Gobierno de Colombia y las FARC llegan a acuerdo sobre comercio de drogas a medida que se acercan las elecciones

El gobierno de Colombia y las FARC han llegado a un acuerdo sobre el narcotráfico y los cultivos ilegales, aunque el destino de los diálogos de paz podría depender del resultado de las próximas elecciones del país.

 El 16 de mayo, ambas partes anunciaron en un comunicado conjunto que han llegado a un acuerdo en los programas de sustitución de cultivos ilícitos, en programas de salud pública para prevenir la adicción a las drogas, y en un plan de lucha contra el tráfico de drogas.

Según los términos del acuerdo, el gobierno creará un programa de sustitución de cultivos ilícitos que involucre a las comunidades locales en la planificación y en las etapas de implementación. El programa alentará a los productores a retirar voluntariamente las plantaciones ilícitas y a reemplazarlos con cosechas legales, aunque se permitirá al gobierno intervenir en casos extremos.

Con el fin de tratar la adicción y de prevenir el consumo de drogas, el gobierno también desarrollará programas de salud pública que fomenten la colaboración entre diferentes instituciones y abordará las cuestiones de inclusión social.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), han acordado que cuando el proceso de paz finalice, van a cortar todos sus vínculos con las organizaciones narcotraficantes y ayudarán al Gobierno con la limpieza de minas antipersonales.

Análisis de InSight Crime

El gobierno colombiano y las FARC han estado participado en los diálogos de paz desde octubre de 2012 y ya habían alcanzado acuerdos sobre la reforma agraria y la participación política. Aunque este último acuerdo parece prometedor, podría resultar difícil de promulgar. Los rivales del presidente Juan Manuel Santos en las elecciones presidenciales del 25 de mayo también han sugerido que el acuerdo se apresuró para mejorar su desempeño en las votaciones.

En el pasado, los programas de sustitución de cultivos también han demostrado ser difíciles de implementar. Los problemas para transportar los cultivos de alimentos desde las remotas zonas rurales y la relativa estabilidad de los precios de la coca en comparación con los cultivos legales, hacen a este tipo de programas poco atractivos para muchos productores. Según El Tiempo, la resiembra de coca ocurre en el 42 por ciento de los casos en los que el gobierno erradica el cultivo.

Si los programas de sustitución de cultivos resultan ser poco populares entre las comunidades rurales, enfrentarse a este problema podría provocar tensiones entre las FARC y el gobierno. Aunque las FARC quiere que el gobierno se comprometa con la erradicación manual en estos casos, Humberto de la Calle, jefe negociador del gobierno, dijo que las autoridades colombianas se reservan el derecho de fumigar los cultivos ilícitos.

Otro impedimento para las propuestas también podría ser la posible criminalización de algunos elementos de las FARC y su continua actividad en el comercio. Este tipo de desenlace tiene precedentes, con los exguerrilleros del ya desaparecido Ejército Popular de Liberación (EPL) jugando un papel importante en la evolución del principal grupo criminal de Colombia, los Urabeños.

VEA TAMBIÉN: FARC, Paz y posible criminalización

Sin embargo, dependiendo de quién gane las elecciones presidenciales del 25 de mayo, estos acuerdos podrían nunca ser implementados, pues un feroz critico de la campaña, Oscar Iván Zuluaga, candidato del partido Centro Democrático, encabezaba las encuestas la semana pasada.