a mujeres”, añadió Vega.

El jefe de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) de Perú, el general José Baella Malca, dijo que la cifra de menores de edad que fueron rescatados representa un tercio de todos los niños que actualmente se encuentran retenidos por Sendero Luminoso, informó La República.

Análisis de InSight Crime

En los últimos años, Sendero Luminoso se ha visto severamente debilitado y las autoridades han abatido o capturado a varios de sus principales líderes; en la actualidad, el VRAEM es el último bastión del grupo guerrillero. En respuesta a estas presiones, el reclutamiento de niños (conocidos como “pioneros”) presuntamente se ha convertido en un medio importante a través del cual el grupo guerrillero busca sostener sus fuerzas.

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La operación da muestra de los esfuerzos que actualmente realizan las fuerzas de seguridad para acabar con el control de Sendero Luminoso en el VRAEM. El año pasado, Perú se vio obligado a dejar su programa de erradicación de coca en la zona debido a los riesgos de seguridad planteados por el grupo guerrillero, y las autoridades llevan un largo tiempo intentando aumentar la presencia del Estado en la remota región selvática.

Otros grupos guerrilleros en Latinoamérica, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), también han recurrido al reclutamiento de niños como una forma de apoyar su causa. De hecho, el reclutamiento de niños es muy común entre los grupos criminales a lo largo de la región, pues son vistos como una fuente de trabajo humano altamente prescindible.

Colombia supera a Perú como principal cultivador mundial de coca: ONU

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Según un reciente informe de las Naciones Unidas, Colombia superó a Perú en el cultivo de coca, y puede haber recuperado su título como el mayor productor mundial de cocaína.

La alternancia de Colombia y Perú como los mayores surtidores mundiales de coca se debe a grandes contrastes en cuanto al cultivo. Con unas 42.900 hectáreas de coca cultivadas en el año 2014, Perú registró una disminución del 14 por ciento respecto al año anterior, según un reciente informe (pdf) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). Por otro lado, la ONUDD calculó recientemente que el cultivo de coca en Colombia alcanzó las 69.000 hectáreas el año pasado —un aumento del 44 por ciento con respecto a 2013—.

El cultivo de coca en Perú ha venido disminuyendo desde 2011, cuando alcanzó un pico de 62.500 hectáreas. Ese año, el gobierno estadounidense declaró que Perú era el mayor productor de cocaína del mundo, lo cual fue confirmado por la ONUDD en 2013.

La reducción en los cultivos de coca ha coincidido con la intensificación de los programas de erradicación por parte de las autoridades peruanas con apoyo de Estados Unidos. En diciembre pasado, funcionarios del gobierno dijeron que habían destruido más de 31.000 hectáreas de coca en Perú durante 2014, el segundo año consecutivo con niveles récord de erradicación.

Sin embargo, debido a riesgos de seguridad, Perú no erradica los cultivos de coca en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Este triple valle es la zona de cultivo de coca más grande de Perú y bastión del grupo guerrillero izquierdista Sendero Luminoso. El cultivo en el VRAEM permaneció relativamente estable en 2014 y representó el 44 por ciento de toda la coca cultivada en el país (vea la tabla del ONUDD abajo).

Las regiones de Aguaytía y Huallaga Alto presentaron la mayor disminución en el cultivo de coca el año pasado: ambas registraron una disminución del 60 por ciento con respecto a los niveles de 2013. La región de Kcosñipata en Perú oriental experimentó la mayor expansión de los cultivos de coca, lo cual, según la ONUDD, se debe a la creciente demanda de pasta de cocaína que se trafica por la frontera con Bolivia para más tarde ser llevada a Brasil.

PeruCocaDAnálisis de InSight Crime

El informe de la ONUDD no ofrece cálculos sobre la producción potencial de cocaína en Perú, pero los datos sugieren que Colombia puede volver a ser el mayor productor de drogas ilícitas a nivel mundial. Esto es dudoso, a pesar de que Colombia superó a Perú en el cultivo, ya que con la coca peruana se puede producir más cocaína que con los cultivos colombianos, que son más jóvenes y tienen menor contenido de alcaloide.

Sin embargo, los cultivos de coca colombianos actualmente exceden en número a los de Perú por un margen significativo —más del 30 por ciento, según cifras de la ONUDD—. Es más, es muy probable que la ONUDD esté subestimando la cantidad de coca cultivada en Colombia. Debido a años de fumigación aérea, los campesinos colombianos combinan coca con otros cultivos y tienen sembrados más pequeños, lo que hace difícil que el sistema de imágenes satelitales de la ONUDD detecte algunas áreas de cultivo. Además, los cultivos de coca colombianos se pueden cosechar hasta seis veces al año, lo que duplica el número promedio de producción en Perú.

