El enemigo público menos conocido, pero más buscado en Colombia

El excomandante de las FARC alias “Gentil Duarte” se ha convertido en el hombre más buscado de Colombia; sin embargo, la amenaza que representa esta figura relativamente desconocida, que ahora es el enemigo público número uno del país, puede ser menos significativa que lo que indica el precio que pende sobre su cabeza.

El Gobierno de Colombia ha declarado a Miguel Santillana Botache, alias “Gentil Duarte”, como su principal objetivo y ofrece una recompensa de casi US$2 millones por información que conduzca a su captura, según informó El Tiempo el 19 de febrero.

Según documentos oficiales y otras fuentes a las que El Tiempo tuvo acceso, Gentil Duarte ha reunido a más de 500 seguidores entre los disidentes armados que se han distanciado del proceso de paz firmado entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a finales de 2016. Al parecer, él comanda seis frentes disidentes del grupo guerrillero desmovilizado, que solían ser los más involucrados en el tráfico de drogas.

Según los informes, el excomandante de las FARC está buscando una alianza con Gustavo Giraldo, alias “Pablito”, una importante figura de otro de los grupos guerrilleros del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Se cree que Pablito opera en la frontera entre Colombia y Venezuela, un importante corredor para el tráfico de drogas.

Supuestamente, Gentil Duarte también ha establecido contacto con poderosos grupos criminales brasileños, como Comando Rojo (Comando Vermelho, CV) y Familia del Norte (Família do Norte – FDN), al parecer intercambiando drogas colombianas por poderosas armas brasileñas.

Sin embargo, en contraste con el escenario presuntamente presentado por las autoridades colombianas, las investigaciones de campo de InSight Crime permiten suponer que Gentil Duarte no es el jefe máximo de todos los elementos disidentes de las FARC. Por el contrario, forma parte de una “junta” de comandantes guerrilleros que dirigen la disidencia de las FARC como una federación.

El camino hacia la disidencia

Antes de unirse a la disidencia de las FARC, Gentil Duarte hizo parte importante del proceso de paz y fue uno de los miembros de la delegación enviada para adelantar las negociaciones iniciales en La Habana, Cuba. En junio de 2016, cuando el comandante del Frente 1 de las FARC, Néstor Gregorio Vera Fernández, alias “Iván Mordisco”, se convirtió en el primer comandante guerrillero en declararse disidente, el alto mando de las FARC envió a Gentil Duarte a detener la sublevación.

Nombrar a Gentil Duarte, miembro del Estado Mayor Central de las FARC, con más de 30 años de experiencia en la organización, como el enviado para encarar al Frente 1, parecía una decisión lógica. Pero poco después de llegar al bastión del frente en el departamento de Guaviare, Gentil Duarte desapareció.

Luego de varios meses empezaron a circular rumores de que él había sido asesinado por los guerrilleros al mando de Iván Mordisco. Sin embargo, resultó ser todo lo contrario. Al parecer, Iván Mordisco le hizo a Gentil Duarte una oferta que este no pudo rechazar: unirse a la disidencia y continuar controlando el lucrativo tráfico de drogas en los Llanos Orientales colombianos.

En diciembre de 2016, Gentil Duarte desertó del proceso de paz y escapó con casi US$1,5 millones y seis de sus hombres de mayor confianza. En consecuencia, las FARC expulsaron a Gentil Duarte y a otros cuatro comandantes disidentes que operan en los Llanos Orientales.

La mafia de las ex-FARC

Aunque Gentil Duarte es el más experimentado excomandante de las FARC en los Llanos Orientales de Colombia, no es el líder de todos los elementos disidentes de la región. Mientras que en las FARC había una clara estructura de mando, las facciones disidentes funcionan mucho más como una federación. Las investigaciones de campo de InSight Crime indican que Gentil Duarte es uno de los comandantes que conforman la dirigencia de esta federación. De hecho, los informes recientes, según los cuales Gentil Duarte está expandiendo su influencia en la región amazónica y forjando alianzas con grupos criminales brasileños, son probablemente producto de ideas falsas acerca de la estructura de la disidencia de las FARC.

Como comandante del Frente 7, Gentil Duarte controla la extorsión y el tráfico de drogas en el céntrico departamento del Meta. Quizá esto lo llevó a ponerse en contacto con grupos criminales mexicanos como el poderoso Cartel de Sinaloa, que al parecer ha enviado emisarios a la región. Sin embargo, es Iván Mordisco quien comanda el Frente 1 y controla las economías criminales en los cocaleros departamentos de Guaviare, Vaupés y Guainía, rutas de tráfico estratégicas hacia Venezuela y Brasil. Si la disidencia de las FARC está forjando alianzas con los carteles brasileños, se debe quizá a acciones de Iván Mordisco a o uno de los más conocidos narcotraficantes de las FARC, Géner García Molina, alias “Jhon 40”, exjefe del Frente 43, que fue expulsado de la FARC en el año 2016 junto con Gentil Duarte.

Es probable que John 40 se encuentre ubicado en el estado venezolano de Amazonas, en la triple frontera entre Brasil, Colombia y Venezuela. Informes de exintegrantes de las FARC que trabajan con el ELN para traficar cocaína hacia Venezuela mencionan la participación directa de John 40. Dos de los otros comandantes expulsados, alias “Giovanny Chuspas” y alias “Julián Chollo”, son los que podrían estar liderando la expansión hacia el Amazonas.

El rostro de las ex-FARC

Esto es no quiere decir que Gentil Duarte juegue un papel insignificante en la disidencia de las FARC. Independientemente del número de combatientes que dirija o de la proporción de ingresos ilegales que controle, Gentil Duarte se ha convertido en uno de los rostros más prominentes de la disidencia de las FARC. Como uno de los principales miembros de la organización, Gentil Duarte es muy respetado por los guerrilleros dentro y fuera del proceso de paz. Por eso su ejemplo podría servir como inspiración para elementos de la guerrilla que nunca estuvieron interesados en la paz o que se han desilusionado del proceso de paz. Hace apenas unos meses, el comandante del Frente 27, Édgar Mesías Salgado Aragón, alias “Rodrigo Cadete”, desertó del proceso de paz para seguir los pasos de Gentil Duarte.

Es probable que las dificultades del Gobierno colombiano para cumplir con los acuerdos del proceso de paz continúen afectando el compromiso de desmovilización de los excombatientes. Desertores influyentes como Gentil Duarte amenazan aún más el frágil proceso de paz y ponen en duda la capacidad del Gobierno para negociar la paz con el grupo armado más grande de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).