Producción de coca en Colombia alcanza nuevos picos, dicen cifras de EE. UU.

Estimativos de Estados Unidos sobre la producción de coca en Colombia muestran que el país andino ha impuesto un nuevo récord en la cantidad de plantas cultivadas para la producción del alcaloide, lo que confirma una tendencia que está transformando la dinámica del tráfico regional de estupefacientes.

Los estimativos, divulgados el 25 de junio por la Oficina de la Casa Blanca para las Políticas Nacionales de Control de Drogas (ONDCP, por sus siglas en inglés), muestran que Colombia produjo 209.000 hectáreas de plantas de coca en 2017, una cifra que supera en un 11 por ciento el estimativo récord de 2016, de 188.000 hectáreas.

La Casa Blanca afirma que la producción de cocaína también se incrementó al pasar de 772 toneladas en 2016 a 921 toneladas en 2017, lo que representa un incremento de 19 por ciento. Sin embargo, InSight Crime estima que, como mínimo, pueden producirse siete kilogramos de cocaína de una hectárea de coca, lo que indica que, con la cantidad de coca que según Estados Unidos se cultivó el año pasado, podrían producirse cerca de 1.500 toneladas de cocaína.

(Traducción de gráfico, usado por cortesía de Adam Isacson)

El director encargado de la ONDCP Jim Carroll declaró en un comunicado de prensa que el gobierno colombiano “debe hacer más” para responder al incremento, y que la “empinada trayectoria en ascenso [de los cultivos de coca] es inaceptable”.

El comunicado también afirma que el aumento en la producción de coca en Colombia “tiene relación directa” con el aumento del consumo y las muertes por sobredosis en Estados Unidos. Sin embargo, no hay certeza sobre si el aumento en la producción ha llevado directamente a un mayor consumo. Además, las muertes por sobredosis de narcóticos causadas por el consumo de cocaína se están presentando cada vez más por el consumo del alcaloide en combinación con opioides fuertes, como el fentanilo, no por el uso exclusivo de cocaína.

Análisis de InSight Crime

El incremento en los cultivos de coca y el consiguiente aumento en la producción de cocaína en Colombia han transformado la dinámica regional del negocio de la droga en Latinoamérica.

Los países centroamericanos que tradicionalmente han desempeñado un rol de transportadores en el negocio regional de la droga están asistiendo al fortalecimiento de grupos criminales locales y al agravamiento de la corrupción de las autoridades locales, como consecuencia del auge en el tráfico de cocaína. Por ejemplo, los narcotraficantes utilizan cada vez más a Costa Rica para traficar cargamentos de narcóticos, lo que ha corrompido a las fuerzas de seguridad y llevado posiblemente a un incremento de la violencia.

Además, InSight Crime presentó en una investigación reciente cómo la mayor producción de cocaína en Colombia ha supuesto una buena noticia para los grupos del crimen organizado que operan en la vecina Venezuela, que es uno de los principales centros de tráfico de cocaína del mundo.

Y en Colombia, el lucrativo negocio de la droga por mucho tiempo ha sido un factor importante del conflicto criminal, una dinámica que se está intensificando con la expansión de esa economía ilícita.

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La dura retórica empleada por Estados Unidos en el comunicado oficial indica que los representantes de ese gobierno piensan que sus aliados suramericanos no están haciendo lo suficiente para contener la producción récord de cocaína.

Adam Isacson, investigador asociado sénior del centro de pensamiento de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus iniciales en inglés), comentó a InSight Crime que el comunicado era un “mensaje directo” para que el presidente electo Iván Duque abandone las estrategias antinarcóticos empleadas por el presidente en ejercicio Juan Manuel Santos y adopte una política más dura.

De hecho, en septiembre de 2017 el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con calificar a Colombia de incumplimiento de sus iniciativas antinarcóticos, y su administración propuso también que el país restableciera la fumigación aérea de los cultivos de coca.

Aunque Duque ha expresado su apoyo frente a la reanudación de la fumigación aérea o la adopción de tácticas más duras hacia la droga, no es claro que dicha estrategia vaya a revertir la tendencia ascendente que han mantenido los cultivos de coca por varios años.

Desde hace años se ha identificado la fumigación aérea como una estrategia inefectiva para reducir el cultivo de coca. Y como lo muestra la gráfica anterior, no parece haber una relación directa entre la intensificación de las iniciativas de erradicación y el descenso en la producción.

Más aún, las políticas de línea dura contra la coca han tenido efectos colaterales negativos, que incluyen enfrentamientos violentos, muchas veces fatales, entre los cocaleros y la fuerza pública.