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Las variables tendencias en la erradicación es uno de los principales factores que ha permitido que Colombia supere a Perú en el cultivo de coca. Mientras que la erradicación ha alcanzado niveles récord en Perú, el número de cultivos de coca destruidos en Colombia ha estado bajando constantemente desde finales de la década pasada. La reciente decisión del gobierno colombiano de poner fin a las fumigaciones aéreas puede exacerbar esta tendencia, dado que el 70 por ciento de los cultivos de coca se siembran en zonas controladas por el grupo guerrillero izquierdista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Por razones de seguridad, la erradicación manual de coca es extremadamente difícil en territorios de las FARC, las cuales tienden a mantener altos niveles de cultivo de coca, ya que esto les ofrece ventajas en las actuales negociaciones de paz con el gobierno.

Estas tendencias sugieren que el cultivo de coca —y por tanto la producción de cocaína— continuará aumentando en Colombia durante el año 2015. Fuentes primarias le han dicho a InSight Crime que los cultivos van al mismo ritmo del año pasado o que incluso se están acelerando, y que menor erradicación significa más cultivos maduros y mayor producción de cocaína.

Los impresionantes resultados de la erradicación en Perú están vinculados al éxito del gobierno en la lucha contra Sendero Luminoso, grupo que regula y protege el mercado de la coca. Tras el arresto del líder guerrillero Florindo Eleuterio Flores Hala, alias “Artemio”, en febrero de 2012, los erradicadores pudieron penetrar en su fortaleza en el valle del Monzón, ubicado en la región del Alto Huallaga. Esto condujo a una reducción de casi diez veces en los cultivos de coca en la región entre 2012 (9.509 hectáreas) y 2014 (1.555 hectáreas).

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Sin embargo, las autoridades todavía deben ingresar al VRAEM, último bastión de Sendero Luminoso y al mismo tiempo la región cocalera más prolífica del país. Perú abandonó su programa de erradicación en el VRAEM en junio pasado, debido a los riesgos de seguridad generados por Sendero Luminoso, y la estrategia alternativa del gobierno, un plan de sustitución de cultivos, hasta ahora no ha arrojado resultados. Si las autoridades pretenden reducir el cultivo de coca en el VRAEM como lo hicieron en el Alto Huallaga, seguramente tendrán que acabar con el control de Sendero Luminoso en la región.

El éxito o el fracaso de Perú en su intento por recuperar el control del VRAEM será decisivo en la actual lucha del gobierno contra el narcotráfico internacional y la narcocorrupción. Unas 200 toneladas de cocaína se producen cada año en la remota región selvática, muchas de los cuales suministran el puente aéreo de cocaína que conecta a Perú con Brasil a través de Bolivia. Este hecho provocó recientemente que un prominente político dijera que Perú corre el riesgo de convertirse en un narcoestado.

Sendero Luminoso obtiene ganancias pese a destrucción de ‘narcopistas’ en Perú

El ejército peruano ha intensificado sus esfuerzos por destruir las remotas pistas de aterrizaje utilizadas para el tráfico de drogas en una importante zona con presencia guerrillera, pero la ofensiva ha tenido poco impacto en la capacidad de Sendero Luminoso para beneficiarse del narcotráfico.

Las fuerzas militares de Perú intensificaron sus esfuerzos por combatir el tráfico de cocaína en una de las mayores regiones productoras de coca en el país, el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), destruyendo más de 120 pistas de aterrizaje desde marzo de este año, informó El Comercio. Debido a que ahora hay mayores restricciones para el transporte aéreo de cargamentos de cocaína, los traficantes han recurrido a métodos más tradicionales, como transportar cargamentos de drogas a pie por terrenos abruptos en grupos de hasta 20 personas conocidas como “cargachos” o “mochileros”. Presuntamente, Sendero Luminoso está siendo contratado para proteger a estas caravanas humanas.

Sendero Luminoso, que opera desde hace mucho tiempo en el VRAEM, ha incrementado su participación en el narcotráfico en la región en los últimos años. Ahora se cree que el grupo obtiene gran parte de sus ganancias de la regulación y el cobro de “impuestos” a la cocaína que sale de la región y por brindar seguridad y protección a las caravanas que llevan los cargamentos de drogas. Aunque los traficantes buscan rutas alternativas, Sendero Luminoso sigue lucrándose, ya que el grupo ofrece seguridad a los cargamentos sin importar cómo salen de la región.

Análisis de InSight Crime

La flexibilidad de los servicios que Sendero Luminoso ofrece a los narcotraficantes está resultando ser un desafío para el ejército peruano, pues se ha convertido en un difícil juego del gato y el ratón. Al parecer, la estructura de provisión de servicios y de gravámenes que Sendero Luminoso ha establecido en relación con el tráfico de drogas en el VRAEM les permite obtener beneficios a pesar de las tácticas militares.

Los más recientes informes acerca de la manera como Sendero Luminoso está relacionado con las redes de tráfico de drogas en Perú se presentan poco después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciara la inclusión del grupo en la lista negra de “narcotraficantes extranjeros importantes”, lo que se suma a la designación como organización terrorista por la ley estadounidense desde hace varios años. Un reciente informe da a conocer las presuntas relaciones entre Sendero Luminoso y un grupo de narcotraficantes colombianos, lo que, sumado a la designación de las agencias de Estados Unidos, indica que Sendero Luminoso es ahora una importante organización narcotraficante.