Policía nicaragüense en la mira tras la masacre de una familia

La policía antinarcóticos de Nicaragua presuntamente masacró por error a una familia e intentó encubrir los asesinatos, un escándalo que ha generado reacciones negativas contra una fuerza considerada ejemplar en la región.

Los informes preliminares señalan que la policía estaba a la espera de que pasara un cargamento de drogas cuando se acercó un vehículo con ocho integrantes de una familia de la zona. La policía confundió el vehículo con el de presuntos traficantes de drogas y abrió fuego, el cual dejó como resultado la muerte de tres personas, incluyendo dos niños de 11 y 12 años, informó La Prensa.

Los testigos oculares dijeron a los medios que después del tiroteo la policía cerró el área e impidió que personas se acercaran al vehículo, a pesar de los llamados de auxilio que salían de él. La Prensa informó que los testigos también afirmaron que la policía ubicó algunos objetos sospechosos en el vehículo y confiscó los teléfonos celulares de las personas que filmaron los hechos.

Un comunicado de la policía afirma que el conductor aceleró cuando se le ordenó detenerse y que los oficiales abrieron fuego cuando notaron que el carro tenía “características similares” a las del vehículo que esperaban con el cargamento de cocaína. El conductor afirma que no se detuvo ni siquiera cuando comenzó el tiroteo porque creyó que la policía iba a robar el carro o a despojar a los pasajeros de sus pertenecías, informó El Nuevo Diario.

Según La Prensa, varias organizaciones sociales, grupos de derechos humanos y de la oposición política se han pronunciado en contra de los asesinatos. Los hechos también han generado una indignación generalizada en las redes sociales, donde incluso se hicieron llamados a la renuncia de la directora general de la Policía de Nicaragua, Aminta Granera (vea abajo).

Los 14 policías involucrados en el tiroteo están siendo investigados, informó El Nuevo Diario.

Análisis de InSight Crime

Esta masacre es el ejemplo más dramático y sobresaliente de ejecuciones extrajudiciales cometidas por la policía nicaragüense en los últimos años, aunque no es el único. El Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh) ha documentado numerosos casos de uso excesivo de la fuerza que resultan en la muerte de personas inocentes de haber cometido algún crimen o de infracciones menores.

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La policía también ha sido acusada de corrupción, tortura y de actuar como “tumbadores” —el robo y reventa de cargamentos de cocaína—.

Estos casos parecerían contradecir la buena reputación de la policía nicaragüense, la cual es tan bien vista a nivel regional que los países vecinos con mayores tasas de violencia han considerado implementar el modelo policial de Nicaragua